El río Fluviá, un curso fluvial emblemático de Cataluña, ofrece un fascinante recorrido a través de paisajes diversos y ricos en historia. Su nacimiento y trayectoria están intrínsecamente ligados a la geología y la geografía de la región, así como a la cultura y el patrimonio de los pueblos que atraviesa.
Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
Ubicación Geográfica y Contexto
El macizo del Montgrí separa la depresión ampurdanesa en dos unidades: el Alto y el Bajo Empordà. El Parque Natural de los Aiguamolls del Empordà queda emplazado en la primera de ellas, dentro de la depresión del Empordà, de origen tectónico, que está formada por un gran compartimento hundido en diferentes bloques por la acción de importantes fracturas (fallas) activadas hace 25 millones de años durante la etapa distensiva Neógena.
Las características fisiográficas de los materiales que llenan la llanura y el comportamiento estructural han condicionado la distribución de los materiales a lo largo del cuaternario, y continúa hoy en día fruto de la interacción entre las aportaciones fluviales y la dinámica marina, en unos ambientes que forman una llanura deltaica.
Entre el Paleoceno y el Eoceno (65-35 millones de años) la depresión del Empordà formaba parte de una gran cuenca abierta hacia el oeste. En el neogeno se inicia la etapa distensiva y los sistemas de fallas NNW-SSE, NE-SW y E-S actúan como fallas normales e individualizan la cuenca del Alt Empordà. Fruto de la distensión son las emisiones volcánicas del Mioceno superior (10 millones de años).
El Fluviá y la Zona Volcánica de la Garrotxa
Apenas a quince kilómetros al oeste de Besalú está Castellfollit de la Roca, uno de los pueblos más pequeños de España -tiene una superficie de menos de 1 km2-, pero no es esto lo que lo hace singular, sino su emplazamiento, en pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa. El pueblo se alza sobre un gran risco de cincuenta metros de altura formado por dos coladas de basalto, y está circundado por el río Fluviá. Desde la distancia parece una gran nave de piedra varada entre bosques, y da cobijo a poco más de 900 habitantes, que gozan de la sombra de sus estrechas calles y, sobre todo, del magnífico mirador que constituye su plaza de Josep Pla, en el extremo de la población que da al este, cuyos pavimento y mobiliario urbano están hechos de basalto. Aquí está su iglesia vieja de Sant Salvador, de estilo renacentista, varias veces remodelada desde el siglo XIII, que desde los años ochenta cumple la función de centro cultural. Castellfollit de la Roca vivió graves terremotos en el siglo XV y destructoras batallas durante las guerras de la Independencia, Carlistas y la Guerra Civil española.
Siguiendo el curso del río Fluviá hacia poniente, a muy poca distancia de Castellfollit, y también de Olot, se encuentra Sant Joan les Fonts, un conjunto urbano que cuenta con el edificio románico civil más antiguo de Catalunya. Es el castillo de Juvinyà, construido entre los siglos XII y XIV junto al río Fluvià, que tiene una bonita torre de defensa y, en nuestros días, es la sede el Centro de Interpretación del Territorio de Sant Joan.
Castellfollit de la Roca desde Sant Joan les Fonts.
Pueblos y Naturaleza a lo Largo del Río
De Santa Pau puede decirse que es el corazón de La Garrotxa. Situado en el centro de la comarca, entre las sierras de Sant Julià del Mont y Santa Maria de Finestres y muy cerca de dos espectaculares volcanes, el de Santa Margarida y el Croscat, es un bonito caserío medieval, construido sobre una pequeña meseta, que ya en 1971 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. Santa Pau, que fue baronía, estuvo amurallado y está limitado, al norte, por un barranco por el que discurre en invierno el torrente de Pujolars, en el que afloran grandes bloques de basalto. También en el norte se alza su gran castillo, de planta cuadrangular (siglos XIII a XVIII), cuya fachada da a la medieval plaza Mayor. Esta, llamada Firal dels Bous, es una de las mejor conservadas de toda Cataluña.
El municipio de Sant Feliu de Pallerols se halla en el valle de Hostoles, al sur del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, y su caserío está partido en dos por el río Brugent, un caudaloso afluente del río Ter que nace en su término municipal y recorre 22 kilómetros antes de desembocar en Amer. El río, que traza una gran ese a su paso por Sant Feliu, ha marcado desde siempre el carácter del pueblo, en cuyo núcleo antiguo se establecieron, ya en la Edad Media, algunos importantes molinos, como el de la Conqueta. En la población merece una visita su iglesia parroquial, del siglo XVII, reconstruida sobre una románica anterior, incluida en el inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña.
Olot está edificada no sobre uno, sino sobre cuatro volcanes: el Montsacopa, el de Montolivet -estos dos son visitables- , el de La Garrinada y el de Les Bisaroques. Naturalmente, forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, y es una ciudad de larga historia y rica tradición cultural. Aquí está el Museo de La Garrotxa, en el edificio del antiguo hospital (s. XVIII), levantado a partir de un proyecto del arquitecto Ventura Rodríguez. Su colección cuenta con esculturas de Josep Clará, exponente del Novecentismo en Cataluña, y obras maestras del modernismo catalán, como el cuadro de Ramón Casas ‘La càrrega’.
Alcanzar Besalú después de atravesar su esbelto puente románico, cuyos siete arcos hacen un quiebro sobre el río Fluviá, provoca la sensación de haber viajado en el tiempo. Y no es para menos. Sobre su quinto pilar se levanta una espectacular torre hexagonal fortificada, con aspilleras que miran hacia poniente, y se diría que, al pasar bajo sus arcos, dejamos atrás todo atisbo de modernidad.
Besalú -el topónimo viene de Bisuldunum, “entre dos ríos”, el Fluviá y el Capellades- es una de las poblaciones medievales mejor conservadas de toda Cataluña, y su riqueza arquitectónica ya la hizo merecedora del título de Conjunto Histórico-Artístico Nacional en 1966.
Situado entre los valles de Cogolls y de Hostoles y también emplazado al sur del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, no hay aquí antiguas construcciones, castillos ni grandes plazas medievales, pero en sus alrededores la naturaleza ha creado algunos escenarios de increíble belleza. Son los llamados Gorgs de Les Planes, una serie de pozas y pequeñas lagunas que van salpicándose a lo largo del cauce del río Brugent y que han servido en numerosas ocasiones de escenario para el rodaje de películas y anuncios publicitarios. Durante varios kilómetros, el río dibuja aquí pequeños saltos de agua, se divide en diferentes cauces o se embalsa y encalma por completo, provocando en el visitante una agradable sensación de paz.
El topónimo nos cuenta su origen. La villa nació en el siglo XVIII como una extensión de un antiguo hostal establecido en el viejo camino real que unía Olot con Vic, y aquí, a poco más de diez kilómetros al sur de la primera de estas poblaciones, sigue estando un caserío que ha cambiado muy poco desde entonces y que, en realidad, es poco más que una calle: la calle Teixeda, cuyas pintorescas casas le han valido la consideración de Conjunto Histórico-Artístico.
Perfectamente alineadas una junto a la otra, las fachadas de piedra, los espacios correspondientes a cada una de las eras de cada vecino, los amplios aleros de sus tejados, y sus floridos balcones de madera componen una estampa de gran potencia visual.
Costa Brava (parte I) | Completa guía de localidades y playas de la Costa Brava.
El Delta del Fluviá y su Desembocadura
Constituido por áreas con sedimentación orgánica debido a condiciones de inundación estacional o permanente. Se distingue, al norte, la antigua zona ocupada, hasta el s. XVIII, por la laguna de Castelló, de la que quedan pequeños recortes: las lagunas de Vilaüt y del Tec (aunque, en época invernal, se pueden añadir las de Mornau, Pau, Palau y Sant Joan Sescloses).
Entre los lóbulos deltaico de la Muga y el Fluvià se desarrolló la laguna de Sant Pere (también llamada de Pontarrons o Copons) y las “closes” de las Paques, las Pastells y la Gallinera. La marisma litoral se sitúa detrás de la línea de costa, ligada a los procesos de formación y evolución de las barras o cordones arenosos litorales. Se encuentra bien desarrollada entre las desembocaduras del Muga y el Fluvià. En esta zona quedan unas pequeñas lagunas que se conocen con el nombre de “llaunes” (llamados Muga Vella, la laguna de Túries, la Rogera, la Serpa, la Fonda, la Larga, la Massona y el Sirvent, entre otros). Su origen hay que buscarlo en la interacción entre las aguas superficiales que buscan la salida hacia el mar y los procesos marinos que forman barras y cordones litorales que obstaculizan su paso.
Aparece en las zonas emergidas sometidas a procesos marinos por la acción combinada de las olas, la corriente litoral y los procesos eólicos. El cordón litoral actual es una formación rectilínea y continua que se extiende entre Roses y Sant Martí d’Empúries. Está integrada por la unidad originada por los procesos marinos o playa, y la de origen continental por procesos eólicos o cordón de dunas. La playa queda minimizada por el cordón de dunas móviles a medida que vamos hacia el sur. En verano, la tramontana remodela las arenas y genera un cordón de dunas amplio. Los antiguos cordones o barras litorales son formaciones alargadas paralelas a la línea de costa. Ocupan la depresión de detrás de la playa y, sobre ella, se ha desarrollado la marisma litoral. Se distinguen claramente entre las desembocaduras de los ríos Fluvià y Muga.
