Cristina Almeida: Una Vida Dedicada a la Lucha y la Defensa de los Derechos

María Cristina Almeida Castro, conocida como Cristina Almeida, es una abogada y política española cuya trayectoria ha estado marcada por su compromiso con la defensa de los derechos laborales, los presos políticos durante el franquismo y la igualdad de género. A sus 80 años, Almeida ha superado numerosos desafíos personales y profesionales, consolidándose como una figura clave en la historia reciente de España.

Cristina Almeida en 2018

Infancia y Juventud: Descubriendo la Vocación

Cristina Almeida nació en Badajoz en 1944, en una familia de clase media. Desde pequeña, descubrió su capacidad para combatir injusticias a través de la palabra. En el colegio, era castigada frecuentemente, pero su habilidad para razonar le permitió evitar castigos, dándose cuenta del "triunfo de la palabra frente a la desigualdad".

En la facultad de Derecho, Almeida descubrió el mundo y la libertad, así como la realidad de la desigualdad en España. Tras el fusilamiento de Julián Grimau, se unió al Partido Comunista, el único lugar donde se podía luchar contra Franco en ese momento.

Lucha Antifranquista y Defensa de los Derechos Laborales

Cristina Almeida usó ese don natural para convertirse en abogada laboralista y defender, durante el franquismo, a trabajadores y presos políticos, entre ellos en el Proceso 1001. En segundo yo ya sabía que quería dedicarme a la defensa de presas políticas y de trabajadores porque era lo que no defendía nadie. No había sindicatos por lo tanto era todo ilegal, solo estaba el vertical.

En la facultad de Derecho éramos 27 mujeres. En Filosofía y Farmacia era donde estaban todas las mujeres pero en Derecho éramos muy pocas, porque para las mujeres no fue obligatoria la escolaridad de las mujeres hasta el año 70, mientras que para los chicos sí era obligatoria antes. Así que era una universidad masculina. Allí conocí a Manuela (Carmena), Paca (Sauquillo) y coincidimos un grupo de gente que además de ser amigos, de estar en la facultad, de estudiar, pues teníamos las mismas preocupaciones, la militancia, sobre todo contra el franquismo.

Almeida comenta que en el momento del atentado terrorista a manos de un comando ultraderechista se encontraba en Chile, pero "cada día llamaba al despacho, hablaba con Javier Sauquillo, le decía que estaba bien, que Pinochet no me había hecho nada... Aquel día también llamé, me dijeron que habían secuestrado a Villaescusa, les dije que tuvieran cuidado y luego pasó lo que pasó".

El Feminismo: Una Lucha Paralela

A las luchas sindicales, pronto se unieron las cuestiones feministas. Yo descubrí la desigualdad de la mujer antes que el feminismo. En el año 68 yo me casé con mi gran amigo de facultad. Poco después me fui a la cárcel de Jaén, por una huelga de hambre de presos políticos y el director no me dejaba entrar porque no quería que los viera.

Y yo entonces tuve con él una pelotera tremenda, y me fui al juzgado de guardia a denunciar. Y allí salió el juez y el secretario y me preguntan: ‘Nombre: Cristina Almeida Castro; profesión: abogada; edad: 23 años; estado civil y digo casada’. Y nada más decir casada se levanta el juez y dice ‘¿está ahí su marido?’ y le respondo que mi marido está en casa durmiendo, y me dice ‘usted no puede denunciar’. Y yo sentí una vergüenza tremenda de que alguien tuviera mi representación.

Claro, ellos veían a las mujeres como que no podían ejercer. Teníamos prohibida la entrada como mujer en el colegio de abogados, y la primera mujer que entró fue María Luisa Suárez en el año 47. Durante los primeros años, era obligado por ley, cuando te casabas, dejar el trabajo.

Dentro de esas limitaciones que teníais las mujeres, ¿cuál es la que os dificultaba más vuestra vida diaria? Yo creo que el reparto de las tareas que asumíamos, que nos habían tocado sin jugar en ninguna tómbola. Todas las de cuidado de la casa, del hogar, de la comida, de todo. Y eso limitaba tu capacidad muchísimo.

Los avances no se hacen en un día, se van haciendo progresivamente. La Constitución fue un gran avance, pero para el divorcio tuvimos que esperar hasta el año 81, y seguimos luchando por eso. Y por el aborto, que hasta hace muy poco no hemos conseguido que fuera una ley de plazos.

Cristina Almeida, a Vox: "El feminismo es la verdadera democracia con igualdad"

Vida Política y Trayectoria Mediática

Cristina Almeida ha sido concejala en el Ayuntamiento de Madrid por el PCE, en el mandato de Tierno Galván. Participó en la fundación de Izquierda Unida, que abandonó por su discrepancia con Julio Anguita. Fue candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid por la coalición PSOE-Progresistas.

En ese momento político y social, la televisión la necesitaba. Su perfil aguerrido, combativo y polémico se hacía necesario. Comenzó a colaborar en diversos programas de actualidad de la televisión española y la primera mujer que la llamó para que la acompañara en sus espacios fue María Teresa Campos.

Superando Obstáculos Personales: La Salud y la Soledad

A sus 80 años, Cristina Almeida no se encuentra en un buen momento a nivel físico. La abogada lleva más de cinco meses sufriendo el dolor y las secuelas de una delicada operación de espalda a la que tuvo que someterse, algo que la llevó a estar un tiempo ingresada en el hospital Ramón y Cajal de Madrid. Tal y como informa el medio, la también ex diputada ha querido refugiarse en los suyos en los últimos meses, alejándose totalmente del foco mediático.

Todo comenzó cuando regresaba a su casa después de haber estado en un acto en Alcalá de Henares con el ministro de Cultura, en abril. Al volver a casa con dos amigas me caí en la calle. Fue entonces cuando los médicos le diagnosticaron una estenosis del canal, algo que requería una operación.

Tras la intervención me recuperé bien, comencé a caminar y me dieron el alta”, recordaba. “Me ingresaron con infección, algo que entra en las probabilidades en este tipo de cirugía. Pese al duro varapalo, la abogada se siente feliz, puesto que ha conseguido hacer nuevos progresos.

Tras lo sucedido, asegura que ha aprendido algunas cosas a la hora de enfrentarse a estos baches de la vida. “Aprendes que hay que saber parar. Mi conclusión es que he dado todo lo que he podido en la vida pero sin espíritu de sacrificio sino de forma voluntaria, porque han sido vivencias estupendas.

“Lo que más me ilusiona es tener fuerzas en las piernas para volver a conducir y poder vivir sola en mi casa”, se sinceraba, aunque también admitía querer viajar. La soledad me enriquece y me da parte de mi vida. Por eso me gusta vivir sola.

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