De dónde nace el whisky: Historia y curiosidades de una bebida legendaria

El whisky, esa misteriosa y sofisticada bebida espirituosa, ha cautivado a amantes de todo el mundo durante siglos. Su rica historia, amplia variedad de estilos y compleja elaboración hacen que el whisky sea un tema apasionante de explorar. La historia del whisky es un viaje fascinante a través del tiempo y la geografía.

Aunque sus orígenes exactos son disputados, se cree que el whisky tiene sus raíces en Irlanda y Escocia hace más de 500 años. Originalmente, se elaboraba como una bebida para uso medicinal, pero con el tiempo se convirtió en una deliciosa bebida espirituosa.

El whisky se destilaba y envejecía en barricas de roble, lo que le daba su sabor distintivo y su carácter suave. En el siglo XIX, la destilación del whisky se extendió a otros lugares, como Estados Unidos y Canadá, dando lugar al bourbon y al rye.

El whisky se clasifica en función de su lugar de origen, ingredientes y proceso de elaboración.

El cuento chino y la disputa entre irlandeses y escoceses

Empezaremos por el cuento. O la historia poco o nada documentada sobre el origen del whisky…¡en China! Pero bueno, la verdad es que tampoco es tan sorprendente: cuando uno no tiene claro dónde se inventó algo, China siempre suena bien.

El caso es que hay quien asegura que dado que el whisky es producto de un proceso de destilación y este proceso se inventó en China a finales del siglo XIII, pues que blanco y en botella. Que por lo visto los chinos andaban buscando desesperadamente un brebaje que curase la peste bubónica y, entre pitos y flautas, se toparon con el whisky. Y ya está. No hay datos, no hay registros y no hay ninguna otra información que avale esta historia. Te la puedes creer o no.

Evidentemente, irlandeses y escoceses no se la creen. Ni de lejos. El whisky lo inventaron ellos. Los dos. Cada cual reivindica desde el orgullo su papel crucial en la historia de este apreciado licor. Las leyendas irlandesas presumen de que lo crearon ellos a partir de la llegada a la isla de San Patricio, que llegaba de la vieja Europa, con el fabuloso proceso de destilación bien aprendido.

Los escoceses, por otro lado, se agarran al papel. Al primer documento conocido en el que se hace referencia al licor, en tiempos del Rey Jacobo IV, donde en el Registro del Tesoro escocés figura la siguiente inscripción: “8 bols de malta de Fray Juan Cor para destilar”. Y eso, siendo justos, ya es algo más consistente. Además, por si eso fuera poco, siempre pueden alegar que San Patricio era escocés. Nacido en Escocia, vamos.

Pero los irlandeses tienen muy claro lo que los escoceses podrían hacer con su maldito papel y no desfallecen en la reivindicación de su invención. Hasta tal punto, que decidieron diferenciar su producto del de sus vecinos copiones añadiéndole una “e” en el nombre: whiskey. Esto se produjo para diferenciarse en el mercado americano de los whiskys escoceses que, durante una época, inundaron EE.UU con el lanzamiento de bebidas espirituosas más baratas y de menor calidad producidas usando el alambique “Coffey still”. Ahora, lo que es indiscutible, es que el whiskey, así escrito, es suyo. Todo suyo.

En fin, que es todo un lío. Pero, oye: si esta rivalidad ha servido para que cada día disfrutemos de más y mejores whiskys o whiskeys, pues buena sea. Yo, al menos, brindo por ello.

El agua de la vida: Calor para el cuerpo y para el alma

Antes de que los ingleses lo extendieran a lo largo del mundo con su llegada a Canadá y Estados Unidos, no se sabe a ciencia cierta si el whisky nació en Irlanda o en Escocia. Los primeros escritos en latín datan del siglo XII pero se creía que ya existía desde hacía varios cientos de años, cuando los griegos de Alejandría o los babilonios en Mesopotamia practicaban la destilación para producir perfumes. Aunque esta tecnología fue traspasada por los árabes a los latinos durante la Edad Media, la cultura celta ya sabía cómo destilar cebada y centeno.

El brebaje obtenido era considerado un regalo de los dioses que revivía a los muertos y calentaba durante el crudo invierno. Incluso darle unas gotas a un recién nacido era una ceremonia que unía al bebé con el clan de sus antepasados. No en vano, whisky, whiskey, wiski o güisqui son derivaciones en inglés y español de la palabra en gaélico escocés Uisge-beatha y del gaélico irlandés Uisce beathadh que significa aquae vitae, agua de vida.

Como consecuencia, en las abadíaslos monjes empezaron a destilar licor con “fines medicinales”. Para ellos, no era simplemente una bebida alcohólica, sino un elixir espiritual que curaba enfermedades y dolencias y alejaba malos espíritus. Debe de ser verdad porque hasta Bill Wilson, fundador de Alcohólicos Anónimos, pidió whisky en su lecho de muerte 😉

Whisky: una historia de guerras, impuestos y contrabando

Si bien desde el S.XVI existía un decreto real que limitaba su producción restringiendo su uso como fármaco a barberos o cirujanos, ya que también se usaba para preservar los cuerpos destinados a la disección, a los monjes no parecía importarles mucho y se lo pasaban por el forro. Por eso Enrique VII empezó a disolver los monasterios en Inglaterra y Escocia y los monjes entonces se escondían por la montaña para enseñar los secretos de su receta a los campesinos, que poco a poco fueron refinando la poción mágica convirtiéndola en un remedio casero para todo.

En el siglo XVII, la creciente demanda y popularidad del destilado motivó al Parlamento escocés a aplicar los primeros impuestos sobre la cebada y la malta. Los nuevos aumentos de las tasas a la importación favorecieron no sólo que la destilación siguiera siendo ilegal sino que habilitaron una era de contrabando jamás visto. Los pequeños destiladores pasaron a ser contrabandistas muy top y su tráfico ilegal era considerado como un acto patriótico y de rebeldía contra la ocupación inglesa.

En 1823, el Parlamento suavizó y racionalizó los impuestos, redujo las restricciones aplicadas a las destilerías que trabajaran con licencia y sentó las bases de la industria moderna del whisky. Años más tarde, dos hechos ayudaron a aumentar la popularidad del whisky. El primer factor fue la destilación continua, proceso de producción introducido en 1831, con el origen de los master blenders, maestros mezcladores, que dieron lugar a los diferentes blends, los whiskys mezclados.

Los británicos le deben mucho al vino

El whisky no siempre ha sido el licor predilecto de los británicos. Por aquel entonces su consumo en Inglaterra era modesto, ya que el pueblo prefería emborracharse con ginebra, mientras que la burguesía y aristocracia bebían coñac francés. Sin embargo, llegó el segundo factor. Dicen que bebía media botella cada noche antes de acostarse. Desde entonces, el whisky se fue fortaleciendo cada vez más a nivel mundial, sorteando incluso la Ley Seca en los Estados Unidos.

Si no es medicinal, no hay whisky que valga

Cuando Estados Unidos entró en la era de la prohibición con la Ley Seca, la mayoría de las bebidas alcohólicas fueron ilegales. Sin embargo, el Scotch whisky encontró una ingeniosa laguna: fue importado como medicina. En un giro irónico de los acontecimientos, esta bebida, que comenzó su vida como un elixir monástico, regresó a sus raíces medicinales, al menos en papel.

Según cuentan las malas lenguas, una persona en EE.UU podía llegar a consumir 88 botellas de whisky al año. Millones de recetas fueron prescritas durante la década de 1920 y 1930, en las que los médicos podían recetar litro y medio de whisky por persona al mes como máximo. Y casualmente, casi siempre solía caer enferma toda una familia numerosa necesitada de whisky.

10 Curiosidades Sobre el Whisky

10 curiosidades del whisky que no sabías

  1. Es un augurio de buena suerte para empezar bien el año: Ya sea whisky escocés, galés o whiskey irlandés, esta bebida se consume tradicionalmente durante los meses más fríos del año y es ideal para entrar en calor después del famoso baño de Navidad, cuando los locales se zambullen en aguas gélidas para dar la bienvenida al año nuevo.
  2. El pueblo de Jack Daniel’s en el que no se puede beber Jack Daniel’s: ¿Sabías que en el pueblo de Jack Daniel’s no se puede tomar un whisky en un bar? Este pueblo en el sur de Estados Unidos alberga la destilería donde se elabora la bebida desde 1866, pero irónicamente ningún establecimiento sirve alcohol y en las tiendas solo se vende cerveza y vino. Únicamente, como excepción, en la destilería se pueden comprar botellas especiales y probar pequeñas dosis de whisky.
  3. Icono de Hollywood y secundario de lujo: El whisky, ese gran actor secundario del que poco se habla. Desde la vieja época dorada del cine de Hollywood hasta algunas de las series de televisión más icónicas de la historia, siempre ha sido un protagonista más de la gran y pequeña pantalla.
  4. El favorito de las celebrities: Hollywood adora el whisky en sentido literal. No solo es el fetiche en ficción, sino que también despierta pasiones entre los famosos.
  5. La guerra del whisky, la batalla más surrealista de la historia: No ha habido una guerra más pacífica y más amistosa que la guerra del whisky. En un remoto rincón del Ártico, la isla Hans, un islote de medio kilómetro cuadrado, ha protagonizado un absurdo conflicto diplomático entre Canadá y Dinamarca durante medio siglo.
  6. Whisky a muerte, el origen de un dicho popular: Se dice que un funeral escocés es más alegre que una boda inglesa. No solo por evocar el pique entre escoceses e ingleses, sino para reafirmar que el consumo de grandes cantidades de whisky está bien visto en los entierros escoceses.
  7. Whisky on the rocks-¿Por qué whisky en las rocas?: En los bares, rocks (rocas) se refiere al hielo. Cualquier licor puede servirse in the rocks, pero lo más frecuente es oír Whisky on the rocks.
  8. Whisky hasta en la sopa, por la noche y por el día: Lo que la mayoría de los amantes del whisky seguramente desconozcan y que deberían saber es que existen productos singulares de whisky que no tienen nada que ver con el alcohol. Uno de ellos, por ejemplo, son los preservativos de whisky.
  9. Whisky en cuerpo y alma: Si te sirves whisky en un vaso transparente, bebes un poco y lo pones de nuevo sobre la mesa, comprobarás que unas marcas del whisky se quedan impregnadas en el borde. Esas marcas son conocidas como “las piernas del whisky” y dejan ver la fortaleza, el cuerpo y la viscosidad del licor.
  10. Whisky en el aire, el héroe celestial: En el invierno de 2012, en el aeropuerto de Alicante, un piloto de la compañía Scandinavia no conseguía despegar debido al hielo formado en las alas del avión. Como allí no están acostumbrados a ese tiempo, no contaban con máquinas para quitar hielo ni líquido anticongelante. El piloto, desesperado, pidió todo el whisky disponible en el avión.

Tipos de whisky y países productores

Las principales clases de whisky que tenemos atendiendo a su elaboración son:

  • Whisky de malta: elaborado con malta de cebada. Si la malta proviene de una única destilería se conoce como “Single Malt”. Si es una mezcla de whiskies de diferentes destilerías, pero todos de malta, entonces se etiqueta como “Malt”.
  • Whisky de grano: elaborado con cebada sin maltear y otros cereales que pueden estar malteados.
  • Blended o whiskies mezclados: es el resultado de mezclar whiskies de malta y de grano.

Cada país tiene su forma particular de hacer whisky, lo que da lugar a una rica variedad:

  • Escocia (Scotch Whiskies): sus whiskies son de malta de cebada y agua escocesa. Generalmente son destilados 2 veces, en algunos casos 3. Se envejecen en barricas de roble que han contenido anteriormente bourbon.
  • Irlanda (Whiskies Irlandeses): también son de malta de cebada, pero se destilan 3 veces para darle suavidad. El envejecimiento se realiza en barriles de roble que anteriormente han contenido Jerez.
  • Canadá: el whisky canadiense se hace a partir de centeno malteado y maíz. El envejecimiento en barriles debe ser de al menos 3 años.
  • Estados Unidos: el whiskey de este país se elabora por ley con un contenido superior al 51% de maíz. El conocido como Bourbon Whiskey es destilado y envejecido en el estado de Kentucky.
  • Japón: los whiskies de este país oriental están adquiriendo mucho renombre por su alta calidad. El proceso de elaboración es prácticamente idéntico al de Escocia.
  • India: la mayor parte de la producción de whisky indio proviene de melazas fermentadas, por lo que se considera whisky únicamente en la India.
  • España: y por supuesto no podemos olvidarnos del güisqui segoviano que con sus destilerías en Palazuelos de Ledesma se ha encargado de alegrar a los españoles desde 1963. Hablamos de la empresa Destilería y Crianza del Whisky S.A. más conocida como DYC.

El proceso de elaboración

El whisky se distingue por su meticuloso proceso de elaboración, que combina técnicas tradicionales y modernas. Todo comienza con la selección de granos de alta calidad, que se muelen y mezclan con agua para formar un mosto. Este se fermenta con levadura, transformando los azúcares en alcohol. La destilación, realizada en alambiques de cobre, permite obtener un líquido puro y concentrado. Finalmente, el whisky envejece en barricas de roble, donde adquiere sus característicos sabores y aromas, como notas de caramelo, vainilla y madera tostada.

Aquí hay una tabla que resume el proceso de elaboración del whisky:

Etapa Descripción
Malteado El grano se remoja y germina para liberar enzimas que convertirán los almidones en azúcares fermentables.
Maceración La malta se mezcla con agua caliente para extraer los azúcares fermentables.
Fermentación Se añade levadura al mosto para convertir los azúcares en alcohol.
Destilación El líquido fermentado se destila para aumentar la concentración de alcohol.
Maduración El whisky se envejece en barricas de roble durante varios años.

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