Diabetes Gestacional vs. Diabetes Tipo 2: Comprendiendo las Diferencias

Dentro de la diabetes mellitus, existen varios grupos fundamentales. Es importante distinguir entre mujeres que no tenían diabetes antes de quedar embarazadas y que la desarrollan durante el embarazo, es decir, la diabetes gestacional, y las que ya estaban diagnosticadas previamente.

En este artículo, exploraremos las diferencias clave entre la diabetes gestacional y la diabetes tipo 2.

¿Qué es la Diabetes Mellitus?

La diabetes mellitus es un grupo de enfermedades metabólicas caracterizada por hiperglucemia como consecuencia de un defecto en la secreción de insulina, la acción de ésta o por ambas. La hiperglucemia crónica se asocia con daño en diferentes tejidos y órganos.

Diagnóstico de la diabetes gestacional

Tipos de Diabetes Mellitus

Dentro de la diabetes mellitus hay varios grupos fundamentales:

  • Diabetes mellitus tipo 1: Puede afectar a personas de todas las edades, pero es el tipo más común en niños y jóvenes adultos. Por lo general se diagnostica antes de los 30-40 años. Suele tener un comienzo brusco, con abundante sintomatología. En las personas con diabetes tipo 1 su páncreas es incapaz de producir suficiente insulina. Necesitan inyecciones de insulina para poder controlar los niveles de glucosa en sangre y para poder vivir. Su páncreas no produce la insulina necesaria.
  • Diabetes mellitus tipo 2: Este tipo es el que afecta al 90-95 % de las personas con diabetes. Es la forma mas común en los adultos y ancianos, aunque se está empezando a describir su aparición en niños y adolescentes. Habitualmente se diagnostica por encima de los 30-40 años. Frecuentemente cursa de forma solapada, y se diagnostica después de muchos años de padecerla sin saberlo. Se caracteriza porque aunque su páncreas produce insulina (a veces en cantidades superiores a lo normal) su organismo no es capaz de utilizar de modo eficaz la insulina que produce. Hay un componente hereditario importante. En este tipo de diabetes, se produce algo de insulina pero no es suficiente o no funciona en forma apropiada para llevar glucosa hasta dentro de las células. Este tipo de diabetes se puede controlar con un plan de alimentación y actividad física, perdiendo peso si existe sobrepeso u obesidad. En algunos casos puede ser necesario para el control la utilización de pastillas (fármacos antidiabéticos orales), y a lo largo de los años, muchos pacientes pueden acabar precisando pincharse insulina para controlar su azúcar.
  • Diabetes gestacional: Conocida como del embarazo, que se da en mujeres embarazadas que no tenían previamente diabetes, y desaparece poco después del parto, aunque muchas de estas mujeres con los años pueden llegar a desarrollar diabetes.
  • Glucemia basal alterada: Es un estado previo a la diabetes en la que no podemos decir que una persona tenga diabetes pero cuyo nivel de glucosa en sangre tampoco es normal. Muchas pueden desarrollar diabetes al cabo del tiempo.
  • Tolerancia alterada a la glucosa: Es una situación parecida a la glucemia basal alterada pero que se detecta tras realizar una curva de glucemia, tras tomar una sobrecarga de 75 gramos de glucosa. Las personas cuya sangre contiene más glucosa que lo normal, pero menos de la que se tiene con diabetes, se dice que tienen tolerancia disminuida a la glucosa.
  • Otros tipos de diabetes llamadas diabetes secundarias: Se llaman secundarias porque son debidas a algo, consecuencia de enfermedades del páncreas o del sistema endocrino (glandular), enfermedades genéticas, o exposición a ciertos agentes químicos.

Diabetes Gestacional: Detalles y Manejo

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que puede aparecer en mujeres no diabéticas en algún momento de un embarazo. Afecta a cerca de un 10% de los embarazos. Es más usual que aparezca en la mitad del embarazo, en el segundo o tercer trimestre. Específicamente, entre la semana 24 y 28. Sin embargo, puede aparecer también al inicio de la gestación.

El mecanismo completo de la diabetes gestacional aún no se comprende del todo, pero se sabe que hay una relación hormonal: parece que las hormonas que mantienen el embarazo son capaces de interferir con la correcta interacción de la insulina y los tejidos, favoreciendo la resistencia a la insulina y el consiguiente aumento de la glucemia. La buena noticia es que, a diferencia de las diabetes tipo I y tipo II, la diabetes gestacional puede remitir después del parto. La mala noticia es que mujeres que han sufrido de diabetes gestacional pueden llegar a padecer diabetes tipo II, y esta posibilidad aumenta sin el tratamiento adecuado. Es importante hacer la dieta, el ejercicio, y utilizar la medicación que receta el médico para disminuir el riesgo de diabetes tipo II y para evitar complicaciones para el feto.

Síntomas de la Diabetes Gestacional

  • Aumento de la sed y la micción: La necesidad de beber agua con más frecuencia de lo habitual y la necesidad de orinar con mayor frecuencia pueden ser signos de diabetes gestacional. Esto se debe a que el cuerpo intenta eliminar el exceso de glucosa a través de la orina.
  • Fatiga inexplicada: La sensación de cansancio extremo y falta de energía puede ser un síntoma de diabetes gestacional. Cuando los niveles de azúcar en la sangre son altos, el cuerpo no puede emplear la glucosa de manera eficiente para obtener energía, lo que resulta en fatiga.
  • Aumento del hambre: Aunque el aumento del apetito es una parte normal del embarazo, sentir un hambre desmesurada o tener antojos frecuentes, incluso después de comer, puede ser un signo de diabetes gestacional. Esto se debe a la dificultad del cuerpo para procesar correctamente el azúcar en la sangre.
  • Ganancia de peso excesiva: Un aumento de peso rápido y significativo durante el embarazo puede ser indicativo de diabetes gestacional. Esto se debe a que el cuerpo puede estar almacenando el exceso de azúcar como grasa debido a la falta de capacidad para procesarla correctamente.
  • Infecciones frecuentes: Las mujeres con diabetes gestacional pueden ser más propensas a infecciones, como infecciones del tracto urinario, infecciones por hongos e infecciones de la piel. Esto se debe a que el exceso de azúcar en la sangre puede favorecer el crecimiento de bacterias.

Es fundamental destacar que estos síntomas pueden variar en cada mujer y no siempre son evidentes. En muchos casos, la diabetes gestacional no presenta síntomas claros, lo que resalta la importancia de las pruebas de detección regulares durante el embarazo.

Riesgos de tener diabetes gestacional

La diabetes gestacional descontrolada puede traer una o varias de las siguientes consecuencias:

  • Bebés grandes al nacer: un bebé grande puede necesitar fórceps o cesárea con más frecuencia que un bebé de tamaño normal.
  • Preeclampsia: las mujeres con diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia, una complicación del embarazo en la que hay hipertensión y daño a órganos como el hígado y el riñón, llegando a la muerte de la madre y del bebé si no se trata a tiempo.
  • Muerte fetal: la diabetes gestacional se asocia con un mayor riesgo de muerte fetal intrauterina.
  • Problemas para el recién nacido: los bebés que nacen de una madre con diabetes gestacional pueden tener glucemia baja, calcio y magnesio bajos, dificultad respiratoria e incluso problemas cardíacos.
  • Aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un futuro. Es por estos posibles problemas que la diabetes gestacional se vigila durante el embarazo, sobre todo en mujeres con mayor riesgo de desarrollarla.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la diabetes gestacional?

El riesgo de desarrollar diabetes gestacional aumenta basándonos en varios factores:

  • Edad mayor o igual a 35 años.
  • Obesidad con índice de masa corporal superior a 30.
  • Partos previos con bebés mayores a 4 kg de peso.
  • Historia familiar de diabetes.

En futuras mamis que cumplen uno o varios de estos puntos se realizan analíticas muy pronto en el embarazo, mientras que si no hay ningún factor de riesgo se espera hasta las semanas 24-28.

¿Cómo se diagnostica la diabetes gestacional?

Como diabetes que es, la diabetes gestacional se diagnostica en mujeres embarazadas no diabéticas previamente que presentan una glucemia basal mayor a 126 mg/dL en ayunas a la mañana, o glucemia mayor a 200 mg/dL en cualquier momento del día. Esta prueba de tolerancia a la glucosa verifica el nivel de glucosa en la sangre (nivel de azúcar en la sangre) y mide la respuesta del cuerpo ante esta sustancia.

Pero como interesa diagnosticar la diabetes gestacional lo más pronto posible, se recurre al Test de O´Sullivan: con esta prueba se busca forzar el trabajo del páncreas y de la insulina para evidenciar la resistencia a la insulina cuando la glucemia en ayunas aún no ha subido a niveles propios de la diabetes.

El test de O’Sullivan es una prueba de glucosa en la sangre que consiste en tomar 50 gramos de glucosa disueltos en agua y luego medir la glucemia. Tiene dos posibles resultados:

  • La glucemia sube hasta niveles de diabetes (200mg/dL) estableciéndose el diagnóstico.
  • La glucemia sube por encima de 140 mg/dL pero no llega a los 200mg/dL.

En este caso el resultado no basta para diagnosticar diabetes, por lo que se hace una prueba llamada Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa. Es una prueba similar al test de O’Sullivan, pero la cantidad de azúcar (glucosa) que se ingiere es mayor y el seguimiento de la glucemia se hace con más muestras de sangre.

¿Qué pasa si tengo diabetes gestacional? Tratamientos para tratarla

Si desarrollas diabetes gestacional no tienes por qué alarmarte, ya que hay formas de controlar la glucemia y mantener tu salud y la de tu futuro bebé. Para empezar, el médico te indicará una dieta que te permita obtener todos los nutrientes necesarios y que al mismo tiempo favorezca el control de tu glucemia. También te recomendará que hagas ejercicio adecuado a tus posibilidades, como caminar 30 minutos diarios, para mejorar el metabolismo de carbohidratos.

El control de la glucemia lo harás con autocontroles en casa, para asegurar el funcionamiento de la alimentación saludable y actividad física. No todas las embarazadas con diabetes gestacional necesitan medicamentos, pero si llegaras a necesitarlos hay opciones: la insulina es el tratamiento de elección y hay estudios que indican que la metformina también funciona bien. El médico recetará uno u otro en función de tus necesidades. Tanto en un caso como en otro es importante que respetes la dieta y el ejercicio pautados, ya que los medicamentos son una parte del tratamiento, no la única. Además, cuanto más te cuides, menos oportunidades habrá de que la diabetes se quede contigo una vez pasado el parto.

Diabetes Tipo 2: Características Clave

La diabetes tipo 2, en cambio, es más habitual en adultos mayores de 40 años. A diferencia de la diabetes tipo 1, este tipo de diabetes raramente suele mostrar síntomas preocupantes que adviertan al paciente de que algo no va bien. Está muy relacionada con el sobrepeso y la obesidad, y tener un perímetro abdominal superior a 82cm en mujeres y 95 cm en hombres es un factor de riesgo muy importante. Otros factores de riesgo a destacar son los malos hábitos alimentarios y la vida sedentaria. Está comprobado que el 70% de los casos de diabetes tipo 2 se podrían prevenir con un estilo de vida saludable.

En este caso, la persona presenta una resistencia a su propia insulina por un exceso constante de azúcar en sangre que provoca que el cuerpo acabe trabajando mal y sin reaccionar a la glucosa. Se produce una resistencia generalizada a la insulina. La consecuencia es que el azúcar no puede entrar en las células de los tejidos para almacenarse como fuente de energía y se acumula un nivel tan alto de azúcar en la sangre, que acaba apareciendo una hiperglucemia como en la diabetes tipo 2.

Síntomas de la Diabetes Tipo 2

Los primeros síntomas que aparecen en los pacientes que sufren diabetes tipo 2 son:

  • Infección en la vejiga, el riñón, la piel u otras infecciones que son más frecuentes o sanan lentamente
  • Fatiga
  • Hambre
  • Aumento de la sed
  • Aumento de la micción (poliuria)

Diagnóstico de la Diabetes Tipo 2

Para el diagnóstico de la diabetes tipo 2 se usan diferentes exámenes:

  • El nivel de azúcar en ayunas es una determinación importante que nos indica que algo no va bien en el metabolismo del azúcar. Se considera diabetes cuando en dos momentos diferentes se determina una glucosa superior a 126 mg/dL en este valor.
  • Otra prueba que se realiza es el examen de hemoglobina A1c. Esto es la cada vez más conocida hemoglobina glicosilada que nos da mucha información sobre los hábitos alimentarios del paciente ya que con este examen de laboratorio podemos conocer el nivel promedio de azúcar en la sangre durante los últimos tres meses. Con este examen los médicos pueden conocer cómo de controlada tiene la diabetes el paciente.
  • Por último, disponemos de otro examen. La prueba de tolerancia a la glucosa oral con la que se diagnostica diabetes si el nivel de glucosa es superior a 200 mg/dL 2 horas después de ingerir una bebida azucarada especial.

Prevención de la Diabetes Tipo 2

La diabetes tipo 2, por el contrario, puede prevenirse hasta cierto punto, ya que buena parte de los factores de riesgo asociados con la aparición de la enfermedad están relacionados con hábitos de vida modificables, tales como, por ejemplo, el exceso de peso, el sedentarismo o el consumo de tabaco. Por ello, realizar los cambios adecuados en el estilo de vida puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Algunas personas tienen alterados sus niveles de glucosa en sangre pero no llegan a rebasar los umbrales diagnósticos de la diabetes, lo que se conoce como “prediabetes”. A estas personas puede serles diagnosticada una glucosa en ayuno alterada, si su glucemia basal está entre 110 y 125 mg/dl, o bien una tolerancia a la glucosa alterada, si en una prueba de tolerancia oral a la glucosa a las dos horas presentan una glucemia entre 140 y 200 mg/dl.

Si se pertenece a cualquiera de los grupos de riesgo, y en especial si se ha diagnosticado prediabetes, una modificación del estilo de vida puede ayudar a prevenir o retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. Estos cambios en la alimentación y la actividad física son similares al tratamiento indicado para aquellas personas que padecen la enfermedad, sencillamente porque consisten en llevar una alimentación sana y equilibrada y un nivel de actividad física saludable, de unos 30 minutos diarios de intensidad moderada.

Algunos medicamentos antidiabéticos orales actúan como sensibilizadores a la acción de la insulina, por lo que pueden utilizarse para combatir el aumento de la resistencia a esta hormona en el organismo.

El exceso de peso y el sedentarismo son también factores de riesgo para desarrollar diabetes gestacional, por lo que se recomienda a las mujeres embarazadas seguir una dieta saludable y llevar una vida activa, siempre dentro de sus posibilidades, para evitar una ganancia de peso excesiva y que su cuerpo genere resistencia a la insulina.

Tomar medidas para llevar unos hábitos de vida saludables puede servir para prevenir o, al menos, retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. En especial, conviene llevar una alimentación sana y equilibrada, realizar ejercicio de manera habitual y mantener el peso en un nivel saludable.

Recomendaciones para una alimentación saludable:

  • Comer frutas y verduras en cada comida. Este tipo de alimentos aportan hidratos de carbono de absorción lenta y tienen fibra, lo que ayuda a la sensación de saciedad. Cada comida principal debería incluir una verdura.
  • Equilibrar las fuentes de proteínas. Las proteínas son importantes, pero conviene obtenerlas de fuentes saludables, reduciendo la ingesta de carnes rojas y favoreciendo las proteínas de origen vegetal presentes en legumbres, frutos secos y cereales integrales.
  • Evitar el consumo excesivo de grasas saturadas y las grasas trans. Las grasas saturadas, como las de origen animal presentes en carnes y lácteos, son menos saludables que las insaturadas, generalmente de origen vegetal, como el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos. El pescado azul también es una fuente natural de ácidos grasos insaturados omega 3. Las grasas trans son ácidos grasos insaturados obtenidos industrialmente por hidrogenación de grasas saturadas y su ingesta eleva el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, por lo que se debería evitar por completo el consumo de este tipo de ingredientes, presentes en repostería industrial, aperitivos y platos preparados.
  • Reducir el consumo de hidratos de carbono y evitar las bebidas con azúcar. Los carbohidratos son necesarios, pero es preferible que estos sean de absorción lenta, por lo que es mejor comer frutas y cereales integrales que zumos y harinas refinadas.
  • Eliminar el tabaco y evitar el alcohol. El consumo de estas sustancias aumenta el riesgo de diabetes, además de presentar muchos otros efectos perjudiciales para la salud.
  • Realizar actividad física a diario. Evitar el sedentarismo es fundamental para llevar una vida saludable. La falta de actividad física suficiente contribuye al sobrepeso y a generar resistencia a la insulina, mientras que unos hábitos de vida activos contribuyen a mantener bajo control los niveles de glucosa en sangre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada al día. Este objetivo se puede conseguir si se incorporan a la vida diaria hábitos saludables, como caminar o montar en bicicleta para ir a los sitios, en lugar de conducir, o subir escaleras, en lugar de usar el ascensor.
  • Controles periódicos del estado de salud. Llevar un seguimiento del estado de salud puede ayudar a mantener bajo control los niveles de glucosa en la sangre, así como la presión arterial y el colesterol, y tomar las medidas oportunas en caso de que se detecten desviaciones.

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