La disquecia del lactante es un trastorno funcional común en los bebés durante los primeros meses de vida. Se caracteriza por episodios recurrentes de llanto, esfuerzo y malestar que ocurren antes de la evacuación intestinal, pero sin ninguna anomalía orgánica subyacente. Hoy quiero hablarte sobre la disquecia del lactante, una condición que creo importante reconocer, especialmente si eres mamá primeriza.
Si ves a tu bebé rojo como un tomate, haciendo ruidos y quejidos como si algo le molestara, es posible que no sepas qué está ocurriendo y si es normal o no. Este trastorno se debe a la inmadurez del sistema nervioso y digestivo del bebé, que aún está aprendiendo a coordinar los movimientos intestinales y la relajación del esfínter anal. Es un proceso benigno y común que NO necesita tratamiento, ya que es una fase normal del desarrollo del bebé.
CÓLICOS en Recién Nacidos y lactantes. 7 TIPS que ayudarán a tu bebé a aliviar el dolor y gases 💨
La disquecia en el lactante y en los niños pequeños es una patología benigna que está provocada por una falta de coordinación en los mecanismos de defecación y que da lugar a dolor abdominal y a disminución en el número de las deposiciones. La situación está originada por la falta de acomodación de la contracción de la musculatura abdominal en el esfuerzo de la defecación con la relajación del esfínter anal para vaciar la ampolla rectal.
Esta condición, aunque está influida por diversos factores, tales como el tipo de alimentación, está provocada por el retraso en la maduración neurobiológica de determinados mecanismos del aparato digestivo del recién nacido y del bebé. De hecho, la fisiopatología de esta patología está íntimamente relacionada con la de los cólicos del lactante, que tienen una aparición y una sintomatología muy similar.
Al ser una patología benigna que se resuelve de forma espontánea, al mejorar la maduración neurológica y la coordinación en las actividades del aparato digestivo, no suelen ser necesarias medidas terapéuticas importantes.
La dificultad para evacuar las heces suele mejorar o desaparecer antes de los seis meses. La disquecia del lactante se caracteriza por la dificultad para la defecación con manifestaciones de esfuerzo excesivo, llanto y malestar ante la imposibilidad de evacuar, disminución en el número de las deposiciones, a veces heces duras debido a la retención, y en ocasiones pérdida del apetito.
Diagnóstico Diferencial: Cólicos del Lactante y Estreñimiento
Existen dos situaciones clínicas que precisarían de un diagnóstico diferencial, pues los síntomas que presentan pueden ser muy similares a los de la disquecia. Estos son los cólicos del lactante y el estreñimiento.
1. Cólicos del Lactante
También llamados cólicos vespertinos o cólicos de Moro, los cólicos del lactante se caracterizan por periodos de llanto inexplicado y paroxístico en un lactante sano, sin signos de enfermedad y bien nutrido. El llanto puede ser intenso y breve o durar varias horas y suelen presentarse a última hora de la tarde. Suelen ser más frecuentes en lactantes alimentados con leches de fórmula y en niños nerviosos y buenos comedores.
Su origen no está claro. El origen del dolor está producido por la contracción de la musculatura del intestino, aunque se sospecha también una inmadurez de la actividad digestiva. Suelen desaparecer antes de los tres meses y existen factores que pueden favorecer su aparición. La alimentación excesiva, las leches de fórmula, la dificultad para expulsar los gases y el estreñimiento son algunos de ellos.
2. Estreñimiento
La principal condición que define al estreñimiento, también conocido como constipación intestinal, es la consistencia de las heces. Las heces son duras y generalmente voluminosas. El ritmo de evacuación también se ralentiza y en algunos casos disminuye de forma significativa.
Durante los primeros meses de lactancia, el estreñimiento es poco frecuente. Se presenta sobre todo en la lactancia con leches de fórmula, pues su composición puede alterar su tolerancia. En la lactancia materna, valorando la cantidad y el volumen, y en la lactancia artificial, si es necesario, cambiando la fórmula láctea que mejor se adapte a las necesidades del bebé.
¿Qué son los cólicos del lactante y cómo podemos identificarlos?
Los cólicos son una alteración muy común en los bebés, a partir de la segunda semana de vida y hasta los cuatro meses. Una vez pasa este tiempo, los cólicos desaparecen. Los episodios de cólicos suelen durar más de dos horas y se caracterizan por un intenso malestar de vientre. Por ello, van acompañados a un lloro inconsolable.
Suelen aparecer al atardecer, a partir de las seis de la tarde y, pasado el episodio, el bebé se duerme con normalidad. Otro indicativo, es que el bebé está tranquilo y come con normalidad, durante el resto del día. Asimismo, el motivo del lloro no es ni sueño ni hambre, y observamos estos síntomas en el bebé: distensión abdominal (debido a una acumulación de gases), el bebé se pone rojo intentando apretar, flexiona las rodillas, oímos ruidos intestinales, etc. También podemos encontrarnos con heces mucosas y/o con sangre.
Es importante no confundir los cólicos con otras razones que pueden provocar un lloro excesivo y/o malestar en el bebé:
- Frenillo corto que dificulta la succión y provoca que el bebé se quede con hambre.
- Fiebre.
- Vómitos.
- Pérdida de peso.
- Intolerancia al decúbito (no pueden estar estirados).
- Disquecia del lactante (problemas para evacuar las heces y los gases).
- Reflujo gastroesofágico: un síntoma que puede provocar que el bebé llore mucho y que esté irritable durante todo el día. En este caso, hará regurgitaciones con olor ácida.
- Necesidad de contacto con la mamá: hay casos de niños de alta demanda, que lloran porque necesitan contacto.
- Gases: se diferencian de los cólicos porque pueden aparecer después de los 4 meses. Por ejemplo, si un bebé de 6-8 meses aún presenta distensión abdominal, heces con olor y pastosas, y gases, deberíamos acudir al pediatra para revisar si sufre alguna intolerancia alimentaria.
Causas y tratamiento de los cólicos del bebé
Los cólicos pueden aparecer por 3 razones:
- Una intolerancia a la lactosa. En este caso lo abordaremos retirando los lácteos de la dieta de la madre.
- Problemas con la lactancia, debido a una posición incorrecta o a un mal agarre (que puede estar provocado por un frenillo corto, lo que genera gases debido a la entrada de aire durante las tomas). En caso de que la posición de amamantar sea incorrecta, esto se puede resolver con una asesora de lactancia.
- Inmadurez digestiva, debido a un parto prematuro, a una cesárea, o a un parto complicado, largo o instrumentalizado.
Con la osteopatía pediátrica tratamos los cólicos revisando qué los está causando y con la fisioterapia pediátrica te damos herramientas como el masaje infantil, para prevenirlos. Uno de los aspectos que tendremos en cuenta es cómo ha sido el parto, ya que cualquier tensión, puede generar adaptaciones en el cuerpo del bebé. Por ejemplo, en el sistema digestivo.
Lo que haremos en las sesiones de osteopatía pediátrica es revisar y tratar:
- Las tensiones que pueda haber en la cabeza, en relación al nervio Vago, que es el que controla parte del aparato digestivo.
- Las tensiones a nivel del diafragma cervical y torácico, por la misma razón, y para analizar la dinámica de presiones.
- La espalda.
- El aparato digestivo y la distensión presente.
Las técnicas que aplicamos son totalmente respetuosas con el bebé y sus necesidades. Realizamos maniobras suaves y dulces, siempre con los padres cerca o incluso con el bebé encima de la madre. Además, durante la sesión, os daremos a los padres toda la información y herramientas necesarias para que podáis ayudar a vuestro bebé en los episodios de cólicos. Para que os sintáis acompañados, también podréis contactarnos fuera de las sesiones, si necesitáis resolver dudas.
En las sesiones de fisioterapia y osteopatía infantil también tratamos otras disfunciones que pueden afectar al bebé en los primeros meses y año de vida, como tortícolis congénitas, deformidades craneales (plagiocefalias, entre otras), regurgitación, partos con fórceps o ventosa, falta de tono, dificultades para el gateo, etc.
Consejos para mamás y papás. ¿Cómo ayudar a un bebé con cólicos?
Si vuestro bebé tiene cólicos, además de tratarlo con osteopatía y fisioterapia pediátrica (terapia manual y masaje infantil), desde casa también podéis ayudarle a prevenir y sobrellevar mejor los episodios. Aunque a veces es difícil mantener la calma en el momento de crisis, es importante que la persona que lo tenga en brazos, lo intente. Por ejemplo, si tú, mamá, te sientes desbordada, pide ayuda a tu pareja o a otra persona para que lo tenga un rato en brazos, mientras tú te das una pausa para respirar y coger energía.
Es importante también no dar el pecho en plena crisis de cólicos y recomendamos pedir siempre permiso al bebé y avisarle de que vamos a ayudarle con distintas posiciones de calma.
Estos consejos os pueden ayudar a prevenir y a calmar los cólicos de vuestro bebé:
Durante los episodios de cólicos:
- Posiciones de calma: hay una serie de posiciones para calmar al bebé, realizando una ligera presión en su zona abdominal. Por ejemplo, colocándolo en tu hombro, sentado con tu mano en su vientre, o en posición de avión (coloca al bebé sobre tu antebrazo, con su cabecita cerca de tu codo. Puedes poner tu otro brazo también por debajo del bebé, para sujetarlo con mayor seguridad). En las sesiones de fisioterapia y osteopatía pediátrica te enseñaremos estas y otras posiciones de calma.
- Porteo y piel con piel: ya sea con foulard o con mochila. El porteo siempre debe ser ergonómico, es decir, con el bebé mirando hacia ti y en posición de ranita, debes poder darle un beso en la cabeza si flexionas el cuello…
- Otras técnicas: aplicar calor en la barriga del bebé con nuestra mano, sentarnos en una fitball y dar botes suaves, y el rudio blanco (ruido de un secador de pelo, extractor de la cocina, etc.).
Entre episodios y como método preventivo:
- Masaje infantil: nunca debe realizarse durante la crisis de cólicos, ni después de comer, y siempre debe hacerse en el sentido de las agujas del reloj. En la consulta de fisioterapia pediátrica aplicamos y te mostraremos técnicas de masaje infantil (movilizarle las piernas en bicicleta, en forma de círculos, el movimiento de sol, de media luna, etc.)
- Los probióticos también pueden ayudar al bebé con cólicos. Recomendamos consultarlo con el pediatra.
Esperamos que estos consejos os ayuden a gestionar los cólicos de vuestro bebé. Recordad que esto pasará y que estamos aquí para ayudaros y acompañaros a vivir esta etapa de la mejor forma posible.
Características del Cólico del Lactante
Tenemos la mala costumbre de llamar cólico del lactante a cualquier crisis de llanto de nuestro bebé y esto, no es así. El cólico del lactante se define como el episodio de llanto de inicio súbito, con rigidez del tronco o de extremidades (hipertonía), de predominio por la tarde-noche e inconsolable, es decir, que, aun cogiendo al niño en brazos, no se calma, no se consuela.
El cólico del lactante ha de cumplir las siguientes características:
- Lactante menor de 4 meses.
- Los episodios ocurren al menos 3 días a la semana.
- Durante más de 3 horas al día.
- Durante al menos 3 semanas.
- Su peso y su talla no se verán afectados
Por lo tanto, no todo llanto es un cólico aunque cierto es que casi la mitad de los niños menores de 4 meses lo han tenido.
¿Por qué mi hijo tiene cólico?
Existen múltiples factores asociados, aunque todos ellos son muy variables: se habla de cierta inmadurez intestinal hasta los 4 meses que hace que las digestiones sean más pesadas y generen más gas. Se ha visto en niños con pocas o nulas rutinas en casa o cambios continuos de las mismas, en padres y madres muy ansiosos que reaccionan de forma exagerada ante el llanto del bebé, en padres primerizos con cansancio extremo, depresión posparto…etc, por lo que las causas son complejas y no del todo identificadas claramente. No te culpes.
Comprendo la angustia y la desesperación en la que caen muchos padres al pasar noches y noches sin apenas descanso y sin poder hacer demasiado por aliviar ese llanto y su aparente dolor. Pero es muy importante que recordéis que es un proceso benigno, transitorio y que desaparecerá por sí mismo en torno a los 4 meses.¿Puede ser que tenga alguna enfermedad?
En muchas ocasiones os planteáis otras posibilidades que efectivamente existen como son el reflujo gastroesofágico, el estreñimiento, la alergia a las proteínas de leche de vaca (mediada o no mediada por Ig E) o incluso una otitis media, pero será vuestro pediatra quien, tras una exploración y una historia clínica detallada, determine si lo que tiene vuestro bebé es un cólico o es otra cosa.
¿Cómo se diagnostica el cólico del lactante? ¿Hacen falta pruebas?
Normalmente tras una buena historia clínica llegamos al diagnóstico, no hace falta hacerle ningún tipo de prueba ni análisis ni pruebas de imagen.
¿Tiene tratamiento?
No tiene un tratamiento específico ni existen fórmulas magistrales que lo hagan desaparecer de la noche a la mañana. Antes de nada, debéis mantener la calma y estar tranquilos. Tu nerviosismo altera más aún al bebé y empeora la situación. Lo primero que te has de repetir es que al bebé no le va a pasar nada.
A continuación, comprueba que no lleva el pañal sucio (pipi, caca…), que no tiene calor, frío, hambre o sed. Intenta darle de comer (lactancia materna o biberón) en un lugar tranquilo, sin ruidos, sin gente y favorece que expulse el eructo a continuación.
Puedes probar con medidas posturales como es ponerle boca abajo sobre tu brazo con la cabeza apoyada en la flexura del codo de tal manera que la barriguita descanse en tu antebrazo; balancearlo o hacerle masajes abdominales suavemente elevando las piernas. También puedes portear, cogerlo en brazos y acariciarle la espalda, besarle y acariciarle, no se va a malcriar, tranquilos.
Eso sí, recuerda que los bebés durante los primeros seis meses de vida han de dormir boca arriba para prevenir la muerte súbita del lactante, pero cuando esté en plena crisis de llanto, puedes probar a ponerlo boca abajo, mientras tú le vigilas y le acaricias la espalda. En el momento que se calme, dale la vuelta.
En los últimos años se ha hablado mucho de los probióticos y es un tema que está en continua revisión e investigación. En una reciente revisión parece que cinco gotas al día de Lactobacillus reuterí durante 21 días podría ser beneficioso en el tratamiento del cólico moderado-grave siempre y cuando los bebés sean mayores de 2500gr, son tengan enfermedades previas y estén alimentados con lactancia materna exclusiva o predominantemente lactancia materna. Aunque en un estudio anterior del año 2014 con un número mayor de pacientes, no observó diferencias significativas. Los estudios publicados muestran grandes diferencias en su diseño por lo que las conclusiones de unos y de otros en ocasiones nos impiden hacer una recomendación universal a todos los pacientes.
Los pediatras recurrimos frecuentemente al Lactobacillus reuterí porque, aunque no es la panacea, no tiene efectos secundarios y algunos pacientes mejoran, por lo que desde mi humilde opinión, merece la pena probar.
No tenemos estudios con suficiente rigor científico que avalen su utilización.
No cambiéis de leche a la ligera, no sin antes consultarlo con vuestro pediatra. Él es la persona que mejor os puede asesorar en cuanto a la composición de cada leche. De este modo evitaremos cambiar casi compulsivamente de marca sin terminar de encontrar una solución real.
Esta medida sólo estaría justificada si así te lo recomienda tu pediatra porque sospecha una alergia a las proteínas de leche de vaca (mediada por Ig E o no mediada por Ig E). Cuando no hay ningún criterio clínico que lo sugiera, no estaría indicado que la madre restrinja su dieta de esa manera.
Nosotros los pediatras debemos apoyar a los padres, tranquilizarles y calmarles. Debemos explicarles serenamente que esto es un proceso benigno y limitado en el tiempo. No te frustres, por favor, no te sientas culpable; no puedes hacer nada más que estar lo más tranquilo posible y coger a tu hijo en brazos hasta que ceda el dolor.
Así que coge a tu bebé, acaríciale, bésale, ponlo desnudo sobre tu pecho desnudo. En ocasiones, al escuchar nuestro corazón, es capaz de reconocer el sonido tras nueve largos meses dentro de ti y casi por arte de magia, se calma.
Comúnmente se define como:
Comúnmente se define como un llanto incontrolable, paroxístico, sin causa identificable, más frecuente a últimas horas de la tarde, en un lactante sano entre las dos semanas y los cuatro meses de edad. Suele acompañarse de rigidez, flexión de miembros inferiores sobre el abdomen y meteorismo. Se han barajado varias posibles causas del cólico, pero más bien se trata de un síndrome que incluye un grupo de alteraciones.
- Meteorismo: Los lactantes durante los primeros cuatro meses de vida no absorben completamente la carga de lactosa contenida tanto en las fórmulas adaptadas como en la leche materna, y esto hace que se produzca gran cantidad de gas intestinal.
- Reflujo gastroesofágico: Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes la sintomatología empeora o no mejora.
Intente no dejar que su hijo llore. Considere estas posibilidades y pruebe con cada una cinco minutos. Si no hay respuesta pase a otra:
- Tiene hambre, quiere alimento. No alimentar al niño cada vez que llore, esperar de 2 a 3 horas entre cada toma.
- No tiene hambre pero quiere succionar.
- Quiere que le cojan en brazos. No es posible mimar demasiado a un lactante antes de los 4 meses.
- Está aburrido, necesita estímulo.
- Está cansado, necesita dormir.
Mecer al bebé en la cuna. Darle un paseo en cochecito. Baño tibio. PUEDE SERLE ÚTIL: Colocar al niño erguido o tumbarlo boca abajo sobre el regazo o sobre una bolsa de agua caliente o una manta eléctrica.
Hay que intentar prevenir los ataques mejorando la técnica alimentaria, como el eructo, el entorno apacible, etc. El cólico no es el resultado de una mala crianza por lo que no hay motivo para sentirse culpable.
En niños con llanto inconsolable que no responden a ninguna medida, con deposiciones poco frecuentes, heces duras, explosivas, o gran esfuerzo con la defecación, puede introducirse en la dieta leche sin lactosa. También se han ensayado fármacos como: Diciclomina, Dimeticona o Simeticona.
CONSULTE CON SU PEDIATRA ANTES DE ADMINISTRAR CUALQUIER MEDICAMENTO o REALIZAR CUALQUIER CAMBIO DE LECHE. En casos EXTREMOS puede ingresarse al niño y cambiar únicamente la rutina alimentaria, proporcionando así un descanso a los padres.
NO ABANDONAR LA LACTANCIA MATERNA YA QUE NO ES LA CAUSA DE LOS CÓLICOS. Si lo está alimentando con lactancia artificial, NO CAMBIE LA FÓRMULA A MENOS QUE EL NIÑO TENGA DIARREA O VÓMITOS.
En caso de lactancia materna, se aconseja a la madre no tomar café, bebidas a base de cola u otros estimulantes. Evite la fatiga y el agotamiento. Realice una siesta diaria si no descansa por la noche. Pida ayuda. Salga de casa para despejar la mente.
Manejo del Cólico del Lactante
El cólico del lactante es de etiología multifactorial. Las opciones de tratamiento incluyen: fórmulas lácteas a base de proteínas extensamente hidrolizadas; fórmulas lácteas sin lactosa o a base de proteínas de soya; lactancia materna; fármacos como simeticona o diciclomina; terapia conductual; medicina alternativa, y probióticos. Las fórmulas lácteas a base de proteínas extensamente hidrolizadas, son eficaces en lactantes con antecedentes de atopia. La fórmula láctea a base de soya puede generar efectos indeseados en el aparato reproductor y reacción cruzada con las proteínas de la leche de vaca, por lo cual no se recomienda. En algunos estudios se ha demostrado la eficacia de la diciclomina; sin embargo, puede producir efectos secundarios. La administración de Lactobacillusreuteri parece ser una importante opción terapéutica.
El cólico del lactante es una entidad de curso benigno y resolución espontánea, de etiología multifactorial. Algunos pacientes bien seleccionados podrían beneficiarse de cambios en las fórmulas lácteas, fármacos, medidas conductuales y, recientemente, del probiótico con L. reuteri, dependiendo del factor etiológico.
| Tratamiento | Eficacia | Consideraciones |
|---|---|---|
| Fórmulas lácteas a base de proteínas extensamente hidrolizadas | Eficaces en lactantes con antecedentes de atopia | Considerar alergias |
| Fórmulas lácteas sin lactosa o a base de proteínas de soya | Puede tener efectos adversos | No se recomienda la de soya debido a efectos en el aparato reproductor |
| Lactancia materna | Recomendada | Asegurar una dieta materna adecuada |
| Fármacos (simeticona, diciclomina) | Diciclomina puede tener efectos secundarios graves | Simeticona no siempre es eficaz |
| Probióticos (Lactobacillus reuteri) | Opción terapéutica prometedora | Consultar con el pediatra |
