El deseo de no haber nacido es una reflexión existencial profunda que ha resonado a lo largo de la historia en diversas disciplinas, desde la filosofía hasta la psicología. Este sentimiento complejo, a menudo asociado con la tristeza y la desesperanza, puede manifestarse de diferentes maneras y tener raíces multifactoriales.
La angustia existencial, un sentimiento relacionado con el deseo de no haber nacido.
Raíces Filosóficas e Históricas
Ya en la antigua Grecia, Sócrates reflexionaba sobre la importancia de nacer verdaderamente a la vida, un concepto que trasciende el mero hecho biológico. No fue sino hasta 1530 que Erasmo de Rotterdam, en su "Elogio a la Locura", volvió a encontrar la misma concepción.
La Perspectiva de Schopenhauer
Arthur Schopenhauer (1788-1860) sentó las bases del pesimismo filosófico, influyendo profundamente en el pensamiento occidental. Schopenhauer explica, apelando a la autoridad de Aristóteles, que la persona sabia no busca una inaccesible felicidad, sino más bien la ausencia de dolor.
Para Schopenhauer, el mundo está regido por una voluntad incansable que nos hace desear incansablemente. Una vez satisfecho un deseo, siempre surge uno nuevo. El resto es un anexo, un atributo, un mero apéndice de los designios de esa voluntad primigenia que se manifiesta en cada uno de los seres existentes.
“Solo hay un error innato: pensar que existimos para ser felices”, señaló Schopenhauer en el capítulo 49 de El mundo como voluntad y representación.
Arthur Schopenhauer, filósofo pesimista.
El Psicoanálisis y la Tristeza
Santo Tomás, Spinoza y Dante son evocados por Lacan en Televisión, texto canónico para entender su concepción de la tristeza. Frente a lo enigmático del sufrimiento humano, el psicoanálisis apuesta decididamente por el deseo de saber.
La tristeza se caracteriza por un fuerte sentimiento de inautenticidad respecto a la vida, que se acompaña con el dolor por el exilio y la soledad ante un mundo que se ha vuelto anónimo y carente de sentido. Mientras el presente se torna extraño y el futuro inconcebible, cualquier pensamiento se convierte en recuerdo y todo recuerdo lleva el sello de la perdida.
La tristeza no es una patología en sí misma aunque la clínica actual, al darle el nombre genérico de “depresión”, haya producido un efecto de borramiento de las diferencias englobando bajo un mismo diagnóstico a todas las estructuras del sujeto: neurosis, psicosis y perversión.
En la tristeza y la melancolía encontramos el ejemplo mayor de la división del sujeto contra sí mismo, del auto castigo, del goce de regodearse en el dolor, de la complacencia en la ruina y la caída.
La Ideación Suicida en Adolescentes
Cuando una persona adolescente contempla el suicidio, se siente fuera de control e incapaz de afrontar la situación que está viviendo. El dolor que experimenta es intenso y es real, y el suicidio le parece su única salida.
Uno de las mayores dificultades para hablar con las personas adolescentes sobre el suicidio (seas madre/padre/ profesional de la educación de la sanidad, etc) es el tabú y el miedo a la palabra en sí. Hablar de suicidio no aumenta el riesgo de suicidio. Para hablar de suicidio hay que nombrar las palabras suicidio y muerte.
La ideación suicida es fruto de muchos factores (depresión, abuso de sustancias, traumas, etc..) y cada caso es particular. Los pensamientos suicidas pueden variar desde fugaces hasta hacer planes reales para terminar con su vida.
Es importante recordar que la ideación suicida es la expresión de un dolor que sienten no pueden afrontar, pero las medidas de acompañamiento serán más o menos intensas y elaboradas.
Signos de Alarma
Puede ser difícil detectar los signos de alarma. Nuestro estilo de vida, siempre corriendo y ocupados, hace que ciertos comportamientos de riesgo de las personas adolescentes nos pasen desapercibidos, los minimicemos o hagamos atribuciones a la edad.
- Hablan o amenazan con suicidarse, aunque sea vagamente.
- Los cambios de humor.
- Los cambios en la rutina.
- Comportarse de manera diferente o extraña.
- Problemas con amigos y en la escuela.
- Se alejan de los amigos y de la familia. Mayor aislamiento.
- Presentan conductas de riesgo o autodestructivas.
- Regalan sus cosas sin motivo aparente.
- Bienestar repentino después de mostrar varias conductas de esta lista.
Si observas alguna de estas conductas, párate y habla con ella /él. Busca un momento adecuado, de calma, donde haya espacio temporal para tratar el tema.
Cómo Abordar la Situación
La premisa es hablar de forma abierta y honesta sobre el suicidio. De esta forma podemos ayudar a la persona adolescente a identificar bien su problema y cómo pedir ayuda. Animar, teniendo una buena escucha, a qué hablen sobre aquello que les está angustiando minimiza las posibilidades de que cometa una conducta suicida.
- Pídele que te cuente si hay algún hecho específico que le haya llevado a tener los pensamientos suicidas. Preguntas cómo:» ¿Qué ocurrió?» «Ayúdame a entender para poder ayudarte».
- Evita totalmente frases del tipo: “Pero si eso no es para tanto, eso se soluciona fácilmente, a lo mejor estas exgerando y no es tan grave” » Ahora lo ves todo negro» » Hay muchas personas que te quieren» » Piensa en tus padres». Todas estas frases culpan, minimizan y restan importancia al dolor.
- Anímala y ayúdala a que describa lo que siente.
- Demuéstrale aceptación y escucha incondicional. Escucha sin hablar cuando empiece a contarte. Practica la contención y frena tu necesidad de dar respuesta inmediata.
- Pregúntale si tiene un plan específico para suicidarse, ya que cuanto más especifico sea el plan mayor riesgo.
- Trata de mostrarle comprensión. Para ello se específica y directa, y con el mayor cuidado posible dile: «No quiero que te lastimes y haré todo lo posible para evitar que te suicides». “Entiendo que te sientas fatal y que creas que no hay salida. Pero existen otras opciones que probablemente ahora no veas ni puedas contemplar pero podemos ayudarte a qué lo consigas».
Valorar el Riesgo no es fácil. Por ello debemos usar la Prevención como guía y no dejar sólo a la persona adolescente que está expresando que quiere suicidarse.
Infografía sobre la crisis suicida.
El Suicidio Pasivo
El suicidio pasivo es el resultado de un deseo de morir que se trasforma en un abandono gradual. En este artículo hablaremos de los signos que nos pueden ayudar a identificarlo y de las medidas que podemos tomar en ese momento.
Como decíamos, la ideación suicida pasiva incluye todos esos deseos o pensamientos sobre la muerte que no involucran un plan activo concreto. Cuando estos pensamientos son frecuentes y se sienten de forma verdadera, existe un riesgo para la vida. Y es que, tal vez, la persona no vaya a atentar contra sí misma activamente, pero sí puede desentenderse de su bienestar o entrar en un estado de pasividad que le pone en riesgo.
La persona deja de ingerir alimentos o no se nutre de forma adecuada y suficiente. La persona permanece aislada y sedentaria la mayor parte del tiempo. En definitiva, la persona no se agrede ni se daña activamente, pero sí se descuida a tal grado que supone un riesgo para su salud y su vida.
Es muy frecuente que quienes tienen una ideación suicida pasiva estén inmersos en un trastorno depresivo. Los pensamientos negativos acerca de uno mismo, la desesperanza, la apatía, la abulia… Todos estos síntomas acompañan y alimentan ese deseo de no continuar viviendo.
El Pasado y la Depresión
¿Piensas sólo en lo que fuiste en el pasado? ¿Tus recuerdos te invaden a cada momento? ¿Crees que el pasado fue tu mejor etapa? ¿Quieres volver al pasado porque no te gusta tu presente? ¿No aceptas lo que perdiste meses o años atrás? ¿No te gusta tu presente porque deseas tu pasado?
La tendencia de una persona en depresión es verlo todo más negativo de lo que realmente es. Tiene una visión catastrofista del mundo, de los demás y de uno mismo.
En realidad, lo que tuvimos y perdimos ya no va a volver, pero pueden aparecer nuevas oportunidades si estamos receptivos y conseguimos soltar lo que nos tiene anclados en el pasado.
Consejos para No Obsesionarse con el Pasado
- Habla más del presente que del pasado
- No idealices ni magnifiques el pasado
- Agradece que el pasado te ha hecho la persona que eres actualmente
- Sácale partido a las experiencias vividas en el pasado desde el presente
- Tómate el pasado como un aprendizaje de vida
- No seas víctima de tus historias anteriores
- No te obsesiones con hechos, personas o momentos del pasado
- Lo más importante que tienes eres tú y tu vida ahora
- La vida no tiene marcha atrás. Proyecta futuro
- El bloqueo en el pasado perjudica tu presente y tu futuro
- Acepta que no se puede cambiar lo que ya pasó
- Pon tu energía en nuevos objetivos
- Acepta tu realidad actual y disfrútala
- Integra novedades en tu vida y prueba cosas diferentes
- Piensa en cosas que te motiven para enriquecer tu camino vital
- Vive con los 5 sentidos
- Crea tu propia historia actual, desde el pasado y hacia el futuro
- Busca ser feliz, la vida es corta y no puedes perder el tiempo
Si tienes claros estos puntos, te darás cuenta de que pretender vivir en el pasado no aporta beneficios a tu vida, al contrario, te estanca, no te permite vivir y no encontrarás tu equilibrio interior porque tu mente está donde no le toca estar.
Expresiones Adolescentes y la Preocupación de los Padres
No es raro que nos consulten los padres por haber oído a sus hijos expresar frases como “¿Porqué he nacido?”, “Nadie me ha pedido permiso para vivir”, y otras referencias al sinsentido de la vida, a la idea de que no merece la pena vivir, como “Yo no quería haber nacido”, “Me hacéis la vida imposible”, incluso referencias claras a dejar de vivir.
Es lógico que los padres se preocupen cuando oyen expresiones de este tipo, que afectan a sus sentimientos como padres y cuestionan su papel como educadores y trasmisores de valores. Al fin y al cabo la vida es el principal valor que tenemos.
Siempre debemos tomarnos en serio estas expresiones, aunque en la mayoría de los casos reflejan situaciones pasajeras, sin peligro, pero que tenemos la obligación de atender e interpretar, y la oportunidad para crear en los hijos la seguridad, y el sentimiento de que no están solos ni abandonados.
Preguntas Clave para Entender la Dinámica Familiar
Los médicos en la práctica clínica, en ocasiones hacemos unas preguntas que se recogen en forma de cuestionario y que nos pueden ayudar a conocer cuál es la dinámica familiar. Estas preguntas son: “¿Estás satisfecho con la ayuda que recibes de tu familia cuando tienes problemas?”, “¿Habláis en casa cuando alguien tiene alguna dificultad?”, “¿Se toman las decisiones importantes entre todos?”, “¿Estás satisfecho con el tiempo que pasa tu familia contigo?” y “¿Sientes que tu familia te quiere?”.
Lo primero es tomar conciencia de la situación y analizar qué está pasando. La vida familiar es muchas veces rutinaria y apenas nos damos cuenta de lo que pasa en nuestro entorno más próximo. Estamos suficientemente ocupados en nuestros propios problemas.
Intentar oír, escuchar y manifestar afecto y acompañar vienen después. A veces con esto basta. En ocasiones se nos pide más. Cambiar nuestras rutinas y dar prioridad a gestos y actitudes, como dedicar más tiempo a labores familiares, tiempo libre y espacios compartidos. Realizar actividades juntos, en las que se cree espacio y tiempo para el disfrute y las manifestaciones cariñosas.
En estos casos merece la pena dedicar un tiempo a hablar con expertos o técnicos que nos ayuden si queremos salvar lo más preciado que tenemos.
Ep 9. El suicidio en adolescentes
Recursos y Apoyo
Uno de los recursos que más me ha gustado es el Proyecto ISNISS: es un proyecto nacido y fundado en marzo de 2019 por un grupo de psicólogos con el objetivo principal de investigar e intervenir en la prevención de conductas disruptivas, autodestructivas, autolesivas y suicidas, así como estudiar la posible influencia que los entornos digitales puedan tener en la autolesión.
| Recurso | Descripción |
|---|---|
| Proyecto ISNISS | Investigación e intervención en la prevención de conductas disruptivas, autodestructivas, autolesivas y suicidas. |
| El Suicidio: Prevención y Manejo | Libro de Dolores Mosquera y Sergio A. Pérez Barrero. |
| DUELO, AUTOLESIÓN Y CONDUCTA SUICIDA: Desafíos en la era digital | Libro de Luis Fernando López Martínez. |
