Ulm: Cuna de Einstein y del Movimiento Slow

Ulm, conocida en lengua vernácula como la "capital del imperio de niebla", es una ciudad alemana que, a pesar de sus pocas horas de sol y lluvias constantes, ofrece condiciones de vida excepcionales. Según un estudio, es la ciudad germana más saludable. Esta ciudad, dividida por el Danubio entre la parte bávara (Neu-Ulm) y la parte badeniense, ha sido cuna de grandes ideas y un estilo de vida pausado.

Catedral de Ulm

Un espíritu librepensador

Quizás su espíritu inventivo y librepensador se deba a esta especial condición geográfica. No siendo extraño que aquí naciera Albert Einstein, el 14 de marzo de 1879.

La filosofía Slow en Ulm

En Ulm se vive sin prisa. Igual que defendemos que los actuales niveles de consumo generan, de forma indirecta, injusticias y degradación medioambiental, las personas deberíamos desacelerar el ritmo de vida para no degradarnos a nosotros mismos. La hiperactividad actual lleva a vivir por inercia, dedicar nuestra energía a metas externas que se oxidan con el paso del tiempo y olvidar las cosas importantes de la vida.

La riqueza monumental se asienta en la parte meridional. Destaca su catedral gótica, la Münster. Iniciada en 1377, tardó cinco siglos en construirse. Cada cantero dejó grabado su símbolo en los distintos bloques de piedra. Su campanario de 161,6 m de altura es el más alto del mundo. Tras 768 escalones y media hora de exhausta subida, se llega al mirador desde el cual se contemplan la Selva Negra y las montañas del Jura de Suabia que rodean la urbe. Si el día es soleado, pocas veces, se ven los Alpes.

Vista de Ulm y el Danubio

La Catedral de Ulm: Un Tesoro Gótico

En el acceso occidental de la catedral, nos impacta la Israel Fenster, una polícroma vidriera homenaje a las víctimas del Holocausto. A su lado el escultural púlpito del Espíritu Santo y más allá el coro con su sillería de roble, original del siglo XV. Las vidrieras del coro, fechadas en los siglos XIV y XV fueron desmontadas y retiradas durante la última contienda mundial, lo que evitó su destrucción, por eso hoy podemos contemplarlas con todo su esplendor. La fila superior representa a personajes del Antiguo Testamento, la inferior y los laterales, a personajes históricos como Séneca y Pitágoras que tañe un laúd.

Otros puntos de interés

Al otro lado de la Münsterplaz está la Stadhaus, centro cultural que alberga exposiciones y congresos, la oficina de turismo municipal, una agencia de viajes y una cara cafetería. Diseñada por el estadounidense Richard Meier, su estilo postmodernista choca con el gótico flamígero de la catedral. A escasos doscientos metros reluce la fachada renacentista del Rathaus (Ayuntamiento) con sus tres diferentes relojes: uno astronómico construido en 1520, otro con números árabes y un reloj de sol.

Tras atravesar la Stadmauer (antigua muralla), se llega a la barroca Schwörhaus (Casa del Juramento), en donde el primer lunes de julio, el alcalde y los representantes de los antiguos gremios, en una ceremonia vistosa, juran lealtad a la Carta Magna de la ciudad de 1397.

Hacia el sur, el paseo fluvial del Danubio, azul y melancólico como dice el vals, nos llevará a una divertida fuente dedicada a Albert Einstein. El genio de la Teoría de la Relatividad nació en Ulm, pero abandonó la ciudad con apenas un año de edad. Antes de la II Guerra Mundial le concedieron la ciudadanía honoraria, revocada por el régimen nazi. Tras la guerra, rehusó recuperar dicho honor.

LugarDescripción
Catedral de Ulm (Münster)Catedral gótica con el campanario más alto del mundo (161,6 m).
StadhausCentro cultural con exposiciones y congresos.
Rathaus (Ayuntamiento)Edificio renacentista con tres relojes diferentes.
Schwörhaus (Casa del Juramento)Edificio barroco donde se realiza la ceremonia de juramento de lealtad a la Carta Magna de la ciudad.
Paseo fluvial del DanubioPaseo junto al río con una fuente dedicada a Albert Einstein.

El primer hogar de Einstein: Ulm

En Ulm respiré aire fresco, saboreé los momentos, aparté un mundo impaciente y frenético donde todo es para ayer y hasta aceleramos el ocio. Por eso, simplemente sobrevivimos, sin ¡vivir! Lo indica Honore, “La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo, tener más salud y poder conectarnos con otras personas y con el placer”.

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