Los Hijos de Karlos Arguiñano: Un Legado Familiar en la Cocina y Más Allá

Eneko, María, Zigor, Charly, Martín, Joseba y Amaia conforman la segunda generación Arguiñano, un clan tan amplio como unido a cuyos miembros les gustan muchas cosas, incluidas la hostelería y el mar, sobre todo la conjunción que este tiene en Zarautz con la montaña. Pero por encima de fogones y deportes hay algo que les une de manera indisoluble: la pareja que forman sus padres, Karlos Arguiñano y Luisi Ameztoy.

Este es un clan que trabaja unido y que de una forma u otra siempre está al quite para dar apoyo a cualquiera de sus miembros si lo necesita en un momento dado. Son la segunda generación y el anuncio de la tercera, porque por detrás llegan pisando con fuerza los doce nietos del chef de Beasain, quien a sus 72 años no ha perdido un ápice ni de su fuerza ni del tirón popular que exhibe desde hace ya tres décadas.

La cita es en la bodega de txakoli de la familia Arguiñano, K5. El paisaje poblado de vides y las vistas atrapan a cualquiera; también a los siete hijos de Karlos, pese a que están más que acostumbrados al lugar. Eneko, María, Zigor, Charly, Martín, Joseba y Amaia se han reunido frente a las viñas y comentan lo difícil que es a veces juntarse para una foto: "Esta es la primera vez que posamos todos juntos para la prensa. Hace un tiempo también nos reunimos aquí para grabar unas imágenes con David de Jorge, que quería darle una sorpresa al aita, pero era otra cosa", dicen entre Amaia y Joseba.

Son la nueva generación de la familia Arguiñano y todos han crecido a la vera de los fogones. "Nos hemos criado oliendo a comida rica, rica, como diría el aita", dice Joseba, y ríen todos. Pero no solo es la comida de su padre la que ha alimentado sus estómagos y ha conseguido que sean exquisitos en la mesa, porque hacen un guiño unánime a Luisi, la madre: "Ella es la matriarca de todo lo que somos. Sus croquetas no las iguala nadie, pero es que cocina muy, pero que muy bien.

Los siete hermanos se llevan muy bien. Seis comparten el apellido Arguiñano. María Torres es la séptima, pero el chef de Zarautz la reconoce como una hija más. Es argentina, pero hace ya mucho tiempo viajó con él hasta el Cantábrico vasco para convertirse en una más de la familia. Se conocieron en los programas que el cocinero televisivo hizo en la tierra de ella. "Es una hermana más, no hay duda. Hemos crecido una parte de nuestra juventud juntos y ahora es una pieza importante en la familia y en la cocina. Ella trabaja mano a mano con Zigor y funcionan muy bien juntos. María es una más de los nuestros. Somos siete", afirma Eneko.

Ella también se siente totalmente integrada en el entorno familiar. Se comunican a la perfección con la mirada. Todos admiran a sus padres y entre ellos hay una relación de armonía absoluta: "No somos de discutir, nos llevamos muy bien. A ninguno nos gustan las peleas y solemos estar muy de acuerdo en la mayoría de las cosas importantes", comentan. "Seguro que de pequeños nos peleábamos algo más, pero como todos los niños.

Todos derrochan simpatía y disposición mientras nos acercamos a las viñas situadas en Aia (Gipuzkoa). Cada uno de ellos tiene una misión muy concreta en los negocios de la familia, todos menos Charly, el tercero de la familia, cuyo mundo profesional está en el cine a través de la fotografía, pero le gusta la cocina y alguno de sus hermanos le señala como el que más maña se da ante los fogones.

La cita es al completo y se nota que entre ellos los hay quienes están más cerca del mundo de los medios de comunicación, con Joseba a la cabeza. Anda en su salsa mientras se da una vuelta por el exterior de la bodega, y en su vida diaria combina el obrador con la televisión. Eneko es el mayor de todos y al que menos le gusta salir en la prensa. Martín es el que se ocupa de la parte administrativa, el que gestiona el negocio hostelero y hotelero. Es administrativo y un enamorado también de la cocina y del buen comer, pero prefiere poner en práctica sus habilidades culinarias fuera de los fogones profesionales.

Ríe divertido cuando habla de los autobuses, sobre todo de jubilados, de otras partes del Estado, que tienen como parada obligatoria, al menos antes de la pandemia, el restaurante Arguiñano: "Cuando no le encuentran se van a la estatua del aita que está en la terraza, se abrazan a ella y se hacen las fotos", dice.

Todos han crecido a la orilla del Cantábrico, frente a una playa que invita a practicar todos los deportes posibles, así que hacen surf, les gusta la pesca y la navegación. Han invertido muchas horas en las frías aguas de los arenales de Zarautz. "Nosotros nos lo comemos todo", dice Joseba, y la verdad es que a todos les gusta la buena mesa, en la que aprecian los matices gastronómicos.

Este año ha sido difícil para ellos, igual que para otras familias, por las distancias que ha impuesto la pandemia. Las reuniones familiares siempre han estado en sus agendas, tanto en fechas normales como en celebraciones señaladas, pero esos encuentros se han visto paralizados por la situación actual y las han echado de menos. Karlos ha comentado dolido en muchas ocasiones lo mucho que ha sentido no poder abrazar a sus nietos.

Los domingos suele haber reuniones muy especiales. "Las chicas de la familia, con los hijos, suben a comer a casa de nuestros padres. A veces llegamos al postre y otras al café. Esta ha sido hasta ahora una cita sagrada. ¿Habrá tercera generación Arguiñano en entre fogones? "Seguro que sí. La calle de los Arguiñano. Como curiosidad, que la es, cabe decir que viven todos en la misma calle, muy cerca del lugar donde pasaron la infancia. Algunos coinciden incluso a la hora de coger el ascensor, porque son vecinos. Amaia, la ingeniera y única chica que lleva el apellido Arguiñano, es también la única que ha ido a la universidad.

Karlos es un abuelo feliz y a sus nietos les regala por sus cumpleaños o por Olentzero un árbol, que plantan en el terreno del caserío. Aita es el cocinero, sí, pero todos los hijos suspiran por las que hace la ama, Luisi. Nunca faltan en Navidad y en los cumpleaños. Es un miembro más de esta familia que se ha criado al lado de la playa de Zarautz.

Entre fogones, el mundo del cine y las motos: repasamos quiénes son y en qué andan Eneko, Zigor, Karlos, Martín, Joseba, Amaia y María. Hace ya años que al universo de caras conocidas se sumaron en España nombres procedentes del mundo de la cocina y la gastronomía. Chefs y cocineros pasaron a convertirse en rostros famosos y muy reconocibles para el público, primero, con su desembarco en televisión, y con el creciente interés por las artes culinarias en nuestro país.

Uno de los primeros fue Karlos Arguiñano, con décadas de trayectoria mediática en las que hemos podido conocer mejor, también, su vida personal y familiar. De hecho, parte del clan ha colaborado habitualmente con él en sus programas y formato, como su hermana Eva Arguiñano o su hijo pequeño, Joseba Arguiñano, que ha seguido los pasos de su progenitor. Porque Karlos ha formado un clan amplio del que le gusta presumir, aunque también proteger su privacidad.

El chef comparte su vida personal desde hace más de cinco décadas con su mujer, Luisa Ameztoy, 'Luisi', como se refiere cariñosamente a ella: de origen navarro y con la que se casó en 1971. Junto a ella ha formado una familia numerosa, con siete hijos. Son Eneko, Zigor, Karlos, Martín, Joseba y Amaia Arguiñano, y María Torres. Los seis primeros son biológicos, mientras que la benjamina fue adoptada en Argentina por el matrimonio. Actualmente tienen cuarenta y nueve, cuarenta y siete, cuarenta y un, cuarenta, treinta y nueve, treinta y siete y treinta y seis años.

Su proyección pública es dispar, y se dedican a sectores muy distintos: desde el sector de la cocina y el negocio familiar, del que forman parte la mayoría de sus descendientes, al mundo de cine, al que se dedica Karlos Jr. o a la telemetría, en la que trabaja Amaia.

Entre fogones y comidas familiares, el clan Arguiñano estudió gastronomía desde jóvenes. No obstante, no todos decidieron dedicarse a lo mismo que su padre.

Tabla de los Hijos de Karlos Arguiñano y sus Ocupaciones

NombreEdadOcupación
Eneko Arguiñano49 añosMaitre del restaurante Ka
Zigor Arguiñano47 añosJefe de cocina en Ka
Karlos Arguiñano Jr.41 añosTrabaja en el mundo del cine
Martín Arguiñano40 añosAdministrador del negocio familiar
Joseba Arguiñano39 añosCocinero y presentador de televisión
Amaia Arguiñano37 añosGerente de la bodega K5
María Torres36 añosJefa de cocina en Ka

Cada Hijo, un Mundo: Vocaciones y Pasiones

Eneko Arguiñano: El Anfitrión Discreto

A Eneko Arguiñano no le gusta mucho la exposición pública; él disfruta organizando el comedor y ofreciendo el mejor servicio posible. Es el mayor de todos y al que menos le gusta salir en la prensa. Ja, ja, ja... Por supuesto que no. Soy el que está al frente de la sala, y también en lo que es el restaurante en sí. Me dedico sobre todo a hacer el equipo de la sala. Algún chico también de vez en cuando. Es cierto. A los 15 años. Fue en la cocina y ahí estuve un par de años. Después busqué algo más fácil y llevé el tema de las bebidas. Tenía una pequeña bodega. Cuando me saqué el carné de conducir salí de la hostelería y empecé con el frontón, la pelota. Estupenda, sobre todo por lo que hemos mamado desde pequeños y por un montón de cosas más. Imagínatelo en cuanto al negocio... Sin embargo en casa, lo referente a la cocina ha sido una maravilla. Ja, ja, ja... ¿Uno?

María Torres: De Argentina a la Cocina Vasca

Lo primero que comenta María es que está inmensamente agradecida a Karlos y a Luisi por todo lo que han hecho por ella. Conoció a Karlos Arguiñano en los programas de cocina que grababa él en la televisión de Argentina, donde ella ayudaba después de estudiar cocina en el país de la Pampa. Y allá empezó una larga historia para la única miembro del clan que no lleva el apellido Arguiñano, sino Torres. Eso es, al principio venía a conocer a la familia y luego eran ellos los que venían a Argentina. Me costó mucho hacer el papeleo. Claro, íbamos juntos a clase Zigor, Joseba y yo. Tengo que reconocer que me costó bastante, pero somos una piña, trabajamos juntos, estudiamos juntos... Eneko, Zigor, Martín y yo. No tanto.

Zigor Arguiñano: El Jefe de Cocina Apasionado por el Mar

Sus comidas preferidas son las elaboradas con huevos: fritos, tortilla, cocidos, etc. Los mismos gustos que su padre. "Es el producto estrella para mí", comenta. Pues sí, es lo que hemos vivido desde siempre. En casa no, pero al salir fuera... Es un momento complicado, aquí y en todo el mundo. Vamos de semana en semana a ver cómo superamos la pandemia. Mientras salga bueno, cualquier cosa. Probé lo que era trabajar en la mar".

Charly Arguiñano: El Cineasta Creativo

En la familia hay muchos muy creativos. La cocina, el obrador€ ahí también hay mucha creatividad. La oveja negra. Ja, ja, ja... ¿Se siente extraño entre seis hermanos que siempre hablan de hostelería en uno u otro sentido?Yo también he vivido la hostelería, he ayudado cuando era más joven, sobre todo en el bar, aunque también he pisado la cocina. Guisar. Aprendí mucho con mi padre. De hecho, en casa de mis aitas, cuando celebramos algo, quizá sea el que más cocine. Comparando con el sector de mis hermanos, estamos mejor, porque lo que está muy jodido es la hostelería. Gracias a las plataformas, que es lo que más nos da de comer a los que nos dedicamos al audiovisual, tenemos mucho trabajo. Voy a empezar una serie en Bilbao para Netflix de la que no puedo contar nada todavía. Juanjo Landa, socio de mi padre, es mi mentor. Soy el único que no se dedica a la hostelería".

Martín Arguiñano: El Gestor Hotelero con Alma de Cocinero

Lo de Martín Arguiñano es la organización y el control del Hotel Restaurante que lleva el apellido familiar, donde ha cogido el relevo en tan importante función de manos de su madre, Luisi Ameztoy, que lo hizo durante años. Ja, ja, ja... Sí, pero gestiono hostelería. Todos hablamos del papel del aita, de Karlos, que es estupendo, pero en la familia yo sustituyo a Luisi Ameztoy, nuestra ama. Ella es la matriarca de todos, y era la que llevaba el personal, el restaurante, el hotel y la cafetería. Hay otro, Charly, pero eso lo contará él. Yo estuve en el bar desde pequeño, ayudando. Después estudié Administración y trabajé fuera de la familia hasta que mi madre me dijo: En casa hay mucho trabajo y tienes que ayudar. ¿Y sabe cocinar? Sé, pero de los siete hermanos, quizá el que menos. Ja, ja, ja... Fíjate que Charly, que no trabaja para la familia y va por otros caminos, es quizá uno de los que mejor cocina. En la cocina siempre ha habido gente y la ama necesitaba ayuda para el bar o las terrazas. Sí, pero también en eso soy uno de los que menos. He surfeado; no tanto como alguno de mis hermanos, pero lo he hecho. Cocino, pero fuera del restaurante".

Joseba Arguiñano: El Rostro Televisivo de la Nueva Generación

Es divertido, dinámico y el televisivo de los hermanos. Sigue los pasos de su padre ante las cámaras y se siente como en su casa en un set de rodaje. Por eso se ha hecho tan conocido entre el público. He perdido la cuenta de los años que llevo haciendo repostería y panadería, y también estuve en el restaurante, así que sí, toda la vida no, pero más de media vida he estado delante de un fuego. Muchos años. No. A mí siempre me han gustado las motos, la mecánica, y como soy un poco inquieto, también me ha gustado la velocidad. Ja, ja, ja... Eso no lo sé, pero sigo en lo que empecé cuando tenía quince años, en la hostelería. La mecánica la he aprovechado para mis motos, para mis barcos y para mis cositas. Eso sí que es una buena noticia. Ja, ja, ja... Es verdad, pero está muy bien. Joder, joder, pensaba yo, no van a venir a comprar el pan. Llevo media vida delante de un fuego".

Amaia Arguiñano: Ingeniera y Gerente de la Bodega Familiar

Ha trabajado como ingeniera en el universo de las motos, con el que recorrió el mundo durante siete años asumiendo todo el esfuerzo que eso supone. A la vuelta comencé enseguida en el mundo de las motos. Fue un año muy duro, viajando sin parar por todo el mundo y estudiando en la carretera. Con ilusión, porque poco a poco empiezan a entender el txakoli y su calidad. Nuestro producto está realizado sobre lías, es una crianza, y creo que ahí está la clave. Hay recompensa por las cosas bien hechas y los frutos están viniendo, con ventas en el extranjero y aquí. El txakoli empieza a entenderse".

Los hijos de Karlos Arguiñano han sabido diversificar sus carreras, manteniendo el legado familiar en la gastronomía pero también explorando sus propias pasiones. Ya sea en la cocina, en la gestión hotelera, en el cine o en la ingeniería, cada uno ha encontrado su lugar y contribuye al éxito del clan Arguiñano.

Pan de ajo y queso con orégano | Receta de Joseba Arguiñano

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