Dermatitis Atópica en Bebés Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento

La dermatitis atópica del lactante es una de las afecciones de la piel más comunes durante la infancia. Aunque no supone un riesgo para la salud, puede resultar molesta y requiere de un tratamiento adecuado. Se le conoce con este nombre porque se presenta en niños antes de que estos lleguen a los dos años de edad. Si se manifiesta después se habla de dermatitis atópica infantil.

La dermatitis atópica (DA) es la enfermedad cutánea crónica más frecuente en la infancia, se presenta como eccema y cursa a brotes. Su prevalencia ha experimentado un aumento progresivo en las últimas décadas. La dermatitis atópica infantil es un problema de salud pública en los países desarrollados, con cifras de prevalencia entre el 10 y el 20%.

¿Sabías que la piel atópica afecta a entre un 15% y un 20% de los bebés? La piel de los bebés es extremadamente frágil, por eso hay que seguir unas pautas de cuidado y de higiene adecuadas. En caso de pieles atópicas o extremadamente sensibles hay que reforzar estas medidas con productos específicos.

El tratamiento de los brotes de dermatitis atópica en niños

¿Qué es la Dermatitis Atópica?

La dermatitis atópica en bebés es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la presencia de sequedad, un picor intenso y la aparición de brotes de eczema. A nivel clínico esta afectación cutánea se manifiesta con lesiones rojas, secas y descamativas.

Si tu bebé sufre con los síntomas de la piel atópica, notarás que aparece principalmente en los lados de la cara y se extiende a puntos flexibles como codos y rodillas.

La dermatitis atópica es una dolencia cutánea que consiste en la inflamación de la piel produciendo un eccema en el lactante. Se trata de un problema de la piel de los más frecuentes, especialmente, en los dos primeros años de vida.

Esta enfermedad crónica muy frecuente, su prevalencia se ha multiplicado por 3 en los últimos años, y afecta al 5-8% de los niños. En el 85% de los casos los primeros síntomas de la dermatitis atópica aparecen entre 0-5 años. En el 60% de los casos aparecen antes de 1 año.

Se caracteriza por una inflamación y picazón de la piel, con enrojecimiento, descamación y sequedad en la piel.

Signos de piel atópica en el bebé

Además de los problemas para conciliar el sueño, cuando los bebés padecen dermatitis atópica se podrán observar otros indicios iniciales, entre los que se incluyen:

  • Sequedad de la piel a pesar de los intentos de hidratación frecuente. Además, es posible observar descamación cutánea. En el caso de que se presencien vesículas.
  • Aparición de placas rojas en la barbilla, las mejillas, los brazos y el abdomen. Si, además, se visualizan pequeñas vesículas con exudación en estas áreas enrojecidas, entonces sería un signo claro de un brote de dermatitis atópica.
  • Picazón y necesidad de tener que rascarse en las zonas con eccemas.

Si el bebé se rasca de manera continua, las placas de eccemas se vuelven más rugosas. En caso de que ocurra una perforación, las placas supurarán y se formará una costra. Sin embargo, esta costra desaparece con el paso del tiempo.

Causas de la Dermatitis Atópica

No hay una causa única que desencadene los brotes en los bebés con dermatitis atópica, más bien se puede hablar de un conjunto de factores genéticos, inmunológicos y ambientales. La predisposición hereditaria es fundamental. Si los padres tienen antecedentes de patologías tópicas, hay mayor riesgo de que sus hijos también desarrollen problemas como la dermatitis.

La principal causa de la dermatitis atópica en el bebé es un mal funcionamiento de la barrera cutánea. La piel atópica sufre una sequedad constante que se debe a una alteración del contenido en lípidos (grasas) que se encuentra entre las células de la piel.

Las causas de la dermatitis atópica son genéticas, hereditarias y ambientales. Más de la mitad de los niños que tienen piel atópica tienen un progenitor que también la padece. Este problema dermatológico tiene base genética y no se contagia. Por tanto, la dermatitis atópica posee cierta base genética y en este sentido hereditaria.

Algunas investigaciones apuntan también a que puede tener relación con que los familiares del pequeño tengan asma, conjuntivitis alérgica o rinitis.

Otros factores que pueden desencadenar o agravar los síntomas son:

  • Climatología: Cambios ambientales: frío, calor. Cambio estacional.
  • Uso de jabones agresivos en la higiene diaria.
  • Utilización de prendas sintéticas y de lana.
  • Estrés.
  • Alérgenos alimentarios o ambientales.
  • Sudoración excesiva.
  • Mutaciones en el gen de la filagrina, que produce una mayor susceptibilidad frente a esta enfermedad.

Tratamiento de la Dermatitis Atópica del Lactante

El cuidado se basa en tres pilares: cuidado de la barrera cutánea, control del prurito y tratamiento de los brotes inflamatorios.

La dermatitis atópica como tal 'no se cura', pero sí que suele remitir y ser menos agresiva con el paso de los años y los buenos cuidados de la piel. La dermatitis atópica no puede curarse como tal, pero sí podemos tomar medidas preventivas para espaciar el tiempo entre brote y brote con una buena rutina de cuidado de la piel, haciendo que con el tiempo sean menos molestos y menos frecuentes.

El tratamiento de la dermatitis atópica debe aplicarse siempre bajo prescripción médica. Normalmente, la terapia contra los eccemas atópicos consiste en cremas que contienen corticoides o inhibidores tópicos de la calcineurina actuando como desinflamatorias. En algunos casos, la dermatitis atópica puede requerir el uso de antibióticos si se ha producido infección.

Cuidado de la piel

Si tu bebé tiene la piel atópica, con picores en su piel, además de una descamación, necesita unos cuidados específicos pensados para la piel atópica de los más pequeños. Los bebés con DA necesitan hidratación diaria de su piel, una higiene adecuada y evitar que tengan contacto con agentes irritantes. Hay que evaluar el estado de la piel antes de aplicar las cremas, pomadas o lociones para no empeorar su estado. Cuando no hay lesiones y solo tienen la piel seca, es cuando necesitan hidratación.

Para el cuidado diario de la piel basta con seguir algunas normas: No utilizar jabón para la higiene diaria, basta sólo con agua. En las zonas más sucias: (genitales, pies y zonas de roce) un preparado a base de avena o un limpiador "sin jabón" evitará la agresión de la piel. Se empleará poca cantidad y siempre justo antes de salir de la bañera. Deben evitarse las esponjas o manoplas.

En definitiva, para un buen cuidado de los bebés con DA, hay que asegurarse de que tienen la piel hidratada, utilizar prendas de algodón en lugar de sintéticas o de lana y evitar que se rasquen. Cuando son muy pequeños lo hacen de forma instintiva, por lo que es aconsejable cortarles las uñas con frecuencia y comprobar que están limpias para prevenir que se hagan heridas y se infecten.

Hidratación intensiva

La piedra angular del tratamiento es una buena hidratación de la piel varias veces al día, incluso cuando no hay brotes activos. Las cremas utilizadas deben ser hipoalergénicas, libres de perfumes y de conservantes irritantes. El uso regular de cremas o lociones hidratantes mejora la función barrera y reduce la frecuencia de los brotes, por lo que es esencial incluir la hidratación en la rutina diaria de cuidado del bebé.

El momento idóneo para aplicarle la crema hidratante es después del baño,con la piel del niño todavía húmeda, pero se le puede administrar en cualquier momento del día. En este sentido se ha demostrado que el uso de cremas emolientes puede proteger la barrera cutánea y mejorar o incluso prevenir la dermatitis atópica.

Higiene con productos suaves

La higiene de los bebés con este problema en la piel es especialmente importante para prevenir en la medida de lo posible los brotes. El baño del bebé debe ser corto, de no más de 10 minutos. El agua debería estar más templada que caliente y se aconseja utilizar jabones suaves y libres de fragancias. No es conveniente hacer uso en exceso de las esponjas ni realizar un frotado vigoroso. Dado que la piel no está sucia porque se limpia a diario, es más que suficiente frotar el jabón suavemente con ayuda de la mano.

Para el secado, se recomienda utilizar una toalla limpia y suave, realizando pequeños toques sobre la piel en lugar de ejercer fricción. Una vez finalizado el baño, es imprescindible hidratar la piel con un buen emoliente. Esto ayuda a mantener y restaurar la función barrera cutánea.

Cuidado de la ropa

Es aconsejable que el bebé use ropa de algodón, ya que tanto los tejidos sintéticos como la lana pueden llegar a irritar la piel. Para hacer la colada es mejor utilizar detergentes suaves y prescindir del suavizante. De hecho, es aconsejable realizar un aclarado extra para eliminar cualquier posible resto de jabón.

Control del picor

De los múltiples síntomas asociados a la dermatitis atópica del lactante el picor es uno de los que más preocupa a los padres, porque genera malestar en el bebé y le puede llevar a causarse heridas. Además de hidratar bien la piel y suministrar la medicación indicada por el médico, se recomienda que el niño tenga siempre las cortas uñas, para que no se pueda arañar, y reducir las lesiones por rascado. También puede ser conveniente que lleve manoplas durante la noche.

Tratamiento farmacológico

En caso de brotes hay que aplicar los productos y medicamentos prescritos por el médico: pediatra y/ o dermatólogo. Cuando son muy pequeños lo hacen de forma instintiva, por lo que es aconsejable cortarles las uñas con frecuencia y comprobar que están limpias para prevenir que se hagan heridas y se infecten. En esos momentos, cuando la dermatitis está activa, el pediatra puede pautar la aplicación de los corticoides. Estos fármacos se utilizan cuando la piel no está sana, durante un breve periodo de tiempo, para acelerar la reducción de los síntomas.

Remedios caseros contra la dermatitis atópica del bebé

A continuación, se enumeran una serie de recomendaciones para cuidar la piel atópica de los bebés:

  • Cortar bien las uñas y asegurarse de que están limpias y sobre todo, evitar que el bebé se rasque para que no se produzca infección.
  • Usar prendas de algodón y especial cuidado con las etiquetas de la ropa.
  • Bañar al pequeño dos o tres veces por semana, siempre con agua tibia y no alargar en exceso los baños. Además, es aconsejable utilizar jabones suaves y evitar el uso de esponjas. Después del baño es importante secar con suavidad al niño y evitar, también, el uso de colonias.
  • Hidratar bien al niño, ya que tras el baño la piel se reseca.
  • Cambiar frecuente de pañales para evitar irritaciones.
  • Seguir una dieta saludable.

El uso de cremas solares es otros de los consejos para cuidar la piel atópica del bebé, así como mantener una temperatura media para evitar la sudoración y pasar frío. También sería recomendable evitar el polvo doméstico puesto que podría empeorar los eccemas del bebé.

Tabla resumen de cuidados para la dermatitis atópica en bebés

Cuidado Recomendaciones
Higiene Baños cortos con agua tibia, jabones suaves sin fragancia, evitar esponjas.
Ropa Preferir algodón, evitar lana y sintéticos, usar detergentes suaves sin suavizante.
Hidratación Aplicar crema hidratante varias veces al día, especialmente después del baño.
Uñas Mantener las uñas cortas para prevenir lesiones por rascado.
Ambiente Evitar cambios bruscos de temperatura, mantener una temperatura estable en casa.

Publicaciones populares: