Consejos para Destetar a un Bebé Obsesionado con el Pecho

Pocos cuestionan los beneficios de la lactancia materna hoy en día, sin embargo, existe una barrera invisible alrededor del año de edad, donde se considera que "ese niño ya es muy grande para tomar teta". Madres a menudo escuchan esto de familiares, amigos e incluso profesionales de la salud. Algunos afirman que amamantar después de ciertos meses causa traumas, dependencia, malnutrición, caries y problemas emocionales. Pero, ¿qué tan cierto es esto?

Muchas ideas sobre la lactancia materna se basan en prejuicios e ideas infundadas, y algunas afirmaciones desde la psicología se basan en opiniones personales y teorías no contrastadas. Una creencia muy extendida es que la lactancia prolongada causa problemas emocionales o dependencia.

¿Qué dice la ciencia? Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, complementándola con otros alimentos hasta los 12-24 meses, y mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. Ninguna establece un límite superior para finalizar la lactancia.

Es necesario resaltar que, a lo largo de los siglos, y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido algo habitual hasta bien entrados los 2-3 años de edad. Si hacemos una revisión de la literatura científica existente, podemos ver como no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad.

Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (Fergusson et al.). Todos estos resultados se observan después de controlar la influencia de variables sociales y demográficas.

La pregunta "¿Qué puedo ponerme en el pezón para dejar de amamantar?" es una de las búsquedas más realizadas en Google. Que esta sea una consulta habitual nos muestra que tenemos un problema de falta de información en una situación común.

La mayoría de veces, cuando una madre quiere destetar está sola ante esta situación. Y eso no es nada fácil en la mayoría de los casos. Cuando se pregunta a las mujeres embarazadas si quieren dar el pecho, más de un 90% dicen que sí. Después de unos días de dar a luz, solo amamanta un 80% aproximadamente. Las mujeres que mantienen la lactancia hasta los 4 meses suponen algo más de un 30%. ¿Qué indican estas cifras? Pues que el tipo de destete más habitual es el destete dirigio por la madre.

Y, por otro lado, tenemos a un tanto por ciento significativo de mujeres que han optado por mantener la lactancia más allá de los primeros meses. Esto suele comportar momentos de mucha satisfacción pero también de cansancio y, llegados a cierto punto, hasta desesperación.

Esta consideración hace que en redes se lean comentarios terribles dirigidos a las madres que explican que quieren destetar aplicando algo en el pezón. Claro que sí, un destete gradual sería lo óptimo, pero no estamos en un mundo ideal, y no todas las mujeres tienen el tiempo, la posibilidad y las ganas para afrontar este tipo de destete.

Por todo ello, cuando una madre nos pide información la seguiremos dando. Una vez haya mamado es posible que llore, se enfade o se sienta mal. Es clave la contención emocional que vas a tener que realizar en este momento.

Es posible que te vuelva a pedir el pecho, hay que recordar, como la primera vez, que el pecho está malo y que quizá es mejor que no mame. Si lo consigues y tu bebé deja el pecho, controla la evolución de la producción de leche. Si lo necesitas, sácate leche, la cantidad que necesites para sentir el pecho menos congestionado.

Que deje de mamar no implica que no quiera tocar el pecho. Sabemos perfectamente que este es un tema polémico y que quizá algunas personas no van a estar de acuerdo con nosotras, y lo respetamos.

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF coinciden en la necesidad de iniciar la lactancia materna exclusiva desde la primera hora hasta los 6 meses de vida del bebé; a partir de entonces, se introduce el biberón y la lactancia mixta de forma progresiva.

Un aspecto menos conocido, pero fundamental al momento de quitar el pecho y ofrecer el biberón, es la pérdida progresiva del reflejo de succión. Este reflejo es innato en los recién nacidos y les permite alimentarse de manera automática durante las primeras semanas de vida. Cuando el reflejo comienza a desaparecer, el bebé necesita aprender a succionar de forma más consciente y voluntaria (entre el tercer y cuarto mes de vida).

Por fortuna, dar la bienvenida al biberón no tiene por qué suponer un shock. La transición del pecho al biberón tampoco es cuestión de simple voluntad, ni existen guías que revelen la fecha exacta en que realizarla con éxito. La madre debe identificar en qué momento su hijo es más receptivo al biberón.

El biberón elegido desempeña un papel clave en la eficacia del destete. De todos sus elementos, la tetina es sin duda el más importante, al estar en contacto con la cavidad oral del pequeño. En neonatología, se recomienda el uso de tetinas anatómicas, es decir, que reproduzcan fielmente el pezón de la madre y disminuyan la sensación de extrañeza o rechazo en los primeros compases.

La diferencia de temperatura entre la leche del biberón y la materna puede ocasionar malestar y rechazo en el recién nacido. Para evitar este escenario, se aconseja calentar previamente el biberón, hasta igualar su temperatura con la leche del pecho de la progenitora. Como norma general, la leche materna se encuentra a 32 grados centígrados aprox.

Con frecuencia, la negativa del bebé a las tomas en biberón se debe a la leche artificial o de fórmula. Para conseguir una transición fluida y sin berrinches, se recomienda ofrecerle en primer lugar la leche materna extraída con sacaleches u otros accesorios.

Para el recién nacido, pasar del pecho materno a biberón requiere tiempo. Que en un principio se muestre reacio y proteste es natural dentro de ciertos límites. Numerosos pediatras animan a adoptar una rutina para, con suavidad y cariño, vencer la resistencia del bebé y lograr que se alimente a través del biberón.

Hasta los dos años, la lactancia mixta se combina con la ingesta de potitos, para cubrir las necesidades nutricionales del pequeño. No es un camino de rosas, en especial cuando se necesita destetar a un bebé obsesionado con el pecho. No existen fórmulas mágicas que permitan completar esta transición en un abrir y cerrar de ojos.

Estas prácticas y consejos, además, ayudan a dejar de dar el pecho sin pastillas. Los medicamentos para suspender la leche no son estrictamente necesarios en la mayor parte de los casos.

¿Qué pasa cuando la madre decide que es el momento de terminar la lactancia? ¿Con qué dificultades se puede encontrar? ¿Cómo influye la edad del bebe? “Tengo un bebé de 26 meses y no puedo más. Me siento mal pero tengo que hacerlo. No quiero seguir. No tengo ganas de seguir dando el pecho. Estoy cansada de que me pida sin parar y de las maneras en las que me pide el pecho. Si no le doy se enfada, grita y protesta.

La lactancia es como salir a bailar en pareja. Sales animado a la pista y bailas lo que te echen hasta que uno de los dos se canse, cosa absolutamente lógica y respetable. Si quieres dejar de bailar, déjalo. Dicho esto, también tenemos que entender que para un bebé de dos años o más, un destete decidido por la madre no será normalmente bien aceptado. La lactancia es cosa de dos, de la misma manera que hay bebés que se destetan solos antes de llegar al año, hay otros que no tienen intención de dejar el pecho.

Para los bebés más mayores el pecho lo es todo. Es fácil destetar a un bebé de menos de un año que por desgracia no tiene ni voz ni voto en la decisión de su madre, destetar a un bebé mayor no es nada simple ni suele ser agradable. Muchas madres nos comentan que sufren porque no quieren traumatizar a sus hijos. Es evidente que no les quieren hacer daño y sufren viendo lo mal que lo pasan.

Durante el proceso de destete (sea cual sea el proceso elegido) es necesario ofrecer al niño mucho más amor y compresión si cabe, multiplicar los besos y no escatimar mimos, tener el triple de paciencia y acompañar y comprender sus rabietas y su llanto.

En esta tabla encontraréis las formas más habituales de destetar a niños mayores y nuestros comentarios al respecto. Es un proceso largo, requiere tiempo y paciencia. Si el niño no pide el pecho, no se le ofrece. Es un proceso largo, requiere imaginación y ayuda de la pareja o familiares. Cuando el bebé pide, se le distrae de manera inmediata con una actividad que le pueda resultar atractiva o se le dice que sí que se le va a dar teta pero que tiene que esperar unos segundos a que termines lo que estás haciendo. De esta manera, intentamos que el niño se distraiga.

Se puede intentar potenciar la figura del padre / pareja para que pueda encontrar más momentos de juego y cariño con el bebé. Si el bebé asocia las tiritas al dolor es fácil que lo entienda. Se pone una tirita en el pezón, el bebé puede ayudar a colocarla. Aplicar una sustancia con un sabor fuerte o amargo sobre el pezón. Cuando el niño quiere mamar se le ofrece el pecho. A algunos no parece importarles el sabor del pecho y siguen mamando.

Algunos bebés pierden el reflejo de succión si dejan de mamar unos días. Al volver a reencontrarse es posible que no sepa mamar. Las crisis son solo uno de los posibles baches que puedes encontrarte en el camino, pero hay lactancias que son verdaderas historias de superación y de AMOR, con mayúsculas.

En realidad, la mayorí­a de lactancias que salen adelante han sido muy deseadas y luchadas. Como fotógrafa de familias he escuchado demasiadas veces a mujeres arrepentirse de no tener apenas ningún recuerdo en imágenes de la lactancia con sus hijos. Como madre de 5 niños lo he vivido en todas sus vertientes posibles, y cuando la lactancia termina, siempre hay un duelo: te sientes triste, sabes que eso ya no volverá.

Porque la teta es mucho más que alimento: es consuelo, es refugio, es cariño. Son momentos í­ntimos ente tu bebé y tú. Porque la lactancia es cosa de dos; una historia de amor fantástica (con sus más y sus menos, incluidos sus baches y problemas, ¡claro está!).

Es cierto que hoy en dí­a los selfies son muy apañados, pero te aconsejo encarecidamente que las fotos dando el pecho te las haga alguien que pueda aportar una visión externa y retratarlo desde múltiples ángulos.

Los bebés a medida que crecen pueden espaciar las tomas diurnas pero suelen seguir mamando con intensidad y regularidad durante la noche. Muchas madres por este motivo u otros, pueden necesitar plantearse un destete nocturno.

La asociación entre la succión (la teta) y el sueño es algo muy potente en los bebés. Para ellos, la teta sirve para mucho más que comer y conciliar el sueño con ella es ideal. A medida que los bebés crecen aumentan sus capacidades cognitivas y podremos hablar y razonar con ellos.

Este momento en el que podemos empezar a ‘pactar’ va a empezar, dependiendo de la maduración del bebé, entre los dos años y medio y los tres. Antes de esa edad es imposible que intentemos ofrecer argumentos al bebé o explicarle porqué le queremos destetar, simplemente no lo puede entender.

Suele ser más fácil en el destete nocturno mantener la primera y última toma: la de acostar al bebé y la primera de la mañana (a poder ser lejos de la cama). En el resto de tomas nocturnas no queda otra opción que negar el pecho al bebé cuando te pida. Y no es nada fácil, es muy posible que tu bebé se enfade mucho, que llore o, si se acerca al año, pida teta a gritos. Te pongas en sus zapatos: le estás negando algo que le has dado hasta ahora y no puede entender qué pasa. Por tanto, sus reacciones van a ser muy emocionales y va a intentar que le des el pecho de todas las maneras.

Ninguna quiere que su bebé lo pase mal y no queremos que lloren, pero no podemos decirte que vaya a ser un proceso en el que no se va a verter ni una lágrima.

Prepares recursos: ¿Que le puedes ofrecer a tu bebé a cambio de la teta? Quizá no lo parezca pero también es un punto muy complicado, ¿qué hay mejor que la teta, y más de noche? Pues lo dicho, muy complicado.

Con ayuda siempre es mejor: De la misma manera que al iniciar la lactancia necesitamos ayuda, es más que recomendable que pidas ayuda para el destete. Es posible que de buenas a primeras el bebé no acepte el biberón o que ni siquiera sepa qué hacer con él en la boca. Si puedes o dispones de tu leche, intenta primero ofrecer tu leche en biberón ya que el cambio de sabor de la fórmula también les puede costar.

Algunas familias se plantean si es el momento de ofrecer un chupete al bebé. Si nunca lo ha usado, puede tener las mismas dificultades que las que le puede suponer aceptar el biberón. Es posible que, al igual que con las tetinas, pruebes varias marcas hasta dar con la que le guste.

Como madres no queremos que nuestros hijos lo pasen mal pero no podemos evitar que en el destete lloren o les cueste aceptar la transición. Habitualmente se suele retirar primero la de la mañana, una vez el bebé ya haya aceptado el cambio de todas las tomas nocturnas. Bien sea no estando en la cama cuando el bebé se despierta u ofreciendo el biberón directamente antes de que se despierte demasiado.

Y por último, la tomas de ir a dormir, que es la que acostumbra a ser un poco más complicada para todos. Ya ves que no es un proceso gradual y que requiere mucha paciencia. Para algunos la transición puede ser más fácil que para otros. Hay que explicar al niño un par de semanas antes lo que va a pasar, aunque parezca que no nos entiende demasiado.

Mucha paciencia y tranquilidad. Saber que podemos volver atrás o desdecirnos de nuestra decisión. No existe un modo mejor que otro para conseguir un destete nocturno va a depender de cada niño y de su madurez. Hay niños mayores que aceptan sin demasiado problema el fin de la lactancia, por contra, otros reaccionan mal y se niegan a dejar de mamar por las noches.

Hay que ser conscientes de que es posible que, aún después de hacer este esfuerzo, una vez regrese la madre, el niño vuelva a pedir teta por la noche.

Métodos para el Destete Nocturno

A continuación, se presentan algunos enfoques para el destete nocturno, adaptados a diferentes edades y situaciones:

  1. Explicación y Consistencia: Se informa al niño que mamá está muy cansada y necesita dormir por las noches. Se reafirma el amor y el acompañamiento a la hora de dormir, pero sin ofrecer el pecho.
  2. Pacto con Niños Mayores: Para niños de más de dos años, se puede explicar que "cuando sale" la luna (o las estrellas), la teta también se va a dormir y, por lo tanto, no hay teta cuando está oscuro.
  3. Apoyo de la Pareja: Esta opción requiere parejas MUY implicadas y con mucha paciencia. El padre puede asumir el cuidado nocturno, ofreciendo consuelo y alternativas al pecho. La madre puede permanecer en la misma habitación o dormir temporalmente en otra habitación. Los niños pueden protestar inicialmente, pero eventualmente aprenderán a dormir sin el pecho.

Infografía sobre el destete nocturno.

Tabla de Métodos Comunes de Destete para Niños Mayores

A continuación, se presenta una tabla con métodos comunes de destete para niños mayores, junto con comentarios sobre su aplicación:

Método Descripción Comentarios
Distracción Cuando el bebé pide el pecho, se le distrae con una actividad atractiva. Requiere imaginación y ayuda de la pareja o familiares.
Espera Demorada Se le dice al niño que sí se le dará teta, pero que debe esperar unos segundos. Ayuda a que el niño se distraiga y posponga la toma.
Potenciar la Figura Paterna Fomentar momentos de juego y cariño con el padre/pareja. Ayuda a crear una asociación positiva con otra figura de cuidado.
Tiritas en el Pezón Se pone una tirita en el pezón y se explica que está "malo". Funciona si el niño asocia las tiritas con el dolor.
Sabor Amargo Aplicar una sustancia con sabor fuerte o amargo en el pezón. Algunos bebés pueden no importarles el sabor y seguir mamando.

Referencias:

  • Fernández, Manuel. «Pasar de la lactancia materna al biberón».
  • «Transición de pecho a biberón».
  • «¿A qué temperatura debe estar el biberón del bebé?».
  • «Consejos para dar el biberón a un bebé de pecho».

7 recomendaciones para el DESTETE RESPETUOSO ¿cuándo y cómo retirar el pecho a tu bebé?

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