Asís, uno de los tesoros mejor guardados de Italia, emana religiosidad y espiritualidad en cada uno de sus rincones. Esta ciudad, de vital importancia en la historia del Catolicismo, vio nacer dos de las órdenes más importantes de la religión católica: la orden franciscana y la orden clarisa.
Vista panorámica de Asís, Italia
El Monasterio de San Francisco en Palma del Río
En la localidad cordobesa de Palma del Río, la familia Moreno de la Cova mantiene y cuida un monasterio construido en 1492, año clave en la historia mundial con el Descubrimiento de América. Este lugar se convirtió en cabeza de la provincia de Los Ángeles de la orden de San Francisco. Monjes de este Monasterio fueron a California con la expedición de Fray Junípero Serra y fundaron ciudades como San Francisco y Los Ángeles.
El Hotel Monasterio de San Francisco se ubica en el centro de Palma del Río, en la confluencia de los ríos Genil y Guadalquivir. Capital agraria de la Vega del Guadalquivir, cuna de toreros, poblada de naranjos en la antesala de Sierra Morena, Palma del Río es también un balcón sobre Sevilla y un anticipo de Córdoba. A 10 km del Parque Natural Sierra de Hornachuelos, con un recinto amurallado de origen romano del siglo I con adiciones almohades del siglo XII, Palma del Río es uno de los municipios más representativos de la provincia cordobesa. El fresco de la entrada celebra el trabase de frutas entre ambos continentes, por un lado el higo y la naranja de Europa y en el otro el melón y la sandía de América. En el S.XVII, el Monasterio albergó un hospital y una escuela.
San Francisco de Sales y Don Bosco
La obra de Don Bosco comienza a germinar en el Oratorio de San Francisco de Sales. Aquel 8 de diciembre de 1841 es la cuna de la Congregación y de toda su obra, como él mismo confesó. San Francisco de Sales, patrón también de los periodistas, siempre tuvo la admiración de Don Bosco, quien lo eligió como modelo y protector para su nueva congregación.
Don Bosco conoce su figura en el seminario de Chieri, donde lee sus obras fundamentales. El primer oratorio fundado por Don Bosco se llamó San Francisco de Sales. La primera iglesia construida en Valdocco por Don Bosco fue dedicada a San Francisco de Sales. Para los Salesianos, San Francisco de Sales se presenta como modelo en el cual inspirarse por su gentileza, bondad y humildad hacia cualquier persona. El apelativo salesiano hace referencia al obispo de Ginebra, pero no sólo a su persona, sino también a su espíritu y mensaje, transmitidos por Don Bosco.
El artículo 17 de las Constituciones Salesianas establece que el salesiano “cree en los dones personales y sobrenaturales del hombre, sin ignorar su debilidad. Acepta los valores del mundo y no se lamenta de su tiempo: toma aquello que es bueno, especialmente si le gusta a los jóvenes. Anuncia la Buena Noticia y siempre está feliz.
El Primer Belén de la Historia
En la cripta de la Basílica de Santa María Maggiore se conserva el primer belén de la historia. Para la Gruta de la Natividad que creara Sixto III, el papa Nicolás IV, siguiendo la senda implantada en Greccio por san Francisco de Asís en 1223, encargó al escultor florentino Arnolfo di Cambio en 1288 un grupo escultórico con figuras de bulto en piedra que representan a la Virgen con el Niño, San José, los tres Reyes Magos y la mula y el buey, esculturas que recientemente se han recolocado en el subsuelo de la basílica recreando el aspecto primitivo de la gruta.
Belén de Arnolfo di Cambio en la Basílica de Santa María Maggiore
Las Tablillas del Pesebre Llegan a Roma
Según algunas hipótesis, cuando los sarracenos sitiaron Jerusalén el año 635, el patriarca Sofronio pidió ayuda al papa Teodoro I para poner a salvo las preciadas reliquias de las tablillas del pesebre, que fueron enviadas a Roma y depositadas en la basílica de Santa María, que pasaría a tener la advocación de Sancta María ad Praesepe. Durante la Edad Media este templo sería especialmente apreciado por los cruzados, convirtiéndose en un centro frecuentado por los peregrinos que regresaban de Tierra Santa. Ya convertida en basílica de Santa María Maggiore, en 1370 el papa Gregorio XI colocó las sagradas astillas en un relicario en el que permanecieron hasta que fue destruido durante las obras de remodelación realizadas en el siglo XVIII.
Realizado otro relicario nuevo, este fue robado, aunque no las reliquias, por las tropas francesas durante la ocupación de Roma en el bienio 1798-1799. Para paliar el robo, la duquesa de Villahermosa, Maria Emanuela Pignatelli, hizo una cuantiosa donación para que las reliquias dispusieran de un nuevo relicario, realizado hacia 1800 por Giuseppe Veladier. El suntuoso relicario presenta un trabajo exquisito, con bajorrelieves que representan el Nacimiento, la Última Cena, la Huida a Egipto y la Adoración de los Reyes Magos. Se corona con una tapa en la que se reproduce un gran pañal sobre pajas, con la figura del Niño Jesús bendiciendo.
Junto a las astillas también se conserva una paja del pesebre, reliquia propiedad de los reyes de España. La vinculación de la corona española a la basílica de Santa María Maggiore es secular y tiene su origen en 1647, cuando el papa Inocencio X accedió a los deseos del rey Felipe IV de España. Desde entonces, los reyes de España tienen el rango de protocanónigos del templo con carácter honorario, cargo ostentado actualmente por Felipe VI.
Coincidiendo con el principio del Adviento, a finales del mes de noviembre de 2019, el papa ha devuelto a Tierra Santa un fragmento de la reliquia del pesebre, como regalo al custodio de los santos lugares católicos. El diminuto fragmento del cunabulum fue presentado a los fieles en la capilla de Nuestra Señora de Jerusalén, desde donde ha pasado a su ubicación definitiva en la iglesia franciscana de Santa Catalina de Belén, próxima a la iglesia de la Natividad.
El Pesebre de Greccio
En 1223, en Greccio, Francisco quiso conmemorar el nacimiento de Jesús. Unos años antes había estado en Tierra Santa, donde había conocido el ambiente en el que nació y vivió Jesús. También en Roma, adonde había ido para la aprobación de la Regla, pudo haber visitado el Oratorio dedicado a la Natividad en Santa María la Mayor. La fiesta de la Natividad es para Francisco «la fiesta de las fiestas, el día en que Dios, hecho niño, mamó de un pecho humano». Francisco une en Navidad el misterio del Hijo de Dios que asume nuestra carne humana con su pasión, muerte y resurrección.
Unos 15 días antes de la Navidad de 1223, Francisco llamó a un amigo suyo de nombre Juan, del distrito de Greccio, y le explicó su intención: «Si quieres que celebremos la inminente fiesta del Señor en Greccio, ve delante de mí y prepara lo que te digo: me gustaría conmemorar al Niño que nació en Belén, y de alguna manera vislumbrar con los ojos del cuerpo las penalidades en las que se encontró por falta de lo necesario para un recién nacido, cómo fue acostado en un pesebre y cómo yació sobre el heno entre el buey y el asno».
Cuando llega, Francisco se da cuenta de que todo está preparado según las disposiciones dadas: «Está radiante de alegría. El pesebre está dispuesto, el heno colocado y el buey y el asno introducidos. En esta conmovedora escena resplandece la sencillez evangélica, se exalta la pobreza, se alaba la humildad. Greccio se ha convertido en un nuevo Belén».
Francisco canta el Evangelio, «porque era diácono». Luego se dirige al pueblo y con palabras dulcísimas evoca al pobre Rey recién nacido y a la pequeña ciudad de Belén. Pone el acento en la pobreza del Rey que nace y en Belén, que es una ciudad muy pequeña: pobreza, pequeñez, humillación son los temas queridos por el Santo y por su espiritualidad.
Tomás de Celano narra que el heno del pesebre se conserva y cura a los animales de enfermedades, alivia a las parturientas con dolores de parto, sana a muchas personas. Del relato de Tomás no surge una imagen del pesebre conforme a nuestra tradición. No hay un niño en el pesebre, ni personajes que desempeñen el papel de María y José, o de los pastores: la intención de Francisco es dar vida a un encuentro real con el Señor.
La esencia del pesebre es la celebración eucarística, porque la Eucaristía y la encarnación significan la misma realidad: Dios se hace hombre y se humilla para que el hombre pueda salvarse. La encarnación es su humillación, revela su pobreza, indica su hacerse nada que nos salva.
Francisco quiere, pues, revivir el Evangelio. La humillación del pesebre es también el significado de la pobreza de Jesús. La representación de Greccio pone también de relieve lo que podría llamarse - en el lenguaje de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio - la aplicación de los sentidos: ver con los ojos del cuerpo, mirar la luz de las velas y antorchas que iluminan la noche más hermosa del año, oír los cantos y salmos; y luego tocar en la mención del niño despertado, gustar a través de los labios de Francisco y su alegría al cantar el Evangelio.
El hecho de dar vida a una página del Evangelio y el protagonismo concedido a la pequeña ciudad de Belén tienen también un significado subyacente, que podría relacionarse con la cuestión de la cruzada: Francisco había viajado a Tierra Santa en 1219. En el episodio de la Navidad en Greccio, Francisco dice algo importante sobre el problema político de las cruzadas y la conquista de los santos lugares: Belén está allí donde Cristo nace, en el corazón de los hombres; no es sólo un hecho “político”, es una relocalización de los santos lugares y una superación de su materialidad - digamos - geográfica.
El primero en afirmar que San Francisco fue «el inventor del pesebre» parece haber sido el franciscano Juan Fancisco Nuño. En su carta apostólica Admirabile signum, el Papa Francisco señala que la representación del Nacimiento es «la hermosa tradición de nuestras familias. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura.
San Francisco, en la celebración de Greccio, realizó «una gran obra de evangelización». En la sencillez de un lenguaje fácilmente comprensible y visible, supo comunicar el mensaje evangélico. En efecto, hacer el pesebre en nuestras casas es una ayuda para revivir el Evangelio del nacimiento de Jesús en Belén; sobre todo - como nos enseñó san Francisco - es «una invitación a “sentir” y “tocar” la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí en su Encarnación. Es una llamada a seguirle por el camino de humildad, de pobreza, de despojamiento, que desde el pesebre de Belén conduce a la cruz.
San Francisco quería un encuentro real con el Señor Jesús, porque el sentido último de la pobreza del pesebre, del buey y del asno, del anuncio del Evangelio, del nuevo Belén se unen en la Eucaristía. Francisco amaba el vínculo encarnación-eucaristía. Ese hacerse pan y carne se convierte para nosotros en vocación: el creyente está llamado a hacerse pan y alimento de sus hermanos, especialmente de los más pobres, de los pequeños, de los marginados, de los extranjeros, de los solitarios, de los enfermos, de los abandonados.
El pesebre muestra entonces lo importante: ahí está lo esencial, la vida que renace, aunque falte todo lo necesario para un recién nacido. Está sobre todo la alegría que, inmediatamente después, el ángel revelará a los pastores: «¡Les anuncio una gran alegría!» (Lc 2,10), la alegría de nuestra salvación.
El pesebre de Greccio
A San Francisco de Asís, debemos la más bella de las tradiciones cristianas: El Pesebre
La Cuna de San Francisco Javier
Las palabras de Claudel ilustran bellamente el momento de la entrega del alma del que fuera un peregrino incansable por este mundo de Dios, navarro por más señas y del Castillo de Javier, que expiró a las puertas de China en el amanecer del día 3 de diciembre de 1552.
El Castillo de Javier se encuentra cercano a la localidad del mismo nombre, sobre una colina cercana donde exhibe su estampa clásica al estilo de las grandes fortificaciones renacentistas de Francia o Alemania. Pero el castillo de Javier es mucho más antiguo, ya que sus orígenes se remontan a los comienzos del X. Efectivamente, en su base se conservan todavía algunos zócalos de confección musulmana y que podrían ser de aquella lejana época, aunque la construcción, tal y como la podemos ver ahora, es mucho más reciente y de origen cristiano.
Castillo de Javier
Tuvo que llegar 1940 para que la cuna de San Francisco Javier fuera catapultada a la fama con la celebración de la Javierada, peregrinación religiosa en honor al Santo y que en próximas fechas tendremos ocasión de disfrutar de pleno. Efectivamente, en la actualidad se realizan dos convocatorias de la Javierada sin distinción de sexo: en la primera participan sobre todo diversos pueblos del sur de Navarra, que se dirigen hacia el castillo el primer domingo entre el 4 y el 12 de marzo.
Francisco Javier fue canonizado en 1622, al mismo tiempo que santos insignes de la talla de Ignacio de Loyola, Teresa de Ávila, Felipe Neri e Isidro el Labrador. Uno de los tripulantes del navío que lo llevó hasta las costas donde había de encontrar la muerte, había aconsejado que se llenase de barro el féretro para poder trasladar más tarde los restos. Diez semanas después, se procedió a abrir la tumba. Al quitar el barro del rostro, los presentes descubrieron que se conservaba perfectamente fresco y que no había perdido el color; también el resto del cuerpo estaba incorrupto y sólo olía a barro.
El cuerpo fue trasladado a Malaca donde todos salieron a recibirlo con gran gozo, y a finales de ese mismo año se llevó a Goa, en la costa oeste de la India, donde los médicos comprobaron que efectivamente el cuerpo no había sufrido los estragos habituales de la muerte y se hallaba incorrupto.
San Francisco de Borja
El P. General de la Compañía, Arturo Sosa, ha recordado que San Francisco de Borja es el patrón de la comunidad de jesuitas en la que vive en Roma. La visita comenzó por el Colegio Borja, donde el alumnado recibió al General con entusiasmo y coreando la canción ‘Libres para servir’. En el paseo por las aulas, pequeños y pequeñas de Primaria observaban entre la curiosidad y el asombro a Arturo Sosa.
Allí el alcalde invitó a Arturo Sosa a firmar en el Libro de Honor de la ciudad. “Encantado de visitar por primera vez la ciudad natal de San Francisco de Borja y deseando muchas bendiciones sobre sus habitantes”, dejó escrito antes de departir unos minutos con el alcalde. La visita continuó en el Palacio Ducal de los Borja donde Arturo Sosa SJ pudo ver in situ la casa natal del tercer General de la Compañía.
La cuna de San Francisco de Borja, el santo que renunció a la nobleza para servir a Cristo.
| Santo | Lugar de Origen | Importancia |
|---|---|---|
| San Francisco de Asís | Asís, Italia | Fundador de la orden franciscana, impulsor del pesebre navideño |
| San Francisco Javier | Castillo de Javier, Navarra, España | Misionero jesuita, patrón de Navarra |
| San Francisco de Borja | Gandía, España | Tercer General de la Compañía de Jesús |
