La diarrea de los lechones tras el destete es un problema significativo para los criadores de cerdos en la Unión Europea, causando importantes pérdidas económicas en las granjas. Actualmente, la diarrea post-destete se trata con óxido de zinc y antimicrobianos. Sin embargo, es crucial estar actualizado para abordar adecuadamente un caso de Colibacilosis, ya que su repercusión sanitaria y económica puede ser elevada.
Investigación y Alternativas
Se están realizando investigaciones para encontrar alternativas al óxido de zinc y a los antimicrobianos. Una de estas investigaciones se centra en recolectar leche de cerda en cuatro periodos de lactancia diferentes, desde el día 0 al 21, con el objetivo de caracterizar tres fracciones y comprender la comunidad de la microbiota en la leche de las cerdas.
Se espera que esta investigación tenga un impacto positivo en la cría de cerdos, facilitando a los ganaderos alternativas para hacer frente a la diarrea post-destete y contribuyendo al crecimiento de la industria de la carne de cerdo en España y en toda la Unión Europea.
Colibacilosis: Causas y Patotipos
La Colibacilosis está causada por la bacteria Gram negativa Escherichia coli, que reside en el intestino. Esta se clasifica en serotipos en función de los antígenos somáticos (O), capsulares (K), flagelares (H) y fimbriales (F), siendo solo una pequeña proporción considerada patógena.
Estos serotipos se clasifican como patotipos en función de los mecanismos de virulencia, que son los que caracterizan la forma en la que se va a desarrollar la enfermedad. En la figura 1 se representan los diferentes patotipos y sus factores de virulencia asociados (fimbrias y enterotoxinas), con especial atención sobre el patotipo E.
La colibacilosis es una enfermedad multifactorial, donde intervienen varios factores desencadenantes. El destete se considera crucial para el desarrollo del aparato digestivo del lechón. En la naturaleza, el periodo de lactación dura unas 20 semanas, mientras que en las explotaciones porcinas se acorta a los 21 o 28 días de vida.
Diarrea en lechones | Prevención , causas y tratamiento | Granja San Lucas
La microbiota intestinal del lechón lactante, compuesta principalmente por lactobacilus y estreptococos adaptados al sustrato lácteo, sufre un cambio en el destete, dando lugar a una proliferación de coliformes y una reducción de lactobacilus. El animal pasa de una dieta líquida a una dieta seca, provocando una disminución de la longitud de las vellosidades intestinales y una peor absorción de nutrientes.
La vía de entrada de E. coli es fecal-oral. La bacteria llega al intestino delgado donde se adhiere mediante adhesinas fimbriales (en el caso de ETEC) o produce toxina shiga (STEC).
Tabla 1. Principales síntomas y lesiones de los patotipos intestinales de E. coli
| Patotipo | Síntomas | Lesiones |
|---|---|---|
| ETEC | Diarrea acuosa, deshidratación | Atrofia de vellosidades intestinales |
| STEC | Diarrea con sangre | Lesiones hemorrágicas en el colon |
Diagnóstico
Es importante realizar un diagnóstico correcto de un proceso diarreico. En animales sanos pueden encontrarse 25 cepas distintas de E. coli, y cada gramo de heces puede contener 107 UFC de coliformes. El diagnóstico incluye:
- Recogida de la muestra de heces.
- Cultivo selectivo para la identificación correcta de las colonias de E. coli.
Tratamiento
Una vez realizado el diagnóstico, los tratamientos orales vía agua y pienso son muy utilizados. Los tratamientos inyectables también se utilizan. El uso racional de los antibióticos es indispensable, por lo que el antibiograma debe realizarse conjuntamente con el diagnóstico. Es conveniente el uso de rehidratantes orales, ya que las células intestinales mantienen su capacidad de absorción.
Profilaxis y Prevención
Las estrategias para la profilaxis y prevención incluyen:
- Antibióticos: Poco indicados a largo plazo debido a la aparición de resistencias bacterianas y a normativas restrictivas.
- Utilización de óxido de zinc: Su uso está en proceso de ser eliminado en un plazo de 5 años según la normativa vigente.
- Calidad físico-química del agua: Una adecuada calidad del agua ayuda a prevenir casos de colibacilosis.
- Inmunoprofilaxis activa: Existen diferentes vacunas para los diferentes patotipos existentes. En el caso de la Diarrea posdestete (DPD) causada por ETEC, actualmente se encuentra en el mercado una vacuna de administración oral eficaz para E. coli F4 y F18 (Coliprotec® F4 F18).
El manejo de la Colibacilosis requiere un correcto entendimiento tanto de la epidemiología de la enfermedad como de su mecanismo de acción. Por ello, hay que realizar un correcto diagnóstico para saber qué patógeno es el responsable de los síntomas y lesiones que se están observando. Es necesario el aislamiento, virotipificación y estudio de susceptibilidad antibiótica de E. coli. Hoy en día, hay un aumento en el uso de alternativas como la vacunación y mejoras en la nutrición.
Otras Causas de Diarrea Neonatal
Las enfermedades que afectan al aparato digestivo de los lechones durante el periodo neonatal, mientras se alimentan de leche e inmediatamente después del destete, alteran la digestión y absorción de nutrientes y rompen la barrera defensiva. El resultado es la diarrea neonatal, que supone una de las principales causas de mortalidad neonatal en las explotaciones porcinas.
Además de E. coli, otras causas de diarrea neonatal en lechones incluyen:
- Infección por Rotavirus.
- Coccidiosis.
- Enfermedad del vómito y la emaciación.
- Disentería porcina.
La diarrea neonatal porcina también puede estar causada por parásitos: la coccidiosis puede producirse por Isospora suis, un protozoo que suele invadir el intestino procedente de las madres y provocar diarrea en los lechones si se contaminan las salas de partos cuando las condiciones higiénicas son deficientes.
Aunque se han descrito aquí las causas de las diarreas neonatales por separado, lo más habitual es que sean multifactoriales, es decir, que actúan de forma conjunta. Los brotes de diarrea pueden ser de tipo enzoótico si los agentes infecciosos circulan por la explotación, los cerdos están parcialmente inmunizados frente a ellos y cuando se producen cambios o situaciones de estrés, se vuelven más sensibles y sufren episodios de diarrea. En otros casos, los microorganismos entran por primera vez o de forma masiva, los animales no tienen experiencia inmunológica, y los brotes tienen forma epizoótica o epidémica, son agudos con mayor morbilidad y mortalidad.
Tratamiento y Control de la Diarrea Neonatal en Lechones
Para recuperar los animales enfermos hay varios tratamientos registrados y autorizados, pero lo más interesante es prevenir y evitar que sucedan los casos de diarrea neonatal, ya que esto reduce los costes económicos y las consecuencias de la enfermedad en los animales.
El uso tradicional de antibióticos en forma de premezclas para la profilaxis o metafilaxis de las enfermedades infecciosas se ha visto regulado de forma muy estricta en los últimos años con el fin de controlar el creciente problema de las resistencias a los antimicrobianos por lo que la industria porcina busca alternativas, como el empleo de probióticos y prebióticos, la mejora de la bioseguridad, las medidas higiénicas y reforzar el sistema inmunitario de los cerdos.
El óxido de zinc es un aditivo cuyo uso ha estado muy extendido durante años en los piensos para lechones a dosis terapéuticas dadas sus propiedades de prevención de las diarreas y su efecto promotor del crecimiento ya que estabiliza la microbiota intestinal, controlando las bacterias patógenas y favoreciendo las bacterias que se consideran beneficiosas para el funcionamiento intestinal, como las bacterias ácido lácticas. Sin embargo, dado el riesgo de contaminación medioambiental que conlleva su uso, la Comisión Europea retiró las autorizaciones de su comercialización en 2017, dando un plazo de 5 años para encontrar alternativas que no supongan un aumento del uso de antimicrobianos.
Las mejores medidas preventivas frente a la diarrea neonatal, prescindiendo de los antibióticos y el óxido de zinc, suponen mantener medidas estrictas de bioseguridad, higiene y desinfección en las explotaciones para evitar la entrada de agentes infecciosos en la explotación y su diseminación entre naves y lotes.
Es imprescindible asegurarse de que los lechones reciben una cantidad adecuada de calostro de alta calidad de sus madres para que estén protegidos frente a las infecciones después del nacimiento. Para mejorar la calidad del calostro se recomienda vacunar a las cerdas gestantes con vacunas comerciales frente a los microorganismos causantes de la diarrea neonatal. La más común es la que incluye cepas de Escherichia coli y Clostridium perfringens tipo C, como Colidex-C, que está aprobada para su aplicación en cerdas primíparas y multíparas.
