¿Con Qué Frecuencia Debe Mamar un Bebé Recién Nacido?

La lactancia materna exclusiva es la mejor alimentación posible para el bebé hasta, al menos, los 6 meses de vida. La leche materna aporta el equilibrio necesario de macronutrientes, vitaminas, minerales y otros elementos que ayudan al bebé a conseguir un adecuado desarrollo, tanto a nivel anatómico como a nivel funcional. Además, la leche materna contiene anticuerpos que ayudarán a proteger al bebé de infecciones virales o bacterianas e, incluso, de la neumonía.

Cuando se comienza con la lactancia materna para nutrir al bebé en los primeros meses de vida, muchas madres no tienen demasiado claro cuál es la frecuencia que deben seguir a la hora de alimentarlo. Ahora bien, ¿cuál es la frecuencia para amamantar al bebé? Esta es una de las cuestiones más demandadas por las mamás para saber cuándo tienen que dar el pecho y si es recomendable dar de mamar a demanda. En estos casos, es importante saber cuál es la edad del bebé, puesto que, en función de su desarrollo, el bebé pedirá más o menos leche.

Cada bebé tiene su propio ritmo y es por eso por lo no hay un tiempo establecido entre toma y toma de pecho. Un bebé que vacíe el pecho, por ejemplo, estará satisfecho de 3 a 4 horas, mientras que un bebé que tome poca leche materna necesitará que sus tomas sean más frecuentes porque no termina de llenarse y de estar satisfecho. Lo ideal es que el bebé vacíe el pecho en cada toma, pero no siempre es así.

Dependerá mucho de la capacidad de succión del bebé, de la edad del pequeño y del flujo de la leche del pecho, ya que no siempre son ellos los que tardan en comer. No existe una frecuencia idónea para amamantar al bebé. La frecuencia de las tomas la marcará él mismo en función de sus necesidades, es decir, si tiene o no tiene hambre.

Cuando un bebé toma el pecho no siempre es posible controlar la cantidad de leche que toma porque lo hará a demanda. Normalmente, es la edad la que determina la cantidad de leche que tomará. A medida que va ganando peso, debe empezar a ingerir más cantidad de leche en cada toma. Si el bebé rechaza el pecho tras unos minutos de toma, déjalo. Es importante no forzar al bebé a que coma si no quiere.

Saber si el bebé se ha quedado con hambre es una de las grandes preocupaciones de los papás. Si es tu caso, no tienes de qué preocuparte, ya que tu bebé te indicará si tiene más hambre o no. Buscar el pecho, sacar mucho la lengua, intentar succionar sin tener nada en la boca o mostrarse inquieto son algunas de las señales que te indican si tu bebé tiene hambre.

Frecuencia y Duración de las Tomas

Después del nacimiento, los recién nacidos presentan un periodo de «somnolencia» conocido como período de letargo, pudiendo durar hasta diez horas o más. Durante este período debemos respetar si el bebé no quiere amamantar aunque el pecho se debe ofrecer con frecuencia (cada tres horas aproximadamente) y recordar a las madres los signos de hambre.

La duración de las tomas es muy variable de un niño a otro. La madre nota dolor o molestias en el pecho o en el pezón y no refiere signos de reflejo de eyección.

Independientemente de la posición utilizada, el punto clave en la consolidación de la lactancia materna es conseguir un buen agarre (afianzamiento). Para conseguir un buen afianzamiento hay que colocar el cuerpo del recién nacido frente a la madre, con la cabeza bien alineado en el pecho. Para saber que la postura es correcta, la barriga del bebé debe estar en contacto con la de la madre, posición de ombligo con ombligo, la boca debe estar bien abierta, el labio inferior hacia fuera, las mejillas redondeadas cuando succiona (no hundidas) y la nariz y el mentón pegados al pecho. Siempre la areola debe ser más visible por encima de la boca.

No es aconsejable que la madre separe con los dedos, la nariz del pecho ni que haga maniobras de «pinza» con el pecho, a menos que sean pechos de gran tamaño y obstruyan la nariz del bebé. Este es el principal temor de las madres, tener el recién nacido muy pegado al pecho materno y la sensación que puedan asfixiarlo mientras lo amamantan, pero es esencial para una buena técnica.

Los conocimientos relacionados con la lactancia materna se perdieron poco a poco con la introducción de la cultura del biberón en nuestra sociedad. Y lo que es peor: las normas asociadas a la alimentación con biberón fueron exportadas a la lactancia materna. Aunque después se ha visto que no era necesario, se comenzó a dar el biberón con horarios, y este error se extendió a la lactancia materna.

Esto no quiere decir que hay un momento en que la lactancia deja de ser a demanda, sino que la manera de mamar se va a ir modificando a medida que crezcan y recuerda que al crecer no tiene porqué hacer menos tomas. Entonces ¿tengo que esperar a que él me pida? Pues la respuesta es “depende”. La lactancia NO funciona a demanda cuando tu bebé no ha recuperado el peso del nacimiento, es prematuro o está enfermo.

¿Qué Hacer Si Hay Problemas con la Lactancia?

Muchas madres expresan preocupación y dudas respecto a si tendrán suficiente leche para alimentar a sus hijos. Pero ahora sabemos que, salvo situaciones excepcionales, las madres producen la cantidad exacta de leche que necesitan sus bebés si el agarre es correcto y la lactancia es a demanda.

Cuando una madre cree que tiene poca leche, lo habitual es que se trate de alguno de los siguientes casos:

  • La posición del niño o el agarre del pecho no es adecuado.
  • El bebé mama menos de 8 veces al día o se limita la duración de la toma. En estos casos, en los que el bebé no mama a demanda, le será difícil tomar toda la leche que necesita.
  • Hay leche pero la madre no se nota "la subida" y duda de que tenga suficiente.
  • A medida que va creciendo, el niño tarda menos en hacer las tomas y extrae la leche más eficazmente.
  • El bebé ha crecido bruscamente y necesita más leche.

Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que él quiera. Es conveniente ofrecerle el pecho cuando "busque", gruña o se chupe los dedos, sin esperar a que llore de hambre.

El bebé se coge bien al pecho cuando abarca el pezón más un buen bocado de areola con la boca. De ese modo vacía bien el pecho.

Es importante que mame todo el tiempo que quiera del mismo pecho, porque la leche del final tiene más grasa (más calorías). Si quiere más, se le puede ofrecer el otro pecho después.

Si mama a menudo (mínimo 8 veces al día), la estimulación de la piel del pecho asegura el funcionamiento de las hormonas de la lactancia, especialmente durante las primeras semanas.

Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos. Si le ofrece el pecho a su hijo siempre que lo desee, aunque no sea por hambre, no se equivocará.

El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé para fabricar leche. Si se le pone el chupete, le quita el estímulo al pecho y fabricará menos leche. Si además el bebé es muy pequeño, puede confundir la forma de cogerse al pecho.

Puede resultar útil emplear un sacaleches para vaciar mejor los pechos y estimularles a que fabriquen más leche.

Si el bebé está contento, duerme tranquilo 1-2 horas seguidas y no parece enfermo, toma suficiente leche. Si el bebé moja menos de 5 pañales al día (con los pañales superabsorbentes es más difícil de valorar) o la orina es muy concentrada, es posible que esté tomando poca leche y sería conveniente consultar con un experto en lactancia.

Varios medicamentos actúan estimulando la producción de leche, se les llama galactogogos. Los más utilizados son: el Sulpiride, la Metoclopramida y la Domperidona. Cualquiera de ellos es efectivo, pero no deben usarse más que cuando los métodos naturales se han agotado: puestas al pecho frecuentes, con el niño bien cogido en una postura correcta, asegurar un correcto descanso de la madre y que beba lo que la sed le pide. También hay que comprobar la ausencia de algunas enfermedades en la madre, como anemia o alteraciones del tiroides.

Consideraciones Adicionales

En general se recomienda que los lactantes que reciben alimentación complementaria tomen alrededor de medio litro de leche al día, pero es sólo eso, una norma general y por supuesto nada estricta. Se trata de ofrecer productos lácteos para llegar a esa cantidad de forma aproximada. No es una regla matemática, hay niños y niñas que toman más cantidad y otros que toman menos y todos están sanos.

Se recomienda que los lactantes menores de un año alimentados al pecho deben recibir un suplemento de 400 UI/día de vitamina D. Estos suplementos se deben iniciar en los primeros días de vida y se mantendrán hasta que, después del destete, el niño tome 1 litro diario de fórmula adaptada enriquecida en vitamina D.

Si el bebé tiene menos de 6 meses y toma el pecho "a demanda", es decir siempre que lo solicita (busca, se lleva la mano a la boca, bosteza, hace ruiditos,..y cuando se le acerca al pecho quiere), NO necesita ningún otro líquido, ni agua, ni infusiones. Ni siquiera en los meses de mucho calor, ni siquiera si lo llevan de vacaciones a la India en agosto.

La pregunta «¿hasta cuándo dar el pecho?» debe responderse considerando las preferencias y necesidades personales de cada madre y bebé. La leche materna contiene nutrientes esenciales y anticuerpos que fortalecen el sistema inmunológico del bebé, protegiéndolo contra infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias. Además, la lactancia materna reduce el riesgo de muerte súbita del lactante y disminuye la mortalidad en el primer año de vida.La lactancia materna influye en el desarrollo psicológico y emocional del bebé, fortaleciendo el vínculo emocional seguro a través del contacto piel con piel y el tiempo compartido. Este vínculo es crucial para el desarrollo de la confianza y la autonomía del niño. Estudios muestran que los bebés amamantados tienden a tener mejores resultados en test de inteligencia y menores niveles de ansiedad, hiperactividad y depresión.La lactancia materna ofrece importantes beneficios para la salud de la madre, como la reducción del riesgo de cáncer de mama y ovario. Esto se debe a la alteración de los niveles hormonales durante la lactancia, disminuyendo la exposición a estrógenos. La lactancia materna conlleva beneficios cardiovasculares para la madre, como la contracción uterina postparto, que reduce el riesgo de hemorragia.Durante los primeros seis meses, la leche materna es esencial para el crecimiento y desarrollo del bebé. Después de los seis meses, la lactancia materna sigue siendo beneficiosa, pero se recomienda la introducción de alimentos complementarios. En este período, el bebé necesita nutrientes adicionales como hierro y zinc, que la leche materna por sí sola no puede proporcionar completamente.Las tomas de pecho en recién nacidos suelen durar entre 20 y 45 minutos. En los primeros días de vida, es común que las tomas sean más prolongadas mientras el bebé y la madre se adaptan al proceso de lactancia.Durante las primeras semanas, la mayoría de bebés quieren comer aproximadamente cada dos horas, día y noche, realizando como mínimo de 9 a 12 tomas diarias. A partir del mes de vida, las tomas se suelen ir espaciando, pero no siempre es así. Lo recomendable es que le ofrezcáis el pecho o el biberón cada vez que tenga hambre, sin obligar a que coma más de lo que desea. Es normal que algunos días coma más a menudo y otros días menos. Incluso si durante un tiempo notáis que su demanda se ha regulado y, de repente, las tomas vuelven a ser más frecuentes y caóticas, también es normal. Estos cambios se dan casi siempre en periodos concretos, es lo que se conoce como crisis de lactancia o crisis de crecimiento.Al principio, y muy especialmente con la lactancia materna, no debéis hacer el menor intento de adaptar el bebé a unas horas determinadas. Si vuestro bebé se alimenta exclusivamente con leche de fórmula, debéis ofrecérsela igualmente a demanda.Durante las primeras semanas de vida, al ser más pequeños y estar perfeccionando todavía la técnica de succión, pueden tardar más en saciarse. Para evitar que se congestione uno de los dos pechos y para mantener una producción de leche adecuada, es recomendable que el bebé mame de ambos pechos con frecuencia. Sin embargo, no hay que limitar el tiempo en cada uno. Será el bebe quien decida cuándo ha terminado con uno, porque se apartará. Si sigue con hambre, debéis volver a ofrecer el mismo pecho y, si no lo quiere, entonces continuar con el otro.Si el bebé mama bien, la duración de las tomas puede variar de 10 a 20 minutos, o como máximo, de media hora. Si las tomas duran más, lo que debéis hacer es mejorar la postura, procurar que se agarre mejor y comprobar que no tiene ninguna limitación en la movilidad de la lengua, en lugar de reducir la duración de la toma.

En resumen, hasta cuándo dar el pecho es una pregunta que varía según las necesidades individuales de cada madre y bebé, y esta acción trae de sus propios beneficios , al igual que de algunos desafíos e incomodidades.

Tabla de Frecuencia de Alimentación Aproximada

Edad del Bebé Frecuencia de las Tomas Duración Aproximada
Recién Nacido (0-1 mes) Cada 2-3 horas 20-45 minutos
1-6 meses A demanda, generalmente cada 3-4 horas Variable, según el apetito
Más de 6 meses A demanda, complementando con alimentos sólidos Variable, según la ingesta de sólidos

Si necesitas orientación adicional sobre este tema o cualquier otro relacionado con la lactancia materna, no dudes en contactarnos.

Ejercicios para el buen agarre

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