Hamás, acrónimo de Harakat al-Muqawamah al-Islamiyya (Movimiento de Resistencia Islámica), surgió en un momento crucial de la historia palestina. Este grupo, que ha marcado profundamente el conflicto palestino-israelí, tiene sus raíces en la Franja de Gaza y se ha convertido en una fuerza política y militar significativa en la región.
El Momento Fundacional de Hamás
Hamás se fundó en diciembre de 1987, en el campo de refugiados de Al-Shati, en Gaza, justo cuando los levantamientos masivos de la primera Intifada palestina estaban en pleno apogeo. Esto ocurría veinte años después de la primera ocupación israelí de Gaza, Jerusalén Este y Cisjordania, y casi cuarenta años después de la fundación del Estado de Israel por colonos judíos en 1948, cuando la Nakba ("catástrofe" en árabe, en referencia al exilio forzoso de la población palestina) provocó la expulsión de cientos de miles de palestinos más allá de las fronteras de lo que se convirtió en el Estado judío.
El cambio más radical experimentado en la escena política palestina desde la ocupación de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este por Israel en 1967 se produjo veinte años después con la aparición de Hamas. Esta fuerza, de ideología islamista pero también imbuida de un profundo nacionalismo, representaba una seria amenaza para el monopolio político de Fatah. Aunque ambas formaciones coinciden en la necesidad de poner fin a la ocupación, mantienen una dura competición por la acumulación de poder.
Motivaciones para la Creación de Hamás
¿Qué motivó a los fundadores de Hamás a crear esta nueva organización en ese preciso momento? ¿Por qué pensaron que era necesaria una organización islamista de resistencia para continuar la lucha? Hamás nació en un momento preciso, tras una década de reflexión interna entre quienes se convirtieron en sus dirigentes. Para situar este momento de 1987 en su contexto más amplio, hay que remontarse a antes de la Nakba, cuando los Hermanos Musulmanes, fundados en Egipto en 1928, abrieron sucursales en Palestina, que funcionaron durante toda la década de 1940, y luego en las de 1950 y 1960.
En mi opinión, fue en 1987 cuando esta evolución alcanzó su punto álgido, con el inicio de la primera Intifada palestina, como usted ha señalado. Fue un periodo de resistencia popular masiva y desobediencia civil. Fue en ese momento cuando quedó muy claro que la idea de la liberación como proyecto a largo plazo, a través de la islamización de la sociedad, tenía que dar paso a algo más de confrontación.
Los Hermanos Musulmanes y la Ideología de Hamás
La ideología de los Hermanos Musulmanes, basada en la islamización, es muy específica; consiste ante todo en promover la creación de una sociedad virtuosa, basada en el Islam y respetuosa de sus valores morales. En Palestina, la organización defendió inicialmente la idea de que el camino hacia la liberación nacional pasaba por la creación de una sociedad virtuosa y moral; en resumen, la idea de que en lugar de resistir abiertamente a la fuerza ocupante, era necesario concentrarse en la islamización. En este sentido, los Hermanos Musulmanes invirtieron mucho tiempo y recursos en el desarrollo de centros educativos, fundaciones benéficas, centros sanitarios y otras formas de asistencia social basadas en los valores islámicos.
Luego, en la década de 1980, las cosas cambiaron. Los palestinos bajo ocupación -residentes en Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza- empezaron a movilizarse activamente contra las fuerzas de ocupación israelíes. En la Franja de Gaza en particular, un grupo disidente, la Yihad Islámica, ha tomado la ideología de los Hermanos Musulmanes en una especie de dirección opuesta. En lugar de ver el camino hacia la liberación en la islamización, declararon que la única forma de conseguirla era a través de la resistencia, de la lucha armada. Sólo una vez conseguida la liberación sería posible concentrarse en producir una sociedad islámica virtuosa.
Así, mientras que en el pasado habían sido más bien aquiescentes e incluso, en algunos aspectos, abiertamente dependientes de las fuerzas de ocupación para sus actividades sobre el terreno, durante la década de 1980 los Hermanos Musulmanes empezaron a plantearse una resistencia más clara a la ocupación. En un principio, el movimiento pensó en separarse de los Hermanos Musulmanes para crear Hamás, el Movimiento de Resistencia Nacional Islámica, como entidad independiente. Al final, Hamás como movimiento englobó a su organización matriz. En cierto modo, toda la infraestructura social desarrollada por los Hermanos Musulmanes pasó a formar parte de Hamás y contribuyó a su crecimiento político y militar y a su transformación en un movimiento comprometido con la resistencia a la ocupación.
Hamás y la OLP: Un Contraste Ideológico
A lo largo de las décadas de 1950, 1960 y 1970, los Hermanos Musulmanes tuvieron que navegar por una escena política árabe dominada por corrientes radicales profundamente seculares, corrientes como el nasserismo panárabe y, entre los palestinos más concretamente, Fatah, fundada en 1959. No podemos entender la creación de Hamás sin comprender el camino seguido por Fatah y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que Fatah dirigía. Esto es tanto más importante cuanto que, como usted dice, Hamás se fundó como reacción y crítica a lo que la OLP y Al Fatah habían llegado a ser a finales de la década de 1980.
Al mismo tiempo, Hamás mantuvo una especie de respeto por Al Fatah y la OLP tal y como funcionaban en sus inicios. Hamás se fundó como un proyecto para resucitar un compromiso inflexible con la liberación nacional a través de la lucha armada. Es muy importante comprender este contexto para ver cómo Hamás se diferenció tanto del panarabismo laico como de la islamización, alejándose de la idea de que estos dos proyectos debían aplicarse antes de que los palestinos se enfrentaran a la situación en la que se encontraban, es decir, la ocupación y colonización de su tierra. En 1987, Hamás rompió con estas corrientes.
Pero esta ruptura ya había comenzado en el marco del nacionalismo laico, bajo la égida en particular de Al Fatah [fundada en 1959 en Kuwait], que luego se alzó a la cabeza de la OLP. En sus inicios, Fatah era una organización arraigada en las comunidades de refugiados. Estas personas, expulsadas de Palestina en 1948 como parte de una limpieza étnica, se encontraban en campos alrededor de su tierra natal: en Jordania, Líbano, Siria y Egipto, así como, por supuesto, en la Franja de Gaza y Cisjordania.
El movimiento estaba fuertemente inspirado en los movimientos anticoloniales de liberación nacional, con la diferencia crucial de que Fatah tenía que operar desde el exterior. A diferencia de otros movimientos anticoloniales que luchaban contra sus colonizadores en su propio territorio, el pueblo palestino estaba disperso y llevaba a cabo sus ataques contra Israel desde campos de refugiados en países vecinos. Por ello, Israel se dedicó a fortificar sus fronteras y a reprimir a los refugiados que intentaban regresar a sus hogares, amenazándoles con fusilarles o expulsándoles de nuevo.
Israel y el Apoyo Táctico a los Grupos Islamistas
Existió un apoyo administrativo y económico no a Hamás -que ni siquiera existía cuando se publicó aquel artículo- sino a su germen. La cuestión tiene más que ver con las divisiones entre palestinos creadas en el contexto de la Guerra Fría durante la fallida descolonización de Palestina. A finales de los 70 y principios de los 80, el nacionalismo laico palestino había ganado una enorme legitimidad y apoyo. Sus premisas, de corte izquierdista, se acercaban más a los socialistas del bloque de los no alineados, que al liderado por EEUU y en el que quedaba integrado Israel, su principal aliado en la región. A su vez, se alejaban del nacionalismo árabe más religioso, ideológicamente arrinconado en aquel momento.
Tel Aviv aprovechó esta división entre seculares y religiosos, y dio cierto apoyo a los enemigos de sus enemigos: los grupos palestinos islámicos. No sabía que estaba alimentando la ideología de quienes más tarde conformarían la milicia que el 7 de octubre de 2023 acabó con la vida de 1.200 civiles y militares israelíes. Entender cómo se llega a este punto obliga a retroceder medio siglo. Para ello, Público ha contado con la ayuda de dos grandes expertos en geopolítica de la región.
Intimidado por la popularidad de Arafat, pero también alentado por lo que Tareq Baconi, experto en geopolítica de Oriente Medio y autor del ensayo Hamás (2024, Capitán Swing), define como una "política de no interferencia con las organizaciones islámicas", el Gobierno sionista de finales de los 70 dio carta blanca a la creación de organizaciones sociales de carácter islámico. Estas no eran percibidas como una amenaza, sino como un simple "movimiento social, comprometido con valores sociales y no con un programa político", aporta Baconi.
"Israel aplicó la doctrina del divide y vencerás", explica a Público Carmen López, profesora emérita de Historia del Pensamiento Político en la Universidad Complutense de Madrid. La experta en Oriente Medio aclara que "Israel apoyó el crecimiento del movimiento islamista, al movimiento de los Hermanos Musulmanes, que es de donde sale Hamás". Ahora bien, esto no equivale a decir que "Israel crea Hamás, en absoluto", afirma contundente López.
Así, en 1974, Israel concedió a la Asociación de Jóvenes Musulmanes en Jerusalén la licencia para conformarse como entidad jurídica. En 1976 hizo lo propio con la Asociación Islámica de Gaza y en 1978 permitió la fundación del Centro Islámico, que controlaba la Universidad Islámica de Gaza. Estas organizaciones impulsaron proyectos educativos, de beneficencia y sanitarios que captaron fondos provenientes de las ayudas sociales de Tel Aviv, así como de países árabes. Es en este contexto en el que el militar israelí Yitzhak Segev realizó las famosas declaraciones al The New York Times.
Según Tareq Baconi, es alrededor de este episodio que se genera la confusión en la relación entre Israel y Hamás. "La gente piensa que le dieron las licencias porque querían crear Hamás, pero no es así" explica. "Hamás está creado por y para los palestinos". Lo que hizo Israel fue "permitir y apoyar el movimiento palestino islámico, antes de que se convirtiera en Hamás". La idea, subraya Baconi, era "crear una competición entre diferentes facciones palestinas con la idea de evitar su unidad. Hasta que Hamás se convirtió en una organización armada".
No podía saber en aquellos momentos que tanto la Asociación Islámica como el Centro Islámico -y, por tanto, la Universidad Islámica de Gaza- serían la piedra angular sobre la que se estaba construyendo el nacionalismo islámico que una década después encarnaría Hamás. De hecho, el grupo armado fue fundado por el propio líder de la Asociación Islámica, Ahmed Yassín.
De la Asociación Islámica a Hamás
Las diferentes versiones de la resistencia palestina -la islámica y la laica, ambas inicialmente pacíficas- confluyeron en la revuelta popular de 1987 conocida como la Primera Intifada. De la facción religiosa, en concreto, de la Asociación Islámica, surgió Hamás. Sin el apoyo de Israel al movimiento islámico "muy probablemente, Hamás no hubiera nacido con la impronta, la fuerza y el asentamiento con el que nació", explica López a Público. En 1988 el grupo armado hacía su primera aparición pública. Su objetivo coincidía con otros grupos nacionalistas: la liberación de Palestina y su reconocimiento como estado independiente. Pero a diferencia del resto, abogaban por uno islámico.
En su carta fundacional, Hamás negaba tajantemente la existencia del Estado de Israel y reclamaba para los palestinos las fronteras de 1948 y no las de 1967, como sí reconocía la comunidad internacional. El texto, cargado de prejuicios antisemitas, fijaba la yihad -guerra santa- como el único camino para lograr la liberación de los palestinos y la recuperación de su territorio. De esta tarea se encargaría su brazo militar, las Brigadas Izz al Din al Qassam, fundada en 1991. Tres años después, las Brigadas cometieron su primer atentado suicida. En 1997 Hamás fue incluida en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado de EEUU y en 2003 la Unión Europea hizo lo propio.
Evolución y Estrategias de Hamás
Desde su fundación hasta ahora el grupo ha evolucionado enormemente. El cambio más relevante fue la aceptación, de facto, de las fronteras de 1967 y, por ende, de la existencia de Israel en un nuevo documento ideológico publicado en el año 2017. Todo ello saltó por los aires tras el 7 de octubre de 2023. Con la reactivación del conflicto, volvieron también las viejas conspiraciones que vinculan al Estado sionista y el grupo armado palestino.
Aplicada desde 2007, esta estrategia había resultado eficaz para permitir una forma de coexistencia con el Estado colonial en un marco de conflicto asimétrico pero relativamente controlado. La explosión del 7 de octubre reveló que esta estrategia era en última instancia insostenible, tanto para Hamás como para la población palestina atrapada en esta franja de tierra que se ha convertido en una prisión al aire libre.
En las elecciones de 2006, cinco años después del colapso negociador de Camp David y del estallido de la Intifada del Aqsa, Hamas logró imponerse a Fatah y, de esta manera, demostró estar preparada para dar un nuevo paso en el camino del irredentismo a la realpolitik.
Si en las elecciones legislativas de 1996 se impuso Fatah, en 2006 fue Hamas la que conquistó la mayoría absoluta. Los resultados electorales provocaron un terremoto no sólo en la calle palestina, sino también en el conjunto de Oriente Medio. En el ámbito palestino se intentó asfixiar a Hamas con el doble propósito de impedir que se ejerciera un poder efectivo sobre la Autoridad Palestina y tratar de restarle popularidad entre la población. Esta estrategia, diseñada por Israel y secundada por Fatah, contaba con el respaldo de la comunidad internacional, que aprobó una serie de sanciones para acelerar la caída del nuevo Ejecutivo.
La creación de un Hamastán de Gaza y un Fatahland de Cisjordania, tras el conato de guerra civil de junio de 2007, muestra hasta qué punto los actores regionales Israel, Arabia Saudí, Egipto y Jordania- e internacionales los Estados Unidos y la Unión Europea- están interesados en el fracaso del experimento islamista, aún al precio de deteriorar aún más la situación humanitaria de Gaza e incrementar la inestabilidad regional.
Una breve historia del Hamás – Notes from the Past
La Carta Fundacional de Hamás (1988)
El artículo 1 de la Carta de Hamas, del 18 de agosto de 1988, afirma en coherencia con los planteamientos de los HHMM: El Islam es el programa de Hamas. Del Islam se derivan sus ideas y preceptos fundamentales, su visión de la vida y su entendimiento del hombre y del universo. De acuerdo con el Islam juzga sus acciones y el Islam le inspira para corregir sus errores. En su artículo 3 se señala que sus seguidores conocen sus obligaciones para consigo mismos, su pueblo y su país. Han temido a Dios y elevado la bandera del yihad para liberar el país de los opresores y al país de la profanación, la impureza y el mal. El artículo 9 considera que Palestina es un waqf islámico confiado a todas las generaciones musulmanas hasta el día del Juicio Final, por lo que nadie tiene derecho a entregar el conjunto o parte de ella: ningún Estado árabe por separado, ni todos juntos, ningún rey ningún presidente, no tampoco todos juntos, ninguna organización ni todas ellas juntas (art. 11), ya que renunciar a una parte de Palestina es como renunciar a la propia religión (art. 13). Todo ello lleva a concluir que no hay solución de la cuestión palestina sino por medio del yihad.
Otro de los aspectos a destacar en la Carta es la voluntad de conciliar el nacionalismo palestino con el ideario islamista. Así en el artículo 12 se afirma: El nacionalismo es parte integrante del credo religioso. Nada es más elevado en el nacionalismo o más profundo en la devoción que eso: si un enemigo invade los terrotorios musulmanes, entonces el yihad y la lucha contra el enemigo se convirten en un deber individual de todo musulmán [ ]. El nacionalismo de Hamas tiene además algo más importante: razones divinas que le dan vida y espíritu.
En la nueva retórica islamista, Israel aparece como instrumento para la extensión de la corrupción occidental y de sus conspiraciones contra el islam (Abu `Amr, 1989, p. 51). El artículo 32 de la Carta de Hamas afirma: El Movimiento de Resistencia Islámico se considera la punta de lanza y la vanguardia en el camino de la lucha contra el sionismo mundial y suma sus esfuerzos a los de todos aquellos que trabajan por Palestina. El artículo 22 da rienda libre a todos los tópicos antisemitas sobre los judíos a los que se acusa de haber acumulado una enorme fortuna mundial que les ha permitido controlar los medios de comunicación mundiales. Además se les considera los responsables de las guerras mundiales para obtener fabulosas ganancias materiales gracias al comercio de armamento y de gobernar el mundo desde la sombra.
Relaciones Internacionales y Apoyos de Hamás
Hamás e Irán han mantenido relaciones desde los años 90, cuando desde Teherán se quería impulsar un polo palestino contrario al acercamiento entre la OLP y el Estado de Israel. Los contactos se matuvieron durante toda la década vía Hizbulá, la milicia chií proiraní en el sur de Líbano, y acabaron incluyendo el envío de armas a la depauperada franja palestina burlando la vigilancia de las fuerzas de seguridad israelí, ya fuese mediante contrabando a través del mar, ya fuese desde Sudán, atravesando la península del Sinaí. Durante la ofensiva militar israelí contra la franja de 2008 y 2009, bautizada como operación Plomo Fundido, fueron identificadas armas de procedencia iraní. En 2012, durante el transcurso de la denominada operación Pilar Defensivo, Hamás llegó a lanzar cohetes Fajr 5 con capacidad de impactar en Jerusalén y Tel Aviv.
Durante la guerra civil siria, las relaciones entre Hamás y Teherán se enrarecieron, ya que los primeros apoyaban a la oposición siria, principalmente suní, mientras que los segundos respaldaron al régimen de Bashar el Asad. En 2017, el nombramiento de Yahia al Sinwar puso fin a dicho alejamiento. El propio Sinwar admitió en agosto de ese año que el régimen iraní era la principal fuente de financiación de su movimiento.
