Llegó. Ya está aquí. Revolucionará la casa y también la cuenta corriente. ¿De qué manera cambia la salud financiera el nacimiento de un hijo? Aparte de tener preparada la maleta del bebé (y de la mamá) para el hospital, conviene planificar los gastos en pañales, ropa, accesorios, higiene, etc.
BBVA Research calcula que el gasto de las familias que tienen un niño de hasta tres años se incrementa un 10% respecto a las que no han tenido un bebé. Hay que destacar que, normalmente, el mayor gasto se registra en alimentación (si no es exclusiva materna los primeros meses) moda y calzado (1,3 puntos porcentuales mayor que en los hogares sin hijos), seguido de educación y el mobiliario (1,2 y 0.9 puntos, respectivamente).
Ese gasto puede variar dependiendo del país en el que se tenga el hijo. En México, por ejemplo, según la Condusef se necesita un colchón de unos 260.000 pesos para solventar los nueve meses de gestación y los nueve primeros de vida del bebé. Mientras, en Perú, un estudio muestra refleja que el coste de las compras indispensables relacionadas con el embarazo y el primer año de vida de un bebé es de 19.883 soles.
Durante la espera, preparar el cuarto del bebé es uno de los momentos más emocionantes de la espera. La cuna, las sábanas, las texturas, los colores, la decoración en general. Todo es importante para la comodidad y tranquilidad del bebé. Pensar en un cochecito es otro de los elementos esenciales para el traslado, así como la sillita del coche.
La alimentación del bebé es sin duda otra de las claves. Entre otros productos, contar con biberones, un esterilizador y leche de fórmula, si es necesario, es esencial. La ropa que necesita un recién nacido suele ser muy limitada y condicionada a la estación en la que nazca.
Algunas estrategias para ahorrar incluyen:
- Comprar objetos de segunda mano como cunas, minicunas, carritos o tronas, ya que suelen tener poco uso.
- Aprovechar la ropa del bebé: los bebés crecen muy rápido y muchas prendas se quedan sin usar.
- Evitar comprar demasiados juguetes: Es una de las cosas en la que más dinero se invierte.
Es esencial conocer cuál es el estado real de tus finanzas, elaborar un presupuesto realista y controlar todos tus gastos. Vigilar tus finanzas y cuidar tu salud financiera:
Una mujer estadounidense que ha criado a su primer hijo en el país norteamericano y al segundo en España ha contado en una entrevista en Business Insider cuáles han sido las diferencias que ha percibido en un lugar respecto al otro. "Cuando mi hija tenía cuatro meses, nuestra familia de cinco miembros se trasladó a Madrid. Al cuidar de un bebé en cada país, las diferencias son asombrosas. Aunque echo de menos algunas cosas de Estados Unidos, España hace que criar niños sea mucho más fácil y asequible para las familias", ha explicado la mujer.
En ese sentido, la madre ha destacado que "aunque nunca he dado a luz en España, he hablado con muchas madres que sí lo han hecho. Es inaudito que las mujeres embarazadas trabajen hasta el último minuto, como hice yo. En España, las mujeres suelen tomarse el último mes de permiso".
Y eso no es todo. La mujer ha subrayado que "el permiso de maternidad posparto también es más largo en España. Estados Unidos es el único país desarrollado que no ofrece un permiso parental remunerado garantizado. En España, todos, incluidos los padres, disfrutan de 16 semanas de permiso parental. Además de estar totalmente remunerado, el dinero no tributa, por lo que los padres reciben incluso más dinero que en sus nóminas habituales durante ese tiempo como forma de apoyar a las familias".
Además, "cuando se reincorporan al trabajo, las madres disfrutan de una hora diaria de permiso de lactancia, garantizado por la ley, hasta que su hijo tenga nueve meses. Si una madre tiene hijos menores de 12 años, también puede solicitar una reducción de jornada (con un recorte salarial)", ha detallado la mujer.
La madre ha resaltado que "tener tanta flexibilidad significa que los padres pueden pasar más tiempo con sus hijos en sus primeros meses de vida" y ha expresado "ojalá hubiera pasado más tiempo con mis hijos cuando nacieron en Estados Unidos".
Teniendo en cuenta todas esas facilidades para criar hijos en España en comparación con Estados Unidos. Las historias sobre vacunación y las variantes del coronavirus están bloqueando prácticamente todas las otras noticias hoy en día. Pero una historia, en particular, merece más cobertura.
El CTC, que se incluyó en el Plan de Rescate Estadounidense de 2021, se destaca frente a la mayoría de los otros subsidios porque es un pago recurrente, en lugar de un cheque por única vez o un crédito anual. En julio, el Tesoro de Estados Unidos comenzó a enviar depósitos directos mensuales de 300 dólares por hijo menor de seis años a las familias que ganan hasta 150.000 dólares al año (el doble del ingreso familiar mediano) y 250 dólares mensuales a las familias elegibles con hijos entre 6 y 17 años.
Si el Congreso decide que el CTC se torne permanente, alrededor del 90% de los niños norteamericanos recibirían un bono de cerca de 55.000 dólares por el logro de llegar a la adultez. El programa no elude a las familias pudientes. Los que se oponen a la política sostienen que su proyecto de ley de diez años y $1,6 billones de dólares inflará el estado de bienestar más allá de sus límites hindenbergianos.
Quienes la apoyan piensan que el CTC promoverá los nacimientos e invertirá o desacelerará la caída de la tasa de natalidad de Estados Unidos, que se hundió de 2,01 en 2000 a 1,78 en 2020. Aunque algunos padres imprudentes pueden despilfarrar el beneficio en máquinas tragamonedas en Las Vegas y en festivales plagados de cannabis, la mayoría intentará gestionar sus finanzas familiares de manera responsable.
¿Cuánto Cuesta Criar un Hijo Hasta los 18 Años? Comparativa de Costos en Diferentes Países
Y esos costos están subiendo de manera acelerada. Con el incremento actual de la inflación, los precios de los pañales, por ejemplo se han disparado el 12%, mientras que General Mills y Campbell´s han señalado que aumentarán los precios de productos como Cheerios y SpaghettiOs. Sin embargo, más allá del impacto en los alimentos para comer con la mano y en los costos públicos, el flujo regular de dólares en los bolsillos de millones de norteamericanos según el plan presenta oportunidades asombrosas para las empresas.
Como todo banquero de inversión sabe, las empresas que pueden hacer alarde de un “ingreso recurrente” confiable valen más que aquellas que no pueden hacerlo. Es por eso que las empresas con servicios de suscripción -como Netflix y Apple- dominan los mercados bursátiles. La búsqueda de ingresos recurrentes hoy es insaciable.
Si uno busca cápsulas de aceite de pescado en Amazon.com, la plataforma lo acosará para suscribirse a una oferta con entrega regular. La tendencia inclusive va más allá de los seres humanos, a juzgar por el rápido crecimiento de los servicios de entrega de productos para perros como BarkBox y Chewy.
¿Qué tipo de empresas podrían sacar ventaja de estos nuevos pagos mensuales? Primero, juntemos a los sospechosos habituales. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que los padres norteamericanos gastan alrededor de 233.000 dólares para criar a un hijo: los cheques más importantes se los llevan la vivienda (29%), los alimentos (18%), la atención infantil y la educación (16%), el transporte (15%) y la atención médica (9%).
Como una analogía, consideremos los subsidios incorporados en la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare). Cuando los consumidores elegibles para esta ley contratan un plan te atención médica privado, están haciendo que el gobierno federal envíe un crédito mensual a la compañía de atención médica, que luego reduce el precio de la cuota. El gobierno federal también subsidia a los compradores de vehículos eléctricos.
Los especialistas en marketing saben que conquistar a una demografía joven es difícil pero sumamente provechoso en el largo plazo. Si una pasta de dientes o una compañía tecnológica puede ganarse a un adolescente, éste tal vez se mantenga fiel a la marca en la universidad, en la adultez y en los años dorados. El “valor de vida de un cliente” de Generación Z excede al de un integrante de la Generación X.
Si bien la lealtad a la marca puede no ser una caja de seguridad, mucha gente todavía se identifica con las preferencias de marcas forjadas en la niñez. Las empresas del sector de servicios y hasta las organizaciones sin fines de lucro también deberían sumarse.
Las instituciones financieras deberían ofrecerles a las familias programas de ahorro de retiro individuales y planes de ahorro para la universidad impulsados por estos pagos y subvenciones compartidas del gobierno. El CTC abre un nuevo camino entre las arcas del Tesoro de Estados Unidos y las alacenas de las familias norteamericanas.
El descenso abultado de la natalidad es un peaje a pagar por el progreso, y parece acompañar a la mayoría de las economías que pasan a contarse entre los países desarrollados. Una de esas excepciones es chocante, pues se trata de Estados Unidos: la economía más desarrollada (en ciertos aspectos) del planeta a la vez goza(ba) de una tasa de fertilidad que otros ya quisieran para sí (incluida España).
Pero, como ya les introducíamos antes, la tasa de nacimientos de EEUU ha tomado la senda fuertemente bajista en los últimos lustros. La tasa de fertilidad (número de nacimientos por cada mujer) a nivel mundial, tampoco muestra una realidad demasiado boyante. Desde la década de los años 60 del pasado siglo, a nivel mundial ésta ha bajado del entorno de los 5 hijos a los apenas 2.5, lo cual supone una abultada reducción del 50%.
En países como España, que es uno de los funestos líderes en cuanto a tasa de nacimientos se refiere, tendencias como ésta ya nos tienen curados de espanto desde hace lustros. Esta tasa nos sitúa sólo una insignificante décima por encima del mínimo mundial de tasa de fertilidad, abanderado con un 1,2 por la República de Corea, Singapur, Hong-Kong, y Moldovia, y ha habido años en que hemos ostentado el dudoso récord mundial al respecto.
En el caso español, a finales de los años 70 del siglo XX la fertilidad se situaba en torno a los 3 hijos por mujer. En el caso español se conjugaron diversos factores que desencadenaron esta tendencia. Entre ellos se cuentan la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones que empezaban a lanzarse a tener un hijo cuando se hubiesen asegurado unas condiciones de vida holgadas (en contraposición a las generaciones anteriores), la generalización de los medios anticonceptivos hasta entonces vistos como algo pecaminoso, etc.
En este artículo del New York Times analizan los diversos factores que pueden estar afectando al pronunciado y sostenido descenso de la tasa de fertilidad en aquel país. Y lo más significativo de todo es que la caída fue lógicamente más acusada durante el desarrollo de la Gran Recesión, lo cual dió pie a las interpretaciones que afirmaban que la caída era por la crisis; pero paradójicamente dicha caída no vino acompañada de una posterior recuperación cuando la economía estadounidense repuntó.
Pero lo más revelador del tema es que las proporciones mayores entre los que contestaron que dejaban de aportar retoños a las arcas nacionales pertenecían a los ciudadanos que afirmaban haber decidido retrasar o incluso dejar de tener hijos por no tener suficiente dinero (o tiempo, que muchos padres saben que la relación entre lo uno y lo otro es directa para una familia). Como ven, los motivos económicos y de inseguridad financiera se llevan la palma de oro.
Entre ellos está la galopante deuda universitaria estadounidense (que incluso en muchos casos abarca ya a tres generaciones), el precio de la vivienda en determinadas áreas urbanas con densidades de población especialmente altas, o la deflación de los sueldos de las generaciones más jóvenes con respecto a lo que percibían sus padres a su misma edad, etc.
Y la creciente asimetría y desigualdad en la última recuperación no ha hecho sino acrecentar esa tendencia actual a invertir todo lo que se pueda en cada hijo, a fin de darle las mejores oportunidades para que forme parte del cada vez menor "percentil privilegiado" del bipolar mercado laboral. Y a más inversión por cada hijo, lógicamente, menor número de hijos totales que se podrán mantener según los estándares actuales.
Para muestra un botón: la tasa de fertilidad total de Estados Unidos se ha situado incluso por debajo de la tasa de reposición del 2.0, alcanzando el 1.8 y acortando significativamente las tradicionales distancias que le separaban de otros países desarrollados. Lo más grave de todo es que los estadounidenses estarían dispuestos y consideran que es ideal tener más hijos de los que han decidido tener ellos mismos. No es por ganas, es por dólares.
Pero aún hay motivos para la esperanza, puesto que políticas estatales que facilitan la conciliación familiar, así como las ayudas estatales a las guaderías infantiles han contribuído decisivamente a revertir la caída de la fertilidad en países como Alemania o Japón. Y el factor que mayor sensibilidad ha demostrado a la hora de ponderar la inversión y el incremento de la fertilidad han sido precisamente las medidas como el cheque guardería.
En Estados Unidos, un estudio del centro de investigación Brooklyn Institution ha estimado que en la actualidad se necesitan 310.605 dólares (324.886 euros) para criar a un hijo desde su nacimiento hasta la escuela secundaria. Hace solo cinco años, según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el coste no pasaba de los 233.610 dólares (244.385 euros).
Y, aunque la inflación al otro lado del Atlántico tiene causas distintas a Europa, el resultado es el mismo: miles de padres y madres no pueden alimentar bien a sus hijos, ni apuntarles a actividades extraescolares para completar su formación ni comprarles el juguete que todos sus compañeros tienen, por ejemplo.
¿Cuánto cuesta la crianza hoy? Según la plataforma de ahorro europea Raisin, los hijos cuestan a sus padres más de 300.000 euros hasta que se independicen (allá por la treintena). Puede parecer descabellado, pero por los datos que aportaba en verano Save the Children, no lo es en absoluto.
Para la ONG, este año hacer frente a los gastos de un niño supone invertir un 14,5 % más que en 2018. Este agujero se traduce en 85 euros más al mes, en concreto 672 euros, una cifra que en 30 años sumaría cerca de los 242.000 euros. ¿En qué se va tanto dinero? Según el informe de Raisin, en alimentación, gastos esporádicos como cumpleaños o excursiones y educación. Save the Children añade otra partida más: la conciliación.
Así son los gastos en los hijos por edades
Primeros años de vida (0-3 años)
El primer año de vida no es tan caro como lo pintan, ni tampoco los dos siguientes. Pero su coste ha crecido en cuatro años un 9,7 %. ¿Hay sitio en casa para un habitante más? Esto es importante tenerlo muy en cuenta, cuando al mes se pagarán 556 euros por hijo.
Estos años se caracterizan por una higiene y una alimentación particulares de unos 66-67 euros al mes. Todo dependerá del tipo de pañal (marcas y sostenibles más caros) y de si se opta por la lactancia materna o la artificial o de comida casera o la preparada por la industria alimentaria.
Según un estudio del comparador de precios Idealo (mayo), la cesta de la compra para bebés ha subido un 36 % con respecto a 2016, si nos atenemos solo a los productos de higiene infantil (31 %) y los de lactancia (41 %).
Así, apuntan que hoy para hacerse con lo necesario -todo no es en realidad imprescindible- para la lactancia con leche de fórmula (biberones, cepillo limpiabibebores, calientabiberón, chupetes, babero y esterilizador) hay que desembolsar 90 euros, mientras que solo ya la lactancia implica un gasto de 72 euros en cojín, discos y sujetador de lactancia y sacaleches -tampoco todo es esencial-.
Pero el gasto más elevado en los bebés es el de la conciliación. La externalización de los cuidados (guardería, canguros…) para la participación laboral de padres y madres cuesta 182 euros al mes, un tercio del total.
También en esos tres primeros años de vida hay una clara necesidad por comprar ropa nueva a menudo, porque se les queda pequeña, y por muebles y utensilios como cuna, cochecito, etc. Según los cálculos de Idealo, los precios de la ropa infantil han crecido un 5 % desde 2016; la competencia de marcas ha hecho mucho. Más caro son el mobiliario (26 %) y los productos destinados a la movilidad (27 % más desde 2019).
Preescolar (4-6 años)
En estos años, los menores empiezan a ser más caros. Al mes suponen 610 euros, un 11,9 % más que en 2018. ¿Por qué? Se incorporan de lleno a la alimentación familiar en pequeñas cantidades; aun así, es uno de los gastos más destacados (80 euros al mes). Además, el tipo de juguetes y de ocio ha cambiado.
Se refleja en el desembolso que crece notablemente, sobre todo en lo que se refiere a gastos extraordinarios por cumpleaños, salidas…: de 5 euros al mes en los años previos, a 76 euros, según las cifras de la ONG.
Y ¿dónde gastan más las familias con niños de estas edades? El coste de la conciliación sigue siendo elevado, pues se destina un quinto del gasto (123 euros). Y a él empieza a sumarse el de la educación (113 euros), y eso que es gratuita, pero en muchos casos hay que pagar comedor, libros de texto y material escolar.
Por el contrario, algunas partidas decrecen. Así ocurre con la decoración de la habitación del bebé (de 39 a 19 euros), que se convierte en un dormitorio infantil que durará años, y la ropa y el calzado de (77 a 35 euros), a pesar de que es necesario renovarlos con frecuencia, pero no como antes.
Infancia (7-12 años)
Los niños y niñas de 7 a 12 años crecen muy rápidamente, y los gastos también, según estimaciones de Save the Children: en concreto, casi 100 euros más al mes, es decir, que suman 701 euros.
De nuevo la partida que sobresale es la alimentación (133 euros), que alcanza el 19 % del coste total de la crianza. Los peques comen más cantidad de alimentos y ya se han incorporado totalmente a la dieta de la familia. “Al ser tan importante y condicionante, afecta al desarrollo físico de niños y niñas”, señalan los responsables de la ONG.
La educación y la conciliación siguen siendo los otros desembolsos más costosos, 117 y 123 euros, respectivamente, junto a los gastos extraordinarios (105 euros). Las familias empiezan a dar la paga cada semana y los chavales ya tienen sus primeras salidas con los amigos, por lo que se invierte más en ocio.
Adolescencia (13-17)
Los verdaderos gastos llegan con los hijos adolescentes. Con chavales de estas edades una familia invierte al mes 736 euros, un 16,1 % más que hace cuatro años. Alimentación y gastos extraordinarios suponen un 39,8 % de ese dinero. ¿Por qué?
Por supuesto, aumenta la cuantía que hay que dedicar a alimentación (llega a los 148 euros al mes); por lo general, comen más, pero hay que estar pendientes de qué y cuánto comen. Han dejado los juguetes de lado -ahora son más de aparatos electrónicos- y el ocio lo realizan con sus amigos y amigas, por lo que, además del dinero que se destina a estas partidas, sube también el importe que va para la ropa y el calzado que utilizan -más a la moda- y el transporte.
Más gastos en pandemia
Para las familias con hijos, la pandemia de la covid-19 también supuso cambios en la cesta de consumo. El coste de la crianza durante este tiempo se ha elevado hasta los 690 euros mensuales, es decir, 18 euros más al mes (2,7 %).
Como señalan en su informe Save the Children, esto se debe a que:
- Surgieron productos de “primera necesidad”, como mascarillas y gel hidroalcohólico, que había que comprar.
- La saturación en Atención Primaria con la variante Ómicron para realizarse una prueba diagnóstica hizo que muchas familias sufragaran el coste de PCR o test de antígenos.
- En las franjas de mayor edad, en múltiples casos, se añadía un dispositivo electrónico para poder seguir las clases online, más allá del ordenador doméstico.
- Las cuarentenas o la imposibilidad de socializar perjudicaron tanto a la salud mental de los adolescentes, principalmente, que, de nuevo la saturación del sistema Nacional de Salud para atender la alta demanda de visitas a psicólogos especializados obligó a muchas familias a recurrir al sistema al sistema privado.
