¿Cuándo Empiezan a Extrañar los Bebés? Desarrollo y Ansiedad por Separación

El desarrollo de la memoria y la conciencia en los bebés es un proceso fascinante que influye en su capacidad para reconocer a las personas, lugares y objetos que les rodean. Un hito importante en este desarrollo es la aparición de la ansiedad por separación, un fenómeno común que puede generar preocupación en los padres. Pero, ¿cuándo empiezan los bebés a extrañar a sus seres queridos y cómo podemos ayudarles a superar esta etapa?

¿Qué es la Ansiedad por Separación en Bebés?

El trastorno de ansiedad por separación en bebés es bastante común en los primeros meses de vida. La ansiedad por separación es el temor o la preocupación excesiva del bebé al estar separado de aquellos con los que tiene más contacto y que le ayudan a reconfortarse, calmarse y alimentarse.

Hasta los 3 años, los niños suelen sufrir ansiedad por separación. Una vez pasada esa etapa, lo común es que lo hayan superado. No obstante, no todos los niños son iguales. Algunos lo superarán antes y otros un poco más tarde.

Síntomas de la Ansiedad por Separación

Para que realmente se diagnostique como un trastorno de ansiedad por separación en bebés, los síntomas tienen que persistir cuatro semanas como mínimo. Algunos niños o bebés experimentan lo conocido como ansiedad por separación nocturna. La alimentación complementaria o la irrupción dentaria podrían agravar la ansiedad por separación nocturna en bebés.

Desarrollo de la Memoria en Bebés

Cuando el bebé nace ya posee una memoria incipiente porque las neuronas encargadas para este fin inician su desarrollo en el tercer trimestre de gestación. Puede empezar recordando olores.

  • De 0 a tres meses: Está presente la memoria implícita, es decir, aquella que registra y almacena la información de un modo no consciente (memoria inconsciente), y que será́ la responsable de la formación en el niño de ‘modelos mentales’ posteriores, que podrá utilizar más adelante. Se trata de una memoria de reconocimiento (sonidos, olores…).
  • Alrededor de los seis meses: Es cuando ya tiene en pleno desarrollo la memoria a corto plazo. Reconoce completamente a las personas más cercanas y las recuerdan bien (abuelos, hermanos, padres, cuidadoras), por lo que ya empieza a extrañar a la gente que no conoce, y también comprende la relación que existe entre algunas acciones (rutinas), porque las recuerda. Ejemplo de ello es que cuando le quitan ropa sabe que le van a bañar. También puede recordar y señalar en un cuento las imágenes y caras de los personajes, etc.
  • De los 8 a los 12 meses: Ya se reconoce a sí mismo frente al espejo, y lo mismo con fotos de familia. Ya está avanzando en la permanencia del objeto, con la representación de que los objetos existen aunque no los vea, es por lo que ya busca un objeto escondido delante de él, hecho que constituye la base de la memoria de trabajo, pues ya puede retener información y compararla con la información nueva, por lo que sabe lo que es diferente. Empieza a desarrollar la capacidad de resolución de problemas cuando utiliza medios para alcanzar fines. Es el caso de utilizar un rastrillo para acercar un juguete motivante para él. Ya es capaz de imitar gestos del adulto cuando lo tiene delante e incluso retener e imitar recordando gestos que no tiene delante. Por los avances que va experimentando su memoria progresa en la anticipación y la relación causa-efecto basándose en experiencias del pasado reciente.
  • A partir de los 12 meses: Comienza desarrollo de la memoria semántica, refiriéndose a la memoria de los hechos sobre el mundo y la experimentación adquirida, teniendo un papel fundamental en la adquisición del lenguaje. Recuerda mucho más debido a que ya tiene cierta expresión lingüística, y aparece la memoria explicita porque ya puede comunicarse. Sabe que si aprieta un botón el gato maúlla, o si da la vuelta a una tarjeta vera una imagen. Retiene y relaciona algunos sonidos con situaciones.
  • A partir de los 24 meses: Es cuando el lenguaje empieza a emerger con fuerza y con ello la memoria a largo plazo. Recuerda nombres de personas, objetos, colores, etc. Puede seguir el hilo al contarle un cuento, porque recuerda la historia.
  • A partir de los 3 años: Su memoria es buena identificando, (pan, coche, casa, gato, etc.), y cuenta con una memoria consciente que le permite recordar muchas cosas y situaciones importantes que recordará hasta la edad adulta. No es raro que los primeros recuerdos que tenemos de nuestra infancia se remonten a cuando teníamos tres años. En esta edad preescolar el desarrollo del lenguaje permite el desarrollo de la memoria autobiográfica, y recuerda aquello de lo cual tiene una experiencia directa y será el recuerdo de sus primeras experiencias el que configure muchas de sus actitudes ante la vida.
  • Desde los 6-7 años: Ya emplean las estrategias de la memoria con mayor habilidad y flexibilidad, viéndose por ejemplo que si el niño de 5 años tras ser entrenado podía usar la repetición, ahora la usará de forma espontánea. Lo mismo sucederá con las estrategias de organización y agrupamiento, facilitando así el mantenimiento de la información a corto plazo, así como su almacenamiento en la de largo plazo, siendo permanente por tanto y accesible cuando lo requiera el niño/a.

El Miedo a los Extraños

En torno a los ocho meses, aproximadamente, el bebé comienza a tomar conciencia de sí mismo. En este momento de su vida, además, el bebé se enfrenta a muchos cambios, por lo que puede resultar ser una etapa complicada a nivel evolutivo.

Érase un bebé que estaba feliz con cualquiera y de pronto sólo quiere estar con papá o mamá y llora cuando ve a otras personas. ¿Le ha pasado algo? Sí, que está creciendo. Suele suceder entre los seis y los doce meses, y puede durar una semana o varios meses.

En torno a los ocho meses y hasta los dos años aproximadamente, muchos niños lloran cuando no ven caras conocidas. El bebé que antes se quedaba tranquilo y risueño en brazos de cualquiera de pronto llora desconsoladamente si su madre se aleja o cuando ve a otras personas, y cierra los ojos o esconde su cara en el hombro de mamá cuando la vecina le hace una carantoña. Precisamente porque se está haciendo mayor y distingue mejor lo desconocido.

Hasta los seis meses los bebés no diferencian los rostros familiares de los extraños, aunque reconocen el olor y la voz de sus padres desde que nacen. Cuando empiezan a notar las diferencias, se despierta en ellos la curiosidad y las ganas de investigar, pero también se sienten más vulnerables y necesitan apoyarse en sus figuras de referencia. Además, los bebés de esta edad no son capaces de anticiparse al futuro: cuando dejan de ver a papá o mamá piensan que es para siempre.

Durante los primeros seis meses de vida los bebés sonríen ante los rostros desconocidos simplemente porque suponen cambio y variedad respecto a la persona de referencia. Pero, aproximadamente a partir del séptimo o el octavo mes, observan los rostros con más precisión y empiezan a establecer asociaciones. Cuando se dan cuenta de que no conocen de nada a alguien ya no ríen sino que pueden sentir miedo y buscan la seguridad y la protección que les brinda la persona de referencia más allegada.

Hay que considerar el recelo ante los extraños como una especie de función protectora. Gracias a ella el niño desea buscar seguridad y protección cuando se enfrenta a situaciones desconocidas o alarmantes. La madre, el padre o la persona de referencia deben tomar en serio esa necesidad de seguridad y satisfacerla. La capacidad del niño para desplegar una movilidad y una autonomía cada vez mayores, para desplazarse y alejarse de las personas de referencia, puede desembocar en situaciones desconocidas para él. Pero en realidad todavía no es autónomo. Por eso es completamente normal que en esos momentos busque a la persona de referencia que le es familiar, es algo que forma parte del proceso de desarrollo hasta que sea una persona realmente autónoma.

¿Cómo Apoyar a tu Hijo en las Fases en que Siente Recelo ante los Extraños?

La fase del recelo ante los desconocidos se vuelve difícil cuando intervienen factores temporales externos. Algunos niños no quieren que los extraños los cojan en brazos ni estar en otro lugar que no sea en casa, en el entorno que les resulta familiar. Pero si los padres se reincorporan al trabajo o ya no pueden ocuparse siempre personalmente del niño la situación se complica. Si ése es tu caso puedes apoyar a tu hijo planificando suficientes fases de transición. Sobre todo si lo llevas a la guardería o lo dejas al cuidado de otras personas. Por ejemplo, para que el niño pueda acostumbrarse poco a poco y sin brusquedad, al principio puede estar presente la persona de referencia o ausentarse durante lapsos de tiempo no demasiado largos, etc...

Una etapa fundamental en el desarrollo psíquico de tu bebé, conocida como «crisis de los 8 meses», «miedo al extraño» o «angustia de la separación». ¡Tu bebé solo está creciendo! Estas modificaciones en su comportamiento son normales y no deben inquietarte: de hecho, reflejan una etapa fundamental en el desarrollo psíquico de tu bebé, conocida como «crisis de los 8 meses», «miedo al extraño» o «angustia de la separación». ¡Tu bebé solo está creciendo!

Tu bebé ya no sonríe cuando se acerca una persona desconocida. Al contrario, presenta signos de inquietud o comienza a llorar. Tu bebé no se siente cómodo en entornos que no conoce o que conoce poco. Resulta cada vez más difícil dormirlo y se despierta con más frecuencia por las noches.

Aunque sea dolorosa para él, la angustia de la separación refleja un normal desarrollo psíquico de tu bebé: está comprendiendo que su mamá y él son dos personas diferentes y que pueden estar separadas. Es un paso importante hacia la autonomía, pero esta toma de conciencia también representa una gran conmoción. Cuando te alejas, tu hijo tiene miedo de perderte para siempre porque no puede imaginarse que volverás: lo que no está en su campo visual simplemente no existe para él. Asimismo, no tiene noción del tiempo: una ausencia de pocos minutos puede parecerle toda una eternidad.

Esta «crisis» también es el signo de que tu hijo aprende a diferenciar entre las personas de su entorno próximo y las demás. La intensidad de la angustia de los 8 meses varía mucho de un niño a otro, y algunos bebés parecen no pasar por ella: siempre son sociables y continúan yendo de brazo en brazo sin problema. Si es el caso de tu bebé, no te preocupes. La crisis de los 8 meses no es una etapa obligatoria: cada bebé tiene su propio carácter y sigue su propia evolución.

Tranquilízalo todo lo que puedas, sin considerar sus llantos como «caprichos»: su angustia es real y necesita tu contacto para poder superarla. Tómalo entre tus brazos y hazle mimos siempre que puedas. Repítele que lo quieres y que siempre estarás con él.

En presencia de personas poco conocidas, respeta los temores de tu hijo: acércate lentamente, preséntale a las personas que te rodean y dale tiempo para que pueda observarlas a su ritmo. Si tu bebé no tiene un objeto "fetiche", puedes regalarle uno: una prenda tuya, un peluche o un pañuelo impregnado con tu olor podrán permitirle soportar más fácilmente el hecho de estar lejos de ti.

Juega al «Cu-cú ¿dónde estoy?», tápate la cara con las manos, o escóndete detrás de un pañuelo o detrás de la puerta y vuelve a aparecer de repente. Nunca te alejes de tu bebé sin decirle que te vas y que volverás pronto.

En todos los casos, la angustia de la separación es una etapa transitoria: en unas semanas, tu pequeño construirá su propia identidad y aceptará que puede existir sin ti.

A partir de los 7-8 meses los bebés empiezan a conocer a las personas que les rodean y se asustan cuando un “extraño” los coge en brazos o les habla.

El primero que habló de la necesidad de los bebés de estar en contacto con sus padres fue el psicoanalista John Bowlby al formular su “Teoría del apego”. Por lo tanto, el miedo o ansiedad que demuestran los bebés en determinadas etapas de su desarrollo cuando su madre o padre no está forma parte del instinto primario de supervivencia de la raza humana.

  • Desde los 7 meses comienzan a conocer a las personas, saben a quién han visto más veces y a quién nunca, y lloran ante los extraños, sobre todo si los cogen en brazos. Desde ese momento, y hasta los 2-3 años, manifestarán rechazo, vergüenza, miedo… cuando los presentes a alguien.
  • No le fuerces ni le obligues a estar en brazos de alguien si no quiere.
  • No intentes la técnica de choque, no funciona con bebés. No le dejes con un desconocido ni te vayas sin avisar para que se acostumbre.
  • Cuando estéis con alguien que no conoce, preséntaselo, sonríele, que vea que te gusta estar con esa persona.

Trastorno de ansiedad por separación en los niños - Psicoterapia en niños y adolescentes | Libera

Consejos para Manejar la Ansiedad por Separación

Seguro que a menudo te haces esta pregunta: ¿qué hago si mi bebé tiene ansiedad por separación? Vamos a dar algunos consejos que te serán útiles para que el bebé se vaya adaptando, poco a poco, a la nueva situación.

  • Llévalo contigo siempre que puedas.
  • Despídete siempre del bebé: aunque sea muy pequeño y creas que no te entiende, sí lo hace.
  • Salúdalo cuando vuelvas: al igual que es fundamental despedirse, también es importante saludar cuando estés de vuelta.

Anticipar los cambios y lo que vayamos a realizar a lo largo del día que pueda suponer angustia al niño (desde bebés, aunque creamos que no nos comprenden).

Despedirse siempre del niño, a cualquier edad, aunque le cueste mucho hacerlo, pero no irnos nunca cuando está dormido o cuando llegue quien se vaya a quedar con él.

Potenciar la permanencia de objeto.

Fomentar los juegos de interacción recíproca, donde juguemos juntos, por turnos, necesitando la ayuda uno del otro, hacerse cosquillas, contar un cuento, bañarse juntos.

Hablar de lo que haremos cuando volvamos.

La seguridad, la constancia, la comprensión y el cariño por parte del adulto al niño, son esenciales para superar esta etapa y hacer sentir al niño adecuadamente.

Una correcta nutrición ayudará a que el desarrollo del bebé sea totalmente satisfactorio. Para ello, a partir de los seis meses Enfamil Premium COMPLETE 2 ayuda a proporcionar todos los componentes necesarios para el desarrollo del bebé.

Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés.

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