Los trastornos digestivos en los bebés son una preocupación común para los padres, especialmente durante los primeros meses de vida. Según las estadísticas, el 50% de los bebés presentan síntomas de trastorno digestivo durante los primeros meses, debido a la inmadurez de su sistema digestivo. La maduración de este sistema dura desde la gestación hasta los 5 años de edad aproximadamente. Sin embargo, es durante los primeros meses de vida cuando provoca más trastornos, debido a que es cuando empieza a “trabajar” con la ingesta de la leche.
Generalmente, cuando un bebé llora desconsoladamente, lo primero que se piensa es que sufre el temido cólico del lactante. Sin embargo, puede que quizás sea otra cosa, como por ejemplo el reflujo gastroesofágico, estreñimiento o diarrea. Es crucial diferenciar entre los cólicos y los gases, ya que aunque ambos causan malestar, tienen orígenes y soluciones diferentes.
¿Qué Causa los Gases del Bebé?
Los gases en los bebés son una dolencia normal y molesta, pero no revisten gravedad y desaparecen con el tiempo, sin consecuencias negativas para el futuro del niño. La causa más frecuente de los gases en el bebé es tragar aire durante la alimentación. A diferencia de lo que sucede en los adultos, la acumulación de gases en el bebé suele deberse a la ingesta de aire, lo que se denomina como aerofagia.
Por ello, uno de los principales causantes de los gases en el pequeño es él mismo, ya que desconoce la técnica de succión necesaria para su alimentación. Por tanto, el bebé toma mucho aire durante la lactancia, independientemente de que sea lactancia artificial o materna. En cada una de las tomas, el lactante traga una cantidad de aire con la leche que es la que le produce los molestos gases.
Otra de las causas para los gases en el bebé puede ser que el orificio del biberón (por donde pasa la leche) no tenga el tamaño correcto. Esto provoca que se deje pasar una cantidad de aire superior. En ocasiones, la rapidez con la que coma el bebé puede ser un factor determinante para los gases, que aumentan si el pequeño come demasiado deprisa.
No obstante, el origen de los gases en el bebé no siempre está relacionado directamente con la alimentación del recién nacido. Hay veces que el llanto hace que el pequeño trague más aire de lo normal e incluso los gases pueden surgir cuando el bebé padece algún tipo de estrés. Además, hay bebés que sufren gases si son alérgicos a ciertos alimentos o intolerantes a la lactosa, por ejemplo.
Síntomas en los Bebés con Gases
Reconocer los gases en el recién nacido no siempre es sencillo, ya que la sintomatología puede significar muchas otras cosas y puede incluso darse también en bebés sanos. Sin embargo, entre los indicadores más frecuentes de la presencia de gases en el recién nacido podemos encontrar:
- Irritabilidad: el bebé llora constantemente con rabia y sin motivo aparente y muestra, además, una expresión de dolor en su rostro.
- Tripa hinchada: los gases producen cierta hinchazón en el vientre del bebé.
- Abdomen distendido.
- Flexión de las piernas hacia el pecho: Esto es una señal de que el bebé, por sí mismo, está intentando expulsar los gases.
Todos estos síntomas muestran el malestar que los gases provocan en el bebé, pero también podrían ser indicativo de hambre, sueño, cambio de pañal, etc. Otras manifestaciones de que el bebé puede tener gases es la expulsión de eructos y ventosidades, así como regurgitación o dificultad para tragar.
Cómo afrontar los cólicos del lactante | Mamas & Papas
¿Qué es el Cólico del Lactante?
El cólico del lactante es un trastorno común en los primeros meses de vida. El cólico del lactante es una de las causas más comunes de llanto en los primeros meses de vida. Aunque existen varias formas de clasificarlo, hoy en día se reconoce principalmente por la presencia de un llanto repentino, intenso e inconsolable, que suele aparecer con mayor frecuencia por la tarde y por la noche.
El cólico del lactante, como ya os contamos anteriormente, es un cuadro de llantos prolongados e inconsolables que aparecen más o menos a los quince días de vida y desaparecen al tercer o cuarto mes. Actualmente lo padecen 1 de cada 4 recién nacidos. Estos llantos aparecen sin ninguna causa aparente.
El cólico del lactante o cólico del primer trimestre es un trastorno que puede afectar a los bebés durante los primeros meses de vida. Consiste en que el recién nacido llora con mucha frecuencia sin que exista una causa identificable. El niño llora de forma inconsolable, tiene la cara roja y encoge y estira las piernas. También puede expulsar gases y tener la barriga hinchada (abdomen distendido) y estreñimiento.
Es normal que los bebés lloren; lo que diferencia el llanto normal del cólico del lactante es su intensidad y duración. Se trata de un trastorno benigno, autolimitado y muy frecuente que afecta a entre el 15 y el 40 por ciento de los recién nacidos. Hay que entender que no es un cólico real, puesto que el niño no tiene diarreas, fiebre o vómitos. Su apetito y su peso son normales y, aparte del llanto frecuente, no muestra ningún problema objetivo de salud.
Las causas del cólico del lactante no se conocen con certeza, aunque se barajan varias posibilidades. También se cree que el niño regurgita ácido del estómago (reflujo gastroesofágico), lo que le produce ardor y quemazón. Una tercera hipótesis apunta a que el desencadenante sea la alergia a las proteínas de la leche de vaca (leche de fórmula) o incluso a la leche materna o a algún alimento que esté ingiriendo la madre (café, bebidas con cola, picantes, etc).
Este diagnóstico será clínico y lo realizará el pediatra comprobando la presencia de los síntomas característicos del trastorno y mediante un examen físico que debe ser normal. Por tanto, será un diagnóstico por exclusión.
Síntomas del Cólico del Lactante
Los bebés con cólico pueden mostrar varios signos, como movimientos corporales intensos, con o sin llanto, puños cerrados, enrojecimiento de la cara, abdomen hinchado, tendencia al estreñimiento, heces verdosas o cambios en su patrón habitual de evacuación.
El cólico implica llanto intenso y prolongado, casi siempre por la tarde o noche, sin una causa médica clara. Los gases, en cambio, suelen causar molestias puntuales que se alivian al expulsarlos. Si quieres saber cómo afrontar un cólico del lactante nocturno, lo más importante es mantener la calma y acompañar al bebé con contacto y movimientos suaves. Mecerlo, hacerle masajes en la barriga, usar ruido blanco o colocarlo boca abajo sobre tu antebrazo puede ayudar.
Además del llanto inconsolable y de la irritabilidad, los bebés que sufren un cólico durante la lactancia también presentan espasmos estomacales.
Existen cuatro características fundamentales que definen el llanto de los bebés con cólicos:
- Paroxístico: es decir, el llanto tiene un inicio y un final marcado.
- Llanto intenso y tono elevado.
- Hipertonía: o crisis de contracciones tónicas.
- Inconsolable: A diferencia de cuando el bebé llora porque tiene hambre o el pañal sucio, el llanto de los cólicos no se puede consolar.
Por ello, no todos los llantos del bebé son cólicos. Los bebés adoptan una posición característica cuando sufren un cólico, flexionando los muslos sobre el abdomen, apretando los puños, la cara enrojecida y el abdomen tenso. Parece obvio que sufren de algún dolor abdominal agudo.
¿Cómo Diferenciar los Cólicos del Lactante de los Gases?
Aunque a veces se confunden, el cólico del lactante y los gases no son lo mismo. El llanto inconsolable de un bebé puede ser angustioso para los padres, especialmente cuando no están seguros de la causa. Dos de las causas más comunes de este llanto son el cólico del lactante y los gases.
Hay algunos indicios en los que podemos fijarnos para distinguir cólicos y gases. En el caso de estos últimos, vienen acompañados de estreñimiento y la tripa del bebé está dura e hinchada. De hecho, se quejará cuando se la toquemos o presionemos. En cambio, en el caso de los cólicos, el bebé puede expulsar los gases y defecar con normalidad y su barriga no parece hinchada ni dura.
Los gases suceden de forma puntual e irregular y se alivian pasadas unas horas o unos días. Por su parte, los cólicos suelen cumplir un patrón más o menos estable y son más duraderos: aparecen antes de los cuatro meses de edad y ocurren más de tres veces por semana, más de tres horas al día y durante más de tres meses. En sendos casos, lo mejor es acudir al pediatra y detallarle todo lo posible la sintomatología del bebé para que pueda identificar si se trata de gases o de cólicos.
La principal diferencia entre los cólicos del lactante y los episodios de gases está en el movimiento de las piernas. Cuando un bebé tiene un cólico en sus primeros meses de vida, suele encoger las piernas hacia el abdomen. Además, el llanto es de gran intensidad y no se puede consolar. En cambio, si el bebé tiene gases, moverá sus piernas constantemente y tenderá a estirarlas para tratar de aliviar el malestar producido por los gases.
En la siguiente tabla, se resumen las principales diferencias entre cólicos y gases:
| Característica | Cólicos del Lactante | Gases |
|---|---|---|
| Llanto | Intenso, inconsolable, prolongado | Puntual, se alivia al expulsar los gases |
| Movimiento de piernas | Encogidas hacia el abdomen | Movimiento constante y estiramiento |
| Abdomen | Puede no estar hinchado ni duro | Duro e hinchado |
| Patrón | Estable, duradero (más de 3 horas al día, más de 3 veces por semana, durante más de 3 semanas) | Puntual e irregular |
| Estreñimiento | Puede estar presente | Común |
Recomendaciones para Aliviar los Gases en el Bebé
Algunas de las recomendaciones para expulsar los gases del pequeño pasan por utilizar distintas posturas tras la toma o incluso, si el bebé es propenso a tener gases, es recomendable proceder a la expulsión de los mismos en la mitad de la misma.
Algunas de las posturas que pueden ayudar a que el bebé expulse los gases son las siguientes:
- Tumbar al bebé boca abajo y darle suaves golpecitos en la espalda.
- Sentar al bebé sobre las piernas, inclinado un poco hacia adelante, y frotarle la espalda con cuidado.
- Colocar al bebé sobre el pecho y darle palmaditas en la espalda. Además, la cabeza del bebé debe estar apoyada sobre el hombro.
- Dar un suave masaje en la tripita del bebé y, si es posible, sin pañal.
- Tumbar al bebé boca arriba y mover sus piernas haciendo la bicicleta o ejerciendo una ligera presión hacia el vientre. Esto ayudará a que la expulsión de los gases se produzca por el recto.
Además de las recomendaciones en relación a la postura, existen otras técnicas que pueden servir para ayudar a que el bebé expulse los gases. A continuación, se enumeran algunas de ellas:
- Realizar masajes suaves con movimientos circulares sobre su tripa.
- Aplicar calor local para reducir el dolor causado por los gases y facilitar su expulsión.
- Bañar al bebé con agua tibia.
- Porteo.
¿Cómo Calmar el Cólico del Lactante?
No existe ningún tratamiento específico para hacer remitir los cólicos durante los primeros meses de vida del recién nacido. Tampoco hay remedios universales frente a los cólicos infantiles.
Sin embargo, existen algunos consejos que pueden favorecer el bienestar del bebé y ayudar a aliviar el cólico del lactante en la medida de lo posible:
- Mantener al bebé en posición erguida.
- Aplicar calor sobre la barriga del bebé mediante una bolsa de agua templada o una mantita.
- En caso de estar amamantando, revisar la dieta por si algún alimento pasa a la leche materna y el bebé es sensible a él.
- Revisar la leche de fórmula y, en caso de ser la causante, consultar con el pediatra el posible cambio.
- Mover al bebé suavemente con la cabeza cerca al corazón para que escuche los latidos como hacía dentro del vientre materno.
- Probar a ponerle al bebé música relajante.
- Dar un masaje al bebé en la barriga para ayudarle a que salga el gas o flexionar los muslos del bebé sobre su tripa.
Es importante entender que no existe ningún tratamiento que "cure" el cólico del lactante y es importante entender que se trata de un trastorno benigno y transitorio. El uso de medicamentos antiespasmódicos es infrecuente y puede conllevar riesgos, ya que alteran la motilidad intestinal. Un masaje abdominal suave puede sentar bien al bebé.
Una mala técnica de alimentación puede agravar el cuadro. Las tomas deben darse en un ambiente tranquilo y sin demasiados estímulos. Hay que evitar sobrealimentar al niño, pues le provoca incomodidad. Los padres también deben cuidarse, ya que el tratamiento del cólico del lactante puede resultar frustrante y requiere armarse de paciencia.
