El desarrollo del lenguaje es un viaje fascinante y fundamental en la vida de cada niño, un proceso que va mucho más allá de aprender a decir "mamá" o "papá". Es una aventura cognitiva que moldea su percepción del mundo, sus interacciones sociales y su capacidad para comunicar pensamientos y sentimientos. El desarrollo del lenguaje es distinto de unos niños a otros. Sin embargo, existen unas etapas que suelen ser comunes en la mayoría de los niños.
Nada más nacer, el bebé empieza a comunicarse. ¿Cómo? De hecho, durante estos primeros meses, muchos papás nos sorprendemos al entender que dicen algo así como 'ajo'. Nos hace mucha gracia, pero en realidad no está diciendo nada, es un simple balbuceo.
El balbuceo es una etapa crucial en el desarrollo del lenguaje del bebé.
Por tanto, la comunicación durante esta etapa con nuestro bebé tenga, siempre, como punto de partida su llanto y la comunicación no verbal que producirá a través de sus gestos y expresiones. En los primeros cuatro meses de vida, el pequeño aprende a reaccionar a la voz de su mamá, a la que reconoce y prefiere entre todas las demás. Asimismo, fija su rostro, sonriendo y emitiendo sonidos. No hay que preocuparse si el niño no posee todavía un amplio repertorio de vocalizaciones.
Sin embargo, hay que prestar una especial atención si el pequeño no sonríe, no produce ningún sonido o no reacciona cuando la mamá le habla. Piensa que, desde que nace y hasta los seis meses, el bebé está 'despertando' de su nacimiento y su vida se limitará a comer, dormir y hacer sus necesidades. Asimismo, aparecen gestos simbólicos, como el de decir adiós con la manita. Durante estos meses, también es conveniente que empieces a explicarle cuentos muy sencillos, le cantes canciones y le pongas música. No solo le relajará o divertirá, sino que su cerebro ya irá almacenando toda esa información.
Etapas Clave del Desarrollo del Lenguaje
El desarrollo del lenguaje en los niños se da en tres etapas: prelingüística, de lenguaje no combinatorio y de lenguaje combinatorio.
1. Etapa Prelingüística (0-12 Meses)
Como podemos adivinar por su nombre, durante estos meses, el bebé no es capaz de articular palabras. Al encontrarse en un mundo inmenso lleno de estímulos es capaz de obtener muchísima información (toda nueva, claro) hasta ser capaz de producir fragmentos de realidad. Sin embargo, el bebé no tiene una intención comunicativa. El adulto adapta su conducta, potenciando las incipientes habilidades con que va contando día a día.
¿Qué es capaz de notar en la etapa prelingüística?
- El bebé capta los sonidos que hay en el entorno y reacciona ante ellos. En muy poco tiempo es capaz de reconocer cuáles son sonidos verbales y cuáles no.
- Poco a poco, también va reconociendo el timbre de voz, primero de los padres (con un mes de vida, el de la mamá ya sabe de dónde proviene cuando lo escucha) y, después, del resto.
Con ello, es capaz de saber la intencionalidad con la que los demás nos comunicamos, en especial cuando hablamos con él. Cuando la cadencia es rítmica y alegre, el niño se espabila y se anima. Finalmente, es capaz de captar los tonos bruscos y la severidad, de manera que los gritos y la crispación generan en él sensaciones muy negativas, que le impactan asustándolo, desconcentándolo y descentrándolo.
En otro orden de cosas, tenemos una percepción fonética que comienza muy pronto. A los 2 meses el bebé diferencia entre la /b/ y /p/. A partir del segundo o tercer mes, lo escucharás gorjear; y a partir de ahí, hará juegos vocales, siendo los vocablos g, k, b y p los primeros y que más se repetirán (vocales o consonantes aisladas). Entre los 6 y los 9 meses, descubriremos las cadenas de vocal-consonante (VC) así como que tiene capacidad para realizar repeticiones rítmicas.
Por último, saber que el niño utiliza su aparato bucofonador, desde que tiene capacidad, simplemente para probarlo, para «ir calentando». Cuando un bebé tiene una demanda, la hace llorando (sabe que cuando llora hay una reacción por parte del adulto); el resto de sonidos no son más que práctica, pruebas, y conforme va creciendo, incluso le divierte escucharse.
Antes de los 6 meses el niño no distingue visualmente, pero sí percibe los gestos faciales. Con ello, se siente seguro, calmado, aceptado, en alerta, etc. Mira siempre a tu bebé con seguridad, aprecio y atención. En primera instancia, y con beneficios a todos los nivel, las caricias, los abrazos y el porteo son fundamentales. De este modo, el pequeño se siente querido, pero también seguro y protegido. Aprovecha cualquier momento en que el peque esté despierto (los primeros meses no hay demasiadas oportunidades) para tocarle, para acompañar tus palabras de sensaciones táctiles.
Decimos «agua» cuando le vertemos agua durante el baño; decimos «caca cuando estamos limpiándole el culete»; decimos «mamá/papá» cuando, simplemente, nos miramos a los ojos con profundidad o cuando ponemos su manita en nuestro rostro. Él va a relacionar lo que siente con lo que le decimos, por lo que la comunicación constante, aunque asimétrica, resulta totalmente necesaria para estimular el lenguaje (además de para muchas otras cosas).
¿Y qué es capaz de producir?
- El llanto será la primera manifestación sonora del niño, la única que es capaz de producir al nacer y la que utilizará para hacer demandas.
- Más adelante, cuando sea capaz de fonetizar algunas cosas, lo seguirá utilizando porque comprende que al llorar obtiene una reacción por parte del adulto, siendo, por el momento, la herramienta más eficaz.
El llanto es diferente en tono y duración en cada niño. Además, también lloran de manera diferente en función de la necesidad que tengan, diferenciándose, de manera científica y evidente, tres tipos de llanto en función de la electroacústica: hambre, rabia y dolor. De este modo, conociendo los llantos, podrás saber qué le pasa a tu peque en cada momento.
Igual de instintiva es la succión, que aparece para que el peque pueda alimentarse. Sin embargo, requiere de fuerza y capacidad muscular. Uno de los recursos para conseguirlo es el chupete. Además, se utiliza mucho porque ofrece un efecto tranquilizador a muchos niños.
A partir del segundo mes, el niño comienza a sonar la j. Tras el tercer mes, el niño suelta sonidos de letras aisladas, pero, obviamente, son sonidos instintivos (esto significa, entre otras cosas, que un niño que, por ejemplo, padezca sordera, también los produce, o bien que todos los niños del mundo, independientemente de la lengua que se utilice para comunicarse con ellos, producirán los mismos sonidos).
A partir del noveno mes el niño será capaz de encadenar consonantes y vocales de otra manera (VC, VCV, CVC…). La mirada se produce alrededor del mes de vida, cuando el niño es capaz de delimitar, distinguir y diferenciar las formas. La gesticulación resulta el instrumento de comunicación eficaz durante toda esta etapa.
De hecho, el bebé, a partir de los 6 meses, puede imitar y replicar gestos básicos para hacer demandas (abrir y cerrar los puños para decir «más», señalarse la lengua si tiene sed…). Terminar indicando que la comprensión avanza mucho más rápido que la expresión.
De hecho, hay un punto en esta etapa, casi al final, en la que el niño parlotea menos pero su capacidad de comprensión se sigue desarrollando. A partir de los 12 meses el balbuceo se reduce, dando mucho más protagonismo a la ecolalia y, muy poco después, a la emisión de sus primeras palabras.
¡A saber!
Ese «mamá», «abu» o «apá» que escuchamos en torno a los 8-10 meses no tiene intencionalidad. Parece que tu hijo te llama expresamente a ti, pero no es así (al menos no emitiendo esos sonidos). Es después de este proceso que acabamos de mencionar que el niño comienza a decir sus primeras palabras con conocimiento, sentido e intención.
La media de edad a la que un niño dice su primera palabra se sitúa entre los 12 y los 14 meses. Es en este punto, cuando el pequeño comienza a usar ciertas palabras (correctas o no) de manera estable e intencional, para referirse a un mismo elemento, que muchos autores hablan del inicio del lenguaje como tal.
¿Y cómo son estas palabras?
Las primeras palabras de un niño están mal articuladas en prácticamente todas las lenguas del planeta. Primero se adquieren los fonemas más contrastados -/a/ y /p/, generalmente- y después, los que menos, pasando de los extremos a un medio homogéneo.
Y volviendo al progreso por etapas del lenguaje infantil, después de las primeras palabras se produce el fenómeno de simplificación por imitación.
2. Etapa de Lenguaje No Combinatorio (12-18 Meses)
En esta etapa del lenguaje, a partir del año, comienza la primera fase lingüística propiamente dicha. Entre los 12 y los 18 meses, el niño empieza a usar las palabras relacionándolas con los objetos. Por ejemplo, abraza la pelota y dice: "Es mía".
En este punto, tu hijo comprenderá muy bien el lenguaje. Por ejemplo, ya sabrá lo que significa «siesta», por lo que quizás haya pronunciado esta palabra (o cualquier otra que no quieres que entienda) mientras estás hablando con alguien más.
El niño entiende cada vez más palabras sencillas y familiares, por lo que puede responder a preguntas simples de forma no verbal. Amplía su vocabulario a unas 15-20 palabras, aunque es normal que no las pronuncie del todo bien. A esta edad es capaz de usar una palabra con varios significados y de llamar la atención de los demás utilizando palabras. Todavía no hace frases, pero sí que combina expresiones de dos palabras (mamá, tete).
3. Etapa de Lenguaje Combinatorio (18 Meses en Adelante)
Esta segunda fase del desarrollo del lenguaje se caracteriza por el enriquecimiento del vocabulario del niño. A esta edad, el niño empieza a componer frases con varias palabras sucesivas. No hay que preocuparse si el pequeño no pronuncia algunos sonidos, como “s” o “r”, o bien grupos consonánticos, como “ch”, “pr” o “str”. En cambio, hay que prestar atención si el niño omite muchos fonemas o si pronuncia las palabras de forma incomprensible.
Conforme transcurra el año, responderá mejor a tus instrucciones y peticiones e incluso construirá algunas oraciones cortas con dos o tres palabras. Ya no tendrás que seguir hablándole con voz aguda. Cambia a un tono normal, pero sigue usando palabras y frases simples con tu pequeño.
A los dos años el peque ya usa unas 50 palabras, pero entiende en torno a 300. Combina hasta tres de ellas para hacer una oración simple, y para ello no duda en utilizar sustantivos (gato, móvil, nene, ojo), verbos (jugar, comer), adjetivos (bonito) y adverbios (más). Por ejemplo: quiero más cuento. Pronombres como “yo” o “tú” y los posesivos “mi” o “mío” los tiene muy interiorizados.
Etapas del desarrollo del lenguaje en niños de 0 a 6 años.
El lenguaje se desarrolla mucho en esta etapa, tanto que se puede entender gran parte de lo que habla sin ser de su círculo cercano. Sabe de 300 a 900 palabras y utiliza de tres a cinco palabras en sus frases. Los verbos haber y ser ya entran en su vocabulario, así como diferentes formas verbales, el artículo determinado y los plurales.
En la edad del “¿por qué?”, el niño ya habla bien: su lenguaje es comprensible para cualquier persona, a pesar de que puede que no pronuncie de forma correcta algunos sonidos aún difíciles como l, r, s, ch, y, v o z. Expresa ideas y sentimientos usando frases cortas, pero su vocabulario lo componen más de mil palabras. También emplea el gerundio en los verbos.
A los 4 años ya habla más claro y a los 5-6 ya tiene la base del lenguaje del adulto.
¿Cómo Estimular el Desarrollo del Lenguaje de tu Hijo?
¿Quieres saber cómo estimular el desarrollo del lenguaje de tu hijo? Pocos momentos son tan emocionantes en la vida de un bebé como sus primeras palabras. Aparte de ser adorables, el hecho de que tu peque comience a expresar verbalmente sus deseos y necesidades es un gran logro para ambos.
Para favorecer la consolidación de las facultades lingüísticas del niño, es fundamental que el pequeño pueda interactuar con otros niños. Por el contrario, hay que prestar atención si su vocabulario no se desarrolla y si no aparece la capacidad de construir frases muy sencillas, como “dame la pelota”. También es importante involucrar el niño en las tareas que nos pueda ayudar, como preparar una merienda o escoger qué juguetes desea llevar al parque. Esto le ayudará un montón en su desarrollo no solo del lenguaje, sino también cognitivo y físico.
Aquí te damos algunos consejos para ayudarle a pronunciar sus primeras palabras:
- Habla con él: El simple hecho de hablar con tu bebé le enseña vocabulario nuevo y le anima a imitarte. Habla en voz alta con él mientras realizas las tareas diarias, incluso si lo que tienes que decir te parece una tontería (por ejemplo, «papá está doblando los calcetines azules»). Haz como si contaras un cuento cuando llegues a un sitio nuevo para que aprenda palabras nuevas (por ejemplo, «mira qué flores más bonitas hay en el parque»). También puedes nombrar las partes del cuerpo mientras le cambias el pañal o las prendas con las que le estás vistiendo.
- Sigue la conversación: Presta atención a los intereses de tu hijo y deja que te guíe cuando decida hablar de algo. Si se queda mirando a un perro y balbucea, conviértelo en un tema de conversación y repite la palabra «perro» mientras señalas al animal.
- Céntrate en rutinas y repeticiones: Las actividades diarias como la hora del baño, la comida o el cambio de pañales son oportunidades ideales para repetir las mismas conversaciones a diario. Durante estos momentos, comenzará a captar palabras y frases clave y a asociarlas con la actividad.
- Ajusta la conversación a su nivel: Para que tu bebé desarrolle sus habilidades lingüísticas, usa oraciones cortas, habla lento y dale la oportunidad de repetir lo que dices cuando esté listo. Ayúdale a reconocer objetos y palabras a través del juego (por ejemplo: «Aquí está tu pelota. Vamos a esconderla».). Si señala la pelota, puedes preguntarle «¿quieres la pelota?». Hablar con oraciones completas no solo te ayuda a comprender lo que tu hijo está intentando decir, sino que también le enseña la estructura de las oraciones.
- Contestarle siempre: Cuando tu bebé comience a balbucear, intenta contestarle para que sienta esa reciprocidad en la comunicación. Si el bebé se siente ignorado cada vez que expresa algún sonido, puede que deje de hacerlo.
- Estimulación: La estimulación temprana del lenguaje es clave para que el bebé se sienta con más confianza para repetir los sonidos que escucha a su alrededor. Repite los sonidos que hace e invitarle a él a repetir los que hagas tú mientras pasáis tiempo juntos, nombrarle los objetos que le rodean y mencionar a las personas, mamá, papá o tata suelen ser las primeras palabras porque también son las que más escuchan.
- Leer cuentos: Escoge un cuento adaptado a la edad de tu pequeño y léeselo, además de dedicarle tiempo de calidad, le estarás ofreciendo muchos estímulos. Si tu hijo es demasiado pequeño para un cuento con letras, puedes escoger algún libro con dibujos grandes o texturas como el libro de Sophie la girafe e inventarte una historia o pronunciar los animales que aparecen en el libro.
- Juega con él: Al jugar con él puedes enriquecer su vocabulario mencionando todos los objetos que utilicéis y describiendo lo que estáis haciendo como «Vamos a jugar con el coche rojo». Además, es una muy buena oportunidad para añadir verbos a su vocabulario como “Tráeme”, “Coloca”, etc.
Ejercicios para mejorar el habla en los niños
¿Cuándo Preocuparse si un Niño No Habla?
Desde una perspectiva evolutiva, el desarrollo del lenguaje se consolida en torno a los 5-6 años de vida. Pero el retraso en el habla es una realidad: uno de cada cinco niños aprende a hablar más tarde que otros niños de su edad. Por lo que no es tan extraño que un bebé de 15-18 meses no hable todavía o que nos preguntemos “¿por qué mi hijo de 2 años no habla?”.
Y a veces es difícil diferenciar entre lo que es normal, y es por inmadurez en el desarrollo, de un problema (alteración de la boca, pérdida de audición, trastorno del lenguaje, autismo…). De ahí que la importancia de la valoración de un especialista para que el peque pueda ser diagnosticado y tratado de forma temprana.
Ten en cuenta las siguientes señales de alerta en el desarrollo del lenguaje por edades que se recoge en el seminario ‘Trastornos del lenguaje y la comunicación’ del Congreso de Actualización Pediatría 2019 de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap):
- Menos de 1 año: no imita o produce sonidos (4 meses), no balbucea (8 meses)…
- Entre 1 y 2 años: apenas balbucea o si lo hace hay poca variación de sonidos, prefiere usar gestos en lugar de palabras o vocalizaciones, no utiliza expresiones de dos palabras a los dos años…
- Entre 2 y 3 años: ausencia de palabras simples, empleo de menos de cuatro o cinco consonantes, inteligibilidad de la mayor parte de sus producciones, ausencia de combinación de dos palabras, repite todo lo que dice…
- Entre 3 y 4 años: habla ininteligible fuera de su contexto natural, no imita sílabas, tiene dificultad para emitir frases de dos elementos, no usa de adjetivos o pronombres, no realiza preguntas del tipo ¿qué? o ¿dónde?, es incapaz para expresar lo que está haciendo, no pronuncia la sílaba o la letra final de las palabras, le cuesta encontrar la palabra adecuada para expresar sus ideas (confusión en vocabularios de la misma familia “cuchara-cuchillo, silla-mesa”)…
