Elegir la cuna adecuada es una decisión que influye directamente en el bienestar de tu bebé. La seguridad del sueño infantil es una de las mayores preocupaciones para los nuevos padres. Un entorno de sueño seguro no solo protege al bebé de riesgos como el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) o la asfixia, sino que también proporciona la tranquilidad necesaria para que tanto el pequeño como sus cuidadores puedan descansar mejor. En el corazón de este entorno seguro se encuentra la cuna.
La cuna para bebé será su primer espacio de descanso y el lugar donde pasará muchas horas en sus primeros meses de vida. Un bebé recién nacido duerme casi las tres cuartas partes del día, entre 16 y 17 horas al día. En esta guía te ayudamos a entender qué tipos de cunas existen, en qué debes fijarte antes de comprar una y cómo garantizar el descanso de tu bebé. Tómate tu tiempo, compara opciones y prioriza siempre la comodidad y seguridad del peque.
Normativas y Estándares de Seguridad
La seguridad de una cuna comienza con su diseño y fabricación, los cuales deben adherirse a rigurosos estándares nacionales e internacionales. En muchos países, existen normativas específicas que regulan aspectos como la resistencia de los materiales, la distancia entre barrotes y la ausencia de elementos que puedan suponer un riesgo de atrapamiento o asfixia. Es crucial verificar que la cuna que estás considerando comprar cumpla con estos estándares. Busca sellos de certificación o etiquetas que lo acrediten, como las normativas EN (Normas Europeas) o ASTM (Sociedad Americana para Pruebas y Materiales) en Estados Unidos.
Normativa Europea de Seguridad sobre CunasLa normativa europea de seguridad sobre cunas guía el mercado de la puericultura y garantiza que los productos sean fiables y mantengan los requisitos necesarios para una venta segura. Todo lo que te contamos viene recogido en la normativa UNE-EN 716-1:2018+AC Cunas y cunas plegables de uso doméstico para niños. Y en el documento UNE-EN 1130:2020 Mobiliario Infantil. Moisés.
Lo primero que debes tener en cuenta es que estas normas de seguridad se refieren a las cunas de bebé que tienen una longitud interna de entre 90 cm y 140 cm. Por lo que, cuando hablemos de las minicunas, te lo indicarems antes. Así que...
- Si el somier está en la posición más baja (con colchón incluido), la normativa define que la altura interna (es decir, la distancia entre la superficie del colchón y la parte superior de la estructura de la cuna) debe ser, como mínimo, de 50 cm. Pero, cuando está en la posición más alta, será de 20 cm. Lo mismo ocurre con la altura interna de las minicunas, que debe ser de 20 cm.
- La distancia entre los barrotes de la barandilla debe estar comprendida entre los 4,5 cm y los 6,5 cm. Si tiene barrotes, la separación entre ellos debe ser de entre 4,5 y 6,6 centímetros, con el fin de evitar que el bebé introduzca la cabeza o alguna extremidad entre ellos y pueda quedar atrapado.
- Los bordes y las partes que sobresalen deben ser redondeados o achatados. Sobre todo, en las partes que son accesibles para el bebé cuando la cuna se está usando correctamente y de manera normal. Del mismo modo, no deben contener salientes o aristas afiladas que puedan causar accidentes no deseados.
- En Alondra empleamos la tercera posibilidad de la normativa, que especifica: "Disponer de dos dispositivos de maniobra.
- A veces, para mejorar la movilidad de las camitas, las cunas incorporan ruedas. En este caso, la normativa para las cunas de bebé apunta que, en el caso de integrar solo dos ruedas, deben incluir, como mínimo, otros dos puntos de apoyo. En Alondra contamos con esta tecnología para todas nuestras cunitas móviles. Además, nuestras ruedas tienen un recubrimiento de goma, lo cual evita ralladuras en el suelo o impide provocar ruidos incómodos al desplazarlas.
- Cada vez son más comunes las cunas con la base regulable (sobre todo en las cunas colecho de madera). En Alondra somos expertos en ofrecer esta ventaja añadida. Para ajustar la altura de la base de nuestras cunitas debes desatornillar el somier que va unido a unos soportes laterales.
Características Esenciales de una Cuna Segura
Uno de los aspectos más críticos regulados por los estándares de seguridad es la distancia entre los barrotes de la cuna. Una separación demasiado amplia podría permitir que la cabeza del bebé se quede atrapada, un riesgo extremadamente peligroso. Las normativas establecen una distancia máxima entre barrotes, generalmente alrededor de 6 centímetros, para evitar este tipo de accidentes.
Además de la distancia, la ausencia de salientes, bordes afilados o piezas pequeñas que puedan desprenderse es vital. Las cunas deben tener superficies lisas y acabados no tóxicos, libres de plomo u otras sustancias químicas perjudiciales para la salud del bebé. La cuna debe cumplir con la normativa UNE-EN 716 sobre seguridad infantil. La cuna debe ser amplia y confortable, homologada, estable, con formas lisas o redondeadas que garanticen la seguridad.
El colchón es otro componente esencial de la cuna segura. El colchón debe ser duro, evitando así que el bebé se hunda en él, resistente y transpirable. Sus medidas han de ser adecuadas a la cuna, ya que un colchón pequeño puede dejar huecos, atrapando una pierna o brazo del bebé. Puede ser de muelles, látex o viscoelástico. El colchón debe ser firme y ajustarse perfectamente al tamaño de la cuna, sin dejar huecos entre el colchón y los laterales. Un colchón demasiado blando o con espacios libres alrededor puede aumentar el riesgo de asfixia si el bebé se gira y su cara queda presionada contra él o si alguna extremidad queda atrapada. La firmeza es clave porque un colchón firme proporciona un soporte adecuado para el bebé y reduce la posibilidad de que se hunda, lo que podría obstruir sus vías respiratorias.
Al elegir un colchón, asegúrate de que sea del tamaño exacto recomendado por el fabricante de la cuna y que, al colocarlo, no puedas introducir más de dos dedos entre el colchón y el armazón de la cuna en ningún punto. Un buen colchón debe ser firme, transpirable y adaptarse perfectamente al tamaño de la cuna.
Tipos de Cunas y sus Consideraciones de Seguridad
Cuando se trata de dónde dormirá nuestro bebé, existen diversas opciones en el mercado, cada una con sus particularidades. La cuna tradicional es la imagen que a menudo nos viene a la mente, pero no es la única alternativa segura. Las cunas estándar, que cumplen con las normativas de seguridad mencionadas, ofrecen un espacio de sueño amplio y duradero que puede utilizarse desde el nacimiento hasta que el niño es lo suficientemente grande como para pasar a una cama. Su principal ventaja es la longevidad y la seguridad probada de su diseño, siempre y cuando se elija un modelo certificado. Suelen ser más robustas y estables. Sin embargo, pueden ocupar bastante espacio en la habitación y no son portátiles, lo que puede ser una desventaja si se busca flexibilidad o si se vive en espacios reducidos.
Los moisés y las minicunas son opciones populares para los primeros meses de vida. Son más pequeños y acogedores que una cuna estándar, lo que a algunos padres les resulta reconfortante para el recién nacido. Su tamaño reducido permite colocarlos fácilmente en la habitación de los padres, facilitando las tomas nocturnas y la supervisión constante, que es una recomendación clave para reducir el riesgo de SMSL. Muchos moisés son portátiles, lo que permite mover al bebé dormido de una habitación a otra sin despertarlo. No obstante, su principal limitación es su corta vida útil; el bebé los superará rápidamente, generalmente entre los 3 y 6 meses, dependiendo de su tamaño y desarrollo (cuando empiezan a darse la vuelta o a sentarse por sí solos).
Las cunas de colecho (co-sleepers) y las cunas de viaje son otras alternativas a considerar, siempre priorizando la seguridad. Las cunas de colecho están diseñadas para acoplarse a la cama de los padres, permitiendo tener al bebé cerca durante la noche sin compartir la misma superficie de sueño, lo cual es una práctica insegura. Facilitan la lactancia materna nocturna y el vínculo, manteniendo al bebé en su propio espacio seguro. Es vital que el modelo de colecho elegido cumpla con las normativas de seguridad, se acople firmemente a la cama de los padres sin dejar huecos y tenga laterales de malla transpirable. Las cunas colecho están especialmente diseñadas para ofrecer una solución segura, permitiendo que el bebé duerma junto a la cama de los padres, reduciendo el riesgo de problemas respiratorios o muerte súbita del lactante. Es una solución que recomendamos como fabricantes.
Las cunas de viaje, por su parte, son ideales para desplazamientos o como segunda cuna. Son plegables, ligeras y fáciles de transportar. Al igual que las cunas estándar, deben cumplir con normativas de seguridad específicas (a menudo diferentes a las de las cunas fijas) y utilizar un colchón fino y firme diseñado para ellas.
¿Es seguro practicar colecho?
Cuando se trata de dormir con los hijos suele surgir esta duda en un primer momento: ¿Es seguro practicar colecho? Lógicamente es muy importante tener en cuenta algunos factores para hacerlo correctamente y de forma totalmente segura.
Dormir con los hijos puede hacerse de diferentes maneras que dependen también de su edad, aunque hay una serie de pautas que pueden ser comunes a varias etapas de crecimiento. La AEP en su informe de 2014 “Colecho, Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y lactancia materna. Recomendaciones actuales de consenso” expone que la forma más segura en la que debe dormir un lactante de menos de 6 meses es en una cuna, boca arriba (tampoco de lado porque le puede resultar sencillo voltearse hacia abajo) y cerca de la cama de sus padres, explicando además existen evidencias científicas de que esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%.
Asimismo, la AEP recoge en su informe que la lactancia materna protege frente al SMSL y que el colecho en la misma cama es una práctica beneficiosa para mantenerla, pero que ésta a la vez es considerada un factor de riesgo de SMSL de lo que se extrae que el uso de una cuna sidecar es la opción más segura.
Por su parte, el MSSSI en su informe de 2010 “Cuidados desde el nacimiento. Recomendaciones basadas en pruebas y buenas prácticas” hace referencia al colecho durante la estancia de la madre y el bebé recién nacido en el hospital tras el parto y establece algunas pautas de seguridad que podrían aplicarse asimismo al colecho en el domicilio, práctica que también menciona dicho informe y entendido como madre e hijo compartiendo cama.
No colechar si la madre es fumadora o ingiere medicamentos que alteren la consciencia o alcohol, etc. En otro informe, “Maternidad y Salud. Ciencia, conciencia y experiencia” que data de 2012, el MSSSI recoge que un colecho seguro es aquel en el que el bebé se coloca preferentemente al alcance de los brazos de un adulto responsable y situado sobre una superficie diferente.
De cualquier forma, la práctica más segura es aquella que conlleva el uso de una cuna colecho adosada a la cama de los padres. Estos puntos son válidos asimismo para el uso de las cunas colecho diseñadas para gemelos, que suelen ser un poquito más espaciosas que las mini y las convencionales.
Sí, siempre que se tengan en cuenta algunas normas básicas y no se haga nada al margen del sentido común. Como su nombre indica, una cuna colecho está diseñada para colocarse al lado de la cama de los padres, ofreciendo una solución segura para el colecho, ya que el bebé duerme en su propio colchón adaptado a sus necesidades y a la misma altura que la cama de los padres. Gracias a las correas que la sujetan firmemente, no se crea espacio entre ambas camas, lo que elimina el riesgo de caídas. Más pequeña que una cuna convencional, también es más ligera y fácil de mover. El colecho tiene muchas ventajas: menos despertares nocturnos, mejor calidad de sueño para los padres, menos llanto durante la noche y, sobre todo, no es necesario levantarse para alimentar o calmar al bebé.
Recuerda que la costumbre de que el bebé duerma en la cama con los padres es muy peligrosa y aumenta el riesgo de SMSL.
Errores Comunes a Evitar
Uno de los errores más frecuentes, y potencialmente peligrosos, es añadir elementos blandos o sueltos dentro de la cuna. Esto incluye almohadas, cojines, edredones, mantas sueltas y peluches grandes. Aunque parezcan confortables, estos objetos aumentan significativamente el riesgo de asfixia o estrangulamiento. Un bebé pequeño no tiene la fuerza o la capacidad para mover su cabeza si su cara queda presionada contra una superficie blanda. La solución es simple y clara: la cuna debe estar completamente vacía, a excepción del colchón firme y una sábana bajera bien ajustada. A diferencia de lo que creen los adultos, un bebé no necesita tantos accesorios en la cuna. Muchos padres colocan una almohada y una manta, pero lo único que el bebé necesita es un chupete y, posiblemente, un saco de dormir. Por lo general, esto es suficiente para mantener abrigado al bebé mientras duerme. Evita colocar mantas, protectores de cuna, almohadas, edredones, juguetes blandos y peluches en la cuna del bebé.
Otro error común es el uso de protectores de barrotes acolchados (bumpers). Aunque muchos padres los utilizan pensando que protegen al bebé de golpearse con los barrotes, en realidad representan un grave riesgo de asfixia o atrapamiento. Los bebés pueden presionar su cara contra ellos, obstruyendo sus vías respiratorias, o quedar atrapados entre el protector y el colchón o el protector y el lateral de la cuna. Las normativas de seguridad modernas desaconsejan activamente su uso.
Colocar la cuna en una ubicación inadecuada es otro error a evitar. Es recomendable colocarla en una zona de la habitación lejos de fuentes de calor o frío excesivos. No situarla debajo de cuadros o estanterías. No hay que colocar cerca de la cuna objetos que puedan caerse sobre el bebé. La cuna no debe estar cerca de ventanas con cortinas o persianas que tengan cordones largos, ya que representan un riesgo de estrangulamiento. Tampoco debe situarse cerca de calentadores, radiadores o fuentes de calor directo que puedan sobrecalentar al bebé. Evita colocar estantes o cuadros pesados directamente encima de la cuna que puedan caer. La ubicación ideal es en una zona tranquila de la habitación, lejos de corrientes de aire y fuentes de peligro. Asegúrate de que no haya cables eléctricos al alcance del bebé desde la cuna.
Utilizar una cuna antigua o de segunda mano sin verificar su cumplimiento con los estándares de seguridad actuales puede ser arriesgado. Las normativas de seguridad para cunas han evolucionado significativamente con el tiempo. Cunas fabricadas hace años pueden no cumplir con los requisitos actuales sobre la distancia entre barrotes, la altura de los laterales, la estabilidad o la ausencia de elementos peligrosos. Además, las cunas antiguas pueden tener piezas rotas, herrajes sueltos o acabados de pintura con plomo. Si decides usar una cuna de segunda mano, asegúrate de que cumple con las normativas vigentes, que no tiene piezas dañadas o faltantes, y que todos los herrajes están presentes y bien ajustados.
Prácticas Diarias para un Uso Seguro de la Cuna
Una vez que has elegido una cuna segura y que cumple con todas las normativas, la forma en que la utilizas diariamente es fundamental. Asegúrate de seguir siempre las instrucciones del fabricante para el montaje. Un montaje incorrecto puede comprometer la estabilidad y seguridad de la cuna. Revisa periódicamente todos los tornillos y herrajes para asegurarte de que están bien ajustados y no hay piezas sueltas. Los bebés pueden mover la cuna o golpear los barrotes, lo que con el tiempo puede aflojar las uniones.
La posición en la que duerme el bebé es un factor crítico para reducir el riesgo de SMSL. La recomendación universal de los expertos en salud infantil es colocar siempre al bebé boca arriba para dormir, tanto en las siestas como durante la noche, hasta que cumpla un año. Esta posición ha demostrado ser la más segura. Una vez que el bebé es capaz de girarse por sí solo (generalmente alrededor de los 4-6 meses), puede permitírsele que elija su propia posición para dormir si se gira mientras duerme, pero siempre debe ser colocado inicialmente boca arriba. Los bebes no tienen que dormir nunca boca abajo, ni tampoco de lado. Todos los organismos oficiales, incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos dicen que la posición más segura para su descanso es siempre boca arriba y con la cabeza hacia un lado (intentando, eso sí, evitar que sea siempre para el mismo lado). De esta forma, aunque se desconoce la razón, se reduce el riesgo del conocido Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).
Evita abrigar en exceso al bebé; la habitación debe tener una temperatura confortable para un adulto ligeramente vestido (entre 20-22°C). Mantén la cuna libre de cualquier objeto que no sea la sábana bajera ajustada. Esto incluye mantas, almohadas, edredones, protectores de cuna acolchados, peluches, juguetes o posicionadores de sueño. Aunque la tentación de hacer la cuna más “acogedora” es grande, un espacio de sueño despejado es un espacio de sueño seguro. Si necesitas abrigar al bebé, utiliza un saco de dormir infantil adecuado a su talla y la temperatura ambiente.
Supervisa regularmente el estado de la cuna a medida que el bebé crece. A medida que los bebés se desarrollan, se vuelven más activos y exploran su entorno, incluyendo la cuna. Pueden morder los barrotes (asegúrate de que la pintura es no tóxica), intentar escalar o poner a prueba la estabilidad. Verifica que no haya astillas, bordes ásperos o desgaste en la estructura. Si la cuna tiene un lateral abatible (un diseño que ya no se considera seguro según las normativas más recientes y que ha sido retirado del mercado en muchos lugares), asegúrate de que el mecanismo de bloqueo funciona perfectamente y no hay riesgo de que el lateral se baje accidentalmente.
Prepara la transición de la cuna a la cama cuando sea el momento adecuado. La mayoría de los niños pasan de la cuna a una cama para niños pequeños entre los 2 y 3 años. La señal más clara de que es hora de hacer el cambio es cuando el niño es capaz de escalar fuera de la cuna, ya que esto representa un riesgo de caída significativo. Asegúrate de que la nueva cama infantil también sea segura, con barandillas si es necesario para evitar caídas durante la noche.
Recomendaciones Adicionales para el Sueño Seguro
- Dormir boca arriba: La posición boca arriba es la posición más segura para todos los bebés hasta que tengan 1 año de edad. Dormir de lado no es tan seguro como boca arriba y por tanto no se recomienda.
- Superficie firme y plana: Evita superficies blandas como sillones, sofás, colchones de agua, almohadas, edredones, pieles de borrego o nidos reductores.
- Compartir habitación, pero no cama: Se recomienda que duerma en su propia cuna, en la misma habitación que los padres al menos hasta los 6 meses de vida.
- Evitar textiles innecesarios: En la cuna, solo debe estar el bebé. Evitar el uso de textiles como sábanas, mantas o edredones o productos acolchados como nidos, reductores de cuna o cojines posicionadores.
El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL)
El síndrome de muerte súbita del bebé es la muerte repentina e inesperada, sin causa evidente aún tras una investigación completa, de un bebé de entre 1 mes y 1 año de edad.
El Dr. Mark Brandenburg es epidemiólogo y ejerce como médico de urgencias en Oklahoma. También es Director Médico de los hospitales Bristow Medical Center y tiene un Máster en Epidemiología de la Universidad de Londres. Él y su esposa, Kelly, tienen dos hijos varones que dejaron de usar la cuna hace mucho tiempo. El Dr. Brandenburg es autor de dos libros para padres sobre la seguridad de lactantes y niños, y ha publicado más de 25 artículos médicos sobre medicina de urgencias y epidemiología de lesiones. Combina con éxito su experiencia como médico, investigador y padre.
Recomendaciones para el sueño seguro del bebé: Si los bebés duermen seguros, mamá y papá también lo harán. Existen dos aspectos fundamentales para que el bebé de menos de doce meses tenga un sueño seguro: la posición para dormir y el ambiente de sueño.
¿Es mejor que el bebé duerma boca arriba o boca abajo? Sin lugar a dudas, la posición más segura para el sueño del bebé es boca arriba. La campaña Seguro al dormir (anteriormente llamada Dormir boca arriba) se lanzó en Estados Unidos hace 25 años para instar a los padres a colocar los bebés boca arriba para dormir. Desde entonces, los casos de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) se han reducido a la mitad. Por lo tanto, mi recomendación es asegurarte de que tu bebé duerme sobre una superficie segura, firme y plana, al menos durante los primeros doce meses de vida.
¿Qué es exactamente un ambiente de sueño seguro para el bebé? Una cuna para bebé o minicuna es el ambiente más seguro para el sueño del bebé. Coloca la cuna en un lugar alejado de muebles, cortinas, cordones de persianas y objetos similares que puedan ser alcanzados por el bebé.
¿Qué colchón de cuna y funda de colchón debo utilizar? Las principales características del colchón de la cuna es su firmeza y ajuste. El colchón debe ajustarse perfectamente a los laterales de la cuna para que el bebé no pueda quedar atrapado debajo del colchón o en el espacio que hay entre este y los laterales de la cuna. Si puedes introducir dos dedos entre el colchón y los laterales de la cuna, eso significa que el colchón es demasiado pequeño. Asegúrate de que la funda del colchón sea de un material resistente y que se ciña perfectamente al colchón.
¿Cuál es la recomendación con las almohadas, las mantas y los peluches? Evita colocar mantas, protectores de cuna, almohadas, edredones, juguetes blandos y peluches en la cuna del bebé.
¿Es seguro dormir con el bebé? El lugar más seguro para el sueño del bebé es su cuna; ¡cerca de tu cama, no en tu cama! Si bien puedes dejar que el bebé duerma en tu habitación, no se recomienda que duerma en la misma cama que los padres. Nunca bebas alcohol ni consumas drogas, somníferos u otros medicamentos que te causen somnolencia si decides dormir con tu bebé.
Consejos de Sueño Seguro para Mamás Lactantes | Prevención de SMSL y Seguridad del Bebé
Crear un entorno de sueño seguro para tu bebé es una prioridad absoluta, y la cuna es el elemento central de este entorno. Elegir una cuna que cumpla con los estándares de seguridad actuales, asegurarse de que el colchón es firme y ajustado, y mantener la cuna libre de objetos blandos o sueltos son pasos fundamentales para proteger a tu pequeño.
