El destete, la transición de la lactancia materna a otras formas de alimentación, es un hito importante tanto para la madre como para el bebé. Es un proceso que implica cambios hormonales, físicos y emocionales en la madre, y es crucial abordarlo con información y apoyo adecuados.
En la actualidad, los beneficios de la lactancia materna están más difundidos y son más conocidos que los síntomas y las señales de alarma vinculadas con los trastornos psíquicos puerperales. Lamentablemente, falta formación y capacitación respecto de esta problemática.
Si la mujer madre desea amamantar a su bebé, suprimir la lactancia materna debería ser la última opción. Es imprescindible tener presente que el destete precoz no sólo suele impactar en la salud del lactante, sino también en la de su madre: la evidencia científica indica que es un factor de riesgo para el aumento de la ansiedad y de la depresión materna.
Beneficios Neurohormonales de la Lactancia
Algunos de los beneficios de la lactancia se pueden comprender desde una perspectiva neurohormonal. Las principales hormonas intervinientes en el amamantamiento son la prolactina y la oxitocina.
La prolactina no sólo tiene un papel central en la producción de la leche materna, sino que además tiene efectos a nivel de la adaptación del cerebro materno a la nueva función: produce cambios que facilitan el maternaje, promueve conductas de protección y tiene además un efecto estabilizador, “ansiolítico”. Las madres que amamantan puntúan más bajo en las escalas de estrés, ansiedad y depresión que las que no lo hacen.
Por su parte, la oxitocina favorece la eyección de leche materna pero además media en el vínculo madre-hijo/a, aumenta los sentimientos de confianza y bienestar maternos, reduce la tensión arterial y la tasa de hormonas del estrés en la madre e induce serenidad y calma en ambos integrantes de la diada. La lactancia materna protege a los bebés de los efectos nocivos de la depresión materna.
Mientras una mujer está amamantando, permanece en un estado endocrinológico muy diferente al del embarazo y que difiere también de su condición previa al embarazo. Es por ello que una puérpera tenga ansiedad cuando la separan de su hijo/a, y que no desee que el niño sea cuidado o cogido por nadie más que por ella.
Es normal una pérdida de interés en la actividad sexual y en otras actividades (salir, ir al cine, compartir con amigos…) que antes eran más importantes para ella. Por eso, nos parece que debe considerase como puerperio todo el período que la madre necesita para recuperar la condición endocrina y nutricional que tenía antes de embarazarse y toda la etapa de transición en que el niño o niña es tan dependiente de la madre.
La madre y su recién nacido/a siguen estrechamente ligados entre sí durante el período del puerperio. Durante la primera etapa del puerperio, el ovario está deprimido, ya que la hipófisis (glándula que regula el trabajo del ovario) no produce suficientes hormonas para estimularlo.
Esta inhibición del ovario dura algunas semanas en las mujeres que no amamantan, quienes presentan la primera ovulación entre cuatro y ocho semanas después del parto. El mecanismo exacto responsable de la reanudación del ciclo menstrual no se conoce totalmente.
En general se admite que la mayoría de las mujeres que no amamantan a sus hijos menstruarán antes que las que si lo hacen. Los promedios de reaparición de la menstruación son muy variables. Las mujeres que no lactan tienen el retorno de la menstruación entre la 6ª y 8ª semana después del parto en el 50% de los casos.
Cambios en el Puerperio Tardío
- Se inician nuevamente los ciclos menstruales, con la consiguiente recuperación de la fertilidad.
- La madre se recupera paulatinamente del desgaste nutricional del embarazo y la lactancia. Esto será más fácil en madres con un adecuado estado nutricional previo, y con una buena dieta tanto durante el embarazo como durante la lactancia. El desgaste nutricional puede provocar alteraciones emocionales, sobre todo por falta de hierro y en el caso de hipotiroidismo con déficit de yodo.
- En el puerperio tardío, los niños aprenden a desplazarse, a hablar, a caminar y a relacionarse de modo diferente con el medio que los rodea. La madurez progresiva de sus funciones fisiológicas y neurológicas los hace cada vez más independientes de la madre.
La mujer, como hemos visto, experimenta cambios anatómicos, fisiológicos, en la relación con pareja y con la familia y, en general, en la forma en que se desarrolla la vida diaria. En algunos casos, las mujeres pueden experimentar diversos grados de alteraciones psíquicas que pueden llegar a constituir un cuadro serio, como es la depresión posparto que requiere detección oportuna y manejo adecuado.
Los cambios en el estado de ánimo coinciden con la caída brusca de las hormonas estrogénicas y la progesterona, que alcanzan los niveles más bajos en esos días. Por supuesto que los cambios hormonales influyen en los emocionales, pero no son la única causa de los cambios emocionales que se dan en el puerperio.
El Proceso de Destete
El paso de la lactancia materna a otra forma de alimentación es un hito importante. Es normal que te asalten preguntas sobre el destete: cuándo comenzar, cómo hacerlo y qué puede pasar. La decisión de iniciar el destete es muy personal.
Existen diferentes enfoques sobre el proceso de destete, pero es importante entenderlo bien para que sea más sencillo tanto para ti como para tu hijo. Por lo general, el destete consiste en disminuir poco a poco la frecuencia de las tomas para que tu cuerpo pueda ajustar la producción de leche. Este método facilita una transición más sencilla tanto para el bebé como para ti.
Observar las señales de tu pequeño y hablar con el profesional de la salud te ayudará a encontrar el mejor momento para iniciar el proceso de destete. Recuerda que el destete es un hito importante en el desarrollo del bebé. Si lo abordas con calma y de manera gradual, la experiencia será más positiva tanto para ti como para tu pequeño.
Muchos pierden interés de forma natural después de cumplir su primer año, ya que se vuelven más independientes: empiezan a caminar, hablar y comer más alimentos sólidos. Otros siguen con la lactancia materna durante más tiempo, lo que se conoce como lactancia prolongada, una buena opción para las madres y los niños que aún no están listos para el destete. Además, fortalece el sistema inmunológico del niño.
Algunas madres reducen la lactancia durante el día, pero continúan por la noche según sus horarios. El momento también puede depender del niño: algunos inician el destete antes de lo esperado, mientras que otros se resisten.
Señales de que tu hijo está listo para el destete
- Parece poco interesado o inquieto cuando le das el pecho
- Las tomas son más cortas que antes
- Se distrae fácilmente mientras le das el pecho
- “Juega” en el pecho: se separa, muerde o tira
- Toma el pecho más por la sensación de contacto que por comer (succiona pero no extrae leche activamente)
Si notas que tu bebé ya no quiere tomar el pecho, podrías estar en las primeras etapas del destete respetuoso iniciado por el bebé. En cambio, si tu hijo no parece estar listo, puedes esperar un poco más o hacer la transición de manera gradual para facilitar el proceso.
Cómo Destetar a un Bebé
El destete es más fácil si se realiza de manera gradual, de manera que tanto tú como tu pequeño podáis adaptaros física y emocionalmente. Una opción es ir eliminando una toma cada semana hasta que todas sean sustituidas por un biberón o vaso. Si decides continuar ofreciéndole leche materna, es importante una extracción regular para mantener la producción. Disminuir poco a poco las tomas también puede ayudar a evitar la ingurgitación mamaria.
Estos consejos pueden ayudar a que el proceso de destete sea más sencillo:
- Empieza por eliminar la toma de mediodía, que suele ser la más breve y menos importante.
- Muchas madres que inician el destete dejan la toma de la noche para el final, porque es un momento especial de conexión.
- Si tu hijo ya está comiendo tres comidas sólidas al día y también algún tentempié, seguramente dejará solo el pecho con el tiempo. En ese caso, tu producción de leche se adaptará de forma natural.
- La leche de fórmula es esencial para los bebés menores de un año si no reciben suficiente leche materna. Habla con el profesional de la salud de tu hijo para confirmar que toma la cantidad adecuada.
Si tu pequeño se resiste al destete, puedes intentar con distracciones como actividades atractivas, cambiar la rutina o ofrecerle un vaso o un tentempié en lugar del pecho. Durante esta transición, algunos niños pueden desarrollar hábitos para tranquilizarse como chuparse el dedo o usar una manta de seguridad, una estrategia normal de adaptación.
Para que la transición sea más fácil, empieza por acortar las tomas antes de eliminarlas por completo y evita los lugares donde solías darle el pecho. Puede ayudar distraer al niño con actividades en el momento en que antes le dabas el pecho.
El vínculo emocional de la lactancia es fuerte: dale todavía más abrazos y mimos para compensar el cambio. Si el destete total es demasiado complicado, prueba con un destete respetuoso: mantén solo las tomas de mañana y noche, y durante el día introduce un vaso, biberón o alimentos sólidos.
Pautas para Planificar el Destete de tu Bebé
El proceso de destete es único para cada niño, pero una transición gradual es clave para una nutrición adecuada en cada etapa. Los pediatras recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y después combinar la leche materna y los alimentos sólidos.
Si decides empezar con el destete antes de los 12 meses, la leche de fórmula debe sustituir la lactancia materna. En el caso de los niños de 12 meses o más, se puede introducir leche de vaca entera o una bebida de soya fortificada en lugar de la leche materna.
La tabla siguiente es una guía sencilla para planificar el destete teniendo en cuenta la edad de tu hijo.
| Edad | Destete |
|---|---|
| Desde el nacimiento hasta los 6 meses | Lactancia materna exclusiva (a menos que se alimente con leche de fórmula) |
| A partir de los 6 meses | Combinar lactancia materna con alimentos sólidos |
| Menos de 12 meses | Si se resiste, sustituye la leche materna por leche de fórmula |
| Más de 12 meses | Continúa con la lactancia materna, siempre ambos lo disfrutéis |
Cuándo Evitar el Destete
Es recomendable posponer un poco el destete si:
- Crees que tu hijo podría ser alérgico a ciertos alimentos.
- Tu hijo está enfermo.
- Estás enferma y no te sientes con fuerzas para empezar con el destete.
- Tu hijo está pasando por un momento difícil durante el proceso de dentición.
- Tu hijo está viviendo un gran cambio.
Síntomas Tras Dejar de Dar el Pecho
Los síntomas del destete pueden ser tanto físicos como emocionales. La ingurgitación mamaria es habitual y, para aliviarla, puedes aplicarte compresas frías o extraer pequeñas cantidades de leche. Evita una extracción excesiva.
Tras el destete, es normal experimentar cambios de humor o tristeza por los cambios hormonales. Estos síntomas son habituales, pero si persisten es recomendable buscar apoyo en seres queridos o un profesional de la salud.
Consecuencias de un Destete Brusco
Dejar de dar el pecho de forma repentina puede tener efectos negativos tanto en la madre como en el bebé. Un enfoque gradual a menudo es más fácil, pero si el destete tiene que ser rápido conviene estar atento a estos efectos para llevar la situación lo mejor posible.
Para la madre
- Ingurgitación y malestar.
- Riesgo de mastitis.
- Cambios hormonales.
- Aumento de la fertilidad.
Para el bebé
- Dificultades con la adaptación.
- Menos tiempo de conexión.
- Impacto en el sistema inmunológico.
Depresión Post-Destete
Es mucho más común de lo que creemos y afecta a más madres de las que pensamos. Es una respuesta emocional que algunas madres pueden experimentar tras finalizar la lactancia materna o el destete de manera abrupta.
Causas de la depresión post-destete
- Cambios hormonales.
- Pérdida de la conexión emocional.
- Expectativas sociales y presión.
Hormonas importantes:
- Oxitocina: Conocida como la «hormona del amor», desempeña un papel crucial en la lactancia materna.
- Prolactina: Otra hormona clave en la lactancia materna, ya que es la responsable de la producción de leche en los senos de la mujer.
Terapias para combatir la depresión post-destete
- Terapia cognitivo-conductual.
- Terapia de apoyo.
- Terapia familiar.
- Terapia de pareja.
Ep.15 ¨TODO SOBRE LACTANCIA Y DESTETE¨con @lactancia.serena
Es vital que familiares o amigos, entiendan los cambios emocionales que puede sufrir una madre al hacer destete con su hijo. También es importante que la mamá realice actividades que la hagan evadirse de los pensamientos malos por haber destetado a su hijo. Recuerda que buscar apoyo profesional, puede ayudar en la recuperación emocional.
La ambivalencia es otra característica de esta etapa. Es habitual que haya momentos en los que tengamos absolutamente claro que queremos destetar y lo queremos hacer de manera inmediata, y luego a las pocas horas nuestro peque nos pide teta, le miramos y nos decimos: “oh, ¿cómo puedo pensar en el destete?
Otro sentimiento que puede aparecer es la “agitación por amamantamiento” un sentimiento de rechazo visceral hacia nuestro hijo. Esta sensación de rechazo suele aparecer cuando estamos embarazadas y seguimos lactando, durante la lactancia en tándem o cuando nuestra criatura ya no es tan pequeña.
Estar feliz por destetar, con ganas, sintiendo que seremos capaces, que tenemos las herramientas y que estamos listas para ello. La frustración aparece cuando no vemos progreso en el proceso o sentimos que no tenemos herramientas válidas y personalizadas para realizarlo.
Cuando la pareja no quiere implicarse en el destete nocturno o ni tan siquiera quiere escuchar qué debe hacer para conseguir calmar al bebé sin nosotras. Ya sea por ver que la lactancia se termina o por las reacciones del bebé en el proceso. Para nuestros pequeños tampoco es fácil y según la edad que tengan también se van a mostrar enfadados, tristes o nos pueden incluso llegar a ignorar.
Cuando terminamos el destete pensamos que las emociones serán todas positivas y es verdad que esto pasa en la mayoría de las madres, pero también nos gustaría avisar que pueden aparecer sentimientos de duelo cuando la lactancia se termina.
Cada mujer experimenta el destete de una manera diferente; para algunas es un alivio, mientras que para otras dejar de amamantar puede llegar a ser traumático.
Para algunas mujeres, el destete supone un alivio. Sin embargo, para otras dejar de amamantar a su hijo puede ser bastante duro e incluso provocar una depresión.
Es normal sentirse entristecida por el cambio, aunque se sea consciente de que dicho cambio es algo normal. Además de esta posible tristeza o ligera depresión, algunas madres también pueden experimentar irritabilidad, ansiedad o cambios de humor. Estos sentimientos suelen ser de corta duración y tienden a desaparecer en unas pocas semanas.
Cuanto más rápido sea el proceso de destete, más abrupto será el cambio en los niveles hormonales y más probable será que se experimenten efectos adversos.
Haz ejercicio con regularidad. El ejercicio libera hormonas que producen bienestar y placer de manera natural, especialmente si se trata de un ejercicio de media y alta intensidad. Ejercicios más moderados como el yoga o el pilates también sirven.
Esa presión que tienes en el pecho cuando estás estresada se debe a que respiras demasiado rápido y no llenas tus pulmones lo suficiente. Regula tus horas de sueño. Trata de acostarse y levantarte a la misma hora todos los días.
No compenses el cansancio con un consumo excesivo de bebidas estimulantes y alimentos azucarados y con almidón. Concédete tiempo para divertirte. Haz cosas divertidas con tu familia y disfruta de tiempo a solas con tu pareja. Facilita la producción de oxitocina. Los abrazos y los besos favorecen la producción de oxitocina.
Cambios Físicos en el Cuerpo de la Madre
El destete puede generar transformaciones físicas en los pechos, pero también cambios psicológicos y hormonales en la madre.
La lactancia materna es una experiencia única y gratificante para muchas mujeres, marcada por una conexión íntima y nutritiva con su bebé. Sin embargo, al dejar de amamantar, la madre experimenta cambios físicos y psicológicos que a menudo pasan desapercibidos.
Cuando una mujer decide dejar de amamantar, su cuerpo experimenta una serie de cambios destinados a volver al estado previo al embarazo. Estas transformaciones pueden manifestarse tanto a nivel físico como emocional.
El proceso de dejar de amamantar puede tener un impacto psicológico y emocional significativo tanto para la madre como para el bebé. Este período puede ser experimentado como un duelo por la pérdida de la conexión y el vínculo amoroso que se establece a través de la lactancia materna.
Es común experimentar emociones encontradas durante el destete, que van desde la tristeza o la culpa por dejar de amamantar, hasta la sensación de alivio por la finalización de esta etapa.
El proceso puede desencadenar también cambios de humor que se relacionan con la disminución de hormonas como la prolactina y la oxitocina, que están asociadas con la sensación de bienestar y la conexión emocional.
Los síntomas físicos y emocionales que pueden experimentar las madres incluyen dolores de cabeza, fatiga, pérdida de apetito, irritabilidad, ansiedad, insomnio, melancolía, tristeza profunda e incluso llanto sin motivo aparente. En algunos casos, puede desarrollarse una depresión posdestete debido a la sensación de separación del bebé.
Durante la lactancia, la producción de leche está regulada por varias hormonas, entre las que se destacan la prolactina y la oxitocina. Estas sustancias aportan sensación de felicidad, bienestar y están vinculadas a la conexión emocional entre la mamá y su bebé.
Cuando se suspende la lactancia, los niveles de estas hormonas comienza a disminuir de manera gradual. Este declive de las sustancias responsables de generar sentimientos de calma, amor, relajación y satisfacción, afectan el estado de ánimo y el bienestar emocional de la madre.
Además, el cese de la lactancia puede desencadenar un aumento en los niveles de estrógeno. Como consecuencia, algunas mujeres pueden experimentar sensibilidad en los senos, náuseas, aumento de las secreciones vaginales y otros síntomas relacionados con el ciclo menstrual, ya que el cuerpo reinicia su ciclo reproductivo.
Para minimizar el impacto de estas modificaciones, es crucial optar por un proceso de destete respetuoso, gradual y progresivo. Reducir las tomas de manera paulatina permite una transición más suave, tanto para la madre como para el bebé, al evitar complicaciones y facilitando la adaptación física y emocional de ambos ante esta nueva etapa.
El Ciclo Menstrual y la Fertilidad al Dejar de Lactar
El regreso del sangrado menstrual después del parto varía de una mujer a otra. Para muchas, es habitual que el período vuelva a aparecer al dejar de amamantar de manera exclusiva. Sin embargo, es posible que algunas mamás no vuelvan a tener su regla hasta que hayan destetado por completo.
Las posibilidades de quedar embarazada durante la lactancia son bajas, aunque no imposibles.
Transformaciones en los Pechos
Al concluir la etapa de amamantamiento, los pechos de la madre también experimentan una serie de transformaciones. Estos cambios son parte del proceso natural de involución mamaria, en el cual las mamas regresan a su estado previo al embarazo.
Al dejar de lactar, las células glandulares comienzan a atrofiarse y el tejido de la mama sufre un proceso de remodelación estructural que implica la sustitución de muchas células glandulares por tejido graso.
Esto conduce a una reducción en el tamaño y la firmeza de los senos, pues el tejido adiposo tardará alrededor de 6 meses o más en ocupar su espacio y lograr que los pechos recuperen su forma y volumen.
Además de la involución mamaria, que ocurre en el interior de los pechos, es común que los senos experimenten cambios externos en su forma y textura. Pueden parecer más chicos, caídos, arrugados o menos llenos debido al estiramiento que ocurre durante el embarazo y la lactancia, también se puede detectar pérdida de volumen y firmeza.
¿Cómo recuperar la firmeza del pecho tras la lactancia?
- Entrenar los músculos pectorales.
- Mantener la piel hidratada.
- Usar sujetadores que den un soporte adecuado.
Hacerlo de manera gradual puede ayudar a minimizar los efectos propios de esta etapa y permitir una transición más suave para ambos.
Es importante que abordes este período con paciencia, comprensión, autocuidado y mucho cariño contigo misma. Durante el destete, debes observar tus pechos a diario. Ante la presencia de dolor, zonas enrojecidas o cualquier síntoma que te llame la atención, y si sientes que algo no anda bien, busca ayuda con un profesional de la salud.
Además de ello, recuerda que es valioso que puedas darte el espacio para procesar tus emociones y recibir el apoyo que necesitas. Por último, ten en cuenta que la conexión con tu hijo no termina con el destete, sino que evoluciona hacia nuevas formas de vinculación y cuidado.
Decir «chao, chao» a la lactancia conlleva, para gran parte de las madres, dar la bienvenida a los temidos kilitos de más. Detrás de esta ganancia de peso se encuentran otras causas, como la bajada del nivel de prolactina.
«Me he quedado sin pecho después de la lactancia» y otras quejas abundan en foros de maternidad, y no es para menos. Uno de los cambios en el pecho tras la lactancia es su disminución progresiva en el curso de tres a seis meses.
Otra forma de recuperar la grasa del pecho tras lactancia es practicar actividades físicas como el yoga o el pilates. Lo cierto es que no pocas mujeres tardan semanas e incluso meses en «cerrar el grifo» o secar su leche, como se dice en obstetricia.
Como un duelo. Así describe el destete más de un pediatra y especialista en maternidad. Sin embargo, este fenómeno, conocido como depresión post-destete, se prolonga en una minoría de casos por distintas razones: un destete poco gradual, la presión social, una planificación insuficiente o la falta de apoyo emocional.
Contra la depresión que sigue al destete, son efectivas las terapias familiares, de pareja y de apoyo, así como consultar a personas con experiencia previa o que estén atravesando una situación similar.
