Que vivimos en el país de la envidia es algo que creen muchos. Que, precisamente por eso, nos esforzamos en no ser envidiosos es la consecuencia que yo al menos, de forma ingenua, deseo que se derive de algo así. Pero seamos sinceros: ¿a quién lo le hierve la sangre cuando se entera de que Sthepenie Meyer va a preparar una nueva saga de sus vampiros diabéticos con los géneros cambiados?
La envidia nace de las comparaciones y las comparaciones son odiosas. Ahora bien, justamente hoy, creo que voy a plantearme cómo estas nos pueden ayudar. Porque pueden. Así que vamos a ver algunas razones que hacen que muchos escritores sigan viviendo esta frustrante situación. Porque es la única forma de cambiarla.
Y es que, en nuestro país, es muy normal ver mensajes negativos hacia las marcas, sobre todo cuando son grandes empresas. Mallorca no se encuentra exenta de ello. Como agencia especializada en growth hack en Mallorca, somos propietarios de diferentes comunidades en las islas con miles de seguidores como son Virales Mallorca, Som Mallorquins, Cap de Fava amb Orelles y algunas que hicimos crecer en el pasado como Bon Dia Mallorca, además de gestionar perfiles prioritarios en muchos grupos.
En resumidas cuentas, las redes sociales premian con alcance orgánico a aquellos contenidos en los que el usuario dedica más tiempo. La mejor manera para atrapar al usuario es mediante los comentarios, sobre todo cuando generan debate, pues propicias que esa persona se dedique a hacer su aportación para luego volver al lugar del crimen a ver las respuestas de los demás usuarios, y así en un ciclo infinito.
Bajo esta premisa, hay acciones no tan arriesgadas para aprovechar la situación. Evidentemente, jamás recomendaría inmiscuirse en una polémica a según qué negocio, pero hay casos en los que puede ser beneficioso y, de hecho, algunas empresas avispadas lo practican. Es innato del ser humano necesitar comentar ante una errata.
Es por eso que, en ocasiones, hemos utilizado estas expresamente para propiciar un aumento en las interacciones ante los devaneos a los que nos somete el algoritmo. Antes comentaba sobre la disyuntiva a la hora de escribir en catalán. En la comunidad de Cap de Fava amb Orelles, una página que recoge memes que tienen que ver con el panorama isleño, utilizamos un lenguaje propio del mallorquín más rupestre y lo transmitimos de ese modo con nuestra manera de escribir, saltándonos toda norma. No voy a desvelar más secretos.
Estos son solo algunos ejemplos de los cientos de opciones que existen para aprovechar las críticas o generar controversia. ¿Quieres descubrir el gran secreto sobre cómo dejar de ser envidioso? Porque tu curiosidad sobre cómo dejar de tener envidia igual es lo que te ha traído hasta aquí, ¿es así?
En cualquier caso, la envidia no es lo que crees. No es una emoción oscura que debas ocultar, ni una señal de que algo está mal en ti. La envidia se define como el deseo de hacer o tener lo que otra persona tiene, ya sea material o no (una cualidad, una posesión, un logro). Un deseo que llega a provocar malestar, tristeza y hasta angustia. Incluso frustración en la persona que lo siente.
Prácticamente todo el mundo ha sentido envidia alguna vez ya que es un sentimiento natural que aparece de manera involuntaria. El problema empieza cuando la persona no consigue controlar sus celos y eso le provoca un malestar continuo. Igual no te gusta reconocerlo. Pero todos llegamos a sentir envidia en diferentes momentos de nuestras vidas.
Considerada como sentimiento negativo, su mala fama es extensible a todas las culturas del mundo. A pesar de ello, no debiéramos valorarla estrictamente como algo malo. Sentir un poco de envidia resulta ser algo natural. La envidia inocente surge cuando admiramos a alguien por sus logros o características, como tener un mejor salario, aspecto físico o habilidades.
Sin embargo, la envidia perjudicial es más destructiva. Nos consume, al punto de obsesionarnos con los éxitos ajenos.
Tipos de Envidia
- Envidia hacia la pareja. A menudo se vincula con inseguridades y una relación de poder.
- Envidia hacia los amigos. Aunque los amigos deberían alegrarse de los logros mutuos, es común sentir que se merece más.
- Envidia hacia compañeros. Frecuente en el ámbito laboral o académico, donde no existe una relación cercana.
- Envidia hacia personas con éxito.
La envidia surge cuando deseamos lo que otra persona tiene, mientras que los celos se generan por el temor de perder algo que sentimos como propio. La envidia y los celos pueden ser destructivos cuando generan frustración personal o afectan negativamente a las relaciones.
La envidia se vuelve problemática cuando nos lleva a menospreciar nuestra vida o a sabotear los logros ajenos debido a la frustración. Los celos se manifiestan cuando sentimos miedo de perder algo que creemos poseer, y el problema surge cuando intentamos controlar a la otra persona.
Compararnos con los demás puede dañar nuestra autoestima, ya que cada uno tiene su propio camino y circunstancias. En las relaciones personales, respetar la libertad del otro y mantener la confianza son fundamentales para evitar dinámicas de control y desconfianza. Los celos patológicos, caracterizados por el control y la inseguridad, pueden requerir terapia para ser gestionados adecuadamente.
Dos emociones que a menudo se confunden, pero que tienen efectos muy distintos en nuestro bienestar, son la ambición y la envidia. Como has leído, la envidia es un sentimiento de malestar ante el éxito o las posesiones de los demás. Se basa en la comparación externa y en el deseo de obtener lo que otros tienen.
Un deseo interno de alcanzar metas y superarse. Está relacionada con la autorrealización y el crecimiento personal. Las personas ambiciosas no solo desean mejorar su situación, sino que trabajan activamente en ello. El principal indicador para diferenciarlas es cómo te sientes respecto al éxito de los demás.
Si ver a otros triunfar te motiva a mejorar, estás en el camino de la ambición. Si, en cambio, sientes malestar o incluso deseas que esas personas fracasen, probablemente estés experimentando envidia. Ambas emociones pueden coexistir en algún momento, pero lo importante es reconocer cuándo la envidia está tomando el control de tu mente y transformarla en ambición.
¿Por qué sentimos envidia?
Pero ¿por qué sentimos envidia? ¿Por qué algunas personas sienten más envida que otras? ¿Cómo podemos dejar de ser envidiosos? Si no te sientes bien contigo mismo es fácil caer en comparaciones en las que, por lo general, sales perdiendo.
Creer que no cumples con las expectativas de los demás puede hacer que veas a otras personas como «mejores». Cuando piensas que los éxitos de otros son solo suerte y no fruto de su esfuerzo es más probable que sientas envidia. Ser muy duro contigo mismo y fijarte metas inalcanzables solo genera frustración. A veces la envidia se alimenta de creencias rígidas sobre cómo deberían ser las cosas o las personas.
Señales de Envidia
Existen diferentes maneras de reconocer cuándo una persona actúa movida por la envidia. Así que si quieres evitar sorpresas y disgustos, te resultará muy útil identificar estas señales.
- Permanece alerta ante los elogios vacíos.
- Pasas a ser su competencia.
- Quiere destacar por encima de todos.
- Tiene necesidad de imitarte.
- Te desacredita e incluso te difama si encuentra la oportunidad.
La envidia no siempre se presenta con un cartel luminoso que diga “aquí estoy”. Muchas veces se cuela en pequeños gestos, pensamientos fugaces o incomodidades que no terminamos de entender. Reconocerla y ponerle nombre es el primer paso para transformarla. Negarla o disfrazarla de otra cosa hace que siga creciendo en silencio.
Vivir midiendo nuestra vida con la regla ajena nos desconecta de nuestro propio valor. A veces deseamos cosas que, en realidad, no forman parte de nuestras verdaderas metas. Minimizar nuestros éxitos y no alegrarnos por los de otros erosiona la autoestima y las relaciones. Ver de cerca los logros o estilos de vida de otros -sobre todo en redes- puede despertar inseguridades.
Cada reto es también una oportunidad. La envidia, bien entendida, puede convertirse en una brújula que nos señala dónde queremos crecer. Reconocer que la sientes no te convierte en “mala persona”. Cambia la comparación por la inspiración. Haz un ritual de gratitud por tus logros, por pequeños que parezcan, y felicita de corazón a quienes te rodean. Filtra lo que ves y a quién sigues en redes sociales. Comunica con asertividad.
¿Por qué sentimos ENVIDIA? Expertos revelan estrategias para transformar la Envidia en Éxito
Cómo Afrontar la Envidia
Uno de los pasos más importantes para afrontar la envidia es la comunicación asertiva. Hablar con la persona implicada puede parecer sencillo, pero encontrar el tono y las palabras correctas es esencial para evitar malentendidos o reacciones agresivas. La asertividad consiste en expresar tus emociones y necesidades sin agredir ni permitir ser agredido. Así logras un equilibrio entre firmeza y respeto, tanto hacia tus derechos como hacia los de la otra persona.
En situaciones de envidia es fácil quedar atrapado en la energía negativa de los demás. A veces, es imposible cambiar a las personas o el ambiente tóxico en el que están sumergidas. La solución más saludable es buscar entornos más positivos y rodearte de personas que celebren tus éxitos sin resentimiento.
La envidia ajena puede distraerte de tus metas. Cuando estás rodeado de personas que te envidian es fácil desviar tu atención hacia el exterior y dejar que los celos te afecten. Sin embargo, lo mejor que puedes hacer es mantener el foco en tus propios proyectos y logros.
Para algunos, ser objeto de envidia es un impulso para mejorar aún más, ya que confirma que tienen cualidades admirables. Detrás de cada muestra de envidia suele haber admiración oculta. En lugar de enfocarte en la negatividad, una estrategia efectiva es practicar la gratitud. Halagar a las personas que te rodean, agradecer por lo bueno que te aportan y valorar sus virtudes puede cambiar el tono de la relación.
Además, este comportamiento debe aplicarse también hacia ti mismo: reconoce y celebra tus propias cualidades y logros. Estar expuesto a la envidia de los demás puede ser desagradable, pero es una situación común. En lugar de centrarte en evitar la envidia, el enfoque debe estar en cómo reaccionar ante ella.
Diferentes estudios han demostrado que la baja autoestima y una pobre sensación de control aumentan las respuestas agresivas vinculadas a la envidia. Ante esto, es vital no dejar que la envidia te haga dudar de tu propio valor.
Como has podido leer, el origen del problema de la envidia bastante tiene que ver con tener la autoestima herida. Es decir, que el problema está en uno mismo, casi nunca en el otro. Una mentalidad muy competitiva o que entiende mal lo que esta significa y las comparaciones constantes nos hacen más vulnerables a este fenómeno psicológico.
Reconoce y Supera la Envidia
- Reconoce tu envidia. Este sentimiento no se suele exteriorizar e incluso, a veces, la persona no se lo reconoce ni a ella misma. Si no somos capaces de reconocer el problema y ser conscientes de ello, no podremos eliminarlo y esto nos impedirá avanzar en nuestros objetivos. Primero, medita a solas sobre tus sentimientos más profundos e identifica los que sean de envidia o celos. Cuando ya los tengas identificados, exteriorízalos con alguna persona de confianza que pueda ayudarte.
- No te compares. Evita las comparaciones con amigos, conocidos o familiares ya que cada persona es distinta y no es posible hacer comparaciones objetivas. Cada persona se encuentra en una situación, piensa y se comporta de una manera determinada. Esto hace que las circunstancias de cada uno sean diferentes. Por eso hay que tener presente que cada uno tiene su momento y sus oportunidades. No se puede ser siempre el centro de atención.
- Valora lo que tienes. El siguiente paso es quererse más y valorar lo que se tiene. Piensa en todas las cosas buenas que tienes en tu vida y las que quedan por venir. A veces, se obvian las cosas que realmente importan como la familia, los amigos o la pareja por cosas de menor importancia como el dinero o el reconocimiento de los demás. Trabajar día a día para mejorar las cosas que de verdad te importan en la vida es imprescindible para que crezca tu autoestima y para que valores lo que tienes y lo que eres.
- Alégrate por los demás. La mejor terapia para eliminar la envidia es alegrarte desde la sinceridad por los demás y sus logros. Celébralos como si fuesen tuyos. De esta manera tu grado de negatividad disminuirá, mejorará tu estado de ánimo y tu frustración y rabia irán desapareciendo. Se vive mucho más tranquilo cuando no se tiene nada que envidiar a los demás. El día que de verdad te alegres por el éxito de alguien al que antes envidabas, ¡enhorabuena!, habrás superado la envidia.
- Trabaja para ti y no para los demás. Por último, es importante que trabajes para ti y no para obtener el reconocimiento de los demás. Encuentra tu propia motivación y dedica tus esfuerzos a lo que de verdad te guste. Olvídate del reconocimiento y de presumir de tus logros.
La envidia puede ser una emoción difícil de manejar, pero con trabajo personal y, si es el caso, con ayuda psicológica profesional, es posible y resulta más sencillo transformarla en un sentimiento positivo. Comienza por identificarla, fortaleciendo tu autoestima y practicando la gratitud. Evita caer en comparaciones que te desgasten, celebra los logros de los demás y enfócate en tu propio progreso. Y ten presente que cada uno recorre su propio camino según sus propios desafíos y las oportunidades que se le presentan.
Recuerda siempre que al adoptar una actitud de aceptación de tus sentimientos y de gratitud abres la puerta a una vida emocional más plena y satisfactoria.
