Día de Acción Global por un Aborto Legal y Seguro: Historia y Lucha Continua

El 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global para el Acceso al Aborto Legal y Seguro, un día en el que se refuerza el compromiso de luchar por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Dentro de los derechos sexuales se incluye el derecho a un aborto seguro y libre.

A pesar de las conquistas en derechos humanos e igualdad en algunos países, todavía vivimos en un contexto global donde los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres son vulnerados sistemáticamente. En pleno siglo XXI, la discriminación, la exclusión, las amenazas de castigo físico, prisión u otras formas de represión contra la mujer siguen siendo una realidad.

En un mundo donde la igualdad de género y los derechos humanos tendrían que ser un principio fundamental, la lucha por la libertad reproductiva continúa siendo un reto central contra las estructuras patriarcales.

El acceso a un aborto seguro constituye un derecho que debería poseer toda mujer, niña o persona que pueda quedarse embarazada. Su supresión provoca la violación de múltiples derechos como el derecho a la propia vida, a la salud, a la intimidad, a la autonomía o a no sufrir ni violencia, ni discriminación.

El Patriarcado y los Derechos Reproductivos

El patriarcado, en su manifestación contemporánea, sigue utilizando diferentes mecanismos de opresión en el ámbito de los derechos reproductivos:

  1. Criminalización del aborto: aunque el aborto es legal en algunos países, en otros muchos continúa siendo severamente castigado, poniendo en riesgo la vida y la salud de las mujeres. Los castigos incluyen penas de prisión tanto para las mujeres como para los profesionales médicos que las asisten.
  2. Control sobre la sexualidad de las mujeres: a través de normas culturales, religiosas o políticas. El acceso en la educación sexual integral y a los métodos anticonceptivos está limitado o prohibido, y esto perpetúa la exclusión y la vulnerabilidad.
  3. Estigmatización y violencia: Las mujeres que acceden al aborto o a métodos anticonceptivos a menudo son estigmatizadas socialmente. Además, muchas mujeres son víctimas de violencia sexual, con pocas oportunidades para acceder a justicia o servicios de apoyo adecuados.

Cuando se limitan los derechos reproductivos, se restringe la capacidad de las mujeres para tomar decisiones autónomas sobre su vida, su salud y su futuro, perpetuando ciclos de pobreza y desigualdad.

A pesar de las promesas electorales del nuevo gobierno y del debate público sobre los derechos reproductivos, en particular la mejora del acceso al aborto y la despenalización de la ayuda para abortar, aún no se ha reformado la legislación.

Avances y Retrocesos Globales

En años recientes se han visto importantes avances hacia este derecho. Destaca el importante logro de las mujeres en México, pero también en Argentina, Colombia o Ecuador han legislado recientemente hacia un mayor acceso al aborto. En 2024, Francia se convirtió en el primer país del mundo en incluir explícitamente el aborto como libertad garantizada en su Constitución; otros países apoyaron medidas de protección para pacientes y profesionales de la salud a la entrada de las clínicas con servicios de aborto, sometidos frecuentemente a criminalización y hostigamiento.

Sin embargo, todavía existen países como Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Malta, Andorra, Polonia o Marruecos en los que el aborto continúa estando penado o limitado a circunstancias muy específicas. Esto supone que 700 millones de mujeres en edad reproductiva no tienen acceso a servicios de aborto legales y seguros.

Pero, no son las únicas que tienen que enfrentarse a restricciones legales en el aborto, ya que el 41% de las mujeres en edad de procrear viven en países con leyes muy estrictas sobre el aborto o en los que a pesar de que el aborto sea legal, no tienen medios para ofrecer un aborto seguro y accesible.

Algunos de los obstáculos con los que las mujeres pueden encontrarse además de una legislación restrictiva, son la poca disponibilidad de servicios, los costes elevados, la estigmatización, la objeción de conciencia del personal sanitario -recientemente se han hecho públicos varios casos en España o Chile-, o la exigencia de requisitos innecesarios como el suministro de información engañosa.

Muchas mujeres que quieren ejercer su derecho a decidir sobre su embarazo y maternidad se ven obligadas a desplazarse a otros países (o a otros estados en el caso de Estados Unidos o México). Una posibilidad a la que no todas pueden acceder porque la desigualdad socioeconómica también cuenta negativamente en el acceso a un derecho al aborto seguro.

En 2024, Afganistán, Argentina, Chile, Puerto Rico y Rusia pusieron en marcha leyes o políticas que reducen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. Esto ha permitido que algunos estados impongan penas de cárcel a las mujeres acusadas de abortar, así como a quienes las asisten, o establezcan restricciones tan severas que, en la práctica, imposibilitan el acceso al aborto.

Al finalizar 2024, el aborto estaba prohibido total o casi totalmente en 19 estados, mientras que en 7 se había votado a favor de proteger este derecho.

Además, existen numerosas barreras que afectan de forma desproporcionada a ciertos grupos, como personas negras y de otras comunidades racializadas, pueblos indígenas, migrantes en situación irregular, personas transgénero, residentes de zonas rurales y quienes viven en situación de pobreza.

El hecho de imponer restricciones en el acceso a un aborto seguro, no desemboca en un menor número de abortos, sino en un mayor número de mujeres y niñas que tienen que poner su vida en riesgo para que se les practique un aborto en unas condiciones que no cumplen los mínimos sanitarios.

En 2024, la OMS afirmaba que seis de cada diez embarazos no deseados terminan en aborto, lo que representa aproximadamente el 30% del total de embarazos a nivel mundial. La tasa de aborto no es tan diferente entre los países en los que está prohibido y los que no, siendo 36 por 1000 en el primer caso y 39 por 1000 en el segundo.

Obligar a una mujer a continuar con su embarazo o buscar un método de aborto inseguro constituye una violación de sus derechos humanos. Por eso, no podemos permitir que se dé marcha atrás en los avances conseguidos en derechos sexuales y reproductivos.

Mapa de políticas de aborto a nivel mundial. Fuente: eClinic.

La Situación en España

En cuanto al Estado español, la historia de la legalización del aborto ha sido compleja y ha evolucionado a lo largo de los años:

  1. 1936-37 - Despenalización de la práctica del aborto: El 25 de diciembre de 1936, en Cataluña, se legaliza el aborto libre durante las 12 primeras semanas de embarazo. Además, en las zonas leales a la República durante la Guerra Civil Española, siendo ministra de sanidad Federica Montseny se despenalizó la práctica del aborto inducido en 1937, pero su vigencia duró muy poco tiempo, hasta la dictadura.
  2. 1985 - Despenalización parcial: Con la Ley Orgánica 9/1985, se despenalizó parcialmente el aborto, permitiéndolo en tres supuestos: peligro para la salud física o psíquica de la madre, violación (hasta las 12 semanas), y malformación fetal (hasta las 22 semanas).
  3. 2010 - Aprobación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo: que permite el aborto libre hasta las 14 semanas de gestación y hasta las 22 semanas en casos de riesgo para la salud de la madre o graves anomalías en el feto.
  4. 2014 - Intento de reforma restrictiva: limitar el acceso al aborto solo en caso de violación o riesgo grave para la salud de la madre. La oposición social fue clave para su retirada.
  5. Situación actual: Hoy en día, el aborto es legal en España según los términos establecidos por la ley de 2010, pero todavía hay barreras de acceso, como la falta de disponibilidad en algunas regiones o la negativa de profesionales sanitarios a practicar abortos por objeción de conciencia.

En España aunque la ley sobre el acceso al aborto señala que la prestación sanitaria de la interrupción voluntaria del embarazo se realizará en centros de la red sanitaria pública o vinculados a la misma, en la realidad esto es excepcional, ya que la mayoría de los abortos se realizan en centros privados (8 de cada 10), produciéndose una barrera de acceso al aborto muy importante.

Esto se debe, en gran parte, a la falta de un mecanismo efectivo que garantice el acceso al aborto en casos de objeción de conciencia por parte de personal médico.

La Ley Orgánica 1/2023 introdujo la obligación de que cada hospital cuente con un registro de personal sanitario objetor y poder así planificar la garantía de la prestación, mayoritariamente en la sanidad pública y, por tanto, cerca de los domicilios de las mujeres. Sin embargo, en 2024, un año después de su entrada en vigor, solo cinco comunidades autónomas contaban con un registro.

La lucha por los derechos sexuales y reproductivos continúa siendo una prioridad para la lucha feminista a nivel global y local.

En oposición a esto, hay manifestaciones impulsadas por sectores conservadores y religiosos. Estas acciones “provida”, en muchas ocasiones se llevan a cabo frente a clínicas donde se practica la interrupción voluntaria del embarazo, coaccionando moralmente a las mujeres que acceden a estos servicios médicos en un momento difícil y haciéndolas aún más vulnerables.

Detrás de los estigmas, tabúes y silencios que en pleno siglo XXI todavía rodean el derecho al aborto lo que subyace es uno de los espectros más temibles del patriarcado y la columna fundamental de la misoginia: el miedo a la mujer libre, independiente y capaz de asumir sin tutela masculina las riendas de su sexualidad y su propia vida.

Cada año, el 28 de septiembre, las redes sociales se convierten en espacios de acción colectiva. El hashtag #September28 articula una comunidad transnacional que reclama el derecho al aborto seguro y libre. Las campañas digitales no solo difunden mensajes, sino que también producen conocimiento feminista, al visibilizar experiencias, resistencias y desigualdades estructurales.

En el contexto español, las activistas feministas en Madrid organizaron una manifestación frente al Ministerio de Sanidad para denunciar la brecha existente entre el marco legal y el acceso real a la interrupción voluntaria del embarazo. Aunque la Ley Orgánica 1/2023 garantiza este derecho, los datos muestran una grave desigualdad territorial: solo 78 de los más de 21.000 abortos realizados en 2024 tuvieron lugar en la red pública madrileña (El Salto, 2025). Pocos días después, el presidente Pedro Sánchez anunció la intención del Gobierno de reformar la Constitución para blindar el derecho al aborto, situando a España entre los primeros países del mundo en hacerlo (Infolibre, 2025).

Desde el proyecto de investigación, decidimos intervenir simbólicamente en el marco del 28S con una acción participativa en la Universidad de Granada. La iniciativa consistió en dos carteles colectivos, con el lema “Mi voz, mi cuerpo - 28 de septiembre”, instalados en un punto visible en la Facultad de Medicina y en el Instituto de las Mujeres. El cartel fue creciendo poco a poco con poemas, citas y fragmentos de historia: el profesor Miguel Lorente aportó un poema propio. Mientras lo colgábamos, el cartel empezó a generar conversación: una trabajadora de limpieza contó su experiencia con el aborto, un conserje comentó que le parecía bien que se hablara del tema. Dos días después, el cartel desapareció. Lo repusimos. Volvió a desaparecer. En el Instituto de las Mujeres, la profesora Agata Ignaciuk pegó imágenes de los años ochenta vinculadas a la lucha proabortista. Al día siguiente, apareció sobre el póster una escrita con el mensaje “no al aborto”.

En el contexto del 28 de septiembre, por los derechos de las mujeres, lesbianas y trans en salud sexual y salud reproductiva, Entrepueblos-Entrepobles-Entrepobos-Herriarte en complicidad con diversas organizaciones feministas y del ámbito de la salud organizamos, entre el 29 de setiembre y el 3 de octubre, en Sevilla, Valladolid y Barcelona, debates y jornadas abiertas de discusión y compromiso en torno a la salud de las mujeres.

En este contexto de luchas por los derechos de las mujeres, lesbianas y trans en salud sexual y salud reproductiva Entrepueblos-Entrepobles-Entrepobos-Herriarte en complicidad con diversas organizaciones feministas y del ámbito de la salud celebraremos en distintas ciudades: Sevilla, Valladolid y Barcelona debates y jornadas de discusión y compromiso.

El 28 de Septiembre, Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro tiene su origen en Latinoamérica y el Caribe donde los grupos de mujeres se han movilizado alrededor del 28 de Septiembre en las últimas décadas para exigir a sus gobiernos despenalizar del aborto, el acceso a servicios de aborto seguro y accesible y poner fin al estigma y la discriminación hacia las mujeres que deciden abortar.

Este año, también se conmemoran los 21 años de entrada en vigor de la Convención de Belém do Para, donde los Estados se comprometieron a garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

Aprovechemos este próximo 28 de septiembre, una ocasión para “reclamar los derechos sexuales y los derechos reproductivos, entre otros, el derecho de las lesbianas para acceder a la reproducción asistida, para que todas las mujeres inmigrantes tengan su cartilla de la seguridad social, para que la educación sexual vuelva a las escuelas, para que se respete la autonomía e identidad sexual de todas las personas.

La historia nos da la razón en nuestra determinación de no ceder ante nada ni nadie en la defensa del derecho a decidir sobre nuestra vida, y en reclamar los derechos para todas, pero todas, todas, todas las mujeres”.

Sabemos que penalizar no evita abortos: solo empuja a la clandestinidad, expone a mujeres y disidencias a métodos inseguros, protege a quienes lucran con la desesperación y mantiene la amenaza de criminalización.

Por eso exigimos educación sexual integral, acceso real a anticonceptivos gratuitos y aborto legal, libre, seguro y gratuito, garantizado por el Estado.

El aborto no es un problema valórico como señaló Jeanette Jara: es un problema de salud pública y de derechos sexuales y reproductivos, que involucra la vida y la dignidad de miles de personas.

La única vía efectiva para garantizar este derecho es la organización y movilización independiente de mujeres y disidencias, sin subordinación a los partidos tradicionales.

El aborto legal, no lo van a conquistar ni Jara ni ningún gobierno que siga atado a las lógicas de este régimen político. Tenemos que conquistarlo nosotras.

El movimiento de mujeres y disidencias en Chile y América Latina ha sido clave para enfrentar a la ultraderecha que busca arrebatarnos derechos. ¡Vamos con todo por el aborto legal, libre, seguro y gratuito!

Desde Feminismos-Entrepueblos estamos comprometidas el próximo 28 de septiembre con las organizaciones feministas que promueven todos los años una jornada de ACCION GLOBAL por la despenalización y legalización del derecho al aborto, en el marco de la democracia, los derechos humanos y la justicia social en todo el mundo.

Se asumió el 28 de septiembre como el día por la despenalización del aborto, en el marco del V Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, realizado en San Bernardo, Argentina, en el año de 1990.

Todos los avances conseguidos en salud sexual y salud reproductiva hasta ahora se deben a la capacidad de incidencia y transformación de los movimientos feministas, pero las conquistas de derechos nunca son definitivas.

Somos testigos de retrocesos alarmantes respecto a los derechos sexuales y derechos reproductivos (DDSSRR). Las nuevas propuestas de ley en varios países como Polonia, la criminalización de las mujeres en Andorra, de las compañeras del Coño insumiso de Sevilla y de todas las que están y han sido perseguidas, imputadas, juzgadas, por defender nuestro derecho a decidir.

Recordemos, hoy y aquí, que miles de mujeres mueren en el mundo por abortos clandestinos (47.000 al año según la OMS). A ello también hay que sumar, las muertes de mujeres embarazadas, que debido al temor de ser enjuiciados por "apoyar" el aborto, no son atendidas de manera adecuada ante partos o embarazos complicados.

La movilización feminista no desistirá hasta garantizar los derechos y libertades de las mujeres, sin injerencias ni pasos atrás. La lucha continúa!!!!

Por todo esto, no podemos quedarnos calladas. No estamos solas. No somos las únicas.

Estos retrocesos rompen los derechos humanos y las más afectadas son las mujeres, nenas y comunidades ya vulnerabilitzades por la intersección de las formas de opresión, relacionadas con su raza, nacionalidad, orientación sexual e identidad de género, clase, ingresos, origen étnico, diversidad funcional, entre otros.

Recordemos, hoy y aquí, que miles de mujeres mueren al món por abortamientos clandestins (47.000 el año según la OMS). Las cifras de muertes de mujeres por hemorragias internas amaguen muchas veces casos de mujeres no atendidas en hospitales; que mes allá de la legalidad o de la normativa, es una cuestión de justicia y de derechos humanos que las mujeres sean atendidas cuando su vida está en riesgo sin ser denunciadas por eso y que, de todas maneras, las mujeres se siguen autoorganizando para abortar de manera autónoma cuando los estados dan la espalda.

La movilización feminista no desistirá hasta garantizar los derechos y libertades de las mujeres, sin ingerencias ni pasos atrás. La lucha continua !!!!

La alianza entre mujeres es un pilar fundamental en la lucha por la autonomía sobre nuestros cuerpos. El lema «Nosotras parimos y nosotras decidimos» es un grito poderoso de afirmación, que pone de relieve la soberanía que las mujeres tienen que tener sobre sus propias vidas y decisiones reproductivas. Esta fuerza colectiva, alimentada por la solidaridad, nos permite resistir y avanzar en la conquista de la libertad y la igualdad.

Marchas en América Latina en defensa del aborto legal | AFP

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