Formación del Tubo Neural en el Desarrollo Fetal: Un Proceso Vital

El desarrollo del tubo neural es un proceso crucial que ocurre durante las primeras semanas del embarazo. Esta estructura embrionaria es la precursora del sistema nervioso central del bebé, incluyendo el cerebro, la médula espinal y las estructuras que los protegen, como el cráneo y la columna vertebral.

Fuente: Wikimedia Commons

¿Qué es el Tubo Neural?

El tubo neural es una estructura que se encuentra presente en el embrión y es el precursor del sistema nervioso central. En el futuro, el tubo neural va a convertirse en el cerebro y la médula espinal del recién nacido, así como en la columna vertebral que los protegen.

El embrión del ser humano tiene el tubo neural, que es la estructura precursora del sistema nervioso central. En el futuro, esta estructura se convertirá en el cerebro y la médula espinal del recién nacido, así como en las estructuras que los recubren y protegen.

¿Cuándo se Forma el Tubo Neural?

La formación y desarrollo del tubo neural se inicia al principio del embarazo en el período de desarrollo embrionario. Su formación termina en la sexta semana del embarazo. El tubo neural se empieza a formar unos 18 días después de la concepción.

Es importante destacar que este proceso comienza incluso antes de que la mujer sepa que está embarazada, lo que subraya la importancia de la planificación y preparación para la gestación.

El tubo neural del bebé se empieza a formar en los primeros días del embarazo. Semanas más tarde, cuando tu bebé deje de ser un embrión y se convierta en un feto, de ese tubo neural surgirá su sistema nervioso central y su cerebro.

El Proceso de Neurulación

La neurulación se inicia alrededor del día 18 a 21 después de la concepción, cuando una zona del ectodermo, la capa más externa de las células del embrión, comienza a engrosarse y a formar la placa neural.

Primero es una lámina (llamada placa neural) cuyos lados se pliegan y fusionan hasta convertirse en un tubo, tal y como puedes ver en la imagen. A medida que el proceso continúa, los pliegues neurales se acercan cada vez más hasta que se fusionan en la línea media, sellando el surco neural y formando así un tubo, el tubo neural.

Una vez que se ha formado el tubo neural, las células en su interior comienzan a diferenciarse y a especializarse en distintos tipos de células del sistema nervioso, incluyendo neuronas y células gliales.

El correcto desarrollo del tubo neural es fundamental para la salud del sistema nervioso. De hecho, si el proceso de neurulación se ve alterado, puede dar lugar a una serie de defectos congénitos conocidos como defectos del tubo neural. Estos incluyen anencefalia, una condición en la que falta gran parte del cerebro y del cráneo, y espina bífida, en la que la médula espinal no se cierra completamente.

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

Cabe destacar que el tubo neural no sólo da lugar al sistema nervioso central, sino que también influye en el desarrollo de otras estructuras del cuerpo.

Ácido Fólico: Un Nutriente Esencial

El ácido fólico desempeña un papel fundamental en el desarrollo de tu bebé porque previene un tipo de malformaciones neurológicas que pueden ser muy graves: los defectos del tubo neural (DTN). Numerosos estudios científicos sobre la importancia del acido fólico para prevenir defectos del tubo neural recomiendan empezar a suplementar la dieta de las futuras mamás con ácido fólico al menos 2 meses antes del embarazo.

El ácido fólico es esencial para ayudar a la división celular y al crecimiento de tejidos maternos, importante en la síntesis de aminoácidos, y ayuda a la formación normal de las células sanguíneas. También se encarga de prevenir los problemas en la formación del tubo neural del feto.

Antes y durante el embarazo, se recomienda consumir 400 µg de ácido fólico al día. Sin embargo, algunas mujeres no consiguen transformar esta vitamina en su forma activa y siempre tienen una carencia de ácido fólico.

Los suplementos de ácido fólico son clave en este proceso. Los suplementos de ácido fólico previenen el desarrollo de defectos en el tubo neural (DTN) en el bebé, como la espina bífida.

Por este motivo, hace décadas que comenzaron múltiples campañas para fomentar la suplementación con ácido fólico.

Es vital que la formación y desarrollo del tubo neural sean completamente normales para que el feto no tenga malformaciones, que pueden desembocar en abortos espontáneos o en bebés con enfermedades graves.

La carencia de ácido fólico puede provocar en el bebé defectos congénitos del cerebro, la columna vertebral y la médula espinal, como la espina bífida.

Tabla: Resumen de la Importancia del Ácido Fólico

Función Beneficio
División celular y crecimiento de tejidos Desarrollo adecuado del embrión
Síntesis de aminoácidos Formación de proteínas esenciales
Producción de glóbulos rojos Prevención de la anemia
Prevención de defectos del tubo neural Reducción del riesgo de espina bífida y anencefalia

Defectos del Tubo Neural

Es posible que estando embarazada hayas oído hablar de los defectos del tubo neural sin tener muy claro a qué se refieren exactamente. Después de las malformaciones cardíacas, las malformaciones congénitas son las más frecuentes en el mundo y pueden provocar desde abortos espontáneos al inicio del embarazo hasta malformaciones más graves que afectan al recién nacido.

La carencia de ácido fólico durante el embarazo se asocia con defectos del tubo neural, malformaciones congénitas debidas a problemas en el cierre del tubo neural. Algunos ejemplos son:

  • La Espina bífida: en este defecto una parte del tubo neural no se cierra por completo y permanece como un canal abierto, dejando la columna vertebral abierta y los nervios y la médula espinal desprotegidos.
  • La Anencefalia: en esta alteración la parte caudal del tubo neural no se ha cerrado por completo, quedando el cráneo abierto.
  • El Encefalocele: este defecto producido por problemas durante el cierre del extremo rostral del tubo neural es el equivalente a la espina bífida pero en el cráneo. Es un bulto que contiene parte del cerebro en el exterior del cráneo. Es muy poco frecuente.
  • La Malformación de Chiari: esta alteración en el desarrollo y cierre del tubo neural es la salida de parte del cerebro hacia el conducto raquídeo, ocupando el canal espinal. Es muy raro que aparezca.

Todas estas malformaciones suelen provocar abortos espontáneos. Aunque en algunas ocasiones el feto logra sobrevivir y tras su nacimiento el bebé tendrá graves problemas de salud.

La espina bífida puede afectar sólo al anillo de hueso de la vértebra o ser más grave y producir una herniación o salida del contenido del tubo neural.

Se debe a la ausencia de fusión de las apófisis espinosas vertebrales posteriores. Se trata de un defecto en la parte posterior del conducto en el que se forman las vértebras. Este conducto debe estar totalmente cerrado y allí se encuentra la médula espinal.

Los defectos del tubo neural pueden clasificarse en: defectos superiores o cefálicos e inferiores o caudales.

Defectos del tubo neural | Importancia del ácido fólico

Recomendaciones para la Prevención

El embarazo sano empieza meses antes de la concepción del bebé, cuando decides que quieres ser madre. Los ginecólogos dicen que desde ese momento tienes que cuidar tu organismo como si ya estuvieras embarazada. ¿Qué significa eso?

Como ves, es necesario que tomes ácido fólico antes de buscar tu embarazo y mientras estás embarazada.

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El Desarrollo Cerebral del Feto

El cerebro del feto comienza su desarrollo a los 18 días de vida, formando las células nerviosas que más adelante se convertirán en las neuronas. El cerebro, el órgano más complejo del ser humano, comienza su desarrollo a los 18 días de vida.

La base del sistema nervioso se desarrolla en las semanas 16 a 18. En estas semanas las neuronas del bebé se multiplican a un ritmo de 250.000 por minuto. Durante este proceso se produce el doble de células de lo que necesita el bebé.

Muchas de ellas necesitan ser estimuladas para que se produzca su conexión con otras. El exceso que no sea estimulado, desaparecerá. Dos semanas después aumenta espectacularmente la superficie del cerebro, de modo que pueden conectarse más células.

Como hemos visto, la estimulación prenatal es fundamental desde la semana 20, momento en el que el feto puede empezar a escuchar y notar estímulos del exterior. También la alimentación de la madre tiene mucha influencia en el desarrollo cerebral.

Existen una serie de nutrientes que contribuyen a la formación del cerebro. El ácido fólico, por ejemplo, previene los defectos de la médula espinal y el tubo neural. El cerebro también necesita grasa, proveniente sobre todo de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga: DHA (ácido docosahexaeonico) y AA (ácido araquidónico), cuyas carencias pueden afectar a la inteligencia.

Estos ácidos se pueden obtener de la dieta, pero es mejor suplementar ya que es difícil obtener las cantidades necesarias sólo de la alimentación.

El Período Embrionario

El periodo embrionario es la fase en la que se produce la formación de todos los aparatos y sistemas del embrión, es un proceso conocido con el nombre de organogénesis. Esta fase comprende desde la cuarta a la octava semanas.

El embarazo empieza con la fecundación, que es la unión de las células sexuales femenina y masculina: el óvulo y el espermatozoide. En este momento da comienzo el periodo embrionario hasta la octava semana de embarazo.

Primera Semana

El óvulo fecundado se divide por primera vez a las 24h de la concepción, es lo que llamamos zigoto. Durante los días siguientes se sigue dividiendo y forma una bola de células que se llama blastocisto. A los 5 días, las células del blastocito se separan en dos grupos: las que formarán la placenta y las que formarán el embrión (células madre).

Al final de esta primera semana, el óvulo fecundado desciende por las trompas de Falopio para llegar al útero al quinto día. Se ancla en la pared del útero (implantación) al final de la primera semana y allí pasará nueve meses.

El útero de la madre ha cambiado y se ha adaptado para el embarazo. La pared interna de la matriz se ha vuelto mullida y más gruesa para favorecer la implantación del blastocisto, necesaria para que el embrión reciba los nutrientes necesarios para crecer.

Segunda Semana

Se empieza a formar el embrión que mide 0.2 milímetros. En esta etapa, el embrión tiene una forma redondeada y está formado por dos capas: el endodermo y el ectodermo. Las células se van multiplicando muy rápidamente y van adquiriendo una función específica.

Del endodermo se formarán: piel, el revestimiento interno del aparato respiratorio y digestivo, la vejiga, tímpano, tiroides, páncreas e hígado.

Del ectodermo: sistema nervioso, piel, órganos de los sentidos (ojos, oído, nariz), uñas, esmalte dentario, hipófisis, pelo, glándulas mamarias y sudoríparas.

Tercera Semana

Al embrión le aparece una tercera capa, el mesodermo, de este tejido derivará:

  • El aparato locomotor (huesos, músculos y cartílagos)
  • El sistema vascular (corazón, venas y arterias)
  • Las células de la sangre
  • El sistema genital y urinario (excepto la vejiga)
  • El bazo y glándulas suprarrenales

Se forman las vellosidades coriónicas que conectarán con los vasos sanguíneos de la madre. De este modo, el embrión obtiene el alimento y el oxígeno necesario para crecer. Por otro lado, en el tronco del embrión se va haciendo hueco a órganos como el intestino, hígado, riñones y pulmones.

Cuarta Semana

El embrión crece un milímetro cada día (mide unos 5 milímetros) y se inicia el desarrollo de:

  • Las extremidades (brazos, piernas, músculos y hueso)
  • El corazón del embrión (amasijo de células musculares alargadas) empieza a latir a los 22 días aproximadamente. Este rudimentario corazón será el encargado de distribuir el alimento y el oxígeno a todas las partes del embrión para que pueda crecer. El corazón embrionario late a unas 150 pulsaciones por minuto.
  • El aparato digestivo se va diferenciando en sus diferentes partes (esófago, estómago e intestino).
  • Aparecen los órganos de los sentidos, es decir, se forman las cavidades oculares y las orejas.
  • Se empieza a desarrollar el tubo neural, que se convertirá en el sistema nervioso del bebé (cerebro y médula espinal) y la columna vertebral.

Quinta y Sexta Semana

El embrión va adquiriendo forma humana o de bebé. Crece muy deprisa y ahora tiene el tamaño de un garbanzo (5-6 milímetros). Su cabeza es muy grande respecto al resto del cuerpo y las extremidades muy cortas:

  • En el rostro se distinguen perfectamente los ojos, la nariz, boca y orejas.
  • Los dedos no se distinguen todavía
  • Los brazos y las piernas pueden empezar a moverse al final de la sexta semana.

Séptima Semana

El embrión mide unos 22 milímetros. Los tejidos y los órganos formados en la fase embrionaria maduran:

  • El corazón ya tiene cuatro cavidades
  • Se empiezan a formar el paladar y la lengua
  • La placenta aumenta de tamaño para nutrir bien al bebé
  • El cordón umbilical crece mucho y se ensancha
  • Se forman los pezones y los folículos pilosos
  • Los codos y los dedos ya se pueden ver
  • El sistema digestivo y el aparato urinario del feto (que eran una misma estructura) se separan
  • Se produce la neurogénesis o producción de neuronas.

Al finalizar esta semana el embrión mide ya 1 centímetro y son las semanas más delicadas del bebé porque le pueden afectar algunos medicamentos, alcohol, nicotina, cafeína o radiaciones (como las radiografías).

Octava Semana

Oficialmente termina el periodo embrionario y el el embrión pasa a llamarse feto. Se ha formado el esbozo de todos los órganos del futuro bebé y ya empieza a tener forma humana.

  • El rostro del bebé ya está más definido y tiene párpados, nariz incipiente y labio superior.
  • El cuerpo se va alargando, cada vez con más forma humana y la piel es translúcida, por lo que se puede ver el esqueleto. Pero los huesos no están calcificados, están formados de cartílago, es decir, son blandos.
  • El embrión mide entre 4 y 5 centímetros y pesa 9 gramos.

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