El río Cauca, el segundo de mayor caudal en Colombia, nace en el Macizo Colombiano, en el suroeste del país.
Ubicación del Macizo Colombiano, donde nace el río Cauca.
Tiene una longitud de 1.350 kilómetros y antes de desembocar en el Magdalena, en el norte, sus aguas riegan una extensa región cenagosa de Sucre, Córdoba y Bolívar en cuyas márgenes hay decenas de pueblos.
El río Cauca es considerado la vía fluvial más importante de Colombia. Con una longitud de 1.525 kilómetros, de los cuales 886 kilómetros son navegables, atraviesa Colombia de sur a norte.
La superficie de la cuenca del río Magdalena es de 257.438 km2, ocupando el 24% del territorio continental del país.
El río Magdalena nace al suroeste de Colombia, en la cordillera de los Andes, específicamente en el departamento del Huila, en el Eje Central del macizo colombiano.
Atraviesa el país por el occidente de sur a norte, en un recorrido entre las cordilleras Central y Oriental de los Andes colombianos, conformando un valle que a su vez es un corredor vial y que desemboca en forma de delta en océano Atlántico, en Bocas de Ceniza, a 7,5 kilómetros de Barranquilla.
Las aguas del río Magdalena reciben alrededor de 500 afluentes y más de 5.000 arroyos y quebradas a ambos lados de su cauce, siendo el afluente más importante el río Cauca, que también es el segundo río más importante del país.
Hidroituango, en la mira de los entes de control por el daño ecológico en el río Cauca
Amenazas al Río Cauca: El Caso de Hidroituango
La fuerza del río Cauca ha puesto en jaque la estabilidad de la construcción de una presa en Colombia, que ya ha sufrido tres derrumbes por "una condición geológica imprevisible".
Al menos 11.000 trabajadores luchan ahora para salvar la instalación de la central hidroeléctrica de Ituango, que corre el riesgo de derrumbarse, y evitar así una tragedia en el noroeste del país.
A los tres derrumbes, que desde el 28 de abril taponaron un túnel de Hidroituango y obligaron a inundar la casa de máquinas, se suma la aparición de un flujo constante de agua por una galería auxiliar que conduce a la base de la presa.
"Es una situación indeseable y compleja; no es bueno que esté pasando. El agua que está golpeando la base podría ir erosionando y posiblemente desestabilizando la infraestructura de la presa", ha manifestado el gerente general de la compañía Empresas Públicas de Medellín (EPM), Jorge Londoño de la Cuesta, dueña de la obra.
Por eso, la EPM y otras empresas que participan en la construcción de la hidroeléctrica tienen a todos los trabajadores posibles, que son unos 11.000, dedicados a la tarea de concluir la estructura y evitar que colapse.
Posibles Consecuencias de un Colapso
Expertos calculan que solo la inundación del cuarto de máquinas, que no estaba terminado, causó pérdidas del orden de los 400.000 millones de pesos (unos 138 millones de dólares) y que si la presa se rompe el desastre humano y financiero será incalculable.
El nuevo flujo de agua tiene en alerta máxima a cuatro departamentos del norte y noroeste del país, pues el eventual rompimiento de la presa, "en el peor de los escenarios", desataría una "ola de grandísimas proporciones", según Londoño.
De desatarse esa crisis, el río Cauca podría alcanzar incluso los 26 metros de altura a su paso por el corregimiento de Puerto Valdivia, de donde ya fueron evacuadas más de 2.000 personas.
Vista de la presa Hidroituango y el riesgo potencial para las comunidades aledañas.
En ese sentido, Londoño dio un parte de tranquilidad al confirmar que por ahora la presa se ha comportado "completamente estable" con el agua fluyendo por su base.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ha revelado que se está dando prioridad a las obras para "mitigar los riesgos" y evitar un colapso que inunde a los municipios de Valdivia, Tarazá, Cáceres, Caucasia, Nechí e Ituango, entre otros.
"Se realizarán unas intervenciones físicas como poner un enrocado para que esa caída de agua no afecte la base de la presa", informa Gutiérrez.
Adicionalmente, las autoridades consiguieron habilitar una vía para que los trabajadores y la maquinaria puedan trabajar y continuar con el objetivo de subir la altura del muro de la infraestructura unos seis metros, hasta llegar a una cota de 410 metros.
De igual forma, la presa está bajo vigilancia permanente para detectar si se presenta erosión o un movimiento estructural.
La Fiscalía colombiana ha abierto tres líneas de investigación sobre la fase de contratación y construcción de esta hidroeléctrica.
Evacuación y Crisis Humanitaria
Mientras tanto los organismos de emergencia avanzan en la definición de planes de evacuación masivos en varios municipios aguas abajo en caso de que el caudal del río siga aumentando.
En el caso específico de Puerto Valdivia, EPM indicó que más del 80% de sus habitantes están ubicados en albergues, donde hay problemas de desabastecimiento de alimentos y agua, situación que llevó a habilitar la recepción de ayuda humanitaria.
En el sitio conocido como Crucecitas, a cinco kilómetros de Puerto Valdivia, se encuentran refugiadas cerca de 100 personas, quienes claman por atención tras dejar el miércoles sus viviendas.
"Ha sido muy triste porque nadie ha llegado hasta el lugar en el que estamos nosotros. No nos fuimos para Valdivia porque allá está más complicado porque no hay agua y hay una multitud de gente", relató a Efe Jeníbera Taborda, que trabaja cuidando niños como madre comunitaria.
Señaló que antes de empezar la evacuación "hubo pánico" y corrieron hacia un cerro cuando se presentó una salida intempestiva de agua.
"Nosotros perdimos parte de nuestra casa porque el río se la llevó y mi compañero perdió su microempresa de bloques. Una situación así nunca había ocurrido. Nos da miedo que se estalle la presa y se lleve todo el pueblo", comentó Taborda.
Impactos Socioecológicos a Largo Plazo
Rudy Estela Posada, campesina y cofundadora del movimiento Ríos Vivos Antioquia, suspira cuando le preguntan sobre los impactos que Hidroituango está provocando en los pueblos ubicados en el Cañón del río Cauca, en Colombia.
“Perdimos nuestras casas, nuestro trabajo, nuestra cultura, nuestro bosque seco tropical.
La conflictividad generada por este megaproyecto hidroeléctrico, que incluye la construcción de una presa de 225 metros de altura y un embalse de 79 kilómetros de largo con capacidad para 20 millones de metros cúbicos de agua, dura ya varios años.
Pero el conflicto está en una nueva fase desde que en la madrugada del pasado 28 de abril un derrumbe obstruyó uno de los túneles de desvío de la presa. Saltó entonces la primera alarma que poco después se convirtió en emergencia tras varios desprendimientos de tierra, la aparición de grietas en la montaña y filtraciones de agua en la presa.
Mientras continúa la alerta roja de evacuación en varios municipios y la incertidumbre permanente para alrededor de 200.000 personas, la Contraloría General de la República ha señalado en un informe lo que las comunidades organizadas en torno a Ríos Vivos vienen denunciando desde hace diez años: que los estudios eran insuficientes e inadecuados, y que fueron realizados “más para cumplir un requisito en el licenciamiento ambiental que para el adecuado desarrollo del proyecto”.
El informe recoge 35 irregularidades que ponen en tela de juicio tanto a EPM, la empresa a cargo del proyecto, como a la propia ANLA.
En la zona de influencia del megaproyecto el 60% de la población es víctima del conflicto armado.
A la violencia ocasionada por el conflicto colombiano se suma ahora la provocada por Hidroituango.
