Cuando tu bebé cumple un año, es habitual que ya no necesite tomar biberón durante la noche. Sin embargo, algunos pequeños todavía piden una o más tomas nocturnas. Si notas que tu bebé utiliza el biberón para siestas, la hora de dormir o lo necesita para volver a dormirse en los despertares nocturnos, es el momento de considerar cómo eliminarlo gradualmente.
¿Por Qué es Importante Decir Adiós al Biberón?
La leche (y aún más los zumos/jugos) están llenos de azúcares que se pegan a los dientes y pueden causar caries, además de otros efectos nocivos. Lo ideal es lavarlos antes de la hora de ir a dormir, inclusive, es algo que puedes hacer desde muy bebé pasando una gasa por sus encías.
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Consulta a tu pediatra. Si te da luz verde porque no hay alguna circunstancia en especial en cuanto al peso y desarrollo de tu peque, ¡Adelante!
Estrategias para Eliminar el Biberón
1. Introduce una Taza
Lo ideal sería introducirla desde los 6-9 meses. Empieza por decir adiós al biberón a la hora de la comida. Después de la cena. ¿Ya? Ahora la del desayuno. Y por último, la hora de dormir.
2. Reduce Gradualmente las Tomas Nocturnas
Si cena bien, en la mayoría de los casos, no necesitará este biberón extra para dormir la noche completa. Si, este último paso te parece complicado, lo puedes hacer de forma gradual. Ofrece una taza de agua en vez de su biberón en la rutina nocturna.
3. Preparación y Comunicación
Avísale tiempo antes. Dile 3 a 5 días antes que ya es hora de dejar el biberón. Y lo más importante, ¡tu actitud! Debes decirlo con confianza, con calma y seguridad. Empieza por reducir los biberones. Durante los días anteriores a “El gran día”, reduce la cantidad de biberones que toma al día así como la cantidad. Recopila todos los que estén “por ahí”.
4. El Gran Día
Cuando finalmente llegue, avísale que llegó el momento y recuérdale que han hablado de esto ya por varios días. Acepta la posibilidad de retroceso. Puede ser que todo vaya mejor de lo que te esperabas… y de repente, se da cuenta que esto es para siempre y entonces ya no le gusta. Recuérdale cariñosamente que ya no hay más biberones, ofrécele tu compañía.
5. Considera las Necesidades de Sueño de tu Bebé
Los niños necesitan dormir más que los adultos, aproximadamente el doble pero no lo hacen todo seguido, si no durmiendo a ratos. También necesitan dormir cada menos tiempo, y tomar un biberón muchas veces les tranquiliza y facilita el sueño. Puedes prolongar su sueño retrasando su última toma antes de dormir, o que sea más cuantiosa. De este modo estará más saciado.
Si tu pequeño se despierta de noche y sólo consigue calmarse y conciliar el sueño de nuevo si toma biberón, puedes prepararle uno con poca cantidad de leche de fórmula. A la noche siguiente, cuando vuelva a reclamar su biberón, puedes darle un poco menos de cantidad, y así progresivamente.
6. Crea un Ambiente Relajante
Es importante que las últimas horas del día sean tranquilas, y evitar los juegos demasiado enérgicos. Intenta crear un ambiente relajado, como leerle un cuento o cantarle una nana.
Lactancia y Sueño
Lactancia y sueño… ¿Están relacionados? Es posible que tengas dudas de por qué tu bebé no duerme mejor. La realidad es que un bebé debe despertarse, es sano y es seguro que así lo haga. La lactancia materna además de alimento proporciona seguridad, tranquilidad y calma. Justamente lo que necesita el bebé para poder dormir tranquilo.
Sí, lo son. Cierto es que, evidentemente, se crea una asociación teta-sueño, pero que si no es teta-sueño será pasillos-sueño / cochecito-sueño / biberón-sueño, etc. Y si necesitas ayuda o quieres acompañamiento, nos encuentras en nuestra app gratuita sobre lactancia materna y maternidad LactApp, que puedes descargar para iPhone y Android.
Dar el pecho a tu hijo, evita el problema de las tomas nocturnas con biberón.
Una de las ‘manías’, por llamarlo de alguna manera, que tienen muchos bebés (y que los padres sufren por las noches) es el tomar biberones para conciliar el sueño en los que los expertos llaman microdespertares. “Todos tenemos microdespertares de los que al día siguiente no somos conscientes: beber agua, recolocar las sábanas, quitarnos calcetines... son cosas que hacemos ‘mientras dormimos’ durante estos microdespertares. Los bebés generalmente necesitarán en sus despertares lo mismo que han necesitado para conciliar el sueño, y si no son capaces de hacerlo solos, estos microdespertares se acabarán convirtiendo en auténticos despertares para los que necesitarán ayuda para volver a dormir”, nos explica Lucía García Rodríguez, Psicóloga y Asesora de sueño infantil, fundadora de Calma el Caos (www.calmaelcaos.es).
Y es que según habrás leído en innumerables ocasiones, el sueño de los niños es evolutivo y madurativo, y por supuesto, cada niño es un mundo. Sin embargo, a la hora de dormir, para que un bebé tenga un descanso verdaderamente continuado y reparador debe cumplir una serie de requisitos como “que se duerma sin necesidad de muchas ayudas, que se sienta seguro en su espacio de dormir, y que haya llegado a la noche con una presión de sueño adecuada”, asegura la experta.
Asimismo, también dependerá de “si se acuestan con demasiado sueño porque la siesta ha sido hace mucho tiempo, han dormido poco durante el día”… O, por el contrario, “si ha dormido mucho tiempo durante el día es probable que el sueño diurno le esté comiendo horas de sueño nocturno. El equilibrio es básico”, asegura.
¿Por qué lo hacen?
La cuestión es sobre todo mental. Hay que partir de la base de que no es lo mismo hablar de un bebé de 2 meses que de 2 años porque, el primero necesita de esas tomas nocturnas para alimentarse mientras que para el segundo esta es la forma que tiene de conciliar el sueño. El problema aparece cuando el bebé va creciendo y esos despertares ya no son por hambre sino por otros motivos, y “nosotros seguimos actuando igual, dándole biberón. De esta forma, estamos haciendo que tenga la necesidad siempre de reenganchar el sueño con el biberón y, probablemente, no conozca otra forma de hacerlo”, nos dice la asesora de sueño. “Al final, es dependiente del bibe para dormir, y esto es precisamente lo que le está dificultando tener tiradas más largas de sueño, y lo que hace que necesite de otras personas para volver a conciliarlo”, añade.
¿Qué podemos hacer para intentar quitarle ese ‘vicio’?
El biberón se debería dar con luz y luego, apagarla para el momento de irse a dormir. Otra opción será no darle biberón hasta que no hayan pasado un número mínimo de horas. “Es posible que los despertares vayan desapareciendo a medida que haces esto, pero también es posible que se mantengan, pero tu bebé ya no necesite los biberones. En este caso, poco a poco, tendrás que ir ayudando a que logre dormirse con menos apoyo . En primer lugar, hay que ser conscientes de que quizás tu bebé no se esté despertando porque tenga hambre sino por cualquier otro motivo. “Que haya dormido mucho durante el día, o que esté nervioso porque se ha acostado “pasado de sueño”, que tenga dolor de tripa, dientes, o que necesite cariño porque os ha visto menos durante el día.
Es importante hacerlo poco a poco y no intentar quitar todos los biberones de un día para otro. Según la experta: “Esto provocará que vuestro peque pase mucha hambre, mejor id disminuyendo la cantidad de leche que toma en cada toma hasta que estéis listos para ir eliminando biberones. Si tenéis dudas, hablad con su pediatra puesto que hay unas recomendaciones de cantidades máximas de leche que se deben tomar. “No os ancléis en ‘sobrevivir una noche más’, al final esto es ‘pan para hoy y hambre para mañana’”, dice la experta. Y es que llevar a cabo esta serie de cambios en el bebé puede provocar lloros y noches más intensas, pero volver a caer en darle un biberón no hará más que “afianzar la idea en su cabecita de que la única forma que tiene para calmarse y dormirse es tomar el biberón”.
Biberones Anti-Cólicos
En el mercado hay infinidad de biberones anti-cólicos, pero no todos son iguales o cumplen las mismas funciones, entonces: ¿cuál debo escoger? ¿qué aspectos tengo que tener en cuenta? Para garantizar una experiencia lo más natural posible y un momento tranquilo durante y después de cada toma, el mecanismo anticólico debe funcionar de forma gradual, es decir, que las válvulas en cada toma se tienen que adaptar al ritmo de succión e intensidad del bebé, ya que éste varían en cada una de las comidas y momentos del niño.
La colocación adecuada es también importante cuando damos un biberón. El ambiente debe ser tranquilo y relajado, los pequeños deben sentir la cercanía de la madre o el padre, aunque no estén lactando directamente del pecho materno. La higiene es siempre fundamental.
Rutinas de Sueño
¿Cómo y cuándo adoptar una rutina del sueño? ¿Cuánto duerme un bebé de tres meses? ¿Y un niño de hasta un año? ¿Cuáles son sus horarios de sueño? Ser padre y madre implica no dejar de hacerse preguntas...
Muchas madres dicen que su bebé se mueve mucho al dormir. Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme…, no te preocupes: ¡es completamente normal! La fase del sueño inquieto ocupa la mayor parte de este ciclo (entre el 50 y el 60 %). Durante este tiempo, el bebé se mueve, se chupa el dedo o el chupete e incluso puede hacer ruiditos.
Todos los expertos coinciden en una cos: recomiendan poner a dormir a los recién nacidos tumbados boca arriba durante los primeros pocos meses de vida (esta posición reduce el riesgo de muerte súbita infantil en un 50 %) aunque te parezca que tu bebé está más cómodo bocabajo cuando lo tienes en brazos. A partir de los seis meses de edad, el bebé será capaz de girarse por sí solo y es posible que lo encuentres durmiendo bocabajo, aunque tú lo pongas en la cuna boca arriba.
Lo único que necesitarás (además de un body y un pelele) es un saco de dormir.
Como puedes imaginar, durante su primer año de vida, las necesidades de sueño del bebé cambiarán de manera considerable. ¿Cuánto duerme un recién nacido? A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día (pero no del tirón, por desgracia, por más que los padres TAMBIÉN necesiten dormir…), con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas, o incluso más en el caso de algunos niños. Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día.
A partir de ahora, tu bebé dormirá entre 12 y 15 horas al día. Poco a poco, irás descubriendo sus patrones de sueño y serás capaz de anticipar cuándo necesita dormir: además de durante la noche, tu bebé necesitará hacer tres siestas hasta que tenga seis meses (una por la mañana, una al mediodía y una al final del día) y, en los meses siguientes, pasará a hacer solo dos siestas (una por la mañana y otra por la tarde). Cuando cumpla los cuatro meses, será capaz de quedarse dormido solo y de volver a dormirse solo si se despierta.
Como probablemente sepas, los recién nacidos no distinguen entre el día y la noche. En esta fase, su reloj biológico (que permite ajustar las horas que pasamos despiertos y dormidos) todavía no está sincronizado. Ahora bien, entre las ocho y las diez semanas de vida, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Y cuando tenga entre cinco y seis meses, podrás empezar a aplicar una rutina de sueño para ayudarlo a dormirse más fácilmente.
El tercer mes de vida de un bebé suele ser un acontecimiento que los padres y las madres con falta de sueño esperan impacientes. Y es que, a esta edad, un bebé normalmente pesa cinco o más kilos, lo suficiente para poder esperar entre dos tomas. Por este mismo motivo, llegados a este punto, algunos bebés empiezan a dormir más durante la noche que durante el día, y a intervalos más largos.
Para ayudar al bebé a quedarse dormido, iniciar una rutina de sueño puede ser de ayuda, como explica Emmanuelle Rigeade: «Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. En los primeros meses, procura tenerlo en brazos y que te sienta cerca, y luego establece rutinas y crea un entorno seguro». A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques.
Vamos a revelarte un secreto para establecer una rutina de sueño eficaz: repítela cada día para que tu bebé detecte pistas y asocie cada momento con el paso siguiente. Prepararlo para una siesta será diferente de prepararlo para dormir por la noche. Antes de acostarlo, puedes darle un baño y un masaje (recuerda que no conviene que sea «demasiado largo» porque tendrás que dárselo cada noche), luego ponle el pijama y mételo en su saco de dormir.
Si tu bebé todavía no tiene unos horarios de siestas (o sueño nocturno) establecidos, algunas señales te ayudarán a saber cuándo es el momento oportuno para ponerlo a dormir. Por descontado, si bosteza, se frota los ojos o empieza a llorar o gimotear, sabrás inmediatamente qué hacer. Pero también es posible que hayas vivido situaciones en las que tu bebé parece estar en plena forma… aunque sea su hora de dormir. Un truco: intenta meter al niño en la cama antes de que transcurran diez minutos de estos primeros indicios de cansancio para que le resulte más fácil dormirse.
Es por la noche, el bebé está limpio y ha comido, notas que está cansado, pero, aun así, nada parece calmarlo. Esta situación, muy conocida y generalizada entre padres y madres (no te quepa duda), es completamente normal: es el llanto nocturno, también conocido como «descarga nocturna» porque suele ser más estridente cuando se hace de noche.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es importante dejar llorar al bebé y no intentar silenciarlo a toda costa. Abrázalo, mécelo y cógelo en brazos y, por lo general, se calmará. También es importante que los adultos se turnen, porque son momentos muy estresantes. Intenta generar un ambiente tranquilo, sosegado, pon música suave y mece a tu bebé. Recordad hacerlo por turnos y no dudéis en dejarlo en la cuna unos minutos si la situación os sobrepasa.
Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido. Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es normal que los bebés se despierten por la noche durante los primeros meses, porque sus ciclos de sueño son cortos y necesitan comer de noche. Más adelante, si esto sigue ocurriendo, conviene plantearse los hábitos de sueño del niño, si se despierta en el mismo estado que cuando lo acostaste o no y qué recursos tiene para volverse a dormir.
Veamos... Tu bebé lleva dos meses durmiendo toda la noche y ahora por fin esperas poder descansar... PERO hace poco ha empezado a despertarse de nuevo de madrugada y no sabes por qué. No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo.
Esta fase es perfectamente normal en un bebé y sucede en torno a los ocho meses de edad. Como los adultos (¡o los padres jóvenes!), los bebés pueden sufrir una falta de sueño que puede acumularse a lo largo de días o incluso semanas. Si es el caso, notarás que a tu hijo cada vez le costará más quedarse dormido: puede parecer contradictorio, pero cuanto más cansado está un niño, más le cuesta dormirse. ¿Qué debes hacer en estos casos?
Tal vez te preguntes si es probable que un bebé duerma menos por la noche si ha dormido más de lo habitual durante el día. ¿Tendrías que despertarlo? Según Emmanuelle Rigeade, «No se recomienda privar a un niño de sueño durante el día para que duerma mejor de noche, porque lo que se consigue es justo lo contrario: cuando un niño está demasiado cansado le cuesta más dormirse por la noche.
Los buenos hábitos de sueño se adquieren en la infancia.
