Cada 8 de septiembre, la Iglesia celebra con fervor la fiesta de la Natividad de la Virgen María. Nueve meses después de conmemorar la solemnidad de la Inmaculada Concepción, se celebra su nacimiento, un evento que marca el inicio de la promesa de salvación para el mundo.
Es una fiesta entrañable para el pueblo cristiano, una invitación a la alegría, porque con el nacimiento de María Santísima Dios daba al mundo la garantía de que la salvación era ya inminente.
Orígenes y Tradiciones
Aunque el Nuevo Testamento no ofrece datos sobre el nacimiento de la Virgen María, una tradición veneró su nacimiento desde mediados del siglo V, en el lugar de la actual basílica de Santa Ana, en Jerusalén.
La fiesta de la Natividad de la santísima Virgen surgió en Oriente allá por los siglos V-VI en Jerusalén. Se cree que su origen está ligado a la fiesta de la dedicación, en el siglo IV, de una antigua basílica mariana de Jerusalén, sobre cuyas ruinas fue construida en el s. XII la actual iglesia de Santa Ana. La tradición dice que en este lugar estuvo la casa de los padres de María, Joaquín y Ana, donde nació la Virgen.
Con su nacimiento llega al mundo la aurora de la salvación. En el Oficio de Laudes de hoy, la antífona del Benedictus lo resume bellamente: “Tu nacimiento, santa Madre de Dios, ha anunciado la alegría al mundo entero, pues de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios: él ha sido quien, destruyendo la maldición, nos ha aportado la bendición y, aniquilando la muerte, nos ha otorgado la vida eterna”.
En los Evangelios no hay datos que confirmen esta fecha ni los nombres de los padres de María, que la tradición toma del Protoevangelio de Santiago, un escrito apócrifo del siglo II. Un escrito apócrifo del siglo II conocido con el nombre de Protoevangelio de Santiago, nos ha transmitido los nombres de sus padres, Joaquín y Ana, que celebramos el 26 de julio.
Diversas tradiciones sitúan el lugar del nacimiento de María en Galilea o, con mayor probabilidad, en la ciudad santa de Jerusalén, donde se han encontrado las ruinas de una basílica bizantina del siglo V, edificada sobre la llamada casa de Santa Ana, muy cerca de la Piscina Probática.
La fiesta de la Natividad de la Virgen es una de las fiestas marianas más antiguas. La fiesta comenzó a celebrarse en Roma en el siglo VIII, con el Papa Sergio I. Es la tercera fiesta de la «natividad» en el calendario romano, que conmemora la Natividad de Jesús, el Hijo de Dios (25 de diciembre, Navidad); la de San Juan Bautista (24 de junio) y la de la Santísima Virgen María, el 8 de septiembre.
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Joaquín y Ana: Los Padres de María
«El nacimiento de su Madre Santísima no se trata directamente [en la Biblia], pero la tradición venerable y respetable nombra a San Joaquín y santa Ana, como los progenitores de la que sería la criatura más excepcional nunca nacida de matrimonio santo.
«Había alguien que se distinguía en su conducta según la ley, y que era el padre de la Santísima Madre de Dios, famoso por su misericordia. Se llamaba Joaquín; era de la casa de David, el rey y profeta; su mujer se llamaba Ana. Permaneció sin hijos hasta la vejez, porque su esposa era estéril.
«Joaquín y Ana, en efecto, eran dignos de honor y de veneración, tanto en palabras como en obras; eran conocidos como pertenecientes a la estirpe de Judá y David, a la descendencia de reyes. Cuando se unieron las casas de Judá y de Leví, la rama real y la sacerdotal quedaron mezcladas.
«También la bienaventurada Ana era una rama elegida de la misma casa. Esto significaba de antemano que el rey que nacería de su hija iba a ser sumo sacerdote, en cuanto Dios y en cuanto hombre. Sin embargo, la falta de hijos causaba un gran dolor a los venerables y estimados padres de la Virgen, a causa de la ley de Moisés y también por las burlas que recibían de algunos hombres necios.
«Entonces la bienaventurada Ana, como aquella otra Ana madre de Samuel (cfr. 1 Sam 1, 11), fue al templo y suplicó al Creador del universo que le concediera un fruto de sus entrañas, para consagrárselo, a cambio de haberlo recibido como don.
«El Rey benigno, el Autor generoso de todos los dones, escuchó la oración del justo y envió un anuncio a los dos cónyuges. Primero mandó un mensaje a Joaquín mientras se hallaba rezando en el templo. Le hizo oír una voz del cielo que le decía: “Tendrás una hija que será gloria, no sólo para ti, sino para el mundo entero”. Este mismo anuncio le fue hecho a la bienaventurada Ana; ella no cesaba de rezar a Dios con ardientes lágrimas. También a ella le fue enviado el mensaje de parte de Dios, en el jardín donde ofrecía sacrificios con peticiones y plegarias al Señor.
«Después del mensaje tuvo lugar el embarazo; y de la estéril Ana nació María, iluminadora de todos: así, en efecto, se traduce el nombre de María: “iluminadora”. Entonces los venerables padres de la feliz y santa niña quedaron colmados de una gran alegría.
Celebraciones y Devociones
Para mucha gente, es un momento de devoción a María como Niña (aunque la mayoría lo celebran en noviembre, en la fiesta de la Presentación de María), el «cumpleaños de la Virgen María».
En nuestra Archidiócesis, podemos decir que septiembre es tiempo de la Virgen María. Las numerosas celebraciones marianas en este mes ponen a la familia diocesana en modo de homenaje permanente a la Madre del Redentor. A lo largo y ancho de nuestra geografía nos encontramos con celebraciones y devociones que ratifican con orgullo cada año el título de “Tierra de María Santísima”. En Sevilla capital, la Virgen de la Hiniesta, la Virgen de Consolación, la Virgen de Guadalupe, la Virgen de la Luz, la Divina Pastora (antigua de Santa Marina) y la Divina Pastora de Triana.
Hoy, día 8 de septiembre, celebramos la festividad del Nacimiento de la Virgen María; es el día de las “Vírgenes encontradas”, bajo las advocaciones de: María, Natividad, Nuria, Meritxell, Gleva, Gracia, Covadonga, Queralt, Serra, Tura, Alegría, Aurora, Salud.
La liturgia de hoy confiesa y anuncia que el nacimiento de María irradia luz, alegría, esperanza, salvación sobre todas las Iglesias que hay en el mundo.
La fiesta de la Natividad de la bienaventurada Madre de Dios, de la estirpe de Abraham, nacida de la tribu de Judá y de la descendencia del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, es el preludio de la Buena Nueva de la salvación para liberar a la humanidad de la antigua esclavitud del pecado.
Fiesta de muchas advocaciones locales de la Virgen María, es el mejor signo de la cercanía de María a la historia y a la vida concreta de cada persona y de cada lugar.
Esta fiesta exalta con gozo y alegría un anuncio pre-mesiánico. «¡Ea, pueblos todos, hombres de cualquier raza y lugar, de cualquier época y condición, celebremos con alegría la fiesta natalicia del gozo de todo el Universo. Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios, por medio de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo.
Hoy la Iglesia, como una gran familia, se congrega para celebrar, festejar y agasajar a María.
Tabla de Fiestas Marianas Relacionadas
| Fecha | Fiesta | Descripción |
|---|---|---|
| 8 de septiembre | Natividad de la Virgen María | Celebración del nacimiento de la Virgen María. |
| 25 de diciembre | Natividad de Jesús | Celebración del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. |
| 24 de junio | Natividad de San Juan Bautista | Celebración del nacimiento de San Juan Bautista. |
| 26 de julio | San Joaquín y Santa Ana | Celebración de los padres de la Virgen María. |
| 8 de diciembre | Inmaculada Concepción | Celebración de la concepción de la Virgen María sin pecado original. |
| 21 de noviembre | Presentación de María | Conmemoración de la presentación de María en el Templo de Jerusalén. |
