El aborto es un tema complejo y delicado, cargado de aristas que a menudo se abordan con cautela y, en ocasiones, con hipocresía. A través del análisis de documentales y películas que abordan esta temática, se puede desentrañar las múltiples capas de este debate.
Mapa de regulaciones sobre el aborto en Estados Unidos.
La Incomodidad de la Verdad
Al igual que en el documental de Davis Guggenheim, "An Inconvenient Truth", el tema del aborto nos enfrenta a verdades incómodas que a menudo preferimos ignorar. Se trata de esa vieja capacidad humana para enterrar, en el subconsciente colectivo, las verdades molestas que el consciente conoce perfectamente.
Una Ley Equívoca
La ley del aborto, en muchos casos, intenta pasar de puntillas por el debate social profundo sobre el aborto. Ante el miedo de todos los partidos a abrir la caja de los truenos y permitir el cuarto supuesto - es decir, el derecho a abortar por motivos sociales-, se redactaron tres supuestos con límites imprecisos y, en la práctica, fácilmente traspasables. El hecho de que casi la totalidad de los abortos usara ese supuesto nos confirmaba todas las sospechas. Pero decidimos callar.
A diferencia de otros países, que permiten el aborto libre, pero con un rígido límite temporal, aquí hicimos de puta i Ramoneta, y, negándonos al cuarto supuesto, dejamos libre el derecho a abortar casi hasta el final de la gestación, con la excusa psíquica. Porque lo cierto es que esta ley ha dado pie, con demasiada facilidad, a las prácticas abusivas e incluso delictivas que ahora son conocidas.
La Dimensión del Abuso
El entorno médico-político vinculado a la cuestión necesariamente debía intuir que la ley era usada de manera laxa y diríamos "comprensiva". ¿Se creían esos índices de "problemas psicológicos" que permitían abortos de fetos muy avanzados? ¿Se los creían o miraban hacia otro lado? Lo peor fue cuando un reportaje de la televisión danesa puso sobre la mesa, con toda su crudeza, la dimensión del abuso, y no sólo miraron hacia otro lado, sino que enviaron a inspectores para certificar que todo era estupendo, excepto algún problemilla banal.
Equívoca ley, trampa legal, mala inspección y pésima praxis. Esa sería la conclusión de este terrible escándalo. Un feto de ocho meses no es un feto, sino un niño. Y por mucho que se esté a favor del aborto libre, el límite de tiempo es exigible si no se quiere convertir el derecho al aborto en el derecho al asesinato.
"El Grito Silencioso": Una Mirada al Caso Roe vs Wade
#115 El grito silencioso: el caso Roe vs Wade
El 23 de septiembre se estrena en los cines españoles El grito silencioso, una película de tribunales y conspiraciones de pasillos que cuenta dos historias entrelazadas: cómo se despenalizó el aborto en todo Estados Unidos (la verdad del caso Roe vs Wade) y cómo el doctor abortista Bernard Nathanson colaboró en ello, hasta que la incorporación de la tecnología de ultrasonidos le convenció de la plena humanidad del feto.
Portada de El grito silencioso.
La gran novedad en 2022 es que hace unos meses el Tribunal Supremo de EEUU revisó el caso Roe vs Wade que despenalizó el aborto y era un auténtico absurdo judicial, y devolvió a cada estado la capacidad de legislar sobre el tema. Ahora, los abortistas deben convencer de sus tesis a cada estado para que legalice su macabra industria.
El Dr. Nathanson y los Límites de la Visión
El hilo conductor de la película es el doctor Nathanson, al que Loeb, meritoriamente, consigue dotar de vida. Porque a Nathanson lo conocemos, lo hemos visto en su icónico documental El Grito Silencioso, de 1984, en que usaba ultrasonidos para explicar cómo es un aborto. Y la película de Loeb toma de él los colores beige, los filtros de tonalidades, las cortinas y paredes color pastel sucio... hay como un velo sepia desgastado sobre las imágenes, como si viéramos a través de esas gafas gordas y anticuadas de Nathanson, su ceguera moral, que parece denunciar a aquella época de camisas hippies de flores, como algo descolorido, anticuado y decadente.
La industria abortista criticó algunos datos del documental de Nathanson de 1984, pero los abortistas nunca han lanzado su propio documental médico alternativo, nunca nos ha enseñado su versión visual de cómo es un aborto. Y han pasado casi cuatro décadas.
El cine es imagen, es mostrar. Y el aborto siempre busca no ser visto. Llega a través de mentiras, que El Grito Silencioso de Loeb documenta bien. Ver al feto a través de los ultrasonidos cambió a Nathanson, tras miles y miles de abortos realizados a ciegas.
Mentiras y Manipulación
Es una película de gente que habla: médicos que hablan de corbatas elegantes que pinchan mientras hurgan en una mujer que abre las piernas, médicos que hablan de "tejido sanguinolento" pero que admiten que "sí, claro, tiene forma humana". Y de activistas organizados que toman cócteles en la playa del Caribe mientras se jactan de cómo mienten descaradamente a la prensa con cifras absurdas que ningún periodista se molesta en contrastar, algo que los lobbies abortistas siguen haciendo.
Hace pocos días se viralizó un vídeo de 2016 en que la activista proaborto en México Marta Lamas admitía sus mentiras: "Decíamos ‘mueren cien mil mujeres de abortos clandestinos’. Resulta que morían cien mil personas en todo el país, hombres y mujeres de todas las enfermedades. Inflábamos las cifras”. Siguen en eso el 'manual' de Nathanson y su guía, el periodista abortista Lawrence Lader.
Asimismo, descubrimos de primera mano los inicios de una estrategia que ha llegado hasta nuestros días: la descalificación del adversario por su condición de católico. Ser católico pasó a considerarse motivo de sospecha, o, simplemente, algo que descalificaba lo que esa persona pudiera defender. No fue casual, ni espontáneo. La mano de Larry Lader estaba tras estos insidiosos comentarios, como queda de manifiesto al final de la película con el fragmento de una entrevista que muestra la intensidad y virulencia de su fobia contra estos creyentes.
La película dirigida por Nick Loeb (que además interpreta a Nathanson) y Cathy Allyn revela también que el caso que dio origen a todo el proceso judicial fue inventado ad hoc. Se buscó a una mujer embarazada que quisiera abortar, y que inventó haber sido víctima de violación, como reconocería después, cuando se arrepintió de su complicidad con este asunto. Se creó un caso a medida. El nombre de la denunciante, Norma McCorvey, se cambió por Jane Roe para impedir que su versión pudiera ser verificada, y para ocultar su historia personal y antecedentes.
Pero, sobre todo, se la impidió abortar de forma clandestina, que es lo que ella quería en ese momento, porque la campaña necesitaba una mujer embarazada para iniciar la causa. Las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee le dijeron que el litigio estaría resuelto antes de que concluyera su embarazo, aunque sabían perfectamente que eso era imposible por los plazos de la justicia. De modo que la mujer usada para legalizar el aborto terminó dando a luz.
Un Supremo Condicionado
El grito silencioso nos muestra asimismo a unos jueces del Supremo condicionados por su familia, con esposas e hijas colaboradoras de Planned Parenthood, la gran empresa abortista estadounidense, y temerosos de que su decisión pueda verse como un ataque a la igualdad de la mujer. Gracias a esa presión, un Supremo con aparente mayoría de miembros conservadores y provida terminó aprobando el aborto por siete votos frente a dos, lo que supuso un inesperado aval para la sentencia, que nadie se atrevió a cuestionar durante décadas.
La película ayudará a que estos hechos se conozcan, pero sus carencias cinematográficas limitarán su capacidad para convencer para la causa provida a quien no lo esté ya. El guión, excesivamente preocupado por narrar escrupulosamente los hechos tal cual ocurrieron, no está bien hilado, carece de grandes interpretaciones y desaprovecha sus principales bazas. Especialmente la figura del doctor Nathanson, cuyo cambio de bando se explica con gran pobreza narrativa.
"Blood Money": El Negocio del Aborto
En este tema tan polémico se silencian sistemáticamente las tremendas consecuencias del aborto. La habitual ausencia en los medios de una información objetiva al respecto explica el gran éxito de la divulgación veraz presentada.
Una ex miembro de 'Planned Parenthood' (Planificación Familiar) - antes 'Birth Control' (Control de la Natalidad)- denuncia en este film que la 'educación sexual' practicada por esta poderosa organización realmente sólo pretende promover abortos. Especialmente abortos de afroamericanas (38%) y de hispanas (19%) respecto a los de las anglosajonas (sólo 10%).
Portada de Blood Money.
'Planned Parenthood' gana millones de dólares promoviendo abortos repetidos e incluso simulando abortos sin que exista realmente una gestación. Se 'vende' el aborto manipulando y engañando a las mujeres. Se generan unos beneficios multimillonarios, en 'dinero negro' y 'sangriento'.
Tanta injusticia ha generado una reacción que crece cada vez más, los movimientos provida. Sus actividades están siendo muy productivas, logrando un progresivo descenso del número de abortos en EE UU.
"El Secreto de Vera Drake": Una Mirada desde el Cine
Para comprender la dimensión del problema y las posibles consecuencias que tiene la ilegalización del aborto, el mundo de la cultura, concretamente el cine, ha legado a nuestra generación geniales reflexiones sobre la importancia de tener un sistema garantista que permita a la mujer ser libre de decidir sobre su propio cuerpo.
La cinta británica, dirigida en 2004 por Mike Leigh, presenta la historia (real o ficticia, no se sabe) de una mujer de clase media-baja, Vera Drake, quien vive en el Reino Unido de posguerra. Dotada de un gran corazón y con la sonrisa y el buen humor por bandera, esta adorable vecina a la que todo el mundo adora oculta, no obstante, un oscuro secreto: practica abortos clandestinos a mujeres jóvenes. No les pide dinero, sino que lo hace por puro altruismo. Ella misma, que tiene dos hijos, padeció en sus carnes la necesidad de abortar cuando era adolescente.
Portada de El Secreto de Vera Drake.
Que existan sociedades que fuercen a sus mujeres a jugarse la vida practicando abortos clandestinos con jeringuillas, agua, jabón y palanganas no es un problema moral o religioso de mujeres "indecentes", como se las llega a llamar, sino de falta de una jurisdicción justa y permisiva. La película plantea la necesidad de que exista una legislación favorable a la interrupción del embarazo para las tragedias no ocurran.
En cuaquier caso, tanto Vera Drake como las mujeres a las que les practica el aborto, parece querer decir Mike Leigh, son víctimas de un sistema que ha preferido la tradición y la restricción frente a la libertad de derechos civiles.
Conclusiones
El debate sobre el aborto es un reflejo de las tensiones entre la autonomía individual, los valores sociales y las consideraciones éticas. A través del análisis de documentales y películas, se puede obtener una comprensión más profunda de las complejidades y las consecuencias de este tema controvertido.
