Cómo aliviar los pechos llenos durante el destete: Guía completa

El destete del bebé marca el inicio de la transición hacia el fin de la lactancia materna. Es un momento que tarde o temprano siempre ha de llegar: cuando el bebé abandona la lactancia materna. Para la madre y el bebé, el destete definitivo es una etapa difícil por la pérdida de ese especial vínculo tan lleno de emociones que los unía. Por eso ambos necesitan un ajuste emocional para aceptar y asumir el cambio con tiempo.

En este artículo, te ofrecemos una guía detallada sobre cómo aliviar los pechos llenos durante este proceso, asegurando una transición suave y cómoda tanto para ti como para tu bebé.

5 posturas para dar el pecho

Tipos de destete

Existen diferentes tipos de destete, y cada uno se desarrolla de manera única:

  • Destete natural: Un proceso progresivo en el que el bebé, de manera espontánea, va dejando el pecho poco a poco hasta abandonarlo por completo.
  • Destete dirigido por la madre: Suele ser más llevadero para ella, ya que ha tomado la decisión de manera consciente.
  • Destete nocturno: Uno de los más solicitados por las madres con el objetivo de volver a descansar mejor por la noche.

En la medida de lo posible, es mejor evitar destetar completamente al bebé, en todas las tomas. El destete respetuoso implica mantener el equilibrio emocional, psicológico y físico entre madre y bebé. La lactancia es un acto de amor y respeto mutuo que debe conservarse equilibrado.

Estrategias para un destete respetuoso

Durante el proceso de destete, no solo hay que cuidar la parte emocional, sino también la salud física de ambos. Aquí hay algunas estrategias que puedes utilizar:

  • No le ofrezcas el pecho, pero tampoco se lo niegues: No inicies la toma por iniciativa propia, pero tampoco la rechaces si el pequeño la pide.
  • Limita el tiempo de cada toma: Puedes contar hasta un cierto número o cantar una canción breve mientras el bebé toma el pecho.
  • Sustituye algunas tomas: Puedes reemplazar tomas por otros alimentos, según la edad del bebé, así como por leche extraída o leche de fórmula.
  • Aplaza la toma: Si tu peque te pide pecho, puedes decirle con cariño que lo harás después de cierto momento, como al terminar de comer o al llegar al parque.
  • Cambia las rutinas: A veces, un pequeño cambio puede marcar una gran diferencia. Por ejemplo, prueba a modificar el orden del baño y la cena, o introduce nuevas actividades como ir a un parque distinto.
  • Distráelo con actividades atractivas: Invítale a hacer algo nuevo y divertido, como una manualidad diferente o explorar un lugar que no conoce.
  • Negocia con amor: Si tu hijo o hija ya es mayor y comprende bien, puedes hablar con él o ella, llegar a acuerdos sencillos y explicarle lo que está pasando.

¿Cuándo es el momento adecuado para el destete?

No hay una edad exacta, pero la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y complementaria hasta al menos los dos años. Algunas señales de que el bebé está listo para el destete incluyen menor interés en el pecho, aceptación de otros alimentos y mayor independencia. Depende de cada bebé y de cada mamá.

¿Cuánto tiempo dura el proceso de destete?

Puede durar semanas o incluso meses, especialmente si es un destete gradual. Reduce las tomas progresivamente para que el cuerpo se adapte. Puedes extraer leche de forma manual solo para aliviar la presión sin vaciar completamente el pecho.

Consejos para aliviar la congestión mamaria durante el destete

Para evitar posibles molestias, el destete debe hacerse de forma planificada y progresiva, es decir, poco a poco, eliminando gradualmente las tomas, acortando el tiempo de las mismas y sin realizar extracción de la leche entre ellas o a posteriori. Cuanto más gradual sea el destete menos molesto resultará.

Remedios básicos:

  • Alivia la presión en tus senos lo antes posible ya sea amamantando, mediante la extracción manual de leche o usando un extractor. Si tus senos están demasiado llenos para que tu bebé se sujete, primero extrae un poco de leche manualmente o con el extractor.
  • Amamanta o usa el extractor cada dos horas para ayudar a producir un buen suministro de leche al mismo tiempo que alivias la acumulación. Recuerda que tu bebé recién nacido debe ser amamantado por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
  • Toma una ducha tibia o coloca una compresa húmeda y tibia sobre tus senos.
  • Si tu bebé no se alimenta durante el tiempo suficiente para ablandarlos, usa un extractor de leche hasta que ya no sientas molestia en ninguno de tus dos senos.
  • Usa compresas frías entre una sesión de lactancia y otra.
  • Si tus manos o tus tobillos están hinchados a causa de la retención de líquidos adicionales, tus pechos también podrían estar hinchados por la misma causa. Trata de apartar el exceso de líquidos del pezón y la areola. Coloca tus dedos y tu pulgar en la base del pezón y presiona hacia tu pecho durante aproximadamente un minuto. Esto debe hacer que tu pezón se haga más flexible para que la lactancia o la extracción de leche sean más efectivas.

Si deseas destetar a tu pequeño pero que sin renunciar a los beneficios de la leche materna, puedes crear tu propio banco de leche. Lo ideal es empezar por retirar “las tomas intermedias del día o que se emplean como distracción”, señala la matrona. “Se debe de eliminar una toma cada pocos días o cada semana, comenzando por la toma de menor importancia para el niño y sustituyéndola por otros alimentos o distracciones y acortando el tiempo de la toma”. Las más difíciles de eliminar normalmente corresponden a las tomas nocturnas o aquellas que el niño emplea para la relajación y conciliación del sueño.

Para facilitar ese proceso al pequeño los expertos recomiendan la técnica “de no ofrecer no negar”, “dando el pecho cuando lo pide pero no ofreciéndoselo si no lo busca”, señala la matrona. Además se puede evitar que el niño lo pase mal haciendo algunos cambios en la vida cotidiana, “procurando evitar circunstancias que hacen al niño demandar el pecho, buscando distracciones, anticipándose al hambre y ofreciendo sustitutos en función de la edad del niño”.

Problemas comunes durante el destete

Durante el destete, es posible que enfrentes algunos desafíos. Aquí te ofrecemos soluciones para los más comunes:

  • Dificultad para dormir sin el pecho: Si el bebé estaba acostumbrado a dormir con el pecho, es posible que haya un período de adaptación.
  • Sentimientos de tristeza o ansiedad: Debido a los cambios hormonales, algunas madres pueden experimentar tristeza o ansiedad.
  • Congestión mamaria persistente: Ten paciencia y prueba estrategias como reducir tomas poco a poco, cambiar rutinas o ofrecerle más contacto físico.

Recuerda por qué tomaste la decisión: para cuidarte y así poder cuidar mejor. Una madre feliz y tranquila es el mejor regalo para un bebé. Decidas lo que decidas, continuar, combinar o destetar, estás tomando la mejor decisión para tu familia.

Otras inquietudes comunes y soluciones

He aquí algunas inquietudes comunes que tienen las mamás que dan el pecho, y las soluciones para remediarlas:

Pezones doloridos

Es común durante las primeras sesiones de lactancia posparto que sientas una ligera molestia al dar el pecho que se resuelve al minuto de comenzar a alimentar a tu bebé. Puede ser causada por una sujeción incorrecta (debido a una mala posición), una sujeción demasiado firme por parte de tu bebé a causa del uso de biberones y chupetes o cuando usas un extractor con un embudo que no se ajusta correctamente.

Remedios básicos:

  • Practica el posicionamiento piel con piel entre una sesión de lactancia y otra. Si tu bebé llora entre una toma y otra, y parece estar estresado, esto lo ayudará a relajarse.
  • Espera hasta que tu bebé esté calmado y comience a mirar a su alrededor. Este es el momento perfecto para ayudar a guiarlo hacia tu pecho.
  • Experimenta con diferentes posiciones para amamantar, como las posiciones “transversal” y de “rugby”. Ambas ofrecen un poco más de soporte para la cabeza y el cuello, lo cual puede alentar a tu bebé a sujetarse mejor.
  • Si la nariz del bebé está presionada contra tu seno, baja un poco su cuerpo para ayudarlo a que su nariz se despegue de tu pecho y que su barbilla apunte más hacia él mismo de modo que pueda sujetarse mejor. Su cabeza no debe estar demasiado inclinada hacia enfrente ni hacia atrás.
  • Prueba primero a darle a tu bebé el pecho que esté menos dolorido para minimizar la posibilidad de que se alimente agresivamente en tu pezón sensible.
  • Aprende a despegar a tu bebé de tu pecho; nunca lo despegues antes de interrumpir la succión de la sujeción. Interrumpe la succión colocando un dedo entre tu pecho y sus encías antes de separarlo.
  • Extrae unas cuantas gotas de leche materna y frótalas sobre tus areolas y pezones después de amamantar para ayudar a proteger y aliviar los pezones sensibles. También permite que tus pezones se sequen al aire después de amamantar.
  • Si estás usando un extractor de leche, revisa si viene con embudos de diferentes tamaños que se ajusten mejor. Una matrona quizá pueda ayudarte en este aspecto.
  • Usa ropa de algodón sobre tus senos (un sostén para maternidad o una blusa suelta).
  • Si tus pezones están demasiado doloridos para permitir que tu sostén o ropa los toquen, usa sobre tus pezones y debajo del sostén copas protectoras

Hormigueo en los senos

Es posible que sientas algo de hormigueo conforme tus pechos se adaptan a la lactancia.

Remedios básicos:

Si el hormigueo solo dura unos cuantos segundos y se produce cuando tu bebé comienza a lactar, no te preocupes, es una señal normal de la secreción, es decir, la liberación de leche de tu seno.

Dolor en los pechos

¿Sientes dolor durante los primeros días? Si tus pechos están llenos pero no hinchados durante los primeros días posteriores al parto, esto puede ser a causa de la transición de la leche inicial al aumento de leche madura, lo que ocurre aproximadamente de 2 a 5 días después del parto. Llama a tu médico si tus senos están doloridos, calientes, tienen un área creciente de enrojecimiento o si sientes fiebre (tu temperatura es de más de 38 °C). Es posible que tengas una infección mamaria y que necesites medicamentos.

Remedios básicos:

  • Masajea suavemente la parte superior de tus pechos.
  • Aplica una compresa de alivio tibia o fría.
  • Toma duchas tibias.
  • Da el pecho frecuentemente, por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
  • Asegúrate de que tu bebé esté en la posición correcta durante cada sesión de lactancia. Debe estar recostado con su cuerpo entero volteado hacia ti.
  • Verifica que tu pezón y la mayor parte del área alrededor del pezón estén cubiertos casi por completo por la boca de tu bebé, y que su lengua se encuentre en la parte inferior de la areola. Al retirar a tu bebé de tu pecho, no olvides interrumpir la succión deslizando suavemente tu dedo entre tu pezón y sus encías.

Expulsión súbita de leche

El rociado potente de leche puede causar que tu bebé tosa, se atragante e incluso se desprenda de tu seno. La respuesta hormonal individual o un suministro hiperactivo de leche generalmente causan esto.

Remedios básicos:

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
  • Puede ser útil extraer un poco de leche para eliminar el flujo potente inicial antes de colocar a tu bebé en tu seno.
  • Utilizar un protector de seno para formar una barrera ligera contra el rocío de leche durante la secreción potente inicial es otra opción. El uso adecuado del protector de seno es muy importante y debes analizarlo con una especialista en lactancia para no causar problemas adicionales por el uso inadecuado.

Pezones agrietados

La lactancia puede dejar tus pezones agrietados y sensibles debido a los ajustes iniciales de la lactancia o por lavar los pezones con jabón o usar otros agentes que causan resequedad, como el alcohol.

Remedios básicos:

  • Intenta usar un bálsamo humectante suave (una mezcla hipoalergénica de emolientes naturales sin lanolina) para aliviar los senos agrietados y sensibles.
  • Lava delicadamente los senos y los pezones con un jabón suave y agua, y no uses jabón ni alcohol en exceso, ya que estos pueden resecar la piel y causar cortadas.
  • Aplica un poco de leche extraída en tus pezones y permite que se sequen al aire.
  • Coloca un parche de gel refrescante dentro de tu sostén para evitar la fricción. El parche refresca al contacto.

Conductos de leche tapados

Las protuberancias sensibles al tacto en cualquier parte de tu seno o en el área de las axilas pueden ser síntomas de un conducto de leche tapado. Hay varias cosas que pueden hacer que se tape un conducto de leche, entre ellas amamantar (vaciar) de forma inadecuada, tejido cicatrizante en el seno, sostenes con varillas, sostenes apretados, blusas apretadas sin mangas, amamantar en la misma posición todas las veces o un poro tapado.

Remedios básicos:

  • Aplica calor seco o húmedo en el área mediante una ducha caliente o aplicando una compresa húmeda tibia.
  • Amamanta o extrae un poco de leche manualmente mientras el seno aún está tibio.
  • Ofrece primero el seno dolorido, y alienta a tu bebé a que se alimente más tiempo de ese lado.
  • Da un masaje en el área mientras amamantas y entre una sesión de lactancia y otra.
  • Alterna las posiciones para amamantar.
  • Evita usar un sostén de maternidad apretado o un sostén con varilla que pueda obstruir el flujo de leche.
  • Si la protuberancia persiste, se enrojece y el enrojecimiento se extiende, podrías presentar una infección en los pechos y fiebre, lo que requiere de atención inmediata por parte de tu médico.

Reflejo de expulsión lenta de leche

Si la secreción (liberación) de leche de tus pechos tarda más de 10 minutos en producirse, esto puede ser debido a que te sientes estresada o angustiada en relación con la lactancia, por estar en una posición para amamantar incómoda o por sentir dolor mientras das el pecho.

Remedios básicos:

  • Mantente relajada cantando o tarareando una canción, leyendo un libro o hablando tranquilamente con tu bebé mientras le das el pecho.
  • Masajea suavemente el seno con la mano antes de colocar a tu bebé sobre tu pecho.
  • Dale el pecho en un ambiente tranquilo y sin estrés.
  • Cambia a una posición para dar el pecho más cómoda.

Escurrimiento de leche

Si se escurre leche de tus pechos entre una sesión de lactancia y otra, esto puede ser debido a que ya se acerca la hora de amamantar o puede tratarse de una respuesta hormonal por escuchar a tu bebé llorar.

Remedios básicos:

Aplica un poco de presión directa sobre el pezón de tu seno para minimizar la respuesta.

Disminución de leche

Existen varias razones por las cuales el suministro de leche puede disminuir que no tienen nada que ver con la capacidad de tu cuerpo de producir suficiente leche materna. Algunas causas comunes las siguientes:

  • Lactancia mixta, alternando leche materna con una fórmula infantil.
  • Regreso al trabajo
  • Medicamentos cuyo efecto secundario es una disminución en la producción de leche.
  • Aumento significativo y repentino de estrés.
  • Quizá estés un poco deshidratada.

Remedios básicos:

  • Agrega a tu rutina diaria una sesión adicional de lactancia o extracción de leche.
  • Practica el contacto piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Intenta darte un masaje en el pecho antes de amamantar y mientras lo haces.
  • Trata de relajarte con tu bebé y descansar un poco.
  • Toma las cosas con calma y bebe más líquidos.

Suministro excesivo de leche

Si tus pechos están demasiado llenos y no se “vacían” después de una sesión de lactancia completa, es posible que salpiques leche después de que tu bebé se despegue satisfecho de tu pecho, y tu bebé puede lucir incómodo después de tan solo unos minutos de comer y despegarse de tu pecho frecuentemente. Las razones más comunes para el suministro excesivo de leche son las hormonas, la extracción excesiva y la adaptación de tu suministro inicial a las necesidades de alimentación de tu bebé durante las primeras 4 a 6 semanas posteriores al parto.

Remedios básicos:

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
  • Amamántalo con un solo seno en cada sesión de lactancia y extrae leche de tu otro pecho únicamente para brindarte alivio si te sientes incómoda entre una sesión y otra. Es posible que solo requieras menos de un minuto de extracción.
  • Continúa ofreciendo el mismo pecho si el bebé quiere dentro de las dos horas siguientes a su última sesión, luego vuelve a ofrecerle el otro pecho en su próxima sesión.

Dificultad para sujetarse

Tu bebé abre la boca, pero no se sujeta a tu pecho para comer. Las causas comunes incluyen el uso de biberones o chupetes, pezones planos o invertidos, o incluso un bebé demasiado somnoliento.

Remedios básicos:

  • Evita el uso de chupetes y la alimentación con biberón durante las primeras tres a cuatro semanas para establecer firmemente la lactancia.
  • Practica el contacto piel con piel tan a menudo como puedas entre una sesión de lactancia y otra para ayudar a tu bebé a dormir profundamente y que esté más relajado e interesado la próxima vez que lo amamantes.
  • Ofrécele tu pecho cuando muestre las primeras señales de hambre. Extrae un poco de leche para tener unas cuantas gotas de leche en el pezón antes de ofrecerle tu pecho.
  • Extrae una pequeña cantidad de leche de tu pecho manualmente o con un extractor antes de amamantar para suavizar la areola y estimular el flujo de leche, de modo que reciba leche de inmediato.
  • Trata de usar diferentes posiciones para amamantar.
  • Considera la posibilidad de usar un protector de pezón para pezones planos o invertidos si el pezón no permanece estimulado incluso después de usar un extractor de leche. Pídele a la matrona que te enseñe a usar adecuadamente el protector de pezón.

¿Cómo evitar la mastitis infecciosa?

Lo más importante es el correcto vaciado de las mamas, además de:

  • Realizar tomas más frecuentes y a demanda, sin horarios preestablecidos.
  • En cada toma ofrecer una mama y no dar de la otra hasta que no quede completamente vacía.
  • Aplicar calor unos 10 minutos antes de la toma ya que esto facilitará la dilatación de los conductos y será más fácil que se vacíen.
  • Tras la toma, aplicar frío para aliviar el dolor y disminuir la inflamación. No se debe aplicar frío o calor directamente sobre la piel, porque puede producir quemaduras, hacer sobre un paño o pañuelo.
  • Analgésicos y antiinflamatorios si fuesen necesario.
  • Antibióticos. No automedicarse, en caso de sospecha se debe acudir al médico para que valore el tratamiento adecuado.

Sí, efectivamente la mastitis no supone ningún peligro para el bebé. De hecho suspender la lactancia, además de innecesario, puede ser perjudicial. La mastitis se alivia con el vaciado de los pechos, por lo que es parte del tratamiento. La mastitis es una infección bacteriana, por lo que es necesario el tratamiento con antibióticos. Por lo general, se requieren ciclos de antibiótico de 10 días. Aunque te sientas mejor antes, debes continuar con el medicamento hasta el final.

No tratar la mastitis adecuadamente puede provocar una acumulación de pus (absceso) en la mama. Por lo general, un absceso requiere un drenaje quirúrgico, por lo que hay que comenzar el tratamiento cuanto antes.

Consejos rápidos para el destete
Aspecto Consejo
Duración Semanas o meses
Reducción de tomas Gradual
Alivio de presión Extracción manual
Apoyo emocional Prioritario

El destete no es solo el fin de la lactancia materna, sino una etapa de transformación en la relación entre madre e hijo. Lo más importante es que el destete sea un proceso gradual, respetuoso y lleno de amor, adaptado a ambos.

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