¿Cuánta leche debe tomar un recién nacido al día? Guía completa para padres

Es normal que cuando nace tu bebé te surjan muchas dudas acerca de su cuidado y alimentación. Ya sea leche materna o leche de fórmula, este alimento es esencial para el crecimiento de los recién nacidos. Ofrecérsela a diario garantiza un correcto desarrollo, especialmente crítico a edades tan tempranas.

¿Le vas a dar el pecho, vas a optar por el biberón o vas a decidirte por una lactancia mixta? Dar el biberón a tu bebé es una opción de lactancia materna igual de válida que dar el pecho. De hecho, el proceso de dar el biberón puede resultar una experiencia muy enriquecedora para ambos progenitores, ya que es un momento muy íntimo en el que se fortalece el vínculo con tu hijo a través del contacto y con el que puedes aprovechar para sentirte más cerca de él.

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¿Cuánta leche toma un recién nacido?

Esa es la pregunta del millón… ¿Cuánta leche toma un recién nacido? La realidad es que no existe una única respuesta correcta. La OMS recomienda que las tomas de leche se hagan por demanda del recién nacido. Ahora bien, recuerda que a edades muy tempranas, la capacidad del estómago de los bebés es limitada. De ahí que se sacian con mucha rapidez.

La frecuencia con la que tu bebé sea alimentado dependerá de las necesidades que manifieste. A partir de los 6 meses, tu bebé podría pedirte solo 4 tomas diarias.

En primer lugar, su alto contenido en calcio fomenta la formación de los huesos. Cuando son muy pequeños, su esqueleto es todavía frágil y debe continuar desarrollándose. La leche permite que sean más resistentes. Además, este alimento contiene triptófano. Se trata de un aminoácido que contribuye a la relajación del pequeño.

La leche ayuda a luchar contra las caries y otras enfermedades de la boca. De la misma forma, también previene la deshidratación de los recién nacidos. Es recomendable basar la alimentación de los primeros 6 meses de vida en leche.

Leche materna vs. Leche de fórmula

Todos los expertos coinciden en que la leche materna es la más aconsejable para los bebés recién nacidos. Aun así, no siempre es posible dar el pecho a tu bebé. En ese caso, podrás completar su alimentación con leche de iniciación.

La mejor forma de saber qué leche es la más recomendable para tu bebé es consultar con su pediatra. Te ofrecerá consejos e incluso te propondrá las marcas en el mercado que mejor se adapten a las necesidades de tu bebé.

Las leches de iniciación vienen en dos variedades básicas:

  • Listas para servir (las más costosas).
  • En polvo (la más económica).

Como es de suponer, las que permiten ahorrar más tiempo y esfuerzo son las más costosas. No obstante, todas son iguales si se preparan adecuadamente. Lee cuidadosamente las instrucciones cada vez que prepares la leche de iniciación.

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¿Cómo saber si el bebé se queda con hambre?

Como papás, debéis mirar a vuestro bebé en lugar de mirar el reloj para detectar signos de hambre. Para saber si tu bebé tiene hambre fíjate algunos gestos como buscar el pecho girando su cabeza o haciendo movimientos de succión. Algunos también sacan la lengua. Incluso es posible que traten de succionar todo lo que encuentran.

Desde los primeros días, es muy importante ofrecerle leche cada poco tiempo y observar su comportamiento. Para ello, colocaremos su cabeza cerca del pecho y comprobaremos si busca el pezón, abre la boca o muestra el reflejo de succionar.

Mientras tanto, aquí te indicamos algunas de las señales más comunes de que un recién nacido tiene hambre:

  • Mueve la cabeza hacia el pecho o biberón
  • Aprieta las manos
  • Se lleva las manos a la boca
  • Arruga, golpea o se lame los labios

Si tu bebé muestra alguno de estos síntomas, es posible que esté tratando de decirte que es hora de comer. Lo ideal es que el bebé se alimente a demanda, cuando tenga hambre. Si estás amamantando, es una forma muy saludable de ayudar a mantener el suministro de leche, ya que tu cuerpo responderá naturalmente a las necesidades de tu bebé y continuará produciendo la cantidad correcta de leche. No obstante, la alimentación con biberón a demanda también puede ser beneficiosa para el bebé, ya que puede autorregular sus necesidades de alimentación.

¿Cómo saber si el bebé está saciado?

Para saber si tu bebé está saciado, fíjate si tiende a cerrar la boca. También sabrás que ya no necesita comer más cuando aleja la cabeza del pecho o del biberón.

Bien elijas darle el pecho o darle leche en el biberón, estos signos te pueden indicar que tu recién nacido está satisfecho:

  • Cierra la boca
  • Gira la cabeza lejos de tu pecho o del biberón
  • Tiene las manos abiertas y relajadas
  • Se queda dormido

Si tu bebé muestra signos de estar satisfecho, asegúrate de parar de darle el pecho o el biberón, incluso si el biberón todavía no está vacío.

Cantidad de leche según la edad del bebé

Generalmente, 60-70 ml por alimentación será suficiente en este momento. Y, cuando tenga dos meses, necesitará entre 150-180 ml por toma y que lo alimenten aproximadamente cinco o seis veces en un período de 24 horas.

A medida que el bebé vaya creciendo también lo harán sus ganas de comer, por lo que la cantidad de leche de fórmula que podremos darle cuando haya cumplido los dos meses será de entre 120 y 150 ml en cada seis tomas durante 24 horas.

A partir de los tres meses de edad tu bebé irá reduciendo el ritmo de ingestas y lo hará cinco veces al día con cantidades de biberón que llegarán a los 180 ml por toma. La cantidad orientativa de biberón que debes darle a un bebé de cuatro meses es de entre 180 y 210 ml por toma.

En esta fase tu hijo ya puede estar tomando más de 210 ml en cada ingesta que haga. Una vez que el bebé cumple los seis meses, su alimentación empezará a cambiar significativamente porque estará tomando más o menos un litro de leche de fórmula al día con aproximadamente cuatro tomas de 240 ml.

Hay que tener en cuenta que a partir de los seis meses el bebé ya empieza a tomar comida sólida, por lo que la ingesta de leche de fórmula o de vaca (se puede introducir a partir del primer año), se irá reduciendo poco a poco hasta los 500 o 600 ml hasta que cumpla un año porque se verá saciado con los alimentos que tome a lo largo del día.

Las cantidades de biberón que hemos comentado son orientativas y no pasa nada si tu hijo no se acaba todo el contenido del biberón porque cada bebé es diferente y tiene unas necesidades específicas, así que fíjate en las señales que te dé para saber que no tiene más hambre. Lo que indicará que tu bebé está siguiendo una buena alimentación es que vaya ganando peso a medida que pasan los meses.

Es fundamental recordar que las necesidades de cada niño son únicas y que no se puede establecer a ciencia cierta cuándo necesita recibir alimento y en qué cantidad. Seguramente ya sabías que las cantidades de biberón que le damos a nuestros bebés varía en función de su peso y edad pero, ¿conocías la importancia de tener en cuenta la demanda de leche del bebé?

A continuación encontrarás una tabla general sobre la cantidad de leche de iniciación que necesita tu bebé y la frecuencia con que debes alimentarlo:

Edad Cantidad por comida Frecuencia alimentación
Recién nacido 60-70 ml Cada 3 ó 4 horas
Un mes 120-150 ml Cada 4 horas
Dos meses 150-180 ml 5 a 6 veces en 24 horas
Cuatro meses 210-240 ml 5 veces en 24 horas
Seis meses 240 ml 4-5 veces en 24 horas
Un año 240 ml 2 veces en 24 horas

La leche de iniciación avanza más lentamente por el tracto digestivo que la leche materna, de modo que puedes esperar que el tiempo entre cada comida sea un poco más largo (tres a cuatro horas) y que las heces sean un poco más grandes y secas que cuando lo amamantabas.

Recuerda, cada bebé es único, por lo que su consumo variará día a día, entre una comida y otra. No lo fuerces a tomar más de lo que quiere ni lo dejes con ganas de seguir tomando. A los bebés que suelen regurgitar, será mejor darle menores cantidades en forma más frecuente.

¿Cuándo podemos dar agua a un bebé?

Los bebés no deben tomar agua antes de los 6 meses. Y es que si el bebé está con la lactancia materna a demanda, no necesita ningún otro líquido, ni agua, ni infusiones… Al igual que autorregulan su ingesta calórica, tienen la capacidad de controlar las necesidades hídricas que obtienen a través de la leche materna.

Los bebés menores de 6 meses necesitan unos 0,7 ml de agua al día, como indica la Asociación Española de Pediatría. Teniendo en cuenta que un bebé ingiere unos 0,78 litros de leche al día y la composición de la leche materna es en un 87% agua, estaría cubriendo perfectamente sus necesidades hídricas.

A partir de los seis meses, los bebés pueden empezar a tomar agua, si bien no significa necesariamente que haya que darles agua en forma de bebida.

Con el inicio de la alimentación complementaria puedes ofrecer agua a tu bebé. La ingesta media diaria de agua son unos 110-120 ml/Kg/día o 0,8 litros al día. Casi el total del agua lo ingieren con la lactancia (0,5 litros al día) y el resto con las bebidas y la alimentación complementaria (0,3 litros al día).

Puedes iniciarla el mismo día que comiences la alimentación complementaria. Si inicias la alimentación con triturados, evita que este triturado tenga un exceso de agua. Es preferible controlar la cantidad de agua con el vasito. Y si inicias con alimentos sólidos, no olvides ofrecer agua cuando creas que ha terminado de comer. Evita ofrecer agua entre comidas, porque es más fácil dar demasiada agua así y desplazamos la ingesta de comidas.

La forma de ofrecerlo es en un vasito pequeño y sin tetina que interfieran en su desarrollo orofacial. Se añade una pequeña cantidad de agua (la cantidad que cubriría tu dedo) y se ofrece el vaso, esperando que el bebé se acerque al vaso y lo intente coger con su mano, haciendo pequeñas pausas entre esas exposiciones de agua.

Como decimos, la forma de iniciar la ingesta de agua importa y lo ideal es evitar las posibles transiciones. ¡Así que evita pitorros o tetinas de biberones para darle agua! Incluso vasos antiguos que requieran de succión, ya que, de esta forma, no solo es más fácil que ingiera más agua de la recomendada, sino, que no ayudamos en su desarrollo. Si los usa de forma puntual no habrá ninguna interferencia, y quizás te venga bien que tenga pitorro en algunas ocasiones, pero de forma rutinaria evita dar agua fuera de vasito de boquilla abierta.

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