El 6 de abril se cumplen 37 años de la desaparición de David Guerrero Guevara, el conocido como 'niño pintor de Málaga'. Un caso que ha levantado muchas incógnitas y que aún no se ha podido resolver. Se le perdió la pista el 6 de abril de 1987, cuando tenía 13 años y un prometedor futuro artístico. Desde entonces, no se sabe absolutamente nada sobre este pequeño.
Estatua del Cenachero, símbolo de Málaga. La peña El Cenachero es un lugar clave en la investigación de la desaparición de David Guerrero.
Un Talento Innato Truncado
Hace 31 años una familia malagueña vio truncada su vida; el mediano de tres hermanos dejó de ser David Guerrero para convertirse en "el niño pintor" y nada volvió a ser lo mismo: con 13 años y un talento innato para la pintura, desapareció sin dejar rastro.
A sus 13 años, David Guerrero era considerado todo un portento de la pintura en Málaga, con un gran potencial llamado a ser el futuro Picasso. De forma progresiva, sus cuadros adquieren fama hasta conseguir que su última obra se exponga en una galería de arte.
Tras un amplio conocimiento público de su desaparición e investigaciones, una faceta en la que se ha profundizado poco es en la obra de David, amplia pese a su corta edad, con más de 200 creaciones entre dibujos a lápiz, bolígrafo, carboncillo y pastel, además de pinturas al óleo.
"Para David el arte era su manera natural de vivir. Lo hacía puramente por el placer que le proporcionaba", declara a Efe Raúl, el hermano menor, que resalta que alcanzó "niveles de seguridad y destreza técnica que resultan raros en estudiantes de arte adultos". Siguió los pasos de David y en la actualidad es artista y profesor de Arte en la Universidad de las Artes de Londres.
La obra de David es la de un ser autodidacta, de su tiempo, creativo y ecléctico, muy alejado de la imagen de pintor religioso que quedó en la conciencia colectiva por su famoso óleo del Cristo de la Buena Muerte, última creación y única que realizó por encargo.
Raúl destaca, además de su buen hacer técnico, la "inventiva" y "expresividad" con que dotaba sus obras, que tiene que ver -afirma- con que para él no existía jerarquía de géneros o estilos.
Durante la inauguración, en la primavera de 1987, un periodista le propone hacer una entrevista unos días después. El menor accede, aunque cuando sale de casa se pierde su rastro para siempre.
Antonia Guevara, la madre de David Guerrero, nunca ha perdido la esperanza de encontrar a su hijo.
El Día de la Desaparición
David Guerrero, de 13 años, y con un futuro prometedor como pintor, salió de su casa situada en la barriada malagueña de 25 años de Paz con destino a la galería de arte La Maison, donde tenía prevista una entrevista con el periodista de Radio Popular, Paco Fadón, debido a que tres días antes David había expuesto unos cuadros encuadrados dentro de una muestra de Semana Santa.
Seguidamente, el joven tenía previsto dirigirse a la peña El Cenachero, donde desde hacía algo menos de dos años recibía clases en una academia de pintura, a cargo de, la mayor parte de las veces, un primo de su madre, el pintor malagueño José Guevara Castro.
El día de su desaparición el primero en percatarse de ésta fue su padre, Jorge Guerrero, cuando fue a recogerlo a la peña. Allí le dijeron que no había acudido. Al dirigirse a la galería de arte, tampoco obtuvo noticias de él. El padre siguió indagando sobre los pasos de las actividades que tenía y descubrió que tampoco había acudido a la entrevista que tenía prevista en La Maison.
Concretamente en los 150 metros que separaban su casa de una parada de un autobús, que nunca llegó a coger. El hermano y el periodista aseguran que nunca pudieron situar el lugar de la desaparición debido a que ningún conductor de las líneas de autobuses que iban desde Huelin al centro vio al niño subirse en alguno de los autobuses.
Sin embargo, explican que "hay que tener en cuenta el gran número de personas que iban ese día al centro de Málaga para asistir a la reinauguración, por parte de la Reina Sofía, del Teatro Cervantes, lo que dificultaba sobremanera que un conductor recordase a una persona concreta".
En la sección "Se ha escrito un crimen" recordaremos una de las desapariciones más inquietantes de los años 80, la del niño pintor de Málaga David Guerrero, que desapareció el 6 de abril de 1987.
Misterio de la desaparición del niño pintor de Málaga | Relatos del lado oscuro
Investigaciones y Pistas
La policía desechó el secuestro por motivos económicos porque la familia no recibió nunca una petición de rescate y Jorge Guerrero era mecánico de una empresa de confección, por lo que tenía recursos económicos limitados. Los investigadores siguieron varias pistas a lo largo de los años.
La pista más creíble apareció en 1990, cuando se descubrió que un ciudadano suizo de 70 años tenía en su casa un dibujo con rasgos muy parecidos a los del niño. Este hombre había estado en Málaga entre marzo y abril de 1987 y podría haber entrado en contacto con David unos diez días antes de su desaparición, como declaró la camarera de un hotel, aunque finalmente la pista de la camarera no pudo comprobarse, ya que no declaró esto mismo en sede judicial.
El niño incluso realizó una caricatura, que supuestamente identificaba a este hombre y ese dibujo se lo regaló David unos días antes de su desaparición a una compañera suya del colegio. La niña lo compartió con la directora y ésta con los investigadores.
No obstante, el exinspector de Policía asegura que hubo una pista que "no se pudo agotar por distintos escollos que fueron surgiendo". Tres años después de la desaparición, la camarera de un hotel declaró ante la Policía que en la habitación de un ciudadano suizo encontró una servilleta en la que estaba anotado el nombre del menor y el barrio en el que vivía.
Los agentes consiguen una imagen del hombre suizo y coincide, aparentemente, con una caricatura que el niño pintor de Málaga dio a una amiga. Este hombre, según detalla el exinspector O'Donell, "por sus tendencias estéticas, se dedicaba a fotografiar a los niños por la calle, pidiéndoles permiso, y guardaba sus fotografías en la habitación del hotel".
A pesar de los esfuerzos de la Policía, únicamente se pudo investigar las pertenencias de este señor en Suiza porque murió en Marruecos y las autoridades del país no autorizaron la investigación. La mala suerte deja esta pista en un callejón sin salida.
En 2018 la madre de David, Antonia Guevara, recibió en su domicilio una carta anónima y en esa carta se hacía mención a un tal "Gervasio". "Los culpables están allí (...) en la calle Granada se esconde la verdad", avanzaba la carta. El anónimo le pedía a la familia que siguiesen esa pista: "Fue planeado, Antonia.
A partir de ese momento, el hermano mayor de David, Jorge, empezó a investigar esta pista. Con la ayuda de su amigo y periodista Daniel Carretero certificaron la existencia de Gervasio gracias a los testimonios de algunos supervivientes de la peña, que había cerrado hacía 25 años. Hasta seis testigos confirmaron la existencia del tal Gervasio, aunque ninguno supo concretar sus apellidos o dirección. El cierre de la peña imposibilitó acceder a sus archivos y encontrar a personas vivas de la época también.
Por eso ahora buscan a Gervasio, varón de nacionalidad española, entonces de entre 40 y 50 años, ahora tendría entre 72 y 82 años de edad, y vinculado o relacionado de alguna manera con la peña cultural y flamenca El Cenachero. La clave puede estar en la colaboración ciudadana.
Sin embargo, en el caso hubo testimonios y personas que la policía no tuvo en cuenta y que han descubierto Jorge Guerrero y Daniel Carretero. Aseguran que han tenido conocimiento de la versión del pintor malagueño Rafael Jaime Calderón, que de acuerdo a su testimonio, coincidió con David Guerrero en la galería de arte La Maison la tarde del 6 de abril de 1987, y que les indicó que sustituyó a José Guevara el día que desapareció el niño y en los días posteriores, ya que éste se encontraba de viaje en Madrid.
Un testimonio que sostienen no fue tenido en cuenta por los investigadores, pese a que el pintor asegura que se lo comunicó a uno de los policías tras la desaparición de David. Por otro lado, el segundo lugar donde se ubicó a David Guerrero fue en la peña flamenca. Estos dos testimonios recabados contradicen la versión policial que mantenía que David Guerrero no llegó a estar el día de su desaparición ni en la galería ni en la peña El Cenachero.
A esto se une la existencia de otro escrito, también anónimo, que situaba a David en esa peña. Esta carta o anónimo se encuentra en la Comisaría Provincial de Málaga.
Los últimos testimonios que han recabado sitúan al pequeño, que por aquel entonces tenía 13 años, en el número 1 de la calle Ángel, el auténtico lugar donde sus hermanos creen que desapareció. El punto en el que confluyen la peña El Cenachero y la academia donde el niño aprendía a pintar. Así lo han corroborado los familiares de F.R y F.S., números uno y dos de la última junta directiva de la peña. Según su relato, aquel día David fue visto en el edificio, aunque nunca llegara a pisar la academia.
La Reapertura del Caso y Nuevas Esperanzas
En febrero de 2020 la Policía Nacional reabría el caso del ‘niño pintor’ de Málaga 33 años después de su desaparición y lo hacía gracias a los avances desarrollados en el laboratorio de ADN de la Guardia Civil. En este se encuentran almacenados todas las pruebas de ADN de investigaciones abiertas, y en otro, los perfiles de ADN de posibles sospechosos con 23 países conectados.
Cuando los datos concuerdan: match positivo, así se llama, y se puede ver cómo los perfiles genéticos son iguales. Es lo que ha ocurría con el caso de David Guerrero, al que se le perdió la pista el 6 de abril de 1987, cuando tenía 13 años y un prometedor futuro artístico.
El 'Diario Sur' fue el primero en desvelar que se estaba reconstruyendo la investigación sobre la desaparición del niño pintor. Y todo gracias a un dibujo encontrado por una amiga del joven en el buzón de su casa. Debería haber estado custodiado pero no, apareció en el buzón de la joven. Además la familia había recopilado datos y testimonios sobre las últimas horas en las que David fue visto.
Lo encontró el 4 de octubre de 2019 y acudió a la comisaría junto con el hermano del joven pintor para entregarlo como prueba. El dibujo, hecho a lápiz era una caricatura de un hombre que la policía relacionó con la foto de un ciudadano suizo que se hospedó en un hotel de Málaga. Las sospechas le señalaban pero no se pudo demostrar nada.
Trabajaban a destajo, pero sin los medios que hay ahora. Ahora, con los avances técnicos, la familia vuelve a ver renacer su esperanza de encontrar alguna respuesta a las muchas preguntas que se han hecho durante estas décadas. Y para ello es fundamental el laboratorio de ADN de la Guardia Civil.
Pasado el tiempo, una ilusión puede devolver a su familia un poco de luz entre tanto sufrimiento. Los hermanos de David, Jorge y Raúl, pensaron hace dos años en crear una exposición con sus obras como homenaje al pintor y también a su padre, fallecido en 2015.
La Hipótesis de la Pederastia
Los hermanos del niño, por «descarte» del resto de teorías, consideran que se debe profundizar en la hipótesis de que David fuese víctima de una red de pederastas. Esta posibilidad cobró fuerza a finales del pasado año, cuando un ciudadano apuntó a un supuesto grupo de pedófilos que eran vecinos de la barriada malagueña de El Perchel y que supuestamente comentó hace años que un tal Gervasio se jactaba de estar implicado en la desaparición del pequeño. La Policía lo investigó. No obstante, según informó el Diario Sur, esta línea de investigación se ha ido difuminando.
Los Guerrero, sin embargo, insisten: quieren que se investigue la figura del misterioso Gervasio, debido a que hasta seis testimonios diferentes los sitúan en el entorno de la peña El Cenachero.
Alrededor del inmueble señorial que se levanta en el número 1 de la malagueña calle Ángel, en cuya segunda planta se encontraba la academia de dibujo a la que el niño no llegó, gravitan las pesquisas de estos improvisados detectives. Allí nos cita el tercer implicado en esta investigación que -calculan- en un año se convertirá en libro: el periodista malagueño Daniel Carretero.
El esqueleto de sus averiguaciones lo forman dos hipótesis: los testimonios que señalan que el edificio fue el último lugar donde estuvo en realidad el niño pintor, y la difusa figura de un individuo supuestamente relacionado con una peña flamenca a la que estaba vinculada la academia y al que nadie encuentra. Unos indicios que les llevan a pensar que David pudo ser víctima de una red de pederastia.
Jorge y Daniel encontraron detalles que los impulsaron a seguir esta pista. Lo primero que les llamó la atención fue la peña: no sólo salía en la carta anónima, sino que también aparecía mencionada en el sumario del caso, aunque sólo de soslayo, pese a su proximidad con la academia de pintura. Fue a raíz del testimonio de una mujer que declaró que había visto a David en compañía de un adulto durante un viaje en tren a Barcelona, y la descripción de ese hombre llevó a los policías hasta uno de los socios de El Cenachero, A.P.A. Los agentes le pincharon el teléfono. Sin resultados. Y las averiguaciones en torno a la peña quedaron ahí.
El Cristo de la Buena Muerte, una de las últimas obras de David Guerrero.
El Caso Archivado y la Búsqueda Continua
El caso se archivó de forma provisional en julio de 1996, y la ausencia de nuevas líneas de investigación, así como la prescripción de los posibles delitos ha hecho que, judicialmente, éste sea un caso cerrado.
La Interpol consideró la desaparición de David Guerrero Guevara, que ahora tendría 45 años, como una de las más desconcertantes de la historia, aunque la búsqueda ya se ha desactivado en su web y oficialmente no se le busca.
En septiembre de 2016, Antonia tuvo que realizar el trámite de dar por muerto a su hijo a raíz de la muerte de su esposo y a efectos de herencia. En diferentes medios impresos, Antonia, la madre de David ha expresado que no quiere hacerse ilusiones, pero se encuentra esperanzada porque las últimas pistas podrían reabrir de nuevo el caso.
Ella resalta que la Policía se esforzó mucho aunque es cierto que se perdieron varias horas cuando su marido quiso poner la denuncia de desaparición porque en la comisaría le dijeron que era muy pronto. Antonia considera que en las desapariciones, los primeros momentos siempre son claves.
Ocho meses después de su desaparición, su hermano Raúl, hace 42 años, hizo el primer llamamiento público a través de los micrófonos de la cadena SER Málaga durante las navidades de 1987 para que volviese a casa. Esta aparición pública la recogió el programa La Tarde Aquí y Ahora de Canal Sur.
Juan Antonio O’ Donnell, entonces inspector jefe destinado en la Comisaría del aeropuerto, ha reconocido en multitud de ocasiones la frustración que la falta de pruebas sólidas supuso a los agentes implicados en aquella época. “Para ellos fue desconcertante. Se dejaron la piel, las horas y las noches en sus esfuerzos personales. Aún al hablar de eso tienen un gesto de tristeza. Muchos ya se han jubilado”, explica el funcionario.
“Nuestra investigación es una rendición de cuentas de todo lo que se ha hecho mal”, dice Jorge. También una llave para abrir otras líneas de trabajo policial que la familia considera que deben explorarse. «Hemos recopilado una importante cantidad de información susceptible de ser investigada», subraya el hermano mayor. Aunque no puede esconder un cierto pesar por la escasa atención que, dice, les han prestado los responsables policiales hasta el momento: «Nos han dicho que no se quieren contaminar».
Homenaje a Través del Arte
Jorge y Raúl Guerrero eran unos niños cuando la vida los cambió. Jorge tenía 15 años; seis menos su hermano Raúl. Ahora, más de tres décadas después, el mayor trabaja en una tienda de ropa de Málaga y el pequeño ha sido profesor de arte y de español en Londres. Ninguno es detective, aunque podrían parecerlo. Porque en verano de 2018, los dos hermanos Guerrero decidieron aunar fuerzas y ponerse a investigar junto a un periodista. Su objetivo: resolver uno de los grandes misterios de la crónica negra española, que a ellos les tocó tan cerca: la desaparición de su hermano David.
'La exposición' es un documental fruto del trabajo durante tres años con la colaboración de la familia de David Guerrero Guevara, desaparecido en 1987 con trece años de edad. Los medios de comunicación suelen refererirse a él como 'el niño pintor de Málaga', ya que David había mostrado buenas dotes para el dibujo y la pintura desde muy temprana edad.
Sin embargo, en 2020 fue reabierto tras la aparición de un anónimo que citaba a un posible sospechoso. Por otro lado, una investigación de uno de los hermanos de David junto al periodista Daniel Carretero ha recabado nuevos datos sobre el último lugar donde fue visto David. Hemos pretendido ahondar en la vocación artística de David a través de los recuerdos familiares en torno a sus obras y a una infancia de los años ochenta marcada por la afición a dibujar y pintar, con influencias como los tebeos de Ibáñez o la referencia a estrellas de la música, películas, personajes famosos y series de TV que bullían ante los ojos de David y de sus hermanos.
La exposición ‘Dibujos de una época’ se celebró en Málaga en 2018 para mostrar dibujos y pinturas de David Guerrero Guevara, desaparecido en 1987 cuando tenía trece años de edad. Pronto, los medios de comunicación se refirieron a él como ‘el niño pintor’ y, tras años de investigaciones dentro y fuera de España, aún se desconoce qué le sucedió.
Raúl, el pequeño, vive en Londres. Durante una visita a Málaga, restaura un dibujo de David que hace poco ha encontrado Jorge, el hermano mayor. Devolver a la vida esos colores y trazos será también recordar una época, la de la infancia en los años ochenta, la de pasar horas lápiz en mano junto a David. Descubriremos que Raúl también ha dedicado su vida a dibujar y a pintar, con exposiciones en la capital londinense.
Para Raúl, el verdadero artista de la familia es Jorge, que concibió la idea de la exposición y prefiere ausentarse cuando grabamos la restauración del dibujo. A Jorge no le gustan las cámaras, pero está muy presente en las obras de David.
