Joaquín Sabina, el reconocido cantautor español, ha compartido su vida con diversas mujeres que han inspirado su música. Sin embargo, las únicas que han permanecido incondicionalmente a su lado son sus hijas, Carmela y Rocío. Ambas, fruto de su relación con Isabel Oliart, han mantenido un perfil discreto, alejadas del foco mediático, aunque su trayectoria profesional se ha cruzado en varias ocasiones con la de su famoso padre.
Joaquín Sabina con sus hijas Carmela y Rocío. Fuente: divinity.es
Carmela y Rocío: Una vida discreta bajo la sombra de un ícono
"La verdad es que no entiendo por qué tenemos que ser personajes", afirmaba Carmela Martínez Oliart, hija mayor de Joaquín Sabina. "Desde muy pequeñas nuestro padre ha intentado protegernos de la prensa y aunque es cierto que nuestra vida profesional se ha cruzado en algún momento, el importante es él y sus conciertos, no nosotras".
Tanto Carmela como Rocío, han mantenido un perfil bajo alejado del foco de atención de la prensa. Las hijas del artista siempre se han mantenido en un segundo plano, aunque las dos aparecieron en uno de sus videoclips. Ambas mantienen el primer apellido de su padre, Martínez. Incluso el cantante les ofreció cambiárselo, pero ellas decidieron mantener el que tienen y lucen desde nacimiento.
Carmela Martínez Oliart pasea junto a su padre en el Festival de San Sebastián 2018. Fuente: GTRES
La relación de Sabina con sus hijas: Un vínculo tardío pero fuerte
Lo cierto es que al principio la relación de Sabina con sus hijas no fue la más idílica por su estilo de vida y estar siempre de gira fuera de casa, pero con el paso del tiempo ha conseguido acercarse a ellas e incluso autodefinirse como buen padre. "No van por ahí diciendo que son mis hijas. Sus amigos más íntimos lo saben, pero el resto no", reconocía el cantante en una entrevista con Rolling Stone.
Para Carmela y Rocío, Sabina apareció tarde en sus vidas. Fue tras sufrir un infarto cerebral en 2001. Pese a que llevaba cuatro meses sin consumir cocaína cuando le dio « el marichalazo » -como él mismo llamó al ictus-, aquello influyó mucho en su forma de pensar y, tras superar una depresión, comenzó a estar más presente en la vida de sus hijas.
"Digamos que yo no empecé a hablar con mis hijas hasta que tuvieron edad de hablar conmigo". En aquella época yo daba 120 conciertos al año y ellas cuando veían un avión decían: ‘‘Adiós, Papá’’, le contó el de Úbeda al periodista Javier Menéndez Flores en el libro « Sabina: No amanece jamás » (Blume, 2017).
Joaquín Sabina junto a Jimena Coronado. Fuente: Getty Images
Carmela: Productora cinematográfica y académica
Carmela es productora en Estela Films y también es una de las académicas de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y no fue la única vez que trabajó con su padre, también lo hizo en la película ‘Tiempo después’. En 2014, Carmela posó por primera vez junto a su padre tras debutar como directora de producción en ‘Epifanios’, un corto al que Sabina puso banda sonora. “Me dio una gran alegría cuando supe que iba a colaborar en este proyecto”, dijo la joven sobre trabajar junto a su padre.
Una de las pocas veces en que se les ha podido ver juntos en público a toda la familia fue durante la presentación del cortometraje Epitafios, producido por Carmela, y en el que su padre participó con una canción. “El corto es tan bonito”, declaró entonces a la prensa, “que me inspiró mucho a la hora de escribirle un tema. Y ha sido satisfactorio trabajar en una producción de mi hija Carmela". En el pasado Festival de San Sebastián recorrieron juntos la alfombra roja en la presentación de la comedia de José Luis Cuerda, Tiempo después. Carmela era la directora de producción de la película, para la que Joaquín, fan confeso del cineasta, había compuesto la canción original de la banda sonora.
En la última edición de los premios Goya cobró gran protagonismo porque su corto, Tótem loba, consiguió el premio a Mejor cortometraje de ficción. Es el trabajo dirigido por la actriz Verónica Echegui.
Carmela Martínez Oliart en los Premios Goya 2022. Fuente: GTRES
Rocío: Poesía y discreción
De Rocío, la pequeña, poco ha trascendido: solo se sabe que escribe poesía y practica yoga. En el caso de Rocío, su vida no es tan conocida y se ha mantenido al margen de los focos y de la fama de su padre.
A Sabina se le ilumina la cara cada vez que habla de Carmela y Rocío, y eso que no acostumbra a hacerlo a menudo. "La verdad es que he tenido suerte, están estupendas, son las dos muy diferentes, van a la Universidad, hacen teatro, leen, se divierten. No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos. Sus amigos íntimos lo saben, pero el resto de la gente no", contó en Rolling Stone.
Musas e inspiración: Las canciones dedicadas a sus hijas
Las dos han sido parte de la música de Sabina, pues ambas tienen una canción, ‘Ay, Carmela’ y ‘Ay, Rocío’, además de que sus nombres aparecen en otras canciones. Donde sí aparecieron las dos dando la cara fue en un cameo que hicieron para el videoclip de ‘Lo niego todo’. ¿Y qué hay de sus canciones favoritas del repertorio de su padre? Para Carmela es ‘Y sin embargo’, mientras que para Rocío su favorita indiscutible es ‘La canción más hermosa del mundo’.
El de Jaén compuso una canción para cada una de sus hijas, Ay, Carmela, y Ay, Rocío, para que no tuvieran envidia, según explicó. Además, sus nombres se han colado en otros temas, como A mis cuarenta y diez, y han hecho un cameo en el videoclip Lo niego todo, producido por Estela Films. Pero si tuvieran que quedarse con una solo canción de su padre, lo tienen claro. "A mí siempre me ha gustado mucho La canción más hermosa del mundo", reconoció Rocío en una entrevista.
Otras mujeres en la vida de Sabina
La carrera de Joaquín Sabina va de la mano de las mujeres. El de Úbeda le canta al que el amor -y al desamor- en muchas de sus canciones y, de hecho, su primera composición la hizo pensando en una chica.
Más allá de sus hijas, su otro gran apoyo es Jimena Coronado, con quien se casó en 2020 tras dos décadas de relación. Cuando se conocieron ella era fotógrafa para una revista peruana y le hizo una entrevista que desembocó en una amistad en la que poco a poco se fue forjando el amor y, en 1999, se hizo pública su relación.
Jimena Coronado, a quien le dedica la canción Rosa de Lima, cambió y salvó a Sabina en un momento clave en su carrera y su salud. En 2001, cuando al cantante le dio un ictus, Jimena tomó las riendas, cambió la cerradura de su casa y puso orden en su vida.
Joaquín Sabina junto a Jimena Coronado en los Premios Grammy Latinos 2023. Fuente: Vanitatis
| Nombre | Relación con Sabina | Profesión/Ocupación |
|---|---|---|
| Carmela Martínez Oliart | Hija | Productora cinematográfica, Académica |
| Rocío Martínez Oliart | Hija | Escritora de poesía, Practica yoga |
| Isabel Oliart | Ex pareja, Madre de Carmela y Rocío | Desconocida |
| Jimena Coronado | Esposa | Fotógrafa |
