Durante el embarazo y la lactancia, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios anatómicos y fisiológicos. Estos cambios, aunque en su mayoría benignos, pueden generar diversas molestias y condiciones que requieren atención. La mastitis, la mastalgia y otras afecciones mamarias son algunos de los problemas más comunes que pueden surgir en esta etapa.
En este artículo, exploraremos en detalle las causas, síntomas, tratamiento y prevención de la mastitis, así como otras condiciones relacionadas que pueden causar dolor en la axila durante la lactancia.
¿Qué es la Mastitis?
La mastitis es una inflamación de la mama que puede o no estar acompañada de una infección. Es especialmente frecuente durante la lactancia, cuando se conoce como mastitis puerperal, aunque puede aparecer en cualquier etapa de la vida de la mujer. La mastitis puerperal es una de las principales causas de destete precoz evitable.
Causas de la Mastitis
Hay diversas causas de mastitis, la mayoría de las cuales son benignas. Las causas pueden ser variadas, desde un estancamiento de leche en los conductos mamarios hasta la entrada de bacterias a través de grietas en el pezón. Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos, como la mastitis ocasionada por un cuerpo extraño (escape de silicona o parafina de una prótesis mamaria). En algunos casos, el cáncer de mama puede presentarse como un cuadro inflamatorio benigno.
Los microorganismos, generalmente bacterias, crecen en la leche estancada, por tanto, este proceso está muy relacionado con la éstasis de la leche. Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón.
Tipos de Mastitis
- Mastitis subclínica: No presenta signos ni síntomas.
- Mastitis aguda: Inflamación aguda de la mama, intensa y de corta duración.
- Mastitis crónica: Inflamación duradera, de menor intensidad pero de larga evolución.
El término de mastitis puerperal generalmente se usa clínicamente para implicar una causa infecciosa.
Síntomas de la Mastitis
Los síntomas de la mastitis varían según el grado de inflamación y la presencia o no de infección. La mastitis es una induración dolorosa en la superficie de la mama de extensión variable con signos de inflamación (tumor, calor, dolor y rubor). Se acompaña de fiebre y escalofríos.
En sus fases iniciales, la madre puede notar una zona endurecida o un bulto doloroso en el pecho, que se conoce como “leche empedrada”. La sintomatología clínica implica habitualmente una zona enrojecida, caliente y sensible en alguna parte del pecho, por lo general limitada a un cuadrante de uno de los pechos, acompañada de fiebre > 38,5 °C. Se suele acompañar de un “síndrome gripal”, malestar, escalofríos y mialgias. Además de la zona roja y dolorosa, puede haber alguna adenopatía axilar.
Otros síntomas incluyen:
- Dolor intenso y localizado en un segmento específico de la glándula mamaria.
- Fiebre y escalofríos.
- Malestar general.
Diagnóstico de la Mastitis
El diagnóstico de mastitis infecciosa se basa en manifestaciones clínicas y las pruebas de laboratorio no son necesarias de entrada. En general el diagnóstico es clínico. Lo más frecuente es que la mujer acuda a su médico y le instaure el tratamiento antibiótico adecuado. La respuesta al tratamiento además ayudará a diferenciar esta entidad inflamatoria benigna de otras de origen neoplásico.
En casos de empeoramiento puede ser necesaria la extracción de analítica sanguínea a la madre así como cultivo de la leche materna para guiar la selección de antibióticos cuando la infección empeora y no responde al tratamiento antibióticos habituales. Si el absceso es profundo pueden ser necesarias técnicas de imagen (ecografía mamaria), que puede acompañarse con punción del mismo para la obtención de muestra microbiológica y confirmar el diagnóstico.
Tratamiento de la Mastitis
El manejo de la mastitis se centra en aliviar los síntomas, reducir la inflamación y favorecer el vaciamiento de la mama.
“La medida que más favorece una recuperación eficaz es la continuación de la lactancia materna. Esta es la mejor forma de vaciamiento mamario. Posteriormente, y una vez el bebé se ha desenganchado, podemos vaciar un poco más la mama de forma manual. El calor local antes de la toma (ducha caliente) dilata los conductos y facilita la salida de la leche.
No todas las mastitis requieren antibióticos. Estos solo se indican si, tras 24-48 horas de medidas de soporte, no hay mejoría o si la fiebre y los síntomas son intensos desde el inicio. Si se forma un absceso, puede ser necesario drenarlo mediante una punción o un procedimiento quirúrgico menor.
Con la mastitis simple, el tratamiento será mas sencillo y efectivo. Por el contrario, si la mastitis se presenta con complicaciones, es frecuente precisar cirugía y tratamiento medicamentoso adicional.
Cuando la infección progresa, y no existe mejoría en unas 48 a 72 horas aproximadamente puede dar lugar a un absceso mamario. En el tratamiento de los abscesos mamarios puede ser necesario el drenaje quirúrgico (o cirugía) de los mismos.
Prevención de la Mastitis
La mastitis es una complicación frecuente de la lactancia, pero con la información adecuada y un buen apoyo profesional puede prevenirse y resolverse con éxito. Es importante prevenirla, prestando especial atención a la higiene y a las grietas en los pezones. La detección temprana de los síntomas, el uso de medidas antiinflamatorias y el mantenimiento de la lactancia son las claves para evitar complicaciones.
Medidas Preventivas
- Asegurar un agarre adecuado del bebé al pecho.
- Evitar saltarse tomas.
- Mantener una buena higiene del pezón.
- Evitar la presión excesiva sobre el pecho (ropa ajustada).
Otras Condiciones Mamarias Relacionadas con la Lactancia
Además de la mastitis, existen otras condiciones que pueden causar dolor y molestias en las mamas durante la lactancia:
Abscesos Mamarios
Los abscesos mamarios son colecciones de pus que se localizan en el espesor de la mama. Los abscesos en el tejido de la mama pueden estar, o no, relacionados con el embarazo y la lactancia. Los abscesos mamarios se diagnostican mediante la inspección y palpación de la mama y la realización de una ecografía mamaria.
Abscesos mamarios no puerperales: No guardan relación con la lactancia. Se tratan inicialmente con antibióticos y se controla la respuesta al tratamiento mediante la ecografía mamaria. Si el absceso de la mama no responde a ninguno de los tratamiento realizados, hay que realizar una mamografía y una biopsia con aguja gruesa BAG guiada mediante ecografía mamaria.
Galactocele
El galactocele es una dilatación quística de uno o varios conductos galactóforos (conductos de la leche) que produce una acumulación de leche y que generalmente está provocado por un conducto obstruido. Puede llegar a infectarse y dar lugar a una mastitis o absceso. La zona palpable en la mama no es dolorosa, y disminuirá en pocas semanas. En caso que no desaparezca o aumente de tamaño puede vaciarse mediante punción con control ecográfico.
Fístula Mamaria
La fístula mamaria es una comunicación anormal de un conducto mamario o de un absceso directamente hacia la piel. Puede producirse de modo espontaneo, o ser provocada por realizar un drenaje o una cirugía.
Galactocele Infectado
Sucede durante la lactanci,a por infección de un quiste lácteo.
Si padeces algunos de los síntomas de mastitis, lo mejor es acudir a una consulta con el ginecólogo. Tienes dificultades o trastornos en la lactancia que se acompañan de signos inflamatorios o tienes sospecha de iniciar una mastitis de la lactancia.
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Mastalgia
La mastalgia es un término médico que califica al dolor en los senos de las mujeres y se presenta en cualquier edad. Por lo general es un dolor que se da en diferentes etapas de la vida, sin embargo, es más frecuente aparecer durante el periodo de reproducción. La mastalgia es una molestia que se asocia frecuentemente a los ciclos menstruales femeninos, pero no necesariamente se presenta durante ese periodo mensual.
El dolor mamario se presenta desde leve a muy intenso, aunque la mayoría de las mujeres presentan dolores leves. Cuando el dolor es cíclico se relaciona principalmente al ciclo menstrual, y el dolor inicia en el momento de ovulación hasta el ciclo menstrual, así que las mujeres presentan mensualmente un dolor leve en la zona del pecho, incluyendo la axila y el brazo.
El otro tipo de mastalgia es el dolor no cíclico, que no se presenta tan frecuentemente pero se presenta todo el tiempo. La mastalgia es un dolor mamario que se presenta de forma bilateral o unilateral en el pecho femenino dependiendo de su tipo. Cuando la mastalgia es de tipo cíclica las mujeres presentan una sensación de dolor o pesadez en la parte superior y exterior de ambos senos, es decir, bilateral, extendiéndose a veces hasta la zona de la axila y el brazo.
Causas Comunes de la Mastalgia
- Hormonas: Las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual pueden causar dolor en las mamas.
- Estructura de los senos: Cambios en los conductos o glándulas mamarias pueden desarrollar quistes mamarios.
- Uso de medicamentos: Medicamentos hormonales como los de la esterilidad y anticonceptivos pueden prolongar el dolor de mamas.
- Mal uso de los sujetadores: El uso de sujetadores mal ajustados también es una causa de la mastalgia.
- Tamaño del pecho
- Mastitis: Una infección durante el periodo de lactancia puede causar dolor, fiebre e inflamación.
Diferencia entre Mastalgia y Mastodinia
La mastalgia es una terminación médica que le da nombre al dolor de los senos por diferentes causas y presentadas en dos tipos, dolor no cíclico y el cíclico, es decir, que depende del ciclo menstrual femenino. La mastodinia es el dolor mamario relacionado con el ciclo menstrual.
Tratamiento para la Mastalgia
En los casos donde el dolor mamario se presenta más elevado los expertos pueden prescribir medicamentos, como los anti estrógenos, bloqueando los receptores de estrógenos de las células y los antiinflamatorios.
Dolor Mamario No Siempre es Grave
En general, el dolor en las mamas no suele ser síntoma de alguna dolencia grave. El dolor, por sí solo, raramente es un síntoma de cáncer de mama. Lo más probable es que el dolor punzante de la mama se deba a una causa benigna, no a un cáncer. Sin embargo, es importante identificar la causa para poder abordar el problema.
Si bien, la única forma de cerciorarnos de que todo está correcto es valorarlo en consulta ginecológica, realizando una exploración física y una prueba de imagen mamaria, si fuera necesaria, de forma que podamos asegurar el diagnóstico.
Tipos de Dolor Mamario
- Dolor Cíclico (Mastodinia): Relacionado con el ciclo menstrual y las fluctuaciones hormonales.
- Dolor No Cíclico: Puede estar causado por problemas médicos benignos como quistes o contracturas musculares.
- Dolor Extramamario: Originado en regiones cercanas como la pared torácica o la axila.
Si por el contrario sufres una mastodinia, dolor cíclico, además de las medidas descritas para el dolor no cíclico, hay otras alternativas. Los tratamientos fitoterápicos (derivados de las plantas) serían el primer escalón de tratamiento, tales como el Sauzgatillo o el Aceite de Onagra. Si con todo ello no fuera suficiente, existen otros tratamientos farmacológicos más agresivos.
En el caso de tratarse de un dolor mamario no cíclico, ya sea de origen mamario o extramamario, puedes utilizar un antiinflamatorio de manera tópica (en crema) durante unos días, mientras esperas tu cita en la consulta. Muchas veces, este dolor no cíclico suele ser de origen muscular, por una contractura de los músculos adyacentes; en este caso, también será de utilidad administrar calor local y utilizar un sujetador de tipo deportivo que haga que la mama quede bien sujeta y no se desplace con los movimientos.
Ten en cuenta que usar una talla correcta de sujetador es algo que también te evitará tener este tipo de molestias mamarias: es muy importante utilizar un sujetador que se ajuste bien a la mama.
Dolor en la Axila
Aparición de un proceso inflamatorio a nivel axilar, de la piel o el tejido subcutáneo, como podría darse en el caso de una hidrosadenitis (los conocidos “golondrinos”). Provocado por un ganglio inflamado en la axila, pudiendo, en ocasiones, ser doloroso. Este tipo de afección puede tener su origen en causas diversas y, por ello, es necesaria su valoración médica a través de una ecografía, de manera que podamos estudiar la forma y características del ganglio y sus signos de benignidad o no.
Cuando Amamantar Duele
La lactancia materna (LM) es una de las medidas que más reducen la morbimortalidad infantil. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe formar parte de todo programa de salud infantil tanto en países desarrollados como en desarrollo. En cualquier caso, parece que hasta un 30% de mujeres sufren algún tipo de problema relacionado con la LM en las dos primeras semanas posparto.
El primer paso sería hacer una valoración de la mama en busca de lesiones externas cutáneas o bien la presencia de erosiones, grietas o sangrado, así como posibles anomalías anatómicas del pezón. A continuación se procederá a una valoración de la toma.
Es necesario conocer la posición correcta del niño y las adecuadas relaciones entre la boca, la lengua del niño y el pezón. Existen técnicas de imagen, como la ecografía submentoniana capaces de mostrarnos tales relaciones.
Problemas Comunes y Soluciones
- Anquiloglosia: El frenillo corto puede dificultar el agarre. Se recomienda cambiar la postura para amamantar.
- Afecciones dermatológicas: Eccema atópico o dermatitis de contacto pueden mejorar con corticoides.
- Infección por S. aureus: Erosiones y grietas pueden sobreinfectarse, requiriendo antibióticos locales.
- Candidiasis del pezón: Produce lactancia dolorosa y sensación de alfileres. Requiere antifúngicos.
- Fenómeno de Raynaud: Dolor y blanqueamiento del pezón por exposición al frío. Evitar la exposición al frío.
- Ingurgitación Mamaria: Sensación de plenitud y dureza de las mamas. Vaciado frecuente y compresas frías.
- Obstrucción de Conductos: Bulto palpable sensible. Técnica correcta y evitar ropa apretada.
- Galactoceles: Quistes por conductos bloqueados. Aspiración o extirpación quirúrgica si es molesto.
Cuando el frenillo es corto se debe recomendar en primer lugar el cambio de postura para amamantar al bebé; posiblemente la más útil es la postura en caballito. No existen pruebas para poder afirmar con rotundidad que la frenulectomía mejora el dolor durante el amamantamiento.
Durante la inspección del pezón pueden descubrirse afecciones dermatológicas comunes, como el eccema atópico o la dermatitis de contacto. Estas condiciones, que en general mejoran con corticoides, más raramente pueden ser diagnósticas de una enfermedad de Paget.
Las erosiones y grietas frecuentemente serán colonizadas y sobreinfectadas por S. aureus y será necesario aplicar antibióticos locales tipo mupirocina.
La Candida albicans es un contaminante habitual de la piel de muchas madres. La candidiasis del pezón puede producir lactancia dolorosa y sensación como de alfileres o cuchillos, o dolor interno durante o posterior a las tomas. A menudo se asocian a muguet o candidiasis del pañal en los RN, y ambos precisarán tratamientos con antifúngicos.
El FR puede darse también en el pezón, causado por los mismos desencadenantes, y la manifestación es el dolor durante o después del amamantamiento asociado a un blanqueamiento del pezón. Se debe recomendar no exponer los pezones al medioamiente o al frío.
Se debe a un edema intersticial cuando la mama empieza a producir leche, debido al descenso de los niveles de progesterona tras la salida de la placenta. Para la IGM se recomienda el vaciado frecuente por parte del RN, asegurar un buen agarre y la extracción manual inicial para facilitar que se ablande la zona de la areola.
Los galactoceles (GC) son quistes en los que se retiene leche por un conducto bloqueado, sin salida. Son quistes, a veces grandes, que pueden aparecer ya durante la gestación, durante o al finalizar la lactancia. Algunos GC disminuyen de tamaño por sí solos poco a poco. Si no fuera así, deben aspirarse de forma repetida mediante aguja o extirpación quirúrgica si a la madre le resulta molesto.
Mastitis Subaguda
Es una entidad de reciente descripción en España. Este cuadro ha sido definido como dolor, que suele ser muy intenso, durante toda la toma y después de la misma. Las madres lo describen como “alfileres ardientes”. Están ausentes por lo general los signos locales y generales. Suele asociar la percepción de que el bebé saca menos leche y de que las tomas se prolongan.
Se ha sugerido que en la mastitis subaguda (MSUB) podría producirse una disbiosis bacteriana. Algunos autores, tras el cultivo de muestras, han observado el crecimiento excesivo de alguna cepa de microorganismos no patógenos con tendencia a la formación de biofilms por dentro de los conductos galactóforos, lo que explica la aparente dificultad para la salida de la leche y el dolor interno.
Tratamiento de la Mastitis Subaguda
- Repasar la técnica de lactancia.
- Lavar las grietas con agua y jabón neutro.
- Considerar el uso de probióticos (Lactobacillus fermentum y Lactobacillus salivarius).
- En casos severos, cultivo de leche y antibióticos.
La leche de la mujer que amamanta está llena de bacterias “buenas” que son beneficiosas tanto para la madre como para el bebé. Por diferentes motivos, algunas de ellas pueden aumentar en cantidad y empezar a depositarse en los conductos por donde sale la leche, que junto con otras sustancias, pueden hacer que los conductos se estrechen y que la leche fluya más despacio.
Si tienes perlas de leche, en este caso no se recomienda tocarlas ni pincharlas, ya que es todo el conducto el que puede estar obturado por las bacterias.
Cáncer de Mama Durante el Embarazo y la Lactancia
Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato.
Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal se considera segura. Sin embargo, la ecografía es lo que se suele indicar.
Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.
Afecciones Benignas Específicas del Embarazo y la Lactancia
Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.
Adenoma de la Lactancia
El adenoma de la lactancia es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor.
Galactoceles
Los galactoceles son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste.
Durante el embarazo o la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar.
Infección en las Mamas (Mastitis)
No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Se pueden multiplicar bacterias en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, lo que causa una infección conocida como “mastitis”.
Síntomas de la Mastitis Infecciosa
- Fiebre.
- Dolor de cabeza.
- Sensación de malestar general.
- Un bulto en la zona.
- Secreción blanquecina y espesa por el pezón.
- Un absceso o una acumulación de pus en la zona.
La mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol o ibuprofeno pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.
