La diabetes gestacional (DG) es una forma de diabetes que puede desarrollarse durante el embarazo en algunas mujeres. Es importante destacar que padecer diabetes durante la gestación no siempre significa que la mujer la tuviera antes del embarazo o que persistirá después del parto. La DG se caracteriza por la elevación de los niveles de azúcar en sangre durante el embarazo, afectando aproximadamente al 5% de la población gestante.
A diferencia de otros tipos de diabetes, la gestacional no es causada por la carencia de insulina, sino por el bloqueo de su funcionamiento debido a las hormonas que se generan en el embarazo.
¿Qué es la Diabetes?
La diabetes es una enfermedad crónica que se produce porque el organismo fabrica poca insulina o ésta no actúa de forma adecuada. El organismo obtiene, con los alimentos ingeridos, la glucosa necesaria como fuente de energía. La insulina es una hormona que ayuda a la glucosa a penetrar en las células del organismo, donde se utilizará a modo de combustible.
Existen dos tipos principales de diabetes:
- Diabetes mellitus tipo I: Se debe a la carencia de insulina porque el páncreas no la produce y suele ser de causa autoinmune.
- Diabetes mellitus tipo II: Se caracteriza por presentar resistencia a la insulina. Las células del organismo no son capaces de responder a la insulina para poder utilizar la glucosa y ésta se acumula en el torrente sanguíneo.
Aparte de estos dos tipos de diabetes, también se conoce la diabetes gestacional y la diabetes monogénicas, aunque este último es menos conocido.
Diabetes en el Embarazo
La diabetes gestacional se incluye dentro de la diabetes mellitus de tipo II y suele aparecer entre las semanas 24-28 de embarazo. Este tipo de diabetes se produce debido a un bloqueo de la hormona insulina por parte de las hormonas del embarazo y, como consecuencia, se incrementan los niveles de glucosa en la sangre.
En la mayoría de los casos, los niveles de glucosa retornan a la normalidad después del parto, siendo su prevalencia de un 1 a un 3%. Sin embargo, las mujeres que han sufrido diabetes durante su primer embarazo tienen una mayor probabilidad de que vuelva a aparecer en una segunda gestación.
Causas de la Diabetes Gestacional
La única condición para que se desarrolle la diabetes gestacional es que la mujer se halle gestante. Se debe, entre otras causas, a hormonas liberadas por la placenta que impiden que el organismo metabolice correctamente la glucosa.
El rápido crecimiento del feto durante el tercer trimestre de embarazo requiere grandes cantidades de glucosa que obtiene de la madre. Para favorecer este aporte de glucosa, las hormonas que produce la placenta bloquean la acción de la insulina producida por la madre y aumenta el nivel de azúcar disponible para el feto.
La respuesta normal del cuerpo ante esta situación de insulinorresistencia es que el páncreas de la mujer produzca más insulina durante el embarazo. No obstante, el organismo puede no reaccionar y que aparezca la diabetes gestacional. Cuando la insulina no lleva a cabo su función, la glucosa no se convierte en energía y se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles muy elevados, lo que se conoce como hiperglucemia.
Factores de Riesgo
Hay algunas situaciones que predisponen a padecer Diabetes Gestacional (DG). Algunas situaciones relacionadas con la mujer antes y/o durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de sufrir diabetes gestacional. Estas son:
- Embarazo en mujeres mayores de 30-35 años.
- Grupos étnicos de mayor riesgo: hispanoamericano, afroamericano, nativo americano, del sudeste asiático o de las islas del Pacífico.
- Antecedentes familiares de diabetes.
- Parto anterior de un bebé de más de 4 kg (macrosoma) o con alteraciones genéticas.
- Hipertensión arterial.
- Polihidramnios: exceso de líquido amniótico.
- Haber tenido un aborto espontáneo o muerte fetal intrauterina sin causa aparente.
- Sobrepeso antes del embarazo.
- Excesivo aumento de peso durante la gestación.
- Padecer el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
En las mujeres con factores de riesgo, lo ideal sería constatar cifras de glucemia correctas antes de la gestación. Cuando existen factores de riesgo se inicia el screening en la primera visita del embarazo, después se siguen controles entre las 24-28 semanas y más tarde, entre las 32-35 semanas.
¿Cómo se diagnostica la diabetes gestacional?
Para el screening de la diabetes gestacional se utiliza el test de O´Sullivan, que consiste en determinar la cifra de glucosa en sangre venosa 1 hora después de haber tomado 50 gramos de glucosa por vía oral. Todas las gestantes deben realizar una prueba oral de tolerancia a la glucosa entre las semanas 24 y 28 del embarazo: el Test de O´Sullivan.
El test de O`Sullivan consiste en la determinación de la glucemia plasmática una hora después de la administración de 50gr de glucosa por vía oral; a cualquier hora del día e independientemente de la ingesta o no de alimentos previa. Tampoco es necesaria una dieta especial en los días anteriores a la prueba.
Si el valor de la glucemia plasmática al cabo de una hora es igual o superior a 140 mg/dl, se considera el test de O`Sullivan positivo y se deberá realizar una sobrecarga oral a la glucosa (SOG) para confirmar el diagnóstico de diabetes gestacional. Si resulta alterado, se confirma la diabetes gestacional con la posterior práctica de la Curva de Glucemia.
Cuando el resultado del test de O´Sullivan está alterado se debe completar el estudio con una prueba de sobrecarga de glucosa (curva de glucemia). En todos los demás casos será preciso realizar una sobrecarga oral de glucosa, que consiste en la administración de 75 ó 100 gr. de glucosa a la embarazada (dependiendo de los criterios a utilizar), midiendo los niveles de glucosa en sangre al inicio y posteriormente cada hora.
Es necesario realizarla por la mañana, en ayuno de aproximadamente 10-12 horas, con una dieta que contenga una cantidad igual o superior a 150 gr/día de hidratos de carbono los tres días previos a la prueba y habiendo desarrollado una actividad física normal.
Se considera una curva de glucemia patológica cuando existen dos o más valores por encima de los valores referidos. Aunque los criterios para establecer la diabetes gestacional están en continuo debate y el diagnóstico puede variar, si tomamos como referencia los marcados por el National Diagnosis Diabetes Group, los valores de glicemia en ayunas, y tras 1h y 2h después de la ingesta de glucosa no deben superar los 105 mg/dl, 190 mg/dl y 160 mg/dl.
Tras un test de O ‘Sullivan positivo se deberá realizar otra prueba conocida como test de tolerancia oral a la glucosa (TTOG) en la cual se mide la glucemia 4 veces: antes de la toma de azúcar y después de 1 hora, 2 horas y 3 horas. Se realizan practicando un pinchazo en el dedo. Generalmente se realizan 4 veces al día: en ayunas y tras 1 hora del desayuno, la comida y la cena.
En la curva larga, se ingiere un jarabe más concentrado con 100 gramos de glucosa y se hacen determinaciones de los niveles de glucosa en sangre a la hora, a las 2 horas y a las 3 horas. Durante este periodo de tiempo la gestante no puede comer ni beber ni estar deambulando.
Síntomas y Consecuencias en el Bebé
No suele haber síntomas en la madre, puesto que los niveles de azúcar en ayunas no suelen ser demasiado elevados, se elevan después de las comidas. En la mayoría de casos, las mujeres no notan que tienen diabetes gestacional y sólo lo averiguan después de las pruebas diagnósticas. Sin embargo lo más frecuente es ver hipoglucemias (bajadas de azúcar) en el bebé, al nacer.
Cuando la madre presenta hiperglucemia, la glucosa de más puede atravesar la placenta llegando al feto. El bebé ante este ambiente azucarado va a tener más energía disponible y va a aumentar más su tamaño a expensas de grasa (macrosomía), además su páncreas se va a acostumbrar a producir más insulina para compensar el exceso de azúcar con lo cual al nacer y no estar en un ambiente con exceso de azúcar puede tener una hipoglucemia neonatal.
Respecto al feto, los riesgos son macrosomía, hiperbilirrubinemia, policetemia, hipocalcemia, hipoglicemia, distress respiratorios (membrana hialina). Después del parto, el bebé puede sufrir crisis hipoglucémicas, dificultad para respirar e ictericia. También hay una mayor tendencia a sufrir diabetes y obesidad en la edad adulta.
Todas estas complicaciones podrán evitarse si la diabetes se diagnostica a tiempo y la mujer sigue todas las indicaciones médicas.
Durante el embarazo, normalmente se detecta "macrosomia", es decir un crecimiento exagerado del bebé. El tener niveles altos de glucosa, junto con el exceso de insulina que generan la madre y el propio bebé para combatirlo, hacen que aumente de peso y volumen de forma exagerada.
Un alto nivel de azúcar en la sangre puede hacer que el bebé crezca más, lo que dificulta el parto y puede causar lesiones tanto a la madre como al bebé. Las mujeres embarazadas que padecen diabetes gestacional tienden a tener bebés más grandes al nacer. Por otra parte, el bebé es más propenso a tener períodos de nivel bajo de azúcar en la sangre (hipoglucemia) durante las primeras horas de vida.
Dieta y Tratamiento
Una vez confirmado el diagnóstico de Diabetes Gestacional, el objetivo prioritario es mantener los niveles de glucosa dentro de los límites normales y asegurar la salud del feto. Complementariamente se han de controlar las glucemias en sangre capilar 1 hora después de las comidas (deben ser inferiores a 140 mg/dl o 7,8 mM).
En primer lugar ordenar la dieta. El endocrinólogo reducirá la carga de hidratos de carbono, especialmente azúcares de absorción rápida (azúcar, miel, dulces, fruta). No quiere decir eliminarlos completamente (pan, pasta, legumbre). Cuidado, ya que esto generaría producción de acetona, también nociva para el feto. Se proponen comidas ordenadas a intervalos regulares.
En casos leves de diabetes gestacional, cuando sólo están alterados uno o dos de los valores de la curva de azúcar, será suficiente con seguir una dieta específica para controlar los niveles de azúcar. Se controlarán los alimentos que tienen capacidad de elevar el azúcar en sangre (fruta, lácteos, farináceos como el pan, patata, pasta, arroz o legumbres) pero asegurando que la dieta sea suficiente para que la futura madre no pase hambre y el bebé se desarrolle correctamente.
La dieta tendrá un contenido calórico alrededor de 2000-2500 cal/día (35 Kcal/kg de peso ideal/día). La dieta deberá ser variada, manteniendo las siguientes proporciones: 45-50% de hidratos de carbono (frutas, pan, pasta, arroz verduras), 20% de proteínas y el resto de grasas.
A continuación, vamos a detallar algunas recomendaciones sobre la alimentación durante el embarazo en mujeres con diabetes gestacional:
- Es necesario repartir las comidas a los largo del día y evitar el ayuno. En general, hacer unas 6 comidas con un intervalo de 3 horas aproximadamente. Por la noche, intentar que no pasen más de 8 horas entre la cena y el desayuno.
- Consumir alimentos ricos en fibra: verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales y legumbres. Todo en las cantidades recomendadas.
- Evitar la bollería y los alimentos con alto índice glucémico, como los refrescos, la miel, el chocolate, las golosinas, etc.
- No consumir sacarina. Los edulcorantes permitidos en el embarazo son aspartamo y acesulfame K.
- Disminuir el consumo de sal.
- Controlar las cantidades de los alimentos que contienen carbohidratos.
- Evitar las frituras, los rebozados, etc. Es preferible cocinar al vapor, al horno o la plancha.
En general, lo que se pretende con la dieta es que la mujer mantenga los niveles de glucosa en sangre equilibrados durante todo el día. También se entrega un medidor de glucosa para asegurar que la madre no supera determinados límites después de las comidas.
La gestante debe apuntar en un tabla los valores de la glucosa en ayunas, una hora después de comer y dos horas después de comer. Al mismo tiempo se controlan los niveles de cuerpos cetónicos en la orina (cetonuria).
Para comprobar la evolución, debe medirse el nivel de glucosa en casa.
Ejemplos de comidas:
- Un vaso de leche semidesnatada.
- Pisto (pimiento, calabacín, berenjena y tomate) con un puñado de arroz integral.
- Sardinas a la brasa con guarnición de ensalada de canónigos.
- Infusión de jengibre.
- Ensalada de rúcula, con calabaza asada, tomates cherry, lentejas y tiras de pechuga de pollo a la plancha.
Otras recomendaciones para la diabetes gestacional
También es importante que la mujer reciba el aporte de calorías necesario, que debe ser entre 30-40 kcal por kg de peso y día, para que gane el peso necesario durante la gestación. Además, el ejercicio moderado puede ayudar a procesar la glucosa y a mantener unos niveles adecuados. Andar de forma regular antes o después de las comidas contribuye a un buen control de la diabetes gestacional. Caminar diariamente está muy recomendado en mujeres con diabetes gestacional, a no ser que el médico indique lo contrario.
En algunos casos, necesitamos enseñar a administrarse insulina a las madres gestantes para poder evitar la subida de glucosa. En caso de detectar valores elevados de glucosa durante 1 o 2 semanas, tendrá que aplicarse un tratamiento con insulina. Si las glucemias no se pueden controlar con la alimentación y el ejercicio el único tratamiento farmacológico validado durante la gestación es la insulina.
Desde el punto de vista obstétrico se controlará cada 2-3 semanas hasta la semana 34-35 y luego semanalmente. Se realizan ecografías cada cuatro semanas para descartar macrosomía fetal. Por último, se aconseja realizar ecografías mensualmente a partir de la semana 28 de embarazo con el fin de detectar la aparición y evolución de macrosomía fetal.
Se recomiendan realizar hábitos de vida saludables con dieta y ejercicio. Está permitida la lactancia materna.
Mitos sobre la Diabetes Gestacional
Son habituales algunas creencias que no son reales:
- “Tengo DG, he puesto a mi futuro hijo en riesgo por haber comido mal. Me siento muy culpable.” Aunque debes comer bien durante el embarazo (y en cualquier otra etapa de tu vida) la DG no se debe exclusivamente a como ha sido tu ingesta si no a tus antecedentes.
- “Me vas a poner a dieta, voy a pasar hambre y quizás el bebé no tiene todo lo que necesita”. La pauta alimentaria que te propondremos estará ajustada a ti y por lo tanto al embarazo, siendo adecuada para ti y para el desarrollo de tu hijo. Va a ser suficiente en energía y micronutrientes pero controlando el aporte de alimentos que se trasforman en azúcar: los farináceos, las frutas y los lácteos.
- “No quiero insulina porque va a afectar a mi bebé” Si las glucemias no se pueden controlar con la alimentación y el ejercicio el único tratamiento farmacológico validado durante la gestación es la insulina.
Es importante diferenciarla de otras formas de diabetes, no significa que vaya a durar siempre.
DIABETES Y EMBARAZO POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Durante el Parto
Durante el parto sólo hay pequeñas diferencias respecto a una gestante no afecta de diabetes gestacional. En la mayoría de las mujeres con diabetes gestacional el parto comienza espontáneamente a término y tiene lugar por vía vaginal. Se deben evitar soluciones glucosadas, betamiméticos y corticoides, así como practicar controles de los niveles de glucemia. Si la embarazada es tratada con insulina debe aplicarse un protocolo específico.
Casi todas las mujeres con diabetes gestacional que mantienen los niveles de azúcar en sangre dentro de los límites normales dan a luz sin complicaciones. No están indicados cuidados especiales a menos que se tenga antecedentes de diabetes gestacional.
Después del Parto
En la mayoría de los casos una vez nace el bebé y las hormonas se normalizan, la diabetes gestacional desaparece. Los niveles altos glucosa en sangre de la madre, suelen volver a la normalidad tras el parto.
Sin embargo, estas mujeres con diabetes gestacional deben vigilarse cuidadosamente después del mismo y en citas regulares con su médico para buscar signos de diabetes, pues algunas de ellas pueden desarrollarla al cabo de unos años. El seguimiento de las pacientes afectas de diabetes gestacional muestra que alrededor de un tercio pueden desarrollar una diabetes en los años siguientes. Sin embargo, después del parto la gran mayoría de diabetes gestacional desaparecen, excepto en aquellas diabéticas preexistentes en las que sí va a permanecer.
A las 6 a 8 semanas tras el parto o al finalizar la lactancia materna, se realiza una sobrecarga de glucosa con 75 gramos, haciéndose un determinación a las 2 horas.
Haber padecido diabetes gestacional implica un mayor riesgo para repetirla en otro embarazo, pero también efectivamente incrementa las probabilidades de Diabetes Mellitus tipo II con los años. En gran parte dependerá de que la paciente normalice su peso después del embarazo y que mantenga hábitos dietéticos saludables a lo largo de su vida.
Las madres que han tenido diabetes gestacional en un embarazo tendrán más probabilidades de padecerla en gestaciones futuras. El hecho de que se haya diagnosticado una diabetes gestacional no significa necesariamente que el hijo nazca con diabetes.
Es importante diferenciar los efectos adversos sobre los bebés de madres que ya tenían una diabetes tipo I o tipo II antes del embarazo, y los efectos sobre los bebés de madres con DG; pues no es el mismo el efecto de una enfermedad crónica de la madre, que el de un trastorno transitorio. Y lo más importante, tanto en el caso de madres diabéticas previas a la concepción y madres con DG, es el adecuado control de los niveles de azúcar en sangre. Puesto que si todo está bajo control, los riesgos se minimizan.
En el caso de diabetes crónica de la madre, tanto de tipo I como de tipo II, puede haber problemas de malformación, mayor probabilidad de aborto (debido a los niveles de azúcar durante las primeras semanas de gestación), mayor propensión a macrosomías (recién nacidos de más de 4,500 kg), problemas con la cantidad de líquido amniótico, y diversas patologías cardíacas, renales y de retraso del crecimiento del bebé, entre otras.
En el caso de mujeres con DG, el mayor riesgo para su hijo es principalmente el de ser macrosómico (un riesgo relativo ya que sólo un 5% del total de los bebés macrosómicos son hijos de madres con DG). En menor medida existe el riesgo de que estos bebés sufran alguna hipoglucemia al nacer, tengan una tendencia al exceso de glóbulos rojos en la sangre (policitemia), y a la falta de calcio (hipocalcemia) o de magnesio (hipomagnesemia).
Entre los efectos adversos para la madre, están una clara propensión a sufrir diabetes tipo 2 en un futuro (entre un 30-50% de todas las madres que sufren DG), la posibilidad de hasta un 70% de repetir trastorno en el siguiente embarazo, y la de sufrir un parto más medicalizado por el hecho de sospechar una macrosomía en el bebé.
Recomendaciones Dietéticas
Las recomendaciones dietéticas suelen basarse en una dieta de 35-38 kcal/kg de peso ideal pregestacional y día; 48-55% de hidratos de carbono, 20% de proteínas, 25-30% de lípidos (estas cantidades pueden variar ligeramente según el organismo que las describe) repartidos en 5-6 comidas diarias.
Lo que de verdad es determinante en el control de la glicemia es un control de la dieta en función del índice glicémico de los alimentos ingeridos (procurando consumir los de índice glicémico más bajo, y evitando aquellos con el índice más alto), y realizando ejercicio adecuado y regular.
Tabla de IMC y Riesgos
Cómo calcular tu IMC antes de quedarte embarazada. Es recomendable comenzar el embarazo con un peso adecuado: el sobrepeso o la extrema delgadez pueden relacionarse con problemas obstétricos y de fertilidad.
Mediante esta calculadora del peso ideal en el embarazo es posible controlar el aumento de peso en cada semana de gestación y compararlo con el rango de peso considerado como saludable para ese periodo. Para utilizar esta rueda del embarazo o gestograma, introduce la fecha de la última regla (FUR) y haz clic sobre el botón que calculará tu fecha probable de parto y tus semanas de embarazo actuales.
| IMC | Clasificación | Riesgos Asociados |
|---|---|---|
| Menos de 18.5 | Bajo peso | Problemas de fertilidad, parto prematuro |
| 18.5 - 24.9 | Peso normal | Menor riesgo de complicaciones |
| 25.0 - 29.9 | Sobrepeso | Diabetes gestacional, preeclampsia |
| 30 o más | Obesidad | Mayor riesgo de complicaciones, macrosomía fetal |
