Dormir a un bebé puede ser un desafío para los padres, especialmente para los primerizos. Las noches interrumpidas y la lucha por calmar al pequeño pueden ser agotadoras. Sin embargo, existen trucos para establecer hábitos de sueño saludables. Desde la elección de la cuna hasta la rutina antes de dormir, cada detalle cuenta para asegurar un buen descanso para el bebé. Cuanto mejor duerma el bebé, más podrán descansar los padres.
En este artículo, exploraremos cómo fomentar un sueño reparador y establecer una base sólida para el crecimiento y desarrollo de tu bebé. Además, te ofrecemos consejos y trucos para hacer la transición del colecho a la cuna de forma más sencilla.
Estableciendo una Rutina Relajante
Establecer una rutina relajante antes de acostar al bebé es esencial para ayudarlo a conciliar el sueño. Un baño tibio puede calmar al bebé y prepararlo para dormir. Dedica unos minutos a masajear suavemente al bebé con una loción o aceite. Reproduce música suave o sonidos relajantes, como el murmullo de un arroyo o el susurro del viento.
Creando un Entorno Adecuado
La habitación donde duerme el bebé debe ser un espacio tranquilo y cómodo:
- Oscuridad y silencio: Usa cortinas opacas para bloquear la luz exterior y reduce el ruido al mínimo.
Coloca al bebé boca arriba en la cuna cuando esté soñoliento, pero aún despierto. Esto le permitirá asociar la cama con la hora de dormir.
Entendiendo las Necesidades del Bebé
Los bebés lloran para comunicar sus necesidades. Si el bebé llora, ve a verlo y calma sus necesidades básicas (hambre, pañal sucio, etc.). Si no se tranquiliza, sal de la habitación y regresa después. El chupete puede ser útil para calmar al bebé, pero no lo uses en exceso. No dependas exclusivamente de él para que duerma.
Intenta mantener una rutina diaria con horarios fijos para comer, jugar y dormir. La consistencia ayudará a que el bebé se sienta seguro y relajado. Durante la noche, reduce la luz y el ruido en la habitación, esto ayudará a que el bebé asocie la oscuridad con el descanso.
La leche materna contiene triptófano, un aminoácido que favorece el sueño. Amamantar antes de acostar al bebé puede ayudarlo a conciliar el sueño más fácilmente.
Cada bebé es único, por ello, confía en tu intuición y adapta estos consejos según las necesidades de tu pequeño. No te preocupes si algo no funciona de inmediato, la paciencia y el amor son claves en este proceso.
El Colecho y la Transición a la Cuna
Si practicas colecho, es natural que en algún momento te preguntes cuándo debe el niño empezar a dormir solo. Lo natural y más conveniente es responder “cuando todos quieran”. De igual manera que en el momento de plantearse dormir con el bebé se haga de forma natural o se llegue a un consenso, lo normal es que para dejar de hacerlo se haga de la misma manera. Es importante en cualquier caso respetar las decisiones de cada familia e internamente de cada miembro para que todo fluya harmónicamente y no haya ninguna clase de problema.
Antes de los 3 meses de vida del niño no es aconsejable que éste duerma solo en una habitación aparte. Los factores para determinar que al menos hasta esa edad el peque deba estar lo más próximo a sus padres durante la noche tienen que ver con el riesgo de padecer el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante o SMSL.
El colecho tiene muchas ventajas: menos despertares nocturnos, mejor calidad de sueño para los padres, menos llanto durante la noche y, sobre todo, no es necesario levantarse para alimentar o calmar al bebé.
Lejos de establecer una edad límite, lo más lógico es dejar que las cosas sucedan de forma natural. Hay muchos factores que pueden determinar que un niño deje de usar una cuna colecho o que deje de dormir en la cama con sus padres. Sin ir más lejos, el espacio del que disponemos es susceptible de marcar un punto de inflexión en este aspecto porque efectivamente puede llegar un punto en el que el niño haya crecido tanto que resulte incómodo dormir todos juntos.
La fase de transición de la cuna de colecho o de compartir colchón a una cuna independiente o a la cama propia requiere de ciertas dosis de paciencia, mano izquierda y sobre todo comprensión. Al final se trata de prestar atención a las necesidades que tiene cada uno, de pararse a escuchar cuidadosamente lo que a cada uno le pide el cuerpo en cada momento. Sea como sea, es justo desdramatizar la situación pero tampoco restarle importancia, porque seguramente para el niño la tenga sobremanera.
Si has decidido que es hora de pasar a tu bebé a su propio cuarto, puedes hacerlo dormir al menos una siesta al día en la cuna de su dormitorio. Haz esto unos días antes de la transición. Para que tu bebé sienta su nuevo dormitorio como un lugar seguro y familiar, puedes realizar, varias veces al día, diferentes actividades ahí. Durante tres o cuatro noches antes de la transición a su habitación, haz la rutina de dormir ahí y luego lleva a tu bebé a tu cuarto como de costumbre. Cuando llegue el día en que tu pequeño deje de dormir en tu habitación, acuéstalo en la misma cuna en la que suele dormir, por ejemplo su cuna colecho, y luego muévela a su nuevo cuarto. Después de tres o cinco noches, haz dormir a tu bebé en la cuna de su dormitorio. Si se despierta en la noche, puedes cambiarlo a la cuna de colecho que dejaste ahí. Intenta que cada noche duerma más y más en su nueva cama.
Recuerda que la decisión de pasar a tu bebé a su propio dormitorio es tuya y debes hacerlo sólo cuando tú y tu familia así lo deseen. No hagas esta transición si no te sientes preparada y tampoco te dejes influenciar por opiniones ajenas. Además, ten en cuenta que para tu pequeño dejar el cuarto de los padres es un gran paso hacia la independencia y lo hará cuando esté listo. Para algunos bebés se les hará fácil este cambio y otros tendrán más dificultades.
Trucos para Evitar Despertares al Pasar al Bebé a la Cuna
Dormir a un bebé puede resultar una tarea difícil y muchas veces recurrimos a dormirlo en brazos porque es cuando más tranquilito se queda. Y entonces, pasarlo a su cuna sin que despierte es todavía más complicado. Necesita sentirse protegido y a salvo y tú eres su espacio seguro. Pero esto no es para siempre, es una parte del proceso, por lo que no pienses que se va a acostumbrarse a dormir así.
Para dejar al bebé en la cuna sin que se despierte es importante que tengas paciencia y confíes porque se trata de un proceso adaptativo y evolutivo y lleva su tiempo.
¿Sabías que los adultos tenemos 5 fases del sueño mientras que los bebés nacen solo con 2? Con el paso del tiempo, van apareciendo las otras fases que se van compenetrando con las necesidades biológicas del bebé. Las dos fases del sueño de los bebés son: Fase de SUEÑO PROFUNDO (No REM) y Fase de SUEÑO LIGERO (REM).
Es importante que esperes entre 20-30 minutos desde que el bebé se ha dormido, que es cuando entra en la fase de SUEÑO PROFUNDO.
Sensación de Caída
Otras de las razones más comunes por las que el bebé se suele despertar cuando lo tumbamos en la cuna o nido, es por la sensación de caída al acostarlo. Los bebés permanecen durante 9 meses en el vientre materno donde están flotando y no están expuestos a la gravedad, por lo que cuando nacen, la sensación de estar tumbados sobre su espalda les parece como si se cayeran al vacío.
Creando un Ambiente Seguro
Cuando un bebé se duerme en brazos, se siente protegido y arropado. Sin embargo, cuando lo pasas a su cuna o cama, puede sentirse desprotegido y expuesto. Utiliza una mantita o arrullo para arroparlo y que sea esa misma la que lo cubra cuando lo acuestas. Así tendrá esa sensación de protección todo el tiempo. No lo tumbes en un espacio demasiado amplio, porque se sentirá desprotegido. Además, te aconsejamos que una vez lo has acostado, mantengas el contacto durante un rato poniendo tu mano sobre su pecho para que se relaje.
Ciclos de Sueño Cortos
Cuando los bebés son muy pequeños tienen muchos despertares ya que sus ciclos de sueño son mas cortos, de unos 50-60 minutos. Este paso de sueño profundo a ligero es muy vulnerable por lo que es muy fácil que se despierten y reclamen cualquier cosa. Es decir que cada hora, tienen períodos de sueño más sensibles. Si en este momento en que se despiertan nos sienten cerca y podemos calmarlos, se dormirán más fácil y rápidamente.
El colecho, practicado de forma segura, es una muy buena forma de acostar al bebé cerca de nosotros y así promover el descanso de toda la familia.
Haz esto para reducir los DESPERTARES NOCTURNOS del bebé 🌙 Señales de sueño o cansancio
Tabla Comparativa de Fases del Sueño
| Característica | SUEÑO LIGERO (REM) | SUEÑO PROFUNDO (NO REM) |
|---|---|---|
| Respiración | Rápida, irregular y ligera | Más lenta y regular |
| Ojos | Se mueven, parpadean e incluso se abren ligeramente | Quietos |
| Movimientos | Esporádicos de succión o suspiros | Mínimos |
Recuerda que cada niño es diferente, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Conseguir que nuestro bebé duerma solo en su cuna es una tarea complicada en muchas ocasiones.
Que se acueste relajado y no necesite estar en brazos para dormir es posible, aunque a veces no lo parezca.
Toma nota de los consejos que te ofrecemos para que tu bebé concilie el sueño cuando llegue a la cuna por las noches.
Siempre escuchamos a alguien contar que deja a su bebé en la cuna por las noches y que este duerme como un bendito durante horas. Pero la inmensa mayoría de madres y padres se enfrentan a diario al momento de acostar a su bebé en la cuna con la intención de que duerma sin conseguirlo. Lo más habitual es que, si no están acostumbrados a dormir solitos, nada más tumbarlos se pongan a llorar, incluso si ya lo habías dormido previamente en brazos.
Es normal que a los bebés recién nacidos duerman en brazos, muchas veces nada más terminar la toma de leche. Ha medida que van creciendo, se suele mantener la costumbre de dormirlos en brazos, mientras les cantamos y mecemos. Pero dejarles después en la cuna se convierte en una misión casi imposible.
Rutinas para Facilitar el Sueño
Seguir una rutina, tanto en los horarios como en los hábitos, es fundamental para que el bebé aprenda a reconocer que ha llegado la hora de dormir. Acuéstalo siempre a la misma hora, sin adelantarla ni retrasarla más de 30 minutos. Del mismo modo procura que también se despierte, siempre de manera aproximada, a la misma hora.
Un baño antes de dormirse ayudará al bebé a relajarse. Dale un baño de agua tibia antes de acostarlo, después de haberle dado el pecho. Si dejas la toma de leche para lo último es posible que el bebé necesite expulsar gases que le impidan conciliar el sueño. Aprovecha el baño para darle un masaje que le ayude a relajarse. Cántale una nana o cuéntale un cuento, pero no dejes que llegue a dormirse en brazos.
Si has decidido que use chupete y tu bebé lo coge con gusto, también es el momento de dárselo para que la succión le ayude a adormilarse.
La Importancia de la Independencia del Sueño
Esto es, sin lugar a dudas, lo más difícil, pero lo más importante. Es necesario que el bebé desarrolle sus propios recursos para dormir, y no dependa de que le acunes en brazos. Eso no significa que lo dejes solo a su suerte, debes acompañarlo en todo momento, manteniendo el contacto físico con él siempre que lo necesite. Pero cuando se duerma solo conseguirá que el sueño sea más largo y efectivo.
Aquí llegamos a uno de los puntos más conflictivos y polémicos en la crianza de un bebé. Hay métodos famosos que defienden que hay que dejar llorar al niño para que se acostumbre a dormir solo, y corrientes pedagógicas y de crianza que defienden consolar al niño cuando llora, ya que está expresando una necesidad de la única manera que sabe.
El consejo que te proponemos es que si llora no le cojas inmediatamente, pero sí que estés a su lado, dándole la mano, hablándole o cantándole, para que sepa que estás y se sienta acompañado. De esta forma es muy posible que deje de llorar. Si no es así, tendrás que cogerle y volver a empezar. Sobre todo, no desesperes, y nunca te enfades con él porque llore.
La creencia de que si duerme mucho durante el día no lo hará por la noche es falsa y, además, se puede volver en tu contra. Los bebés necesitan entre 2 y 4 siestas a o largo del día, sobre todo en los primeros meses de vida, y si no es así el cansancio les hará llegar a la noche nerviosos e irritados. Así que no te saltes las siestas que necesite, aunque sí puedes procurar que no sean próximas a la hora de acostarse por la noche.
Es duro aceptar que los bebés presentan unos patrones de sueño diferentes al de los adultos y tienen necesidades diferentes a la de los adultos. La primera necesidad y más destacable: el contacto a todas horas, sí, también durante el sueño. Esta situación causa mucha frustración y estrés en las familias y despiertan muchas preguntas sobre cómo dormir a un bebé.
Se habla mucho de los métodos de entrenamiento del sueño, y cada vez hay más conocimiento sobre la fisiología del sueño de los bebés.
Para desarrollar este método, los investigadores estudiaron diferentes formas de dormir a los bebés: en brazos, en movimiento, en brazos con el adulto sentado, en un cochecito en movimiento y en la cuna o cama.
Según el estudio, al pasear a los bebés se activa la respuesta vagal (que produce un descenso de los latidos cardíacos y un descenso de la tensión arterial) que ayuda a calmar a los bebés cuando son transportados, y por ello se duermen de forma más fácil. Según los autores, esta respuesta es común entre los mamíferos altriciales. Este término hace referencia a las crías de mamíferos que nacen ciegas, sin los conductos auditivos abiertos, prácticamente sin pelo o plumas y con una movilidad muy limitada.
Una vez los bebés están dormidos, si se dejan directamente en la cuna o cama notan la separación con la madre y se activan. Es por ello, que este método propone quedarse sentada con el bebé encima por unos 5-8 minutos más, ya que permite que el bebé pase la fase I de sueño, que es un sueño ligero, y se adentre en las siguientes fases de sueño.
Hay que tener en cuenta que este estudio se ha realizado con pocas familias (21 familias participantes), por ello los resultados pueden ser imprecisos y por lo tanto puede que este método no funcione para todas las familias o bebés.
