¿De qué color es el calostro y por qué es tan importante?

El calostro, conocido popularmente como "oro líquido" por sus magníficas propiedades, es un fluido denso y de color amarillento que la madre produce en los primeros tres o cuatro días tras el parto, antes de la llamada "subida de la leche". A pesar de que su composición es diferente a la leche materna madura, la evidencia científica destaca sus incuestionables beneficios tanto para la salud del recién nacido como de la madre.

El calostro empieza a producirse entre las 12-16 semanas de embarazo y, a veces, su presencia es visible pero otras veces no. Este hecho no tiene la menor importancia ni determina el curso de la futura lactancia ni la producción de leche que la madre tendrá. Cuando un bebé nace, le basta con el calostro.

Sorprendentemente, y a pesar de sus indiscutibles beneficios -especialmente, a nivel inmunitario-, el calostro no siempre ha sido tan apreciado. Incluso en la actualidad, en países como Pakistán o la India, sigue existiendo una evidente desinformación a nivel popular, por lo que muchas de las nuevas madres desechan este preciado líquido, debido a diversas creencias populares, supersticiones y dogmas religiosos.

La leche materna no tiene la misma composición o aspecto durante toda la lactancia materna. El calostro es la primera leche (a no ser que haya sido un parto prematuro en cuyo caso se produce la leche pretérmino). Se trata de un líquido denso, cremoso y de color amarillento, que el pecho materno produce antes de la subida de la leche. Esta, generalmente, tiene efecto pasados unos tres días después del parto. Este oro líquido de la maternidad es fundamental para los pequeños ya que contiene todos los nutrientes necesarios para sus primeros días de vida y contribuye a aumentar las defensas inmunitarias del neonato.

A continuación, exploraremos en detalle las características y beneficios de este "oro líquido".

¿QUÉ ES EL CALOSTRO? - Jairo Gomez Tu Pediatra

Características del calostro

Las más evidentes apreciables a simple vista son el color y la consistencia. El calostro es visiblemente diferente a la leche madura. Pero el rasgo más distintivo del calostro es su composición única, que le hace parecerse mucho a la sangre.

El color del calostro: Al principio, el calostro tiene un color muy pálido pero, después, va adquiriendo un tono amarillento, cada vez más intenso. Sin embargo, con el paso de los días, la leche se aclara, hasta llegar al color blanco, aunque no llega a ser del mismo color que la leche de vaca.

El aspecto: El calostro es más denso que la leche materna ya que es rico en proteínas, y más transparente, porque es más aceitoso y rico en grasas. Esto es debido a que está adaptado a las necesidades de alimentación inmediatas del pequeño y cuenta con todos los nutrientes adecuados para el desarrollo físico y mental del bebé.

Su sabor: El calostro tiene el mismo sabor que el líquido amniótico por lo que aporta una sensación de tranquilidad y seguridad muy importante para facilitar la transición del recién nacido durante esos primero días de vida. Como está acostumbrado a probarlo en el período fetal, percibe que existe una continuidad entre lo que probaba en la barriga y la nueva vida que le aguarda.

Dado que el calostro está muy concentrado, es espeso y pegajoso. Puede tener un tono naranja, amarillo, transparente o blanco. Lo más común es que sea amarillo porque contiene betacaroteno (es decir, el pigmento que da color a alimentos como las zanahorias). Si tu calostro es algo acuoso, no te preocupes, ya que es diferente en cada mujer.

La leche materna puede tener varios colores y tonalidades, ya que como hemos explicado en otras ocasiones, es un fluido vivo y cambiante:

  • Blanco: Este es el color de la leche madura, fundamentalmente durante la primera mitad de la toma, ya que la leche tiene más contenido en agua y sustancias hidrosolubles.
  • Amarillo: Es el color del calostro, que es la leche de los primeros días de lactancia. Es una leche más espesa, más escasa, pero muy nutritiva y con componentes de altísimo valor biológico.
  • Rojo: A veces, y sobre todo durante los primeros días de lactancia, pueden aparecer grietas en los pezones (por un agarre incorrecto del bebé al pecho), que ocasionen leves sangrados, lo que puede ocasionar que la leche tome un color rojizo.
  • Marrón: De ahí que puedan producirse pequeñas hemorragias, que una vez mezcladas con la leche o el calostro, dan como resultado leche de un color oscuro. Normalmente es una situación limitada, solo dura unos días y luego desaparece totalmente. No, no es peligroso ni para la madre ni el bebé. De hecho, no es necesario hacer nada especial, ni desechar la leche ni dejar la lactancia están indicados. Solo hay que tener en cuenta que el bebé puede tener deposiciones más oscuras o con hilos o mini puntos negros que no son más que los restos de sangre digeridos. Al bebé no le pasa nada por tomar esta leche con un poco de sangre, es un suplemento de hierro extra. El síndrome de las tuberías oxidadas suele presentarse más en las primeras lactancias. No, no puedes hacer nada para evitarlo, es una situación fisiológica y aparece y desaparece a las pocas horas de haber empezado.
  • Verde: Si la madre consume mucha verdura de hoja verde, la leche puede adoptar esta tonalidad.

De todas formas, ante cualquier cambio no esperado o que se mantenga en el tiempo, consulta con tu médico o matrona.

Composición del calostro

La principal misión del calostro es aportar una gran cantidad de energía y defensas al bebé, ya que es su primer alimento. El calostro está compuesto por:

  • Inmunoglobulinas.
  • Grasa.
  • Proteínas como la lactoferrina.
  • Hidratos de carbono.
  • Vitaminas.
  • Agua.

El calostro se puede denominar como la primera leche, pero existen algunas diferencias entre esta sustancia amarillenta y la leche materna. La leche materna es líquida; mientras que el calostro es denso y tiene una consistencia pegajosa. El calostro es, por tanto, un líquido mucho más concentrado.

El calostro también tiene muchas más proteínas que la leche madura, que tienen una importante tarea de protección, nutrición y, además, controlan los niveles de azúcar en sangre del bebé. La lactoferrina es una proteína presente en el calostro, con actividad antibacteriana y antifúngica. Entre la composición del calostro se encuentran inmunoglobulinas (Ig), por lo que ayuda a formar el sistema inmune del bebé. El tipo más abundante de Ig en el calostro y la leche materna es la IgA. Además, el calostro tiene un alto contenido en lactoferrina. En ambos casos, estas sustancias ayudan a luchar contra infecciones.

El calostro proporciona un consistente aporte de inmunoglobulinas A, importantes factores protectores que el organismo no es capaz de producir hasta el tercer mes de vida. Por un lado, combate las infecciones, ya que está compuesto hasta en dos terceras partes de glóbulos blancos. También tiene una importante función a la hora de fortalecer el intestino y sus paredes, puesto que cuenta con un anticuerpo crucial que se denomina sIgA. Otros componentes del calostro y que tiene una función imprescindible para la primera alimentación de tu pequeño, son los minerales y vitaminas.

Beneficios del calostro materno

El calostro contiene un alto contenido en proteínas y nutrientes, por lo que es fundamental para el bebé. Además, su contenido es fácil de digerir y ayuda a crear el sistema inmunitario.

La primera función del calostro para el bebé es la de protección y, la segunda, la alimentación. Las cantidades siempre son mínimas y perfectamente adaptadas a la capacidad estomacal del bebé. A medida que el bebé ingiere el calostro, este va tapizando su mucosa intestinal y le protege de infecciones. El calostro, además, evita la adherencia de patógenos y reviste la mucosa gástrica de una capa protectora que evita que las bacterias puedan penetrar en ella. El calostro está lleno de células vivas que trabajan para proteger al recién nacido. Estas células transmiten información inmunológica de madre a hijo por lo que ofrecen una protección tanto a corto plazo como en la edad adulta.

Una gran parte de la composición del calostro son glóbulos blancos, por lo que esta sustancia ofrece protección frente a las infecciones. Además, el calostro es rico en anticuerpos del tipo IgA. Se trata del tipo de anticuerpos más abundante en la leche materna, siendo el 90% de los anticuerpos que hay tanto en el calostro como en la leche. Las IgA del calostro son las encargadas de proteger los epitelios y las mucosas frente a infecciones.

Otro de los motivos por lo que el calostro es importante para el bebé es que recubre sus paredes intestinales, sellando el interior del tracto gastrointestinal. El calostro también es un laxante, lo que será de gran ayuda para la evacuación del meconio. Como consecuencia de esto, se reduce la ictericia, es decir, la coloración amarillenta de la piel del bebé.

En las mujeres que dan el pecho, el calostro es la primera comida que ingiere el bebé. Tiene muchos beneficios para la salud, entre otros:

  • Recubre el intestino del bebé y protege su sistema inmunológico contra los gérmenes.
  • Ofrece protección contra la inflamación y los microorganismos potencialmente dañinos.
  • Tiene propiedades laxantes que fomentan la expulsión del meconio (las primeras deposiciones de tu peque), lo que puede reducir la posibilidad de padecer ictericia.
  • Evita los niveles bajos de azúcar en sangre en caso de que el embarazo haya llegado a término.
  • Da un impulso nutricional a los bebés prematuros.

¿Cuándo comienza a salir el calostro y cuánto dura?

Tus pechos estarán listos para producir calostro a partir de la semana 16 de embarazo, en el segundo trimestre. No te extrañes si ya tienes fugas mucho antes de dar a luz.

La pérdida de calostro no significa que vayas a ponerte de parto. Aunque te parezca extraño, es completamente normal expulsar un poco de leche durante el embarazo. A algunas mujeres no les pasa, pero esto no implica que no estén produciendo calostro. Lo que está claro es que los pechos se están preparando para la lactancia, de una forma u otra.

Si tienes fugas de calostro, puedes comprar protectores desechables o reutilizables para colocarlos dentro del sujetador. Absorberán el líquido y protegerán tu ropa.

Por lo general, tu cuerpo producirá calostro durante los días posteriores al nacimiento de tu bebé. Después, se convertirá en leche materna.

Cuando pases entre dos y cinco días produciendo calostro, tus pechos comenzarán a aumentar de tamaño y estarán más firmes. Esto indica que el suministro de leche ha aumentado y que pronto comenzarás a dar a tu peque leche normal.

Transición del calostro a la leche materna

Una vez que han pasado entre 2 y 4 días desde el parto debería tener lugar la conocida subida de la leche materna. En este momento, aparecerá la leche de transición con un color más blanco que el calostro. A partir de entonces, la mujer comenzará a producir leche materna con la que alimentará al bebé. Además de diferir en el color y la consistencia, la lecha materna y el calostro también presentan otras diferencias. Por ejemplo, la cantidad de lactosa y grasas en el calostro es inferior a la que compone la leche materna. Sin embargo, el calosto tiene mayor contenido en vitamina A, E y K. Otra diferencia es que el calostro presentan altos niveles de IgA y lactoferrina, lo que ofrece protección al bebé frente a las infecciones.

Extracción prenatal de calostro

Pueden existir diferentes situaciones por las que una madre necesita extraer calostro para su bebé. Sí, en algunas circunstancias es incluso recomendable extraer calostro durante el embarazo.

Además, es recomendable que algunas mujeres extraigan el calostro hacia el final del embarazo para almacenarlo y dárselo al bebé si fuera necesario tras el parto. Así se evitarían los suplementos de leche artificial. Por ejemplo, la extracción prenatal del calostro estaría aconsejada en mujeres con diabetes, mujeres con cesárea programada, embarazo múltiple, etc. Esto se suele llevar a cabo entorno a la semana 36 de embarazo.

A veces es recomendable extraer pequeñas cantidades de calostro antes de que tenga lugar el parto. Esto está especialmente aconsejado en mujeres que se encuentren en alguna de las siguientes situaciones:

  • Diabetes.
  • Parto programado por cesárea.
  • Embarazo múltiple.
  • Retraso del crecimiento intrauterino.
  • Hipoplasia mamaria.
  • Antecedentes familiares de alergia a la proteína de la vaca.
  • Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).

Sin embargo, no está indicada la extracción de calostro antes del parto si existe una situación de placenta previa o hemorragia.

Cantidad de calostro que necesita un recién nacido

Las mujeres pueden producir entre 10 y 100 ml de calostro al día. Sin embargo, por lo general, tu bebé no necesitará más de 30 ml al día. No te preocupes si no puedes darle tanta cantidad; cualquiera, por pequeña que sea, es buena para el bebé. A medida que tus pechos pasen a producir más leche que calostros, el estómago de tu hijo también se expandirá para aceptar más comida.

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