¿Cuánto mide y pesa un elefante al nacer? Descubre los fascinantes datos de estos gigantes

El 12 de agosto celebramos el Día Mundial del Elefante. ¿Cuánto sabes de estos fascinantes paquidermos? Te animamos a conocer un poco más sobre las costumbres, las singularidades y las curiosidades de este mamífero herbívoro de gran tamaño, el mayor de los terrestres. Por desgracia, se encuentran amenazados debido a la caza furtiva por el comercio de marfil.

En 1980, se estimaba que había cerca de 1,2 millones de elefantes en África. Sin embargo, en la actualidad se estima que quedan 350 000 ejemplares, según la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (Cites). Cada año entre 10 000 y 15 000 elefantes son capturados y asesinados a manos de los cazadores furtivos, que buscan hacer negocio a partir de sus colmillos.

El elefante, en concreto el elefante africano, es el animal más grande sobre la superficie terrestre. Pueden alcanzar una altura de hasta 4 metros de alto y su peso oscila entre los 2.200 y los 6.350 kilogramos. Aunque en esto también hay excepciones: ¡el elefante más grande que se ha registrado alcanzó un peso de más de 10.000 kilogramos y una altura de casi 4 metros!

El elefante tiene una esperanza de vida de hasta 70 años. El elefante más viejo del mundo vivió hasta los 86 años en cautividad. A los 12, las hembras alcanzan su edad reproductiva y pueden empezar a tener hijos, algo que hacen cada 4 años aproximadamente. En cambio, con esa edad, los machos se independizan y dejan la manada.

El periodo de gestación de las hembras es el más largo registrado entre los animales. El embarazo dura nada más y nada menos que 22 meses. Al nacer, los elefantes bebés ya pesan unos 90 kilogramos y miden un metro de alto. La mamás elefantes amamantan a sus crías durante cuatro años, y aunque éstos pueden comenzar a alimentarse de plantas con uno año, necesitan el valor nutritivo de la leche para crecer de manera óptima.

Los elefantes hembra viven en grupos de 15 y entre ellas suele haber una relación de parentesco. Estos grupos están liderados por una matriarca, que normalmente es la más anciana del grupo y decide hacia dónde se dirigirá la manada cada día. A la edad de 12 años, como hemos explicado antes, los machos suelen separarse del grupo y se unen a grupos en los que solo hay elefantes de su mismo sexo.

Para mantenerse, los elefantes adultos deben consumir cada día unos 135 kilogramos de alimento: comen raíces, hierba, fruta y corteza. De hecho, recorren largas distancias en busca de comida, llegando a pasar una media de 8 horas alimentándose. Por desgracia, los dientes de los elefantes no son para siempre. Con la edad, sus incisivos se desgastan y son incapaces de masticar la comida, por lo que mueren de inanición.

Un elefante adulto puede llegar a consumir hasta 160 litros de agua en un solo día. Pero además de beber, los elefantes también pueden nadar y usar su trompa como un tubo de buceo, para así seguir respirando mientras se sumergen. Dentro de su trompa, ¡un elefante asiático adulto puede contener hasta 8,5 litros de agua!

Las orejas de los elefantes no solo sirven para escuchar las llamadas de sus parientes -algo que pueden hacer desde una distancia de hasta 8 kilómetros-. Estos enormes apéndices también irradian el exceso de calor para así refrescarse cuando las temperaturas son demasiado altas. Las orejas de los elefantes africanos son tres veces más grandes que las de sus parientes asiáticos.

La trompa del elefante en realidad es una larguísima nariz que sirve para oler, respirar, barritar, beber y agarrar cosas, especialmente las que se pueden comer. Solo en la trompa tienen unos 100.000 músculos diferentes, pero no tienen huesos. Con este órgano los elefantes son capaces de sentir el tamaño, la forma y la temperatura de los objetos. Además, puede llegar a crecer hasta alcanzar los 2 metros de largo y pesar unos 140 kilos, otorgando al elefante uno de los olfatos más poderosos del reino animal.

Sus cerebros pueden alcanzar los 5 kilogramos de peso, convirtiéndoles en los animales con el cerebro más grande del mundo. De hecho, tienen 3 veces más neuronas que los seres humanos. Pueden exhibir, como los chimpancés, patrones de comportamiento propios del síndrome de estrés postraumático y de la depresión, y también pueden ser increíblemente empáticos, ayudándose cuando se encuentran en peligro o experimentan dolor.

La piel de los elefantes, como la de los humanos, también es sensible al sol y puede acabar quemándose. Para evitarlo, tiran arena sobre su lomo utilizando sus trompas, así como sobre los cuerpos de sus crías, para protegerlas. Este método también mantiene a raya a los insectos.

Estos paquidermos duermen una media de 2 o 3 horas al día. Lo más curioso es que lo hacen de pie, apoyándose en ocasiones en un árbol o sosteniendo su trompa con alguna rama. No suelen tumbarse o recostarse, aunque a veces lo hacen, pero no por más de una hora. La razón es que la posición puede dañar sus órganos internos provocándoles incluso paros cardiacos, y también por una cuestión de seguridad. Muchas veces, al tener que soportar tanto peso y caminar largas distancias, se detienen a descansar y colocan sus patas en alto.

Los elefantes, pese a su tamaño, tienen miedo a seres mucho más pequeños que ellos. No en vano, siempre han tenido fama de aterrorizarse ante un simple ratón. Un ejemplo de ello son las abejas, utilizadas por algunos agricultores para proteger sus cultivos del paso de estos gigantes -y de paso obtener ingresos extra a partir de la miel que producen. Otro ejemplo son las hormigas. Los elefantes evitan cierto tipo de acacia conocida por albergar normalmente poblaciones de estos diminutos insectos. Pese a que podrían aplastarlos fácilmente con sus patas, los elefantes no quieren que estas se introduzcan en su trompa, que tiene varias terminaciones nerviosas en su interior.

Los elefantes juegan un papel decisivo en la formación de sus hábitats. Por ejemplo, cuando cavan charcas de agua, otros animales pueden servirse de ellas para beber; o cuando destrozan decenas de árboles a su paso abriendo camino en las selvas y bosques. Pero también actúan como jardineros naturales ya que transportan en su organismo las semillas de las frutas que digieren, depositándolas, a través de sus heces, por el camino mientras se desplazan. Su estiércol proporciona alimento a otras especies dada su alta cantidad de semillas, y también es hábitat de muchos invertebrados como escarabajos, grillos o arañas.

Todos los elefantes africanos, tanto machos como hembras, tienen colmillos. Sin embargo, en la especie asiática solo se dan en los machos. Un par de colmillos puede pesar hasta 200 kilogramos. Estos no dejan de ser incisivos hiperdesarrollados que utilizan para cavar en busca de agua, encontrar comida, arrancar la corteza de los árboles e incluso para luchar entre ellos.

Por desgracia, el material que se encuentra en sus colmillos es el motivo por el cual los cazadores furtivos les han perseguido sin descanso durante cientos de años. El comercio del marfil es un mercado muy lucrativo, lo que hace que en África sean asesinados 96 elefantes al día.

En el 2018, un grupo de investigadores comenzó a analizar por qué algunos elefantes nacen sin colmillos y descubrieron que la caza furtiva había otorgado una ventaja biológica a los elefantes de Gorongosa que no desarrollan colmillos. Normalmente, la falta de colmillos ocurriría solo en entre el dos y el cuatro por ciento de los elefantes africanos hembra, pero la investigación indicó que, de las 200 hembras adultas conocidas, el 51 por ciento de las que sobrevivieron a la guerra -animales de más de 25 años- carecían de colmillos y que el 32 por ciento de los elefantes hembra nacidos desde la guerra no tienen colmillos. Esta tendencia no solo se limita a Mozambique, otros países con caza furtiva de marfil también han experimentado cambios similares.

La explicación es sencilla: las arrugas los ayudan a mantenerse frescos. Estos emblemáticos animales tienen pocas glándulas sudoríparas y no pueden utilizarlas para regular su temperatura corporal, por lo que cuentan con otros métodos para dispersar el calor.

Los elefantes se comunican de muy diversas maneras, pero ¿sabías que el sonido que producen se llama barritar? Una investigación de la Universidad de Oxford de 2014 afirmó que además este sonido tiene diferentes frecuencias según se trate de una amenaza u otra.

Elefante africano en su hábitat natural.

Pastan una media de 18 horas diarias y pueden ingerir una media de 225 kilos de materia vegetal al día, devorando unos 200 gramos de comida por minuto. Sin embargo, cuando defecan se comprueba que no todo lo que ingieren lo digieren. Aunque por ello parezca que despilfarran, recorren distancias muy largas para encontrar la comida.

Beben diariamente, unos 200 litros de agua.

Tiene orejas grandes que hacen el uso de un abanico. Le permiten eliminar el exceso de calor del cuerpo cuando las agita.

A cada lado de la cabeza poseen dos glándulas temporales, entre los ojos y las orejas.

Su cerebro es el de mayor tamaño, entre todos los mamíferos terrestres.

La mayor parte de los mamíferos, nacen con el 90% de su cerebro desarrollado. Sin embargo, los elefantes, nacen con tan sólo el 35% casi como el de los humanos que es de un 28%.

El hipocampo es la parte del cerebro que conecta la memoria con las emociones. El de los elefantes es uno de los más grandes, lo tienen muy desarrollado y lo utilizan en un 0,7%, más que los humanos que lo utilizan un 0,5%.

La trompa del elefante es un órgano multifuncional.

El elefantes africano es el que tiene mejor olfato animal.

Evitan comer acacias porque en ellas habitan muchas hormigas.

La demanda de marfil y la caza furtiva están llevando, a esta especie animal, hacia la extinción.

Su piel es rugosa para ayudar a mantener su temperatura corporal, es un mecanismo de enfriamiento. Es muy sensible al sol y pueden sufrir importantes quemaduras. Para protegerse de ello, cubren su cuerpo y su cabeza con barro y tierra con ayuda de su trompa.

No todos los dedos de sus pies tienen uñas.

Caminan sobre la punta de los dedos de los pies, como si anduvieran de puntillas.

Es el único mamífero con 4 rodillas.

A través de las plantas de los pies, son capaces de sentir vibraciones del suelo que les ofrece mucha información.

El matriarcado rige en el orden social de esta especie animal. Normalmente, los grupos de elefantes son liderados por la hembra más longeva. Las hembras suelen pasar toda su vida en grupos familiares formados por abuelas, madres, hijas, hermanas y tías.

Los machos padecen lo que se conoce como «must». Es un período en el que el macho muestra un comportamiento muy agresivo y que suele ir en compañía de un aumento importante en los niveles de testosterona.

El pene puede medir hasta un metro.

Durante el parto, la madre suele estar acompañada por una o dos elefantas de la manada que se les conoce como «parteras». Las parteras le acompañan y cuidan durante el parto y tratan de relajar a la parturienta acariciando su trompa.

El parto suele ser de noche y la duración es de unos 15 minutos.

Son animales mamíferos, exclusivamente herbívoros cuya característica principal -además del gran tamaño- es su larga trompa y sus enormes orejas. Se organizan en manadas de unos 20 miembros, miden casi 4 metros los ejemplares más grandes y pueden llegar a pesar más de 6.000 kilos. Suelen vivir alrededor de 70 años y tienen el periodo de gestación más largo de todos los animales: 22 meses. Nada más nacer, las crías ya pesan más de 100 kilos. Debido a su gran tamaño, tienen también un cerebro muy grande por lo cual son animales muy inteligentes a los que se asocian comportamientos como el duelo por una pérdida, la asociación con otros miembros, el uso de herramientas, la adopción, el juego e incluso el autorreconocimiento.

Las orejas de los elefantes actúan como termostato ayudando a soportar el fuerte calor de las zonas donde habitan y su trompa en realidad no es más que una nariz muy desarrollada que también usan como un brazo largo.

Nuestra subespecie de elefante junto con las de Borneo, india y Sri Lanka conforman el grupo de los elefantes asiáticos, que varían morfológicamente con respecto a su pariente africano, algo mayor. Su frente es más abombada, las orejas más redondas y pequeñas, el lomo más arqueado y la trompa, termina en un solo lóbulo y no en dos. Al nacer, llama la atención la gran capa de pelo negro que cubre a este gigante mamífero, que poco a poco irá perdiendo hasta descubrirse su piel gruesa y gris. Se alimentan de hojas y frutas, y viven en manadas de hembras emparentadas y sus crías, dirigidas por una matriarca. Los machos dejan el grupo cuando alcanzan la madurez sexual. Solamente vuelven con las hembras cuando perciben, vía infrasonidos, que alguna desea reproducirse. La gestación dura 22 meses, tras lo cual nace una única cría, que ronda los 91 kilos de peso y mide un metro de altura. Durante sus seis primeros meses de vida se alimenta exclusivamente de la leche materna, que posteriormente complementa con plantas.

Diferentes investigaciones que se han realizado sobre el modo de vida de los elefantes en estado salvaje, han dictaminado que estos animales tienen una organización social excelente en la que cada miembro va a cumplir una función dentro de la manada, y esto debe de asimilarlo el bebé elefante desde el mismo momento en el que llega a este mundo.

Cuando un bebé elefante nace, tiene un peso aproximado de unos 90 kilos, naciendo rodeado de todo el grupo del que va a formar parte casi toda su vida, ya que si se trata de un macho, este puede que decida separarse del mismo para vivir en soledad o buscar otro grupo en el que haya hembras con las que reproducirse. En el grupo varias hembras en el momento del alumbramiento van a proteger y ayudar tanto a la madre como a la cría, ya que en estos instantes es cuando un elefante es más vulnerable, pudiendo ser atacado en el momento justo.

Cuando el bebé nace después de 22 meses de gestación es muy similar a un elefante adulto, exceptuando que no tiene colmillos. Estas crías suelen tener una proporción cabeza-cuerpo diferente a la de sus mayores, naciendo con una cabeza algo más grande que su cuerpo, algo que le ayudará a comprender mejor todo el organismo social que le rodea, al tener un cerebro de mayor tamaño y con mejores conexiones neuronales. Desde pequeños aprenden la importancia del grupo.

Los bebés elefantes van a ser alimentados durante bastante tiempo por la madre, que lo amamantará con una media de 11 litros de leche diarios. Para esto la hembra tiene que alimentarse más de lo que suele hacer, con el fin de que su cría se desarrolle con más fuerza y mejor. Con el paso de los meses el pequeño va a ir creciendo rápidamente e irá probando nuevos alimentos, pero nunca dejando de mamar de su madre. La cantidad de leche se irá reduciendo paulatinamente hasta que pueda por el mismo buscar y alimentarse solo. Esta cría permanecerá durante varios años al lado de su madre aun cuando la madre esté lista para volver a tener nuevos bebés, y es únicamente cuando el elefante va acercándose a la madurez sexual, cuando irá centrándose más en el grupo como una unidad, que cuando era más joven, que solo importaba su madre.

Estamos acostumbrados, por lo que hemos visto en películas y en series, que el pequeño nunca se desprende de la madre, estando a su lado constantemente, como tampoco la madre deja solo a su cría por mucho tiempo. Esto ocurre debido a que cuando son pequeños, los elefantes son muy vulnerables a cualquier ataque, habiéndose visto a depredadores que esperan el momento adecuado para herir a una cría, con la esperanza que la madre la deje moribunda y presa de estos carnívoros. Debido a esto, los elefantes desde que son pequeños aprenden a cuidarse las espaldas los unos a los otros, dejando a las madres dentro del circulo que forman cada vez que viajan en grupo o cuando paran para comer, de esta manera los machos que se encuentren dentro de la manada, como las hembras más mayores y que no tienen ninguna carga de crías, defenderán a las que se encuentran dentro. Gracias a estas acciones que se dan en el grupo, el pequeño puede crecer rápidamente, tomando no solamente esto como un aprendizaje que luego utilizará para defender a los suyos, sino también como una barrera de protección para llegar a ser un miembro adulto de la manada. Los pequeños elefantes son muy inquietos y siempre están jugando.

Cuando hablamos de la diferenciación entre macho y hembra dentro de la manada, el trato que van a recibir de la madre y por lo general del mismo grupo va a ser muy diferente. Si el bebé es hembra, esta va a crecer rodeada del resto de hembras y va a participar, una vez que se vaya acercando su madurez sexual en los alumbramientos de otras elefantes, de esta manera aprenderá cómo es el proceso y cómo defender a los suyos en un momento tan delicado como este. Sin embargo, cuando se trata de un macho, la atención es menor, puesto que cuando va a cumplir su madurez sexual, tienden a apartarse del grupo en busca de grupo de elefantes solteros o en busca de otro grupo en el que haya hembras con las que procrear.

Tabla Resumen de Datos al Nacer

Característica Dato
Peso al nacer Aproximadamente 90 kg
Altura al nacer Aproximadamente 1 metro
Duración de la gestación 22 meses
Alimentación inicial Leche materna (aproximadamente 11 litros diarios)

Un tierno bebé elefante.

Grandes documentales - Alma de elefante

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