Dolor de Articulaciones y Huesos Después del Parto: Causas y Tratamiento

El dolor de articulaciones y huesos después del parto es una experiencia común que puede afectar significativamente la calidad de vida de las nuevas madres. Este artículo aborda las causas de este dolor, los síntomas asociados y las opciones de tratamiento disponibles.

Causas del Dolor Pélvico y Articular

El dolor pélvico o disfunción de la sínfisis púbica es normal durante el embarazo. Esas articulaciones se refuerzan por medio de una red fuerte de ligamentos que, en circunstancias normales, ni siquiera se mueven.

Dolor Pélvico Durante el Embarazo

La Hormona Relaxina

El cuerpo produce la hormona relaxina para posibilitar el paso del bebé a través de la pelvis durante el embarazo y el nacimiento. La relaxina suelta y ablanda los músculos y los ligamentos de la pelvis para permitir mayor movilidad. La hormona relaxina comienza a producirse durante los tres primeros meses de embarazo y sigue haciéndolo hasta el parto. Se produce un ablandamiento de la zona de la pelvis que facilita el movimiento durante el embarazo y, en algunos casos, incluso después de haber dado a luz.

Cambios en el Cuerpo

El aumento de peso durante el embarazo cambia incluso la postura del cuerpo. La espalda se arquea más porque el peso se concentra en la parte delantera del cuerpo. A su vez la espalda y la pelvis podrían sobrecargarse. Los impulsos nerviosos se encargan de enviar la señal de dolor al cerebro. Cuando se ablandan los ligamentos de la pelvis y hay mayor movilidad en al zona, los músculos se desplazan causando dolor.

El dolor también puede deberse a que los músculos están más sobrecargados y soportan más peso, lo que a su vez causa calambres dolorosos. El dolor puede provenir de impulsos nerviosos. Cuando los ligamentos se relajan, las articulaciones de la pelvis se mueven y esto podría causar presión en los nervios. Cuando se presionan los nervios los músculos se protegen contrayéndose. Esos calambres son dolorosos.

En todos los embarazos hay cambios hormonales y aumento de peso, pero no por ello todas las mujeres sufren dolor pélvico. Alrededor del 50 % de todas las embarazadas experimentan dolor de espalda en algún momento, un 30 % con mucho dolor. El malestar puede ser de leve hasta muy doloroso y, en ciertos casos, la mujer podría necesitar utilizar muletas o silla de ruedas.

El dolor pélvico en el embarazo no es peligroso ni para la mujer ni el bebé. Los estudios demuestran que las mujeres físicamente activas antes de la gestación corren menos riesgo de sufrir esta dolencia. Incluso hay estudios que demuestran que las mujeres que han tenido problemas de columna y pelvis antes del embarazo o en embarazos anteriores corren mayor riesgo de tener dolor pélvico. El trabajo físico fuerte también podría contribuir al malestar. Pero nunca se sabe; puedes estar en forma, embarazada por primera vez o haber tenido varios hijos antes y aún así tener dolor en la sínfisis pública. Algunas mujeres lo padecen desde el inicio del embarazo. De forma general, es más común hacia la mitad o el final del embarazo.

Síntomas Comunes

Cuando los ligamentos se ablandan la pelvis tiene mayor movilidad. Por lo general se siente dolor de espalda, en las nalgas o en el hueso púbico y las ingles. El dolor podría también expandirse hacia la parte delantera de la pierna o, en particular, trasera. Es común que el dolor se intensifique hacia el final del día, al inclinarte, y te sentirás más rígida en tus movimientos.

Es probable que sientas dolor en el tórax, pero se debe más que nada al cambio de postura y la presión que ejerce el bebé justo debajo de las costillas. Puede ser que sientas dolor justo detrás de la caja toráxica, más o menos a la altura de la banda de sujeción del sujetador. En el tórax el dolor suele manifestarse justo debajo del pecho, por lo general, se irradia solo en una dirección.

Es probable que el dolor de espalda no esté relacionado con el embarazo, sino más bien con la postura o con levantar cosas pesadas, alguna lesión pasada o debilitamiento o contracción tensa de los músculos.

Otros síntomas posibles:

  • Dificultad para caminar rápido
  • Imposibilidad de dar pasos grandes
  • Dolor al subir y bajar escaleras
  • Dificultad para cambiar de posición en la cama o dormir de espalda
  • Dificultad para ponerse de pie o sentarse
  • Dolor intenso al dar un paseo

El dolor puede ser de diferente intensidad: leve o muy intenso. Podría tratarse de un dolor sordo similar al dolor de muelas, o bien penetrante, punzante o cortante. Podrías sentir calambres en los músculos o que el dolor se expandiera hacia otras partes del cuerpo. El dolor puede ser difuso e indefinido o persistente y localizado. Recuerda que el dolor en sí no peligroso ni para ti ni para el bebé y que la mayor movilidad resultado del dolor hará posible que nazca el bebé.

Diagnóstico

Si sospechas que el dolor se debe a una disfunción de la sínfisis púbica, coméntaselo a tu matrona o busca un quinesiólogo o un fisioterapeuta; no necesitas que te envíe un médico. Si te diriges a un médico es importante que sea especialista en la materia, es probable que el médico de atención primaria no pueda ayudarte.

Un fisioterapeuta o quinesiólogo será siempre el profesional más adecuado para el tratamiento de todo tipo de molestias relacionadas con los músculos y los ligamentos.

Para diagnosticar la disfunción se lleva a cabo un estudio de movimiento. El quinesiólogo o fisioterapeuta (o médico) te pedirá que hagas ciertos movimientos y te revisará acostada para sentir con los dedos exactamente donde reside el dolor.

Las radiografías o las cámaras magnéticas no suelen servir de mucha ayuda porque la mayor movilidad no es proporcional a la molestia que experimentas. El diagnóstico se establece basándose en tus síntomas y las conclusiones que saca el profesional después de la consulta.

Tratamiento y Ayuda

Dirígete a un profesional experto en quinesiología o en fisioterapia o a un médico especialista. De todas formas, lo fundamental para solucionar el problema a largo plazo es el autocuidado.

Fisioterapia

Si tienes mucho dolor es muy difícil motivarte para comenzar a hacer los ejercicios físicos que podrían ayudarte. Para terminar con el círculo vicioso y dar los primeros pasos en la dirección correcta hacia la recuperación te recomendamos recibir la ayuda de un terapeuta profesional.

El fisioterapeuta suele utilizar diferentes técnicas de tratamiento: aplicación de calor, utilización de un neuroestimulador eléctrico transcutáneo que sirve de analgésico para el dolor, masajes, acupuntura, actividad física y recomendación de ejercicios para realizar en casa. También puedes probar a consultar con un quiropráctico especializado en el tratamiento de los puntos activadores del dolor que pueda ofrecerte un tipo de tratamiento menos invasivo y también incluya las técnicas citadas anteriormente. No se recomienda la manipulación de los ligamentos del pubis porque el dolor no se debe a que los ligamentos se hayan contraído, sino más bien a que se han relajado demasiado y cobrado mayor movilidad.

Autocuidado y Consejos

El dolor pélvico es parte natural del embarazo y esa es la razón por la cual no existe un tratamiento de cura. Lo que puede hacerse es aliviar los síntomas y hacer ejercicios para mejorar el estado de la pelvis.

Consejos y sugerencias para la vida diaria:

  • Evita separar demasiado las piernas o dar pasos grandes. Procura siempre tener las piernas en paralelo. Ten cuidado, por ejemplo, al bajar del coche, levantarte de la cama o al entrar y salir de la bañera. Da siempre pasos cortos.
  • Presta atención y evita hacer movimientos que causen dolor. Sino el problema se agravará cada vez más y será más difícil conseguir aliviarlo después.
  • Pon una almohada entre las piernas al tumbarte para dormir y descansar.
  • Muévete poco, pero a menudo. A veces el dolor aparece más tarde, después de haber realizado el movimiento.
  • Pon una bolsa de agua caliente en la zona, realiza ejercicios de relajación y date baños con agua caliente o delicados masajes caseros.
  • Descansa con frecuencia sobre una pelota de Pilates o en la posición de relajación de cuadrupedia. Este ejercicio sirve para relajar la pelvis y lograr estabilidad.
  • Contrae un poco las nalgas al caminar.
  • Deja de hacer ejercicios o movimientos que agraven el dolor. Es muy personal así que hay que prestar atención para ver cuáles son.
  • No apoyes todo el peso en una sola cadera cuando estés de pie.
  • Evita cargar o empujar cosas pesadas. Por ejemplo, empujar el carrito o llevar la bolsa de la compra podrían empeorar los síntomas. Pide ayuda.
  • Usa zapatos cómodos, nunca tacones o zapatos con suela de madera.
  • Da un paso cada vez al subir escaleras; da el primer paso con la pierna “buena” y luego la otra. Si es posible, evita las escaleras.
  • No te balancees al caminar, es desestabilizante para la pelvis.
  • No cruces las piernas al sentarte. Cambia de posición con frecuencia.
  • Evita nadar estilo braza o similar. Es muy placentero, pero el dolor podría empeorar al salir del agua. Las clases de natación para embarazadas sí son aconsejables y podrían ayudar.
  • No te sientes en sofás profundos que se hundan.
  • Lleva algún apoyo o sostén en la parte baja de la espalda, por ejemplo, al conducir.
  • Siéntate al ponerte y quitarte la ropa interior, las medias y los pantalones.
  • Al incorporarte en posición horizontal, túmbate de lado, levanta las piernas junto con la tripa y sube con ayuda de los brazos paralelos al cuerpo hasta la posición sentada.
  • Lleva un cinturón pélvico cuando estés de pie o camines. Es fundamental colocarlo adecuadamente, tiene que estar localizado justo por encima de las caderas.
  • ¡Baja de marcha! No te estreses, sentirás más dolor. Estás embarazada y es posible que tengas dolor durante bastante tiempo. El cuerpo te está pidiendo que le prestes atención. ¡Tranquila!
Consejos para el Embarazo

La sínfisis del pubis no te impide dar a luz de manera natural, es decir vaginal. Tampoco tendrás más dolor de parto por esta razón. Los analgésicos aliviarán el dolor de pelvis.

¿Cuándo Desaparece el Dolor Después del Parto?

La mayoría de los síntomas desaparecen después de dar a luz. Algunas mujeres siguen teniendo dolor durante 12 meses más. Durante la lactancia se producen muchas hormonas que tienen efectos similares a los de la relaxina. Sigue practicando los ejercicios que te han recomendado y pide ayuda para cuidar del bebé si fuera necesario. Continua el tratamiento si lo necesitas.

Es probable que después del parto sigas con dolor en la zona, pero por causas diferentes. Por ejemplo, cargar al bebé, sentarse y dar el pecho o empujar un carrito pesado ejercen una sobrecarga postural. Pide ayuda, especialmente si planeas volver a quedarte embarazada pronto. Algunos especialistas recomiendan esperar un periodo de seis meses sin síntomas antes del siguiente embarazo.

Después de haber dado a luz lo más importante es no sobrecargar la pelvis incorrectamente porque podría ralentizar la curación. Evita llevar cosas muy pesadas en el cochecito del bebé o cargar todo el peso del bebé sobre una cadera.

Algunas mujeres que han tenido dolor de pelvis durante el embarazo sienten dolores similares con el período menstrual. Se debe a la producción de hormonas similares a la relaxina.

Síndrome del Túnel Carpiano (STC)

Sin considerar el lumbago, el Síndrome de Túnel Carpiano (STC) es el motivo de consulta más frecuente en el embarazo, con incidencias de hasta 62% (45-48). Se puede encontrar disfunción neurológica en hasta la mitad de las embarazadas sintomáticas, luego de ejecutar un examen neurofisiológico (48). Muchos autores han reportado en forma consistente una relación entre edema del embarazo y síntomas de STC (45,46,49,50). Se ha sugerido que el hábito tabáquico y el consumo de alcohol pueden tener un efecto negativo en el desarrollo de los síntomas, posiblemente debido a un efecto deletéreo en la microcirculación de la mano, afectando la evolución del síndrome (48).

Tratamiento

Si notas dolor al coger a tu bebé hay varias cosas que puedes hacer en casa. Si has optado por la lactancia materna, busca posturas donde el bebé no tenga que reposar en la mano mientras está lactando. Usa portabebés ergonómicos, como un fular elástico. Llevar a tu bebé en una mochila, Mei Tai o bandolera que te deje las manos libres. Aplica frio localmente - nunca hielo directo sobre la piel - para que remita la inflamación. Usar muñequeras con férulas en la palma o el pulgar que impidan el movimiento. Tanto de día como de noche. Una visita a un fisioterapeuta. Si el dolor persiste acudir al médico.

Síntomas claros como el dolor, el no poder realizar determinados movimientos o incluso la inflamación pueden ser indicativos de que hay un problema. Pero el diagnóstico y el tratamiento tienen que venir siempre de un especialista. El primer tratamiento y el más efectivo es el reposo, dejar de realizar los movimientos que están provocando la inflamación. El médico de cabecera o el traumatólogo podrían también recetar analgésicos en comprimidos o aplicados con cremas, que sean compatibles con la lactancia.

Si eres una madre reciente, el reposo no es siempre algo sencillo. Y si el problema persiste, el traumatólogo podría considerar aplicar infiltraciones directas en la muñeca. Estas suelen erradicar el problema temporalmente de una forma muy efectiva, pero es también común, sobre todo si seguimos realizando los mismos movimientos, que vuelva a aparecer.

Distrofia Simpático Refleja (DSR) en el Post-Parto

La distrofia simpático refleja (DSR) suele tener habitualmente un origen secundario, siendo el traumatismo la causa desencadenante más frecuente y, más excepcionalmente, el embarazo. Otras veces, no se encuentra una causa aparente, catalogándose como idiopática (1). La DSR relacionada con el embarazo aparece, generalmente, en el último tercio del mismo. En menor medida, se ha descrito algún caso de DSR en el post-parto (2,3).

Clínicamente suele cursar con dolor inguinal, irradiado por la parte anterior del muslo, de aparición súbita o progresiva, de ritmo mecánico, acompañado de impotencia funcional. No obstante, a veces hay formas que pasan desapercibidas, con leve dolor pelvi-crural al final del embarazo, y que curan de forma espontánea.

El tratamiento se basa en la descarga de la articulación, antiinflamatorios, calcitonina y rehabilitación. La evolución habitual es hacia la recuperación, completa y sin secuelas, entre algunas semanas y 1 año. No obstante, se ha descrito algún caso de fractura del cuello femoral.

En suma, ante todo dolor inguinal y/o en la parte anterior del muslo en una mujer en el último tramo del embarazo o en el post-parto, es necesario descartar la presencia de una DSR de la cadera. De igual manera, creemos que es de suma importancia para su diagnóstico precoz la utilización de la gammagrafía y de la RMN, puesto que en la fase inicial la radiología simple, en muchas ocasiones, es normal.

Dolor Pélvico en la Embarazada

El dolor en la pelvis en el embarazo es muy común, y puede presentarse de muchas formas diferentes, tanto en la parte anterior (zona del pubis) y posterior de la pelvis (zona del sacro). El dolor puede ser más agudo y punzante, y aparecer con un movimiento de forma súbita, o más leve y progresivo. En general es posible encontrar una postura que mejora el dolor. En muchos casos el dolor puede ser pasajero, desde unos minutos a unos días, pero en otros casos se producen situaciones más molestas.

La más conocida de ellas es la disfunción de la sínfisis púbica. También se ha definido como dolor de la cintura pélvica. Se trata de un cuadro que persiste y se hace permanente hasta el parto o más allá. Puede ser simplemente molesto o ser inhabilitante. El dolor se origina en la sínfisis del pubis.

En la mayoría de casos, no existe un tratamiento causal, dado que el problema está producido por el embarazo. Sin embargo, es fundamental buscar ayuda si el dolor representa una molestia. Diversos estudios han demostrado que la fisioterapia en manos expertas puede reducir muchísimo el dolor, al ayudar a movilizar adecuadamente las articulaciones, reforzar la musculatura pélvica y enseñarte posturas adecuadas.

Sabemos que, durante el embarazo y en concreto durante el tercer trimestre, las mujeres pueden sufrir dolor lumbar causado por el peso abdominal del bebé o dolor ciático por compresión del nervio ciático por el bebé en la pelvis. Pero tenemos otra causa menos conocida del dolor lumbar, pero no por ello menos importante, es la inflamación de la articulación sacroilíaca, que llamaremos sacroileitis. Por eso, hoy hablaremos del dolor del sacro en el embarazo.

Sacroileítis

La sacroileitis es una afección dolorosa que afecta a una o ambas articulaciones sacroilíacas. Estas articulaciones se encuentras en el punto de unión entre la parte inferior de la columna vertebral y la pelvis. La sacroileitis genera un fuerte dolor a nivel de la espalda baja y los glúteos, y este dolor aparece debido a que existe una inflamación en la articulación sacroilíaca. Tenemos dos articulaciones sacroilíacas, una en cada lado. Aunque la llamemos articulación, su función no es el movimiento, sino el soporte de la columna lumbar. Solo hay una situación fisiológica en la que esta articulación se mueve, en las fases finales del embarazo y durante el parto.

Esta articulación, se abrirá, ensanchando la pelvis, para poder dar a luz al bebé. Esta es una de las razones por las que este problema es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres. Hay algunas mujeres que no recuperan la solidez necesaria de la pelvis tras el embarazo, presentando dolor lumbar de origen sacroilíaco por exceso de movilidad de la pelvis.

Ejercicios para Embarazadas - Cómo aliviar dolor de espalda | Mundo Mom

Durante el parto si hay complicaciones, algunas maniobras pueden lesionar la pelvis de la madre o la musculatura del suelo pélvico, provocando tras el parto una inflamación de la sacroilíaca y manifestando dolor.

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