La lactancia materna es una etapa maravillosa y única, pero también puede venir acompañada de ciertas molestias, sobre todo en los primeros días o semanas. Uno de los problemas más comunes es el dolor, irritación o grietas en los pezones.
Uno de los grandes mitos sobre la lactancia es la creencia de que es necesario preparar el pecho y, en particular, el pezón durante el embarazo. Pero, ¿hay algo de cierto en ellos? Ninguna crema, masaje o aceite que utilicemos antes del parto nos asegura que no tengamos grietas o molestias al amamantar a nuestro bebé.
Cambios en las mamas durante el embarazo
Desde que comienza el embarazo, los cambios en el cuerpo de la mujer son constantes y estos no cesan una vez que llega la hora del parto. La mama cambia desde los primeros momentos del embarazo.
Los cambios que sufren las mamas durante el embarazo son los siguientes:
- Crecimiento mamario: El primer cambio que se aprecia es el aumento del tamaño debido a la grasa acumulada y al aumento de las glándulas. Es probable que se necesite una talla más de contorno del pecho en los dos o tres primeros meses del embarazo.
- Picazón y aparición de estrías: Como consecuencia del crecimiento de los senos, se produce un estiramiento de la piel, responsable de esa sensación de cosquilleo, picazón y de la aparición de estrías.
- Cosquilleo y sensibilidad al tacto: Muchas mujeres embarazadas sienten una especial sensibilidad en la zona lateral baja de sus senos. Suele ser uno de los primeros signos de embarazo. La sensibilidad aumenta al tacto y llega a doler y a producir hinchazón.
- Venas más grandes: Durante los nueve meses de embarazo el volumen de sangre aumenta, ésta fluye en mayor cantidad hacia los senos y todo un conjunto de venas que hasta ese momento eran imperceptibles se hacen muy visibles, más azuladas.
- Pezones y areolas más oscuros: Los pezones se vuelven más oscuros y prominentes, mientras la areola, que es la piel que los rodea, se vuelve también más oscura y de mayor tamaño. Las pequeñas glándulas de la superficie suelen segregar una sustancia aceitosa que sirve para lubricar el pezón y evitar su sequedad y la aparición de grietas.
- Secreción de calostro: El calostro es una secreción natural que suele ser de consistencia espesa y amarilla durante la gestación y al acercarse el momento del parto, se torna más pálido y casi incolora.
Consejos para el cuidado del pecho durante la lactancia
Cuidar tus senos de manera adecuada mientras estás con la lactancia materna te ayudará a evitar grietas, dolores, infecciones y otros problemas que pueden surgir en estos meses. El momento de empezar a cuidar las mamas no es la lactancia, sino desde el principio del mismo embarazo que es cuando se están produciendo los principales cambios. Cuidar el pecho no solo beneficia a la futura mama si no también al recién nacido.
Aquí te ofrecemos algunos consejos esenciales:
- Hidratación: Lo primero es hidratar bien la zona y usar cremas hidratantes y aceites, con el fin de evitar las estrías y la sequedad de los pezones. Es necesaria una buena hidratación diaria de los senos para evitar la aparición de estrías. Por eso hay que dedicar unos minutos al día a la aplicación de cremas hidratantes con un suave masaje en el pecho y el pezón. Pueden usarse cremas antiestrías a partir del tercer mes de gestación durante todo el embarazo y la lactancia.
- Higiene adecuada: Utiliza un buen sujetador de lactancia y mantén la higiene adecuada, una ducha al día con un jabón de pH neutro es suficiente. No debes lavar los pezones después de cada toma, ni utilizar antisépticos, productos desinfectantes o pomadas que haya que retirar antes de la toma en pezón y areola. Es importante mantener la higiene de los senos, pero tampoco hay que lavarlos demasiado o retirarás la capa protectora de la piel. Con una ducha al día es suficiente.
- Sujetador adecuado: También es ideal adquirir un sujetador de lactancia, pues este evita la caída del pecho y es mucho más cómodo para la madre en el momento de amamantar, ya que únicamente necesitas quitar la parte desmontable. Debes comprarlo sin aros, de algodón, que respetan más la piel y que no te oprima. Es fundamental que utilices uno específico para la lactancia, de tira ancha, que te sujete bien el pecho y que se adapte a su volumen. Usa un sostén de lactancia fabricado con fibras naturales como el algodón que dejen transpirar tu piel. Debe ser de tu talla y no estar apretado. Evita aros, varillas o ballenas que puedan comprimir algún área de la glándula.
- Higiene diaria: no es necesario que te laves continuamente ni que uses ningún producto específico. Una ducha diaria matinal con un gel corporal de pH neutro es suficiente.
- Evitar jabones y elementos ásperos: Pueden provocar sequedad en los pezones y su contorno, pues contribuyen a crear grietas dolorosas, ya que quita la grasa protectora secretada por las glándulas de Montgomery (se localizan en la areola que rodea al pezón).
- Agua fría después de la ducha: Un chorro de agua fría sobre cada pecho ayuda a tonificar la piel.
- Masajes en los senos: Es recomendable que realices masajes en los senos con el fin de que no haya congestiones mamarias. Para ello, debes presionar, sin apretar demasiado, con la yema de los dedos. Date masajes en los senos, sobre todo antes de la toma, en dirección hacia el pezón para evitar obstrucciones.
- Cambio frecuente de discos protectores: Recuerda cambiar los discos protectores con frecuencia, si los usas, con el fin de que no estén húmedos, ya que esto dañaría el pezón y lo agrietaría.
- Secado al aire: Humedece el pezón con tu leche cada vez que acabes de dar de mamar a tu bebé y déjalo secar al aire libre. Aprovecha que es verano y si estás por casa no te cubras el pecho y deja que se airee, para evitar la humedad.
- Exfoliación: Exfolia la piel del pecho cada 10 días para eliminar las células muertas y regenerar la piel.
- Hidratación interna: Bebe al menos 2,5 litros de agua para mantenerte hidratada por dentro y por fuera. Hidratación extra: bebe líquidos, ya que amamantar al bebé supone un esfuerzo extra para el organismo y debes reponer líquidos. Si te gusta la fruta toma varias piezas y hazte zumos naturales, que, además, aportan muchas vitaminas y tienen una acción antioxidante.
- Evita manipular el pezón o masajear vigorosamente el pecho durante el embarazo.
El método ALAS para el cuidado de los pechos
El método ALAS para el cuidado de los pechos resume estas recomendaciones, es el acrónimo de:
- Agua, solamente durante el baño.
- Leche, aunque esto se realiza una vez que se está amamantando y consiste en la aplicación de unas gotas de este líquido sobre el pezón al terminar de alimentar al bebé.
- Aire durante algunos minutos un par de veces a la semana.
- Sol, también durante algunos minutos en la semana.
Recuperar pecho después de la lactancia
Ejercicios para fortalecer el pecho
Es conveniente que hagas ejercicios para mantener la musculatura del pecho y evitar la flacidez y la caída. Para fortalecer los músculos del pecho y evitar en la medida de lo posible los dolores de espalda, es recomendable la realización de unos sencillos ejercicios:
- Con la cabeza en posición recta y la espalda derecha, unir las manos detrás de la espalda y sin dejar que los hombros caigan hacia delante, estirar los brazos hacia arriba y hacia atrás. Aguantar 10 segundos y después relajar.
- Mover la parte superior del cuerpo hasta sentir un estiramiento cómodo. Mantener el pecho y la cabeza arriba, con las rodillas levemente dobladas. Aguantar 15 segundos y luego relajar.
- Sentarse con los brazos colgando de manera relajada a los lados. Subir los hombros haciendo fuerza. Aguantar 5 segundos y luego relajar.
Coge una pelota de tenis o similar, ponla a la altura del pecho y apriétala con ambas manos. Si tienes pesas, puedes usarlas también para hacer diferentes ejercicios. No hace falta que sean muy pesadas (mejor empezar por medio kilo). Eleva los brazos hasta los hombros y repite 15 veces.
¿Qué hacer si aparecen grietas en el pezón?
Si aparecen las grietas en el pezón, consulta con tu matrona. Es importante averiguar si el bebé tiene un buen agarre o existe otro problema que favorezca la aparición de grietas. Ahora sí que es momento de utilizar diferentes remedios para aliviar las molestias del pezón. Y la matrona es la profesional que mejor te puede asesorar de la posible solución.
Si sientes dolor al amamantar, existen maneras de aliviarlo y favorecer la correcta cicatrización de tus pezones. Si tienes dudas sobre cómo lograr un buen agarre, busca la ayuda de un profesional sanitario especializado en lactancia.
Si sientes los pechos muy llenos o duros, extraer un poco de leche materna justo antes de la toma. Evita jabones, lociones y productos perfumados o con químicos. Usa jabones neutros sin perfume ni colorantes y, si necesitas hidratar, aplica lanolina pura.
Productos recomendados para el cuidado del pecho durante la lactancia
Existen productos específicos que pueden ayudarte a cuidar esta parte de tu cuerpo tan importante durante la lactancia. Es recomendable usarlos antes de que llegue el momento y comenzar a aplicarlos en tu pecho durante los últimos meses del embarazo. También te recomendaremos algunos productos para la prevención de estrías.
- Cremas protectoras para el pezón: Hidratan la piel del pezón y la mantienen en buenas condiciones para evitar la aparición de grietas. Indicada para cuidar y proteger la piel del pezón previniendo la aparición de grietas, especialmente durante el embarazo y la lactancia.
- Gel de baño de pH neutro: Para todo tipo de piel, incluso las más sensibles impidiendo la aparición de alergias, irritación de la piel, desecaciones y grietas.
- Cremas antiestrías: Diseñada para prevenir las estrías durante variaciones de peso, especialmente durante el embarazo y la pubertad, y reducir la apariencia de las estrías ya asentadas.
La importancia de un buen agarre
Una buena posición para la lactancia lo es todo. Coloca al bebé frente a ti, su barriguita frente a tu abdomen, con su boca sobre tu pezón y deja que investigue. Una buena posición para la lactancia lo es todo. Si el dolor no se alivia seguramente el agarre no es el correcto, introduce tu dedo meñique por la comisura de los labios del bebé con suavidad y saca el pezón de su boca.
Colocar correctamente al bebé es muy importante. Muchos recién nacidos saben de forma instintiva cómo funciona el proceso de absorber leche del pecho, pero es mejor que la matrona o el personal especializado echen un vistazo cuando todavía estás en la clínica después de dar a luz, así tendrás la seguridad de que tu hijo está bien colocado para mamar. Si chupetea demasiado o suele tener el pezón metido a medias en la boca, puede que se lastimen más rápidamente los pezones.
Asegúrate de un buen agarre: un agarre correcto es esencial para una lactancia sin dolor. Si tienes dudas sobre cómo lograr un buen agarre, busca la ayuda de un profesional sanitario especializado en lactancia.
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¿Cuándo consultar a un profesional?
Si el dolor en el pezón es intenso o no desaparece, es importante que consultes con un profesional de la salud. También debes buscar atención médica si tienes fiebre, ya que podría indicar una infección. El enrojecimiento y la inflamación en el pecho pueden ser signos de mastitis, mientras que las grietas o el sangrado en los pezones aumentan el riesgo de infección.
Una persona experta en lactancia puede ayudarte a identificar la causa del dolor en el pezón y a encontrar soluciones personalizadas. Con el apoyo adecuado y las estrategias correctas, puedes superar esta dificultad y disfrutar plenamente de la lactancia materna.
Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.
