Durante el embarazo, las transformaciones físicas pueden conllevar molestias y dolores que afectan el día a día de las futuras mamás. El dolor muscular en el embarazo se suele manifestar en las lumbares, los glúteos, la zona abdominal y las piernas.
Causas del dolor muscular en el embarazo
En principio, hay dos causas por las que se producen dolor en las articulaciones durante el embarazo: las hormonas y el aumento de peso.
- Hormonas: Durante el embarazo, el cuerpo segrega ciertas hormonas que ablandan y distienden las articulaciones de la pelvis, haciendo lugar al útero a medida que va creciendo. Como efecto secundario, otras articulaciones del cuerpo (como las rodillas, los tobillos y las muñecas) también pueden distenderse y doler.
- Aumento de peso: Al ir aumentando de peso también sobrecargamos los músculos y las articulaciones del cuerpo, y por eso pueden doler con facilidad.
Además de los síntomas propios de este estado, como la fatiga, la acidez o las náuseas, vas a experimentar dolores musculares y articulares.
Otras causas del dolor muscular abdominal durante el embarazo:
- Aumento de carga física: Durante el embarazo es normal aumentar de peso entre 10 y 15 kilos (o más) y esto hace que las articulaciones, los músculos y los ligamentos tengan que soportar esta carga adicional.
- Hormonas: Las hormonas propias del embarazo como la relaxina, aflojan los tejidos del cuello uterino y el suelo pélvico como preparación para el parto, pero también tienen un efecto debilitador sobre los ligamentos de las articulaciones.
- Adaptación postural: La adaptación postural también es una de las causas del dolor muscular en el embarazo, ya que el crecimiento del útero modifica el centro de gravedad del cuerpo, obligando a la mujer a curvar la columna.
- Contracciones uterinas leves: Otra posible causa del dolor muscular en la barriga por el embarazo es la aparición de contracciones uterinas leves, conocidas como contracciones de Braxton Hicks, que pueden causar molestias en la parte baja del abdomen.
- Cambios en el equilibrio electrolítico y la circulación sanguínea: Los cambios en el equilibrio electrolítico y la circulación sanguínea pueden aumentar la probabilidad de calambres musculares, que pueden sentirse como dolor muscular en el abdomen durante el embarazo.
Rutina de 20 minutos para aliviar la lumbalgia en el embarazo
Consejos para aliviar el dolor muscular en el embarazo
Para aliviar dolores y molestias musculares propias del embarazo es necesario seguir una serie de recomendaciones, además de acudir a las revisiones médicas pertinentes. ¡Te las contamos!
- Realiza ejercicio físico: Por supuesto que no debes cargar con peso ni hacer esfuerzos, pero el movimiento alivia mucho el dolor, sobre todo en la zona lumbar y en las articulaciones. Realiza caminatas, gimnasia acuática, natación, yoga o ciclismo y, por supuesto, pilates, para reforzar el suelo pélvico.
- Aplica calor en las zonas en las que sientas dolor: El embarazo se debe disfrutar y para sobrellevar mejor las molestias en los músculos puedes darte un baño caliente o ponerte una bolsa de agua o un cojín caliente en la zona en cuestión.
- Descansa cuando lo necesites: No lleves un ritmo de vida acelerado durante estos nueve meses. El estrés y las preocupaciones tampoco te ayudarán con tus dolores. Debes tomarte las cosas con calma y necesitas descansar cuerpo y mente de forma habitual.
- Postura al dormir: A la hora de dormir, es mejor que duermas de lado con un cojín de lactancia entre las piernas. Esto aliviará los músculos y ligamentos.
- Fajas: También es recomendable que uses fajas para aliviar los músculos abdominales y de la zona lumbar.
- Masajes: Pide que te hagan pequeños masajes que alivian las molestias. De hecho, es mucho mejor si utilizas algún gel con ingredientes naturales como la Árnica, la Caléndula, el Hypericum o la Melaleuca, ya que son plantas conocidas por sus propiedades beneficiosas.
Remedios naturales para aliviar el dolor muscular en el embarazo
Existen varios remedios naturales que pueden ayudar a aliviar los dolores musculares durante el embarazo. No obstante, es esencial que consultes siempre con tu médico antes de utilizarlos para evitar posibles contraindicaciones.
- Compresas frías o calientes: aplicar una compresa fría o caliente en el área afectada puede ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor muscular en el embarazo incluso durante las primeras semanas. Asegúrate de usar la temperatura adecuada y no aplicar la compresa directamente sobre la piel.
- Masajes suaves: un masaje suave puede ayudar a aliviar la tensión muscular y el dolor muscular en abdomen y piernas en el embarazo. Asegúrate de que el masajista esté capacitado para trabajar con mujeres embarazadas y comunica cualquier molestia o preocupación durante el masaje.
- Ejercicio suave y estiramientos: practicar ejercicios suaves, como yoga prenatal o natación, y realizar estiramientos suaves pueden ayudar a mantener los músculos flexibles y reducir el dolor muscular en las piernas y barriga durante el embarazo.
- Descanso adecuado: asegúrate de descansar lo suficiente y ajustar tu posición para encontrar la más cómoda. El descanso adecuado es esencial para el bienestar durante el embarazo.
En el caso de Fisiocrem Gel Active, se puede usar ya que se trata de un producto apto para mujeres embarazadas e, incluso, apto durante el período de lactancia.
¿Qué dolores son normales en el tercer trimestre del embarazo?
En el tercer trimestre del embarazo son frecuentes las molestas pélvicas, genitales y las contracciones. La movilidad de la sínfisis del pubis puede producir dolor detrás del vello púbico, generalmente al andar deprisa o cuesta arriba o levantarse bruscamente.
El útero y el bebé pueden comprimir los llamados nervios genitocrurales del aparato genital. La presión de estos nervios provoca calambres en los genitales (clítoris, labios mayores y menores y vagina). Otras veces el calambre se irradia hacia el interior del muslo y llega hasta la rodilla del mismo lado. Estos dolores no significan que el parto esté cerca.
La embarazada puede notar ciertas contracciones en esa zona, que interpretará como una especie de calambres. Se dan menos en las primíparas (o primerizas) y más en las gestantes multíparas (con más hijos). Y se deben a que el periné no tiene fortaleza suficiente para sujetar el peso del embarazo. Recomiendo realizar ejercicios de suelo pélvico antes, durante y después del embarazo".
Las contracciones de Braxton-Hicks no son dolorosas, aunque algunas mujeres pueden notar molestias, y lo que la mujer percibe es un endurecimiento del útero. La tripa se pone completamente dura y no se pueden hundir los dedos en la misma. Lo más frecuente es que las contracciones sean irregulares.
Durante el embarazo y sobre todo en el tercer trimestre algunas mujeres notan una fuerte presión en la zona baja de la tripa, que pueden confundir con contracciones: es la hipertonía uterina leve. La molestia puede llegar a ser tan fuerte que a menudo, si están caminando, deben detenerse y casi instintivamente se llevan la mano a la tripa.
La neuralgia y neuritis intercostal en el embarazo es un dolor punzante en el costado a la altura de las costillas. Aparece al final del segundo trimestre del embarazo, y sobre todo, en los últimos tres meses de gestación.
La pubalgia o el síndrome de sínfisis púbica es el dolor que muchas mujeres embarazadas experimentan en las últimas semanas del embarazo al caminar o girarse cuando están tumbadas. No es nada grave, pero si muy doloroso que a menudo deja postrada a la mujer en reposo.
¿Qué provoca el dolor de piernas durante el embarazo?
Llega un momento del embarazo en el que la mujer comienza a sentir las piernas muy cansadas. No obstante, esta sensación va aumentando progresivamente según avanza la gestación como consecuencia de que el útero crece, el bebé va aumentando de peso y el volumen de sangre se ha visto incrementado.
Todo esto hace que haya más presión en los vasos sanguíneos de las piernas. Además, la progesterona relaja las paredes musculares de los vasos sanguíneos.
Por ello, la circulación sanguínea se ve más dificultada y se produce esa sensación de pesadez, hormigueo y adormecimiento.
Además, se produce retención de líquidos donde la circulación es más lenta, lo que lleva, sobre todo, a hinchazón de pies, tobillos y piernas.
Por su parte, las varices en la zona genital (varices vulvares y perineales) y en las piernas también son frecuentes en el embarazo, por las alteraciones vasculares mencionadas.
No obstante, también pueden producirse calambres en las piernas, especialmente, durante el último trimestre de embarazo. El dolor producido por estas contracciones involuntarias en los músculos de las piernas puede llegar, incluso, a despertar a la embarazada por las noches. Sin embargo, las causas de estos calambres no están del todo claras.
Cómo aliviar el dolor de piernas en el embarazo
Pese a que muchas de estas molestias en las piernas de la embarazada desaparecerán semanas después del parto, lo cierto es que hay algunos remedios que se pueden llevar a cabo para intentar aliviarlas durante el embarazo:
- Realizar ejercicio físico (como natación, pilates o yoga adaptados al embarazo) o caminar, al menos, media hora, para reactivar la circulación sanguínea. Sin embargo, antes de realizar cualquier ejercicio, habrá que tener el consentimiento del médico y se deberán evitar los grandes esfuerzos.
- Mantener una buena hidratación.
- Llevar una alimentación saludable, que aporte todos los nutrientes requeridos por la madre y el bebé. La dieta debe contener abundantes frutas, verduras y grasas de tipo saludable. No obstante, será mejor evitar los alimentos muy especiados y el exceso de sal.
- Evitar un aumento de peso excesivo con la gestación.
- Antes de acostarse, realizar estiramientos de los músculos de las piernas.
- Masajear, de abajo a arriba, las piernas con aceites o cremas.
- No cruzar las piernas y evitar estar durante mucho tiempo de pie.
- Mantener las piernas en alto el mayor tiempo posible.
- No utilizar ropa ni calzado ajustado. Mejor utilizar zapatos cómodos y con poco tacón.
- Ponerse medias de compresión durante el día, que pueden ayudar a favorecer el retorno venoso. Para ello, lo mejor será consultar con el especialista cuáles son las más adecuadas.
Finalmente, es importante recordar que la embarazada no debe nunca automedicarse. Siempre se debe consultar con el especialista antes de tomar cualquier medicamento, especialmente, durante el embarazo.
Además, se debe consultar con el ginecólogo cualquier síntoma que la embarazada dude si se encuentra dentro de lo normal, para que él pueda comprobar que todo está bien.
La hinchazón repentina puede ser un síntoma de preeclampsia cuando se produce junto a tensión alta y secreción de proteínas en la orina (proteinuria). Por otro lado, si las molestias se producen en una sola pierna, que se encuentra dolorida, enrojecida e hinchada, se debe acudir cuanto antes al hospital, ya que puede tratarse de un coágulo sanguíneo.
Fisioterapia para el Manejo del Dolor en el Embarazo
El manejo del dolor en el embarazo es fundamental para mantener el bienestar tanto de la madre como del bebé.
En eFISIO, el tratamiento de fisioterapia para el Manejo del Dolor en el Embarazo está diseñado para ofrecer alivio rápido y efectivo a las embarazadas que buscan soluciones seguras y personalizadas en Madrid.
Las técnicas específicas que usamos incluyen terapia manual adaptada al embarazo, punción seca selectiva en puntos gatillo, ejercicio terapéutico prenatal y radiofrecuencia INDIBA Activ.
Estas técnicas funcionan específicamente para el Manejo del Dolor en el Embarazo porque abordan las causas biomecánicas como el cambio postural y la presión sobre los nervios, reduciendo la inflamación y restaurando la movilidad sin riesgos para el bebé.
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Nos diferenciamos de otros tratamientos porque evitamos enfoques genéricos o farmacológicos, priorizando métodos no invasivos con tecnología médica avanzada.
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Esta técnica fortalece los músculos sin sobrecarga, aliviando presiones del útero en crecimiento.
El Manejo del Dolor en el Embarazo se refiere a estrategias terapéuticas para controlar molestias musculoesqueléticas durante la gestación, causadas por cambios hormonales y peso adicional.
Busca tratamiento cuando el dolor interfiere en el sueño, la movilidad o las actividades diarias, o si persiste más de dos semanas.
Factores de riesgo abarcan embarazos múltiples, historia de dolores de espalda, sedentarismo o trabajos físicos intensos.
La Fisioterapia Obstétrica ofrece una variedad de tratamientos para el manejo del dolor en el embarazo, que incluyen terapia manual, ejercicios específicos para el fortalecimiento y la movilidad, técnicas de relajación muscular y estrategias para el manejo del dolor.
Estos tratamientos están personalizados para aliviar las molestias comunes como el dolor lumbar, la ciática y la tensión muscular.
La Fisioterapia Obstétrica es fundamental para mejorar la calidad de vida de las embarazadas, pues ayuda a minimizar el dolor, incrementa la movilidad y prepara el cuerpo para el parto. Además, proporciona estrategias para una recuperación postparto más rápida y efectiva.
Se puede comenzar con la Fisioterapia Obstétrica en cualquier etapa del embarazo. Sin embargo, es recomendable iniciar tan pronto se experimenten molestias o para preventivamente mejorar la funcionalidad y prevenir la aparición del dolor.
Las sesiones generalmente duran entre 30 y 60 minutos, y la frecuencia varía según el caso individual, pudiendo ser de una vez por semana o más frecuentemente, dependiendo de la intensidad del dolor y las necesidades específicas de la paciente.
Utilizamos una combinación de terapia manual, ejercicios terapéuticos, pautas ergonómicas y técnicas especializadas como la electroterapia o la neuromodulación para proporcionar alivio eficaz y personalizado del dolor.
La mayoría de las técnicas de fisioterapia son seguras durante el embarazo, sin embargo, es crucial consultar con los fisioterapeutas especializados para adaptar el tratamiento a cualquier condición específica y evitar técnicas que no sean recomendables para ciertas etapas del embarazo o condiciones preexistentes.
