El mundo del bebé antes de nacer, es decir, el desarrollo del feto, hasta hace unas pocas décadas era todo un misterio. Cómo crecía, cómo evolucionaban sus órganos, cómo se movía, o en qué semana es capaz de percibir sonidos, solo se podía suponer. Los médicos desconocían cómo se producía la formación del bebé desde las primeras semanas del embarazo hasta su nacimiento.
Pero hoy, gracias a nuevas tecnologías como la ecografía o los ultrasonidos, se ha conseguido "invadir" ese ignoto territorio y sabemos cómo se forma el bebé desde el primer día, cuando dos diminutas células se unen, el óvulo y el espermatozoide, y se produce la fecundación hasta el momento del parto. En esta serie vamos a descubrir cómo es ese desarrollo y los fascinantes cambios que se producen cada semana en el bebé, para que las futuras madres puedan saber cómo crece su hijo dentro de su útero.
Descubre cómo se desarrolla el feto semana a semana desde la concepción hasta el parto, con información sobre su crecimiento, órganos y sentidos.
Embarazo: Semanas 1 - 9 | Video BabyCenter en Español
Desarrollo del embrión en la semana 3
La tercera semana de gestación se corresponde con la tercera semana después de la fecha de la última regla (FUR). Realmente, esta tercera semana de embarazo sería la primera del desarrollo embrionario. No obstante, todos los profesionales del sector toman como referencia el inicio del ciclo menstrual para empezar a contabilizar las semanas de embarazo en una gestación de 40 semanas. Es lo que se conoce como edad gestacional.
Por tanto, durante esta semana tres de embarazo, los eventos que tienen lugar son la fecundación y el inicio del desarrollo del embrión.
Al final de la segunda semana o principio de la tercera semana de embarazo, tiene lugar la ovulación. Estos son los días fértiles de la mujer y, por tanto, la pareja debe tener relaciones sexuales sin protección para que ocurra la concepción.
Después del coito, los espermatozoides eyaculados empiezan su recorrido a través del tracto reproductor femenino: ascienden por el cérvix, pasan por el útero y llegan hasta las trompas de Falopio. Aquí es donde tiene lugar el encuentro con el óvulo y la fecundación por parte de un solo espermatozoide.
En la semana 2 se produce la fecundación; éste es el momento en el que el espermatozoide (del padre) y el ovocito (de la madre) se encuentran en la mitad de la trompa. El espermatozoide se introduce en el ovocito, y los núcleos de cada célula se fusionan en una sola, que a partir de entonces se llama zigoto.
En esta etapa, es cuando se produce el encuentro entre espermatozoide y ovocito en las trompas de Falopio. Cuando el espermatozoide se introduce en el ovocito, se produce la fecundación y los núcleos de ambos se fusionan para dar lugar al zigoto: el futuro embrión.
Este zigoto está formado por 46 cromosomas, cada mitad proveniente de un progenitor (23 del óvulo, 23 del espermatozoide). Cada uno de estos cromosomas contiene millones de genes, con la información necesaria para formar un ser humano.
El sexo del bebé viene determinado por el espermatozoide que ha producido la fecundación en el ovocito: si es un cromosoma Y el embrión fecundado será niño; si es X, niña.
Así, cada progenitor aporta 23 cromosomas que se unen en el zigoto, o futuro embrión, para formar una célula humana normal con 46 cromosomas, la mitad de cada progenitor.
Tras la formación del zigoto, éste empieza a dividirse rápidamente en dos, cuatro, ocho... y así sucesivamente con lo que en pocos días tiene ya miles de células. En estos días pasa por diferentes fases en las que se denomina primero blastómera, luego mórula y posteriormente blastocisto.
A medida que pasen los días, el zigoto que dará lugar al embrión se irá dividiendo en miles de células y pasando por varias fases de desarrollo hasta convertirse en un blastocisto. Mientras va ocurriendo esta transformación, se desliza hasta el útero, y hacia la tercera semana del embarazo el embrión se implanta en el endometrio, la pared interna del útero. Es entonces cuando se produce la implantación del embrión.
Mientras se transforma, desciende por la trompa hasta el útero, y ya en la semana 3 del embarazo se implanta en la pared interna del útero, que conocemos como endometrio.
Durante la implantación puede producirse una pequeña hemorragia, que se puede confundir con la menstruación, aunque suele ser en menor cantidad.
A las 16-20 horas posfecundación, el embrión consta de una sola célula y se denomina cigoto. A partir de aquí, el cigoto inicia su descenso por la trompa de Falopio en dirección hacia el útero. Al mismo tiempo, se va dividiendo y aumentado el número de células conforme pasan los días de esta tercera semana, tal y como se muestra a continuación:
| Día | Evento |
|---|---|
| Día 0 | Fecundación del embrión por la unión del óvulo y el espermatozoide. |
| Día 1 | A las 16-20 horas posfecundación aparece el cigoto. |
| Día 2 | La segmentación del cigoto da lugar a un embrión de 4 células. |
| Día 3 | El embrión se ha dividido en 8 células aproximadamente. |
| Día 4 | El embrión ya tiene al menos 16 células y se llama mórula. |
| Día 5 | El embrión aumenta su tamaño y se convierte en un blastocisto de unas 200 células. |
| Día 6 | El blastocisto se expande y sigue aumentando el número de células. |
Al final de la tercera semana de embarazo, el embrión llega al útero, cuando se encuentra en estadio de blastocisto.
En este momento, el embrión se llama médicamente blastocisto. Todavía no tiene forma, es un conjunto de células con forma de disco. Estas células, mayoritariamente "células madre", pueden dar lugar a cualquier tipo de tejido de nuestro cuerpo. Pero pronto se empiezan a diferenciar, van a tener misiones distintas.
Las células que van naciendo en cada una de estas capas son cada vez más diferentes; se preparan para dar origen a tipos diferentes de tejidos y órganos, entre ellos la piel y el sistema nervioso, los músculos y vísceras, y las mucosas internas del intestino. Otro grupo de células del disco se dedicará a formar las partes que necesita el feto para desarrollarse dentro de la madre.
Por un lado, la placenta, que es el órgano que el feto usará para obtener todo lo que necesita de su madre.
Durante el desarrollo del feto, la capa interna, el endodermo, dará lugar a los órganos del aparato digestivo, los riñones, páncreas y órganos del sistema respiratorio. La capa externa, el ectodermo, formará el sistema nervioso y otros órganos, como por ejemplo la piel, las uñas y el pelo. La tercera capa formará la mayor parte de la estructura ósea, el corazón, el tracto urinario y los órganos sexuales.
En el centro del mesodermo se encuentra el notocordio, que hará las funciones de columna vertebral provisional, y a partir del cual se formarán el sistema nervioso central, el futuro cerebro y la cabeza.
En este momento, el embrión se llama médicamente blastocisto. Todavía no tiene forma, es un conjunto de células con forma de disco. Estas células, mayoritariamente "células madre", pueden dar lugar a cualquier tipo de tejido de nuestro cuerpo. Pero pronto se empiezan a diferenciar, van a tener misiones distintas.
En esta semana la mujer notará un retraso en la menstruación y puede sentir ciertas molestias. Los síntomas normales en esta época son muy cambiantes en cada mujer. Es relativamente habitual notar molestias "como si fuese a venir la menstruación", retención de líquido, dolores o pinchazos en el bajo vientre, tensión en el pecho, cambios de humor o más cansancio.
En realidad cada ciclo menstrual es una preparación del cuerpo para un posible embarazo. Por ello muchas veces es muy difícil distinguir si un retraso de la regla es verdaderamente un simple retraso o un embarazo.
Al principio, seguramente, no le das importancia, pero… ¿y si...? Decides hacerte un test de embarazo y da positivo. ¡Felicidades! Estás a punto de iniciar una maravillosa aventura, una de las mejores de tu vida. Aún no se ve nada, por supuesto, pero esto no tardará mucho en cambiar.
Entre la semana 4 y 5 se produce el retraso de la menstruación, y por ello es el momento habitual de hacer el test de embarazo, que será ya positivo. Pero como todo en biología, hay pequeñas variaciones en cada mujer, y más adelante con la ecografía del primer trimestre mediremos el embrión y podremos saber exactamente cuando sucedió ese momento, y por tanto la duración exacta, o edad gestacional, del embarazo.
Durante esta semana, los cambios son cada vez más marcados, sobre todo la tensión mamaria, aparente retención de líquido, posibles pinchazos en bajo vientre... Pueden seguir los cambios de carácter y notar cosas poco habituales, como mayor sensibilidad por los olores, y desde luego es normal notar sensación de cansancio y más sueño. Las náuseas son el síntoma más clásico del embarazo, en la antigüedad se tomaba casi como una confirmación del embarazo tanto para la cultura popular como para los médicos.
¿Cuánto mide el embrión?
¿CUÁNTO MIDE EL EMBRIÓN? En este momento, el embrión se llama médicamente blastocisto. Todavía no tiene forma, es un conjunto de células con forma de disco. Estas células, mayoritariamente "células madre", pueden dar lugar a cualquier tipo de tejido de nuestro cuerpo. Pero pronto se empiezan a diferenciar, van a tener misiones distintas. Las células que van naciendo en cada una de estas capas son cada vez más diferentes; se preparan para dar origen a tipos diferentes de tejidos y órganos, entre ellos la piel y el sistema nervioso, los músculos y vísceras, y las mucosas internas del intestino. Otro grupo de células del disco se dedicará a formar las partes que necesita el feto para desarrollarse dentro de la madre. Por un lado, la placenta, que es el órgano que el feto usará para obtener todo lo que necesita de su madre.
El embrión cambia muy rápido, es como si una persona adulta doblase su tamaño cada semana. Ahora ya está rodeado de una bolsa llena de líquido que crecerá con él todo el embarazo. El disco que era hace una semana se "enrolla" y toma forma de tubo que ya recuerda a un ser vivo, aunque muy primitivo. Todavía no tiene extremidades.
Las células del embrión se van diferenciando, pero quedan aún muchas células madre. Se empiezan a formar las formas primitivas de lo que serán huesos, músculos, sistema nervioso... El embrión es muy pequeño, pero ya no tanto. Si quiere seguir creciendo necesita un corazón que envíe glóbulos rojos con “combustible”, oxígeno, al minúsculo cuerpo. A las cinco semanas ya lo tiene.
Los glóbulos rojos se fabrican por ahora en la vesícula vitelina. Para el corazón, algunas células alrededor de un vaso sanguíneo se convierten en músculo, y se empiezan a contraer de forma rítmica. El corazón ya bombea sangre.
Aunque no es un prueba que se haga habitualmente en este momento, en una ecografía transvaginal ya sería posible apreciar un "saco gestacional", la bolsa de líquido que rodea al embrión, que ahora tiene muy pocos milímetros.
El proceso de embarazo desde el primer día es una constante maravilla durante la cual tanto el futuro bebé como el cuerpo de la mamá, cambian cada día. El tamaño del feto en las primeras 6 semanas es tan pequeño que apenas se nota. De hecho, el abdomen de las mamás todavía es muy poco prominente y no es muy diferente a la hinchazón después de una buena comilona.
¿Qué comer y qué no?
Ahora es más importante que nunca que te cuides y que cuides tu alimentación. La pregunta número uno que te planteas es: “¿Qué puedo comer y qué no?”
“¿Tengo que comer por dos?” No, las mamás embarazadas no necesitan “comer por dos”, en el sentido de comer el doble de lo habitual. Pero es necesario que elijas alimentos de alta calidad que contengan todos los nutrientes importantes.
El ácido fólico, que se encuentra en las verduras de hoja verde, es importantísimo para el desarrollo del feto, así como el zinc, que se encuentra en el grano integral. Básicamente, lo que es bueno para tu bebé probablemente sea bueno para ti también.
Durante el embarazo deben evitarse algunos alimentos. Debido a su elevado contenido en toxinas, el marisco crudo puede suponer un riesgo para el feto. Plantéatelo como un adiós temporal a las almejas, las ostras crudas, el sushi y el sashimi, e incluso el salmón.
La carne poco hecha, las aves y los huevos crudos o poco cocidos también pueden contener bacterias que podrían ser perjudiciales para el desarrollo de tu bebé. Asimismo, lava muy bien las verduras y evita las mayonesas o las ensaladas aderezadas con cualquier salsa o los aliños con huevos crudos.
Plantéatelo como un adiós temporal a las almejas, las ostras crudas, el sushi y el sashimi, e incluso el salmón. La carne poco hecha, las aves y los huevos crudos o poco cocidos también pueden contener bacterias que podrían ser perjudiciales para el desarrollo de tu bebé.
Asimismo, lava muy bien las verduras y evita las mayonesas o las ensaladas aderezadas con cualquier salsa o los aliños con huevos crudos.
Tomar suplementos con 400 microgramos de ácido fólico todos los días, tres meses antes del embarazo y durante la gestación ayuda a prevenir que el bebé se desarrolle con algunas malformaciones muy graves, como la espina bífida y otros defectos del tubo neural (DTN).
Todos los organismos internacionales, como la OMS, o de nuestro país, como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), señalan que todas las mujeres que deseen ser madres o que ya estén embarazadas tomen a diario estos suplementos de ácido fólico.
Las investigaciones científicas afirman que solo el ácido fólico formulado con ácido pteroilmonoglutámico o ácido fólico hidrato ha demostrado eficacia en la prevención de los DTN. El resto de folatos no cuentan con estudios que aseguren esta eficacia.
El ácido fólico es uno de los componentes vitamínicos más importantes para las embarazadas, ya que ayuda a prevenir los defectos en el tubo neural del feto, lo cual podría provocar enfermedades como la espina bífida y la anencefalia. El ácido fólico se encuentra en las verduras de hoja verde, como las espinacas o las acelgas, y en las legumbres.
Durante las primeras semanas de embarazo, es posible que los ginecólogos recomienden empezar a tomar alimentos ricos en hierro o suplementos de vitaminas. Este mineral es necesario para la formación de hemoglobina y evitar la anemia. La carne roja de manera moderada es un excelente aporte de hierro. En cuanto a los alimentos que ayudan a la absorción del hierro encontramos las mandarinas, las fresas o los tomates ricos en vitamina C.
Otro mineral muy importante en las embarazadas es el calcio, pues ayuda a prevenir la hipertensión o preeclampsia. Los aportes de calcio también contribuyen al desarrollo óptimo del bebé, a su sistema nervioso y muscular. Por tanto, es recomendable seguir una dieta rica en calcio desde el inicio del embarazo.
En cuanto a los alimentos que deben evitarse desde el momento en que la mujer sabe que espera un bebé son los siguientes: el pescado crudo o rico en mercurio, la carne cruda, el café, los huevos poco cocidos, el queso no pasteurizado, etc.
Todo esto son medidas preventivas para evitar la toxoplasmosis y listeriosis. También es necesario lavar adecuadamente las frutas y verduras antes de comerlas.
Además de cuidar la alimentación, también es importante mantener saludable el cuerpo de las embarazadas a través del ejercicio. No obstante, los deportes de alta intensidad deben empezar a sustituirse por aquellos más suaves como el pilates, el yoga, la natación, etc.
También es importante que la mujer descanse adecuadamente y duerma las horas necesarias. Para ello, salir a pasear todos los días puede ayudar a relajar el cuerpo y mantener buenos hábitos del sueño.
No es recomendable abandonar por completo la actividad física, a no ser que se trate de un embarazo de riesgo y así lo recomiende el médico.
