Diferencias entre Diabetes Tipo 1, Tipo 2 y Gestacional: Causas, Síntomas y Tratamiento

En España, casi 6 millones de personas padecen diabetes; en el mundo, la Federación Internacional de Diabetes (FID) estima que unos 537 millones de adultos viven con ella. No obstante, cada caso es diferente. No solo porque cada persona tiene diferentes síntomas y tratamientos, sino porque, además, existen diferentes tipos de diabetes. A continuación, exploraremos los diferentes tipos de diabetes, explicando sus similitudes y diferencias, así como las causas, síntomas y tratamientos asociados a cada uno.

La diabetes impacta en la manera en que el cuerpo utiliza la glucosa, una fuente esencial de energía que proviene de los alimentos y nutre nuestras células. En condiciones normales, el páncreas produce insulina, una hormona que permite a la glucosa entrar en las células. Sin esta hormona, la glucosa no puede ingresar a las células y se acumula en el torrente sanguíneo, lo que provoca niveles elevados de azúcar en sangre, lo que se denomina hiperglucemia.

DIABETES MELLITUS - tipo 1 y 2, fisiopatología, cetoacidosis diabética, diagnóstico y tratamiento

Un diagnóstico temprano y un plan de tratamiento adecuado son esenciales para controlar la diabetes y prevenir complicaciones que pueden afectar órganos vitales, como el corazón, los riñones, los nervios y los ojos.

Tipos de Diabetes. Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

Tipos Principales de Diabetes

Existen tres tipos principales de diabetes: la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional.

Diabetes Tipo 1

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune crónica (esto significa que es el propio organismo el que se ataca a sí mismo por error). Es una condición autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error las células beta del páncreas, las cuales son responsables de producir insulina. Su principal característica es que el páncreas no es capaz de generar insulina. Debido a que el páncreas ya no puede producir insulina, las personas con diabetes tipo 1 deben recibir tratamiento con insulina de por vida. Esto significa que las personas que padecen diabetes de tipo 1 necesitan administrarse esa insulina que el cuerpo no produce a diario.

Entre el 5% y el 10% de personas con diabetes, mundialmente hablando, padecen la tipo 1. De hecho, suele aparecer de manera temprana; es por eso que se conoce más comúnmente como “diabetes infantil”. Lo cierto es que todavía no se conoce de manera certera qué es lo que la causa: hay factores genéticos, pero también ambientales (ciertos componentes que puedan eliminar las células encargadas de producir la insulina).

Síntomas de la Diabetes Tipo 1

Los síntomas de la diabetes tipo 1 suelen aparecer de manera repentina y pueden incluir sed excesiva (polidipsia), micción frecuente (poliuria), pérdida de peso inexplicable, hambre constante (polifagia), fatiga, visión borrosa y heridas que tardan en sanar.

Causas de la Diabetes Tipo 1

La causa de la diabetes de tipo 1 es la falta total de la hormona insulina. Células pancreáticas, que normalmente producen insulina se destruyen y no pueden producir la hormona. La causa del daño pancreático suele ser una inflamación autoinmune, pero la causa exacta de la diabetes de tipo 1 no se explica en detalle.

Los factores que se asocian a su aparición son: ambientales, genéticos y autoinmunes. Según esta teoría una serie de factores ambientales como virus (parotiditis, rubeola) y sustancias químicas, inducen una agresión de las células beta pancreáticas por parte del sistema inmunitario. Debido a una predisposición genética, algunas personas son más sensibles a los factores ambientales. Así sabemos que en gemelos si uno padece la enfermedad, el riesgo del hermano se eleva de 25-50%.

Diabetes Tipo 2

La diabetes tipo 2 es la más común de todas. Es el tipo más común de diabetes y representa alrededor del 90-95% de todos los casos. A diferencia de la diabetes tipo 1, la tipo 2 se desarrolla de manera gradual y está estrechamente relacionada con el estilo de vida. Este tipo, a diferencia del primero, se caracteriza porque aunque la insulina sí esté presente y se produzca de manera más o menos regular, el organismo ofrece resistencia ante ella. En la diabetes tipo 2, el cuerpo no produce suficiente insulina o no la utiliza eficazmente, una condición llamada resistencia a la insulina. Esto se traduce en unos niveles de glucosa demasiado elevados, ya que las células no pueden llevar a cabo su trabajo correctamente.

La diabetes tipo 2 suele diagnosticarse en adultos, aunque cada vez es más frecuente entre niños y adolescentes debido al aumento de la obesidad y la falta de actividad física en estos grupos. Aunque algunos individuos pueden controlar su diabetes tipo 2 con cambios en el estilo de vida, como una dieta balanceada, ejercicio regular y pérdida de peso, otros pueden necesitar medicamentos orales o incluso inyecciones de insulina. El sobrepeso y el sedentarismo son los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes de tipo 2; de hecho, hasta el 80% de las personas que la padecen no tienen un peso óptimo en el momento en el que se diagnostica. Como tratamiento, la base es una buena alimentación y actividad física activa. Luego, dependiendo de cada caso, es bastante probable que se paute tratamiento farmacológico.

Al tener un comienzo más lento (a veces se descubre a lo largo de varios años) se considera que se trata de una diabetes más leve que a menudo se controla con dieta, ejercicio físico y fármacos orales.

Síntomas de la Diabetes Tipo 2

Los síntomas de la diabetes tipo 2 pueden ser similares a los de la diabetes tipo 1, aunque suelen ser más sutiles y pueden pasar desapercibidos durante años.

  • Fatiga
  • Ganas frecuentes de orinar
  • Entumecimiento/hormigueo en las manos o los pies
  • Heridas que cicatrizan mal
  • Infecciones vaginales
  • Aversión al sexo
  • Visión borrosa
  • Pérdida repentina de peso
  • Hambre permanente

Causas de la Diabetes Tipo 2

La causa de la diabetes de tipo 2 es una deficiencia parcial de insulina. El páncreas produce insulina, pero no en cantidades suficientes. La sensibilidad reducida de las células a la insulina (denominada resistencia a la insulina o insulinorresistencia) también es un problema.

Diabetes Gestacional

Para que nos entendamos, la diabetes gestacional es muy similar a la diabetes tipo 2, solo que se da en mujeres embarazadas que no habían presentado antes esta patología. Es un tipo de diabetes que se desarrolla durante el embarazo y generalmente desaparece después del parto. El esfuerzo que supone el embarazo para el organismo causa que, en ocasiones, se origine cierta resistencia a la insulina. Las hormonas producidas durante el embarazo pueden interferir con la capacidad del cuerpo para utilizar la insulina, lo que provoca resistencia a la insulina y niveles elevados de glucosa en sangre.

Esto deriva en la necesidad de mayor producción de insulina por parte del páncreas, pero en ocasiones este no es capaz de asimilar tal cantidad de hormona. Así, se eleva la glucosa y se presenta la diabetes gestacional. Suele presentarse entre el segundo y el tercer trimestre del embarazo, y se ha de realizar un análisis de sangre para diagnosticarlo, pues los síntomas se pueden confundir con los que se dan durante la propia gestación de forma habitual.

La diabetes gestacional aumenta el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el bebé, incluyendo preeclampsia, macrosomía fetal (bebé grande), hipoglucemia neonatal (bajo nivel de azúcar en la sangre del bebé) y un mayor riesgo de que el bebé desarrolle diabetes tipo 2 en el futuro sobre todo si la glucemia no está bien controlada durante el embarazo. Por lo tanto, un diagnóstico y manejo adecuados son cruciales. La detección se realiza mediante una prueba de tolerancia a la glucosa oral durante el embarazo.

En la mayoría de casos la enfermedad desaparece después de dar a luz, pero las posibilidades de después desarrollar la diabetes tipo 2 son altas (tanto para la madre como para el bebé).

Otros Tipos de Diabetes

Aunque esos son los tres tipos principales de diabetes, existen otros que son menos comunes, pero que también están ahí.

Diabetes LADA

Diabetes LADA (Latent Autoimmune Diabetes in Adults): también conocida como diabetes tipo 1.5, es una forma de diabetes autoinmune que se desarrolla lentamente en adultos. Por otro lado, existe también la diabetes tipo LADA (la cual se conoce también como diabetes autoinmune latente en adultos). No está del todo clasificada porque todavía hoy se están buscando las similitudes y diferencias con la de tipo 1 y la de tipo 2, pero la FEDE la define como una “enfermedad autoinmune de origen genético por la que el sistema inmunológico de los pacientes ataca a las células que producen insulina en el páncreas de una forma paulatina, pero progresiva”. Comparte características con la diabetes tipo 1, ya que también involucra una destrucción autoinmune de las células beta del páncreas, aunque el proceso es más lento. Las personas con LADA pueden ser diagnosticadas inicialmente con diabetes tipo 2, ya que no requieren insulina inmediatamente.

Diabetes MODY

Por un lado, está la diabetes tipo MODY (se llama así por sus siglas en inglés: Maturity-Onset Diabetes of the Young). Diabetes MODY (Maturity-Onset Diabetes of the Young): es un tipo de diabetes monogénica, es decir, causada por una mutación en un solo gen. Según la Federación Española de Diabetes (FEDE), este tipo “se debe a una única mutación genética en el gen autosómico dominante, que produce una alteración en la capacidad de generación de insulina a través del páncreas”. A diferencia de la diabetes tipo 1 y tipo 2, que son enfermedades poligénicas, la MODY aparece típicamente antes de los 25 años y tiene varios subtipos, cada uno relacionado con una mutación genética específica.

Característica Diabetes Tipo 1 Diabetes Tipo 2 Diabetes Gestacional
Causa Principal Destrucción autoinmune de las células beta del páncreas Resistencia a la insulina y deficiencia relativa de insulina Resistencia a la insulina debido a hormonas del embarazo
Edad de Inicio Generalmente en la infancia o adolescencia Generalmente en la edad adulta, pero cada vez más en jóvenes Durante el embarazo
Tratamiento Insulina de por vida Dieta, ejercicio, medicamentos orales, insulina (en algunos casos) Dieta, ejercicio, insulina (si es necesario)
Relación con el Estilo de Vida No directamente relacionada Fuertemente relacionada con el sobrepeso, sedentarismo y dieta Influenciada por factores hormonales y genéticos

Prediabetes

Algunas personas tienen alterados sus niveles de glucosa en sangre pero no llegan a rebasar los umbrales diagnósticos de la diabetes, lo que se conoce como “prediabetes”. Las personas prediabéticas son personas con los parámetros glucémicos más altos que lo normal, pero que no llegan a alcanzar los de la diabetes. Tienen alto riesgo de padecer la enfermedad. Además, se ha observado correlación entre la prediabetes y complicaciones de la propia diabetes, como por ejemplo retinopatías o nefropatías.

A estas personas puede serles diagnosticada una glucosa en ayuno alterada, si su glucemia basal está entre 110 y 125 mg/dl, o bien una tolerancia a la glucosa alterada, si en una prueba de tolerancia oral a la glucosa a las dos horas presentan una glucemia entre 140 y 200 mg/dl. Si se pertenece a cualquiera de los grupos de riesgo, y en especial si se ha diagnosticado prediabetes, una modificación del estilo de vida puede ayudar a prevenir o retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. Estos cambios en la alimentación y la actividad física son similares al tratamiento indicado para aquellas personas que padecen la enfermedad, sencillamente porque consisten en llevar una alimentación sana y equilibrada y un nivel de actividad física saludable, de unos 30 minutos diarios de intensidad moderada.

Diagnóstico de la Diabetes

El diagnóstico se basa en varios exámenes. La diabetes se diagnostica mediante pruebas de sangre que miden la glucosa. En la diabetes de tipo 1 los síntomas suelen aparecer de repente, sin problemas a largo plazo, y por eso llevan al paciente al médico. El proceso de diagnóstico de la diabetes de tipo 2 suele desencadenarse por un chequeo preventivo con el médico de cabecera, que detecta niveles elevados de azúcar en sangre. Los médicos trabajan con distintos criterios diagnósticos.

Las pruebas incluyen la glucosa en ayunas, la prueba de tolerancia a la glucosa oral y la hemoglobina A1c. Es aconsejable repetir los análisis de sangre en lugar de confiar en una única extracción, sobre todo si el paciente no presenta los síntomas típicos. Otra prueba que se realiza en el diagnóstico es la determinación de la HbA1c (hemoglobina glucosilada). Se trata de la media a largo plazo de los niveles individuales de glucosa en sangre durante las 8-12 semanas anteriores a la extracción de sangre. Sin embargo, los valores de HbA1c inferiores a 48 mmol/mol pueden no descartar completamente la diabetes si el paciente cumple los criterios según los niveles de glucemia.

Tratamiento de la Diabetes

El tratamiento de la diabetes depende del tipo y de su estado general de salud. La diabetes es una enfermedad crónica; el tratamiento de la patología no está destinado a su curación, ya que esta no es posible, sino a evitar que tenga consecuencias negativas en la salud de las personas que la padecen. Tras un examen general, su médico le recomendará un tratamiento para la causa de su diabetes. El tratamiento sintomático se centra en las manifestaciones o signos (síntomas) de la enfermedad.

En pacientes con diabetes tipo 1 es necesario la administración exógena de insulina ya que el páncreas es incapaz de producir esta hormona. Las necesidades de insulina varían en función de los alimentos que se ingieren y de la actividad física que se realiza. Las personas que siguen una dieta estable y una actividad física regular varían poco sus dosis de insulina.

El método de control de la glucemia dependerá del tipo de diabetes y del tratamiento que requiera. Las personas con diabetes tipo 1, o las que tengan otro tipo de diabetes y requieran inyecciones de insulina, se beneficiarán de un seguimiento diario, incluso a distintas horas del día. El nivel de glucosa en sangre podrá medirse mediante un glucómetro, que con una gota de sangre y una tira reactiva puede estimar la glucemia capilar. También existen dispositivos, como el sistema de monitorización continua y el sistema flash.

El tratamiento de la diabetes de tipo 1 implica la administración de insulina en forma de inyecciones o mediante una bomba de insulina. En el tratamiento de la diabetes de tipo 2 los pacientes toman insulina, antidiabéticos en comprimidos o una combinación de ambos. El tratamiento incluye el control de la glucemia y la modificación del estilo de vida. El control regular de la glucemia (azúcar en sangre) forma parte de la vida de cada diabético. El azúcar se mide cuatro veces al día, a menudo más. Un control cuidadoso de la glucemia es la única forma de asegurarse de que los niveles de azúcar en sangre son adecuados. Para el control se suele utilizar un glucómetro (conocido popularmente como medidor de azúcar).

Recomendaciones Nutricionales

No es un tratamiento ni mucho menos (para ello, lo único válido es visitar al médico y que éste te diagnostique y te indique cómo tratar tu diabetes), pero sí es cierto que alimentarte con conciencia es vital para controlar en mayor o menor medida la enfermedad. Con la diabetes diagnosticada y sabiendo qué tipo padeces, uno de los primeros pasos es adecuar lo que ingieres diariamente a las necesidades de tu organismo. Hay ciertos alimentos que conviene incluir en tu dieta y otros tantos que no, y saber esto y aplicarlo a tu comida diaria es importante.

Un plan de alimentación va más allá de lo que entendemos por una dieta, en cuanto a preferencias, objetivos, etc. Es aconsejable consultar a un médico o nutricionista sobre la composición exacta de su dieta, sobre todo si acaba de familiarizarse con la diabetes. Con la orientación de un experto, comprenderá mejor la relación entre la dieta y el azúcar en sangre y aprenderá a estructurar adecuadamente su dieta diaria.

Algunas recomendaciones nutricionales son:

  • Comer frutas y verduras en cada comida. Este tipo de alimentos aportan hidratos de carbono de absorción lenta y tienen fibra, lo que ayuda a la sensación de saciedad. Cada comida principal debería incluir una verdura.
  • Equilibrar las fuentes de proteínas. Las proteínas son importantes, pero conviene obtenerlas de fuentes saludables, reduciendo la ingesta de carnes rojas y favoreciendo las proteínas de origen vegetal presentes en legumbres, frutos secos y cereales integrales.
  • Evitar el consumo excesivo de grasas saturadas y las grasas trans. Las grasas saturadas, como las de origen animal presentes en carnes y lácteos, son menos saludables que las insaturadas, generalmente de origen vegetal, como el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos. El pescado azul también es una fuente natural de ácidos grasos insaturados omega 3. Las grasas trans son ácidos grasos insaturados obtenidos industrialmente por hidrogenación de grasas saturadas y su ingesta eleva el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, por lo que se debería evitar por completo el consumo de este tipo de ingredientes, presentes en repostería industrial, aperitivos y platos preparados.
  • Reducir el consumo de hidratos de carbono y evitar las bebidas con azúcar. Los carbohidratos son necesarios, pero es preferible que estos sean de absorción lenta, por lo que es mejor comer frutas y cereales integrales que zumos y harinas refinadas.

Medidas Preventivas

Tomar medidas para llevar unos hábitos de vida saludables puede servir para prevenir o, al menos, retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. En especial, conviene llevar una alimentación sana y equilibrada, realizar ejercicio de manera habitual y mantener el peso en un nivel saludable. Las medidas preventivas juegan un papel crucial en la diabetes de tipo 2.

Algunas personas tienen alterados sus niveles de glucosa en sangre pero no llegan a rebasar los umbrales diagnósticos de la diabetes, lo que se conoce como “prediabetes”. A estas personas puede serles diagnosticada una glucosa en ayuno alterada, si su glucemia basal está entre 110 y 125 mg/dl, o bien una tolerancia a la glucosa alterada, si en una prueba de tolerancia oral a la glucosa a las dos horas presentan una glucemia entre 140 y 200 mg/dl.

Si se pertenece a cualquiera de los grupos de riesgo, y en especial si se ha diagnosticado prediabetes, una modificación del estilo de vida puede ayudar a prevenir o retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. Estos cambios en la alimentación y la actividad física son similares al tratamiento indicado para aquellas personas que padecen la enfermedad, sencillamente porque consisten en llevar una alimentación sana y equilibrada y un nivel de actividad física saludable, de unos 30 minutos diarios de intensidad moderada.

El exceso de peso y el sedentarismo son también factores de riesgo para desarrollar diabetes gestacional, por lo que se recomienda a las mujeres embarazadas seguir una dieta saludable y llevar una vida activa, siempre dentro de sus posibilidades, para evitar una ganancia de peso excesiva y que su cuerpo genere resistencia a la insulina.

Aquí hay algunas recomendaciones adicionales para prevenir la diabetes:

  • Eliminar el tabaco y evitar el alcohol: El consumo de estas sustancias aumenta el riesgo de diabetes, además de presentar muchos otros efectos perjudiciales para la salud.
  • Realizar actividad física a diario: Evitar el sedentarismo es fundamental para llevar una vida saludable. La falta de actividad física suficiente contribuye al sobrepeso y a generar resistencia a la insulina, mientras que unos hábitos de vida activos contribuyen a mantener bajo control los niveles de glucosa en sangre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada al día.
  • Controles periódicos del estado de salud: Llevar un seguimiento del estado de salud puede ayudar a mantener bajo control los niveles de glucosa en la sangre, así como la presión arterial y el colesterol, y tomar las medidas oportunas en caso de que se detecten desviaciones.

Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica. Si tienes alguna inquietud sobre tu salud o sospechas que podrías tener diabetes, no dudes en buscar atención médica profesional.

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