La lactancia materna es un proceso natural que crea un vínculo especial entre la madre y el bebé. Sin embargo, hay momentos en que las madres deciden o necesitan interrumpir la lactancia. Un miedo muy habitual en las madres es el quedarse sin leche, y la sorpresa se produce cuando la leche se sigue produciendo meses o incluso años después de no dar el pecho.
Cuando dejas de amamantar o destetas, lo más habitual es que no prestes mucha atención a tus pechos. Si no los manipulas, no te vas a dar cuenta de que la glándula sigue fabricando pequeñas cantidades de leche, a veces es blanca/amarillenta y otras veces transparente.
La producción de leche materna comienza en el momento en el que la placenta se separa del útero, independientemente del tipo de parto (vaginal o cesárea) o si el bebé nace con vida o sin ella. En estas situaciones, nos encontramos con dos opciones: la continuación con la lactancia o su inhibición.
Es importante subrayar que en una lactancia que ya está instaurada nunca es necesario tomar medicación para “cortar” la leche.
7 recomendaciones para el DESTETE RESPETUOSO ¿cuándo y cómo retirar el pecho a tu bebé?
El Proceso de Destete
Cuando se produce el destete, la glándula entra en lo que llamamos apoptosis (o muerte celular programada). Aún y cuando la glándula entra en este proceso de transformación y el tejido funcional del pecho es reemplazado por grasa, la producción de leche no desaparece de manera inmediata.
El destete de tu bebé debe ser un proceso muy lento. Lo ideal es ir retirando una toma cada semana, mejor las intermedias, para que tu bebé se adapte emocionalmente al cambio y tus mamas no se congestionen. Las últimas tomas que debes retirar son las nocturnas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que se inicie un destete gradual a partir de los seis meses de vida, y recomienda prolongar la lactancia hasta que el pequeño tenga dos años. Pero la decisión de cuándo llevar a cabo destete definitivo va a depender del niño y de la madre.
El destete definitivo es una etapa difícil para la madre y el bebé por la pérdida de ese especial vínculo tan lleno de emociones que los unía. Por eso ambos necesitan un ajuste emocional para aceptar y asumir el cambio con tiempo. Y para evitar molestias en la madre, conviene que sea lento.
Es un momento que tarde o temprano siempre ha de llegar: cuando el bebé abandona la lactancia materna. El proceso del destete puede durar semanas o meses, dependiendo del ritmo que se marque la madre.
Para evitar posibles molestias debe de hacerse de forma planificada y progresiva, es decir, poco a poco, eliminando gradualmente las tomas, acortando el tiempo de las mismas y sin realizar extracción de la leche entre ellas o a posteriori. Cuanto más gradual sea el destete menos molesto resultará.
De forma natural, es decir, sin que medie la decisión materna, el destete del niño comienza con la introducción de la alimentación complementaria y puede durar entre dos años y tres y medio. Una de las causas más frecuentes de destete natural es porque la madre se vuelve a quedar embarazada debido a los cambios que se producen en la leche en cuanto a la reducción del volumen y el sabor.
Muchas madres tienen la sensación de producir poca leche materna (hipogalactia). La realidad es que los casos documentados de baja producción de leche son mucho menos frecuentes de lo que la población general piensa.
Cambios Físicos y Emocionales Durante el Destete
La gestación desencadena alteraciones físicas y psicológicas que se prolongan más allá del parto. Decir «chao, chao» a la lactancia conlleva, para gran parte de las madres, dar la bienvenida a los temidos kilitos de más. Mientras dan el pecho, las madres queman calorías a raudales para producir leche materna. El fin de este proceso genera un extra de energía que la naturaleza, siempre sabia, almacena en forma de grasas. Detrás de esta ganancia de peso se encuentran otras causas, como la bajada del nivel de prolactina.
Esta hormona, además de estimular a los alvéolos a producir el alimento del recién nacido, influye de formas inesperadas en la mujer (p. ej., inhibiendo el deseo sexual) y puede disminuir el deseo de comer. En vista de lo anterior, cuando dejas de amamantar, ¿engordas siempre? No es posible responder con un sí absoluto.
Uno de los cambios en el pecho tras la lactancia es su disminución progresiva en el curso de tres a seis meses. Hasta que la piel y los tejidos mamarios se recuperan, lucen caídos, flácidos y asimétricos, nada favorecedores. Aunque inevitable, este proceso puede agilizarse con un régimen alimentario rico en proteínas (lácteos, pescados, carnes magras, etcétera). Otra forma de recuperar la grasa del pecho tras lactancia es practicar actividades físicas como el yoga o el pilates.
Un efecto de dejar la lactancia, cabría pensar, es la mengua del suministro lácteo, ¿verdad? Lo cierto es que no pocas mujeres tardan semanas e incluso meses en «cerrar el grifo» o secar su leche, como se dice en obstetricia.
Como un duelo. Así describe el destete más de un pediatra y especialista en maternidad. Sin embargo, este fenómeno, conocido como depresión post-destete, se prolonga en una minoría de casos por distintas razones: un destete poco gradual, la presión social, una planificación insuficiente o la falta de apoyo emocional. Contra la depresión que sigue al destete, son efectivas las terapias familiares, de pareja y de apoyo, así como consultar a personas con experiencia previa o que estén atravesando una situación similar.
Métodos para Inhibir la Lactancia
Para acelerar este cambio en el cuerpo durante la lactancia, existen medicamentos para cortar la leche. En caso de que la madre decida no iniciar la lactancia tras el parto, es eficaz la administración de cabergolina como fármaco inhibidor. El mecanismo de acción de este principio activo, aunque no es conocido del todo, consiste en disminuir la producción de prolactina en la hipófisis. Si durante la fase de instauración de la producción de leche (las primeras semanas) no aparece el pico de prolactina, no se produce la síntesis láctea.
Si la lactancia aún no se ha establecido, se administra una dosis única de 1 mg de cabergolina durante el primer día después del parto. Si la lactancia ya se ha establecido, por ejemplo, en casos de muerte neonatal o cuando la madre decide continuar con la lactancia y posteriormente opta por inhibirla, se recomienda una dosis de 0,25 mg de cabergolina cada 12 horas durante 2 días (4 dosis). La cabergolina inhibe la secreción de leche materna en el 75-80% de los casos y reduce la congestión y dolor en las mamas en 9 de cada 10 mujeres. La cabergolina puede tener efectos secundarios en hasta un 16% de mujeres.
En cuanto a la bromocriptina, se necesitan 2 dosis diarias (de 2,5 mg) durante 14 días. En mujeres con hipertensión o preeclampsia, los agonistas de dopamina (como la cabergolina o la bromocriptina) deben usarse con precaución, ya que pueden aumentar la presión arterial y se asocian con hemorragia intracerebral.
Si la cabergolina está contraindicada, otra opción es la piridoxina (vitamina B6).
Es importante tener presente que el medicamento (cabergolina) no hace desaparecer la leche, “no la corta”. La cabergolina parece que solo hace algo de efecto si la madre lo toma justo después del parto. Cuando la madre ya ha tenido la subida de leche, la medicación no tiene ningún efecto. Por esa razón, no se debería recomendar tomarlas cuando la madre ya ha empezado a lactar.
Si has tomado la pastilla para cortar la leche y ahora has cambiado de opinión y quieres relactar, puedes hacerlo.
Métodos Naturales
Hay madres que al querer dejar la lactancia no quieren recurrir a medicamentos y optan por métodos más naturales.
- Infusión de salvia: Se recomienda tomar 1 taza de té tres veces por día. Tendrás el mismo efecto del té si tomas 2 goteros enteros de la tintura.
- Vitamina B6: Las altas dosis de suplementos de vitamina B-6 han reportado reducir la producción de leche materna.
Disminución Gradual de la Producción
Lo primero que hay que entender es que la leche no se seca. La producción puede disminuir pero la leche tarda años en desaparecer completamente.
La lactancia materna funciona mediante la oferta y la demanda. A más leche sacas, más leche tienes. Si se queda leche dentro del pecho, nuestro cuerpo se regula solo gracias a una enzima el FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia), que se encarga de gestionar la producción. Cuanta más cantidad de esta hormona sale con la leche cuando el bebé mama o cuando extraemos leche con el sacaleches, más leche se produce.
Se trata de que cada vez saques menos leche del pecho, de forma progresiva. Cuando te moleste el pecho, saca un poco de leche pero deja un poco dentro. Tienes que ir sacando la cantidad mínima que te sirva para no tener dolor pero que a la vez permita a la glándula entender que debe reducir la producción. Es un proceso bastante intuitivo y cada madre encuentra por sí misma cuánta leche necesita sacarse para encontrarse bien mientras sigue disminuyendo la producción. Habrá un momento en que será evidente que el pecho ya no necesita este vaciado continuo y será el momento de parar.
El resto de opciones para disminuir o eliminar la leche materna no tienen tanta efectividad, pueden ser peligrosas o incluso traumáticas.
Mitos y Realidades Sobre la Lactancia
En las últimas décadas los conocimientos sobre la lactancia materna y la alimentación infantil en general se han ampliado considerablemente, y muchas de las indicaciones y consejos que los profesionales sanitarios veníamos dando han tenido que modificarse para adecuarlos a esas “novedades” que nos ayudan a encontrar la mejor forma de alimentar a nuestros hijos.
Sin embargo, pese a que muchos de estas nuevas recomendaciones llevan ya varios años en rigor, es aún muy frecuente oír en nuestro entorno (y a veces incluso de los mismos profesionales!) sugerencias erróneas -hoy consideradas mitos o falsas creencias- por carecer de fundamento científico algunas veces y de lógica en muchas otras.
A continuación, se presentan algunos de esos mitos (no todos, que haber hay miles!!!) para que podáis reconocer aquellos consejos que, aun bien intencionados, pueden generarnos dudas e incluso acabar con la lactancia innecesariamente.
¡RECORDAD QUE TODO LO QUE LEERÉIS A CONTINUACIÓN ES FALSO!
Alimentos
- Hay que comer más para tener más leche
- Se debe tomar leche para fabricar más y reponer las pérdidas de calcio
- Hay alimentos y bebidas que aumentan la producción
- Algunos alimentos están prohibidos por producir cólicos o gases. Lo único prohibido sería el consumo de alcohol (y otras drogas, por supuesto).
- Se deben evitar alimentos que cambian el sabor o la composición de la leche. De hecho, los cambios en el sabor de la leche favorecerán la aceptación de nuevos alimentos posteriormente.
Estética
- No debe hacerse dieta de adelgazamiento durante la lactancia. De todos modos, una dieta equilibrada es recomendable y deberías consultar a un especialista.
- No deben usarse tintes ni colorantes para el pelo
- No debe hacerse ejercicio físico antes de dar el pecho
- No deben practicarse intervenciones dentales con anestesia local ni empastes dentales durante la lactancia. Una correcta higiene y cuidados dentales son siempre importantes. El dentista sabrá que fármacos son los más seguros.
- La lactancia prolongada deforma los pechos. Son los cambios sufridos durante el propio embarazo los culpables. La gravedad, la edad hacen el resto.
- No pueden usarse cremas ni productos de belleza durante la lactancia. Evitar zona de pechos y pezones si no indica que son seguros. Se pueden revisar componentes.
Producción de Leche
- Se deben ingerir muchos líquidos: infusiones, cerveza. Debe mantenerse una correcta hidratación, beber más agua no hará que se produzca más leche. Evitar alcohol (las cervezas 0’0 no está 100% libres de alcohol) .
- La falta de leche suele ser un problema familiar que se transmite de madres a hijas
- Las mujeres con poco pecho fabrican menos leche
- El peso semanal del bebé es la mejor manera de controlar la producción. Lo mejor es fijarnos en cuántos pañales moja al día, cómo son las deposiciones, cómo mama el bebé y cómo está entre tomas.
- Las impresiones fuertes cortan la producción de leche
- El frío en la espalda disminuye la producción de leche
- Es mejor esperar a sentir el pecho lleno para amamantar. El pecho es a demanda, si está muy lleno puede ser difícil que el bebé se agarre bien.
- Es importante sentir el “golpe de leche” durante la toma
- El escape de leche entre tomas y el chorreo durante la toma es señal de gran producción
- Los masajes en la espalda favorecen la lactancia
- Bañarse con agua fría corta la leche
- Sentir los pechos blandos es señal de baja producción
- Por las tardes se tiene menos leche que por las mañanas
Calidad de la Leche
- El calostro no alimenta y debe desecharse. Es lo que necesita el bebé los primeros días.
- La leche materna es “aguada”. Es el mejor alimento para el bebé.
- Los disgustos se transmiten al bebé a través de la leche
- Hay leche de baja calidad que impide que el bebé engorde bien. Puede haber baja producción, pero la calidad es buena.
- Si la madre queda embarazada debe suspender la lactancia
- La leche de las madres muy nerviosas alimenta menos y transmite los nervios a su bebé
- Más allá de los 12 meses la leche materna no aporta casi nada al niño
- La lactancia demasiado frecuente causa obesidad en el niño
Problemas con el Pecho
- Si los pezones sangran o hay mastitis, no se debe dar el pecho. Debe revisarse técnica y problemas físicos que dificulten la succión.
- Colocar aceite de oliva para prevenir y curar problemas de los pezones
- Los masajes del pezón con alcohol durante el embarazo lo preparan para la lactancia
- Si se tiene poco pezón es útil estirarlo durante el embarazo
- Las mujeres pelirrojas, de piel blanca y ojos azules sufrirán dolor en los pezones porque tienen pieles delicadas
- Las hojas de col previenen la ingurgitación mamaria
- Limitar el tiempo de cada toma previene el dolor en los pezones
Técnica de la Lactancia
- Basta con dar el pecho 10 minutos. Mejor vaciar un pecho y después ofrecer el otro que contar minutos que pueden variar según el niño, el pecho y el momento.
- No se debe despertar a un bebé para darle de mamar, el sueño alimenta tanto como la leche. En función de la edad y cómo vaya el peso, según recomendaciones del pediatra/enfermera de. lactancia.
- Es normal que dar el pecho duela
- La leche retenida mucho tiempo en el pecho se estropea
- Se deben dar siempre los dos pechos en cada toma. Ofrecer el segundo pecho por si el bebé quiere más.
- No hay que permitir que el bebé esté en el pecho si no “le toca” comer
- Mimar y calmar al bebé en brazos o al pecho lo malcría
- Es importante que los demás miembros de la familia alimenten al niño para que también ellos desarrollen un vínculo
- Dar el pecho mientras el bebé está recostado causa infecciones de oído
- Las tomas nocturnas de pecho favorecen las caries en el bebé. Pasa con los biberones de fórmula.
- A medida que crecen los bebés van adquiriendo un horario fijo para las tomas
- Pasados los primeros meses el bebé dormirá toda la noche
Problemas para la Madre
- Las molestias de la espalda empeoran durante la lactancia.
Causas de Interrupción de la Lactancia Materna
La lactancia materna se puede cortar por distintas razones. Pero lo buena noticia es que también se puede recuperar, tanto si no se da el pecho durante un breve lapso de tiempo, como si se suspende y la leche se ha retirado.
- Madre e hijo están separados
- La mamá tiene fiebre
- La mamá está tomando fármacos no compatibles con la lactancia
- Causas hormonales
- Causas nutricionales
Existen algunas circunstancias en las que la producción de leche materna puede disminuir, e incluso desaparecer, si bien esto último sucede en muy pocas ocasiones por causas físicas. Obviamente, si la mamá y el bebé no están juntos, no se pueden realizar las tetadas.
Si la mamá sufre un proceso vírico o bacteriano y tiene fiebre, durante unos días, puede pensar que su leche no será buena para el pequeño.
Determinados trastornos físicos pueden hacer necesaria la prescripción de medicamentos incompatibles con la lactancia materna. En cualquier caso, siempre que tu médico te prescriba un medicamento, debes informarle de que estás en período de lactancia. Tu médico te informará bien sobre qué puedes y qué no puedes hacer.
Hay que tener en cuenta que una breve interrupción de 48 o 72 horas no entorpece la lactancia materna, aunque es necesario tomar una serie de precauciones.
Si la interrupción de la lactancia materna es más larga, también se puede recuperar, aunque costará más, sobre todo si la mamá ha dejado de producir leche.
También existen una serie de situaciones físicas y orgánicas que pueden provocar hipogalactia, baja producción de leche, o agalactia, ausencia de leche materna.
La estimulación del pecho con el sacaleches, los masajes en el pecho y poner al bebé a mamar con frecuencia son fundamentales.
Pero debes ser consciente de que puede que te cueste un esfuerzo y un tiempo considerables.
Compatibilidad de Lactancia Materna y Trabajo
Sí, es posible compatibilizar lactancia materna y trabajo, ya que la legislación protege a la madre lactante y a su hijo o hija. En este caso, planificar es la clave. Si han pasado menos de 9 meses desde el nacimiento del bebé, tienes derecho a reducir tu jornada en media hora o disponer de una hora dentro de la jornada habitual, con la posibilidad de dividirla en dos fracciones de media hora.
Si alguien cercano puede acercarte al niño al trabajo para darle de mamar en ese tiempo, perfecto. Puedes empezar con la extracción incluso en las primeras semanas. Si la congelas, la podrás usar cuando llegue la hora de la vuelta a la oficina.
En cuanto al momento de hacerlo, es indiferente: puedes hacerlo antes o después de la toma, entre toma y toma o incluso durante la toma, lo que te resulte más cómodo. Si optas por congelarla, tendrás leche al menos para los tres o cuatro meses siguientes.
En cuanto a cómo descongelarla, la puedes dejar en el frigorífico para que se vaya descongelando lentamente unas horas antes. Cuando llegue la hora de usarla tendrás que sumergir el recipiente en agua caliente para que esté a la temperatura adecuada para el bebé.
En cualquier caso, los pediatras recuerdan que lo más importante no es que el bebé tome leche materna cuando su madre está fuera (a partir de los 6 meses ya se pueden introducir otros alimentos en su dieta), sino que pueda seguir mamando a demanda cuando la madre y el bebé estén juntos.
El cuerpo se adapta rápidamente a las variaciones en horarios y necesidades de tu bebé, pero es posible que los primeros días tengas subidas de leche durante la jornada laboral y que tengas que recurrir a un sacaleches. Realiza una extracción antes de volver a trabajar, para no tener que averiguar cómo funciona allí. Es mejor estar acostumbrada.
Para extraerte leche en el trabajo es necesario que encuentres un lugar tranquilo y cómodo, en el que no vayan a interrumpirte.
Puede ser buena idea reincorporarte al trabajo dos días antes del fin de semana, para que la adaptación del bebé (y la tuya) sea mejor.
Almacenamiento de la Leche Materna
La leche materna es el mejor alimento que puedes dar a tu bebé ya que proporciona una óptima nutrición, se digiere fácilmente y, además, proporciona protección frente a numerosas enfermedades.
Cómo conservar y almacenar la leche materna una vez extraída de forma correcta es la primera duda que se te puede presentar y es totalmente normal.
La leche materna extraída debe almacenarse siempre en envases destinados para uso alimentario. Es importante recordar que, antes de su utilización, hay que limpiar bien los recipientes con agua caliente y jabón, aclarándolos y dejándolos secar al aire.
La mejor forma de descongelar la leche es sumergiendo el recipiente en otro con agua caliente (al baño María). Es preferible no utilizar el microondas porque el calentamiento es irregular y pueden producirse quemaduras. La leche descongelada se puede guardar en la nevera 24 horas, pero no se debe volver a congelar.
Al descongelar la leche, algunas madres pueden notar que tiene un olor rancio. Esto se debe a la acción de una sustancia llamada lipasa. Un enfriamiento rápido y su posterior congelación ayuda a evitar el enranciamiento de la grasa de la leche.
Por otro lado, puede ocurrir que por la forma del pezón, tu bebé tenga dificultades para agarrase bien y la lactancia directa al pecho no sea posible. Sin embargo, pasado este periodo, las necesidades nutricionales aumentan y tu bebé habrá crecido y madurado, por lo que es un buen momento para empezar a complementar la lactancia materna con nuevos alimentos.
| Método de Almacenamiento | Tiempo de Conservación |
|---|---|
| Refrigerada (0-4 ºC) | Hasta 8 días |
| Congelada (congelador combi) | 3-4 meses |
