Tensión Arterial Normal en el Embarazo: Guía Completa

La tensión arterial durante el embarazo puede sufrir cambios normales como, por ejemplo, su descenso a mitad de éste. Se denomina hipertensión al aumento en exceso de la presión arterial, es decir, de la fuerza que ejerce la sangre contra el interior de las arterias. Pero en ocasiones, por anomalías no identificadas hasta el momento, puede producirse una elevación de la tensión arterial y derivarse de ello consecuencias negativas para la madre y el feto. Durante el embarazo pueden presentarse distintos tipos de hipertensión y los riesgos que conllevan para la madre y el bebé son muy variables, llegando a ser, en algunos casos, muy graves.

Se considera hipertensión a una medida de la presión arterial superior a 140/90 mmHg no esporádica (medida tanto en la consulta médica como en condiciones normales de la vida de la mujer). Es importante que hable con su médico si tiene hipertensión y quiere formar una familia. En la gran mayoría de los casos, usted y su bebé estarán bien, pero aun así es importante que sea consciente de los factores de riesgo involucrados.

¿Qué es la Presión Arterial?

Para entender qué implicaciones tiene la tensión alta en el embarazo, antes conviene saber que la presión arterial (PA) es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos al circular por ellos. La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) y se usan dos cifras para expresarla:

  • Presión arterial sistólica (popularmente conocida como “la alta”): hace referencia a la presión máxima que ejerce el corazón durante el latido cardiaco.
  • Presión arterial diastólica (popularmente conocida como “la baja”): refleja la presión en las arterias entre un latido cardiaco y otro.

Cuando estos valores son más elevados de lo normal, es porque hay tensión alta o hipertensión. Además de ser un factor de riesgo cardiovascular, es una patología en sí misma ya que puede afectar a órganos vitales como el corazón, el cerebro y los riñones.

Tipos de Hipertensión Durante el Embarazo

Se diferencian distintos tipos de hipertensión durante el embarazo, principalmente en función de si la PA elevada estaba presente antes o no del embarazo. La SEGO establece 4 categorías:

  1. Hipertensión arterial crónica
  2. Hipertensión gestacional o gravídica
  3. Preeclampsia
  4. Hipertensión arterial crónica con preeclampsia sobreañadida

Los principales factores de riesgo asociados a la PA elevada son la edad avanzada, la primiparidad, el embarazo múltiple y antecedentes de obesidad, hipertensión y de diabetes.

1. Hipertensión Arterial Crónica

Aquellas mujeres que presentan hipertensión antes de quedarse embarazadas o aquellas en las que la hipertensión se detecta antes de la semana 20 de gestación son diagnosticadas con hipertensión crónica. Además, si la hipertensión se detecta pasada la semana 20, pero persiste 12 semanas tras el parto también se diagnostica este tipo de hipertensión en la mujer. Suele afectar al 3% de los embarazos y es más frecuente en mujeres con obesidad y/o en mujeres mayores de 35-40 años.

En la mayoría de los casos de hipertensión crónica en el embarazo, la gestación no presenta riesgos, salvo la tendencia de bajo peso del futuro bebé. Cuando se presentan complicaciones, las principales son:

  • Desprendimiento prematuro de placenta
  • Prematuridad del bebé
  • Retraso en el crecimiento intrauterino
  • Dificultades respiratorias.

En casos graves las gestantes con hipertensión crónica pueden desarrollar preeclampsia sobreimpuesta o sobreañadida, que ocurre entre el 20-25% de los casos, siendo en la mitad de ellos de inicio precoz. Estos casos tienen peor pronóstico materno y fetal, por lo que conviene detectarla lo antes posible.

2. Hipertensión Gestacional

Este tipo de tensión alta en el embarazo es el más frecuente y se estima que afecta alrededor del 5-9% de las embarazadas. Aparece después de las 20 semanas de gestación en mujeres que nunca antes habían presentado hipertensión sin otros signos clínicos. Por lo general, la hipertensión gestacional suele mejorar sin dar lugar a complicaciones asociadas, aunque el riesgo de complicaciones dependerá de la edad gestacional en la que aparezca. En alrededor del 25% de los casos, las gestantes desarrollan preeclampsia. Aunque por lo general no precisan un tratamiento inmediato, siempre será necesario seguir un control exhaustivo de la PA.

3. Preeclampsia

La preeclampsia se origina cuando se produce una alteración en la unión útero-placentaria durante el desarrollo embrionario, y la llegada de nutrientes y oxígeno al feto está limitada. El motivo por el cual se produce esta alteración es desconocido, pero en último término da lugar a los síntomas más característicos de la preeclampsia: elevada presión arterial y aparición de proteínas en orina (proteinuria).

La preeclampsia se considera un síndrome, que puede presentarse con aspectos clínicos muy diversos. Además de la presión arterial elevada y la proteinuria, pueden aparecer edemas, un aumento rápido de peso, cefalea, náuseas, o una disminución de los movimientos fetales, entre otros. Distinguimos dos tipos de preeclampsia:

  • Preeclampsia precoz: Es una forma más grave de esta patología. Suele aparecer entre las semanas 20 y 34 de gestación.
  • Preeclampsia tardía: Es la más común y aparece a partir de la semana 37.

La preeclampsia afecta a alrededor del 2-8% de embarazos, la mayoría de las mujeres afectadas no sufren síntomas severos, pero un pequeño porcentaje puede desarrollar eclampsia o síndrome de HELLP.

La eclampsia es una forma más severa de preeclampsia en la que aparecen convulsiones en la embarazada. Otra complicación aún más severa es el llamado síndrome de HELLP que se caracteriza por la presencia de: hemólisis, elevación de las enzimas hepáticas y plaquetopenia. Estos casos graves de preeclampsia se asocian con parto prematuro, bajo peso al nacer, y en casos extremos pueden suponer un peligro para la vida, tanto de la madre como del feto.

Entre los factores que aumentan el riesgo de tener preeclampsia se encuentran:

  • Edad: Embarazadas por primera vez menores de 20 años o embarazadas de edad avanzada.
  • Mujeres que ya han tenido preeclampsia en gestaciones anteriores tienen una probabilidad del 10% de volver a padecerla, cifra que aumenta al 40% si la preeclampsia se asoció al síndrome HELLP, o si la primera preeclampsia apareció de forma muy temprana en la gestación.
  • Antecedentes familiares de preeclampsia en ambos miembros de la pareja.
  • Embarazadas con hipertensión crónica o diabetes pregestacional.

Manejo de la Tensión Alta en el Embarazo

Como has visto, existen varios tipos de tensión alta en el embarazo, por lo que su manejo dependerá del tipo y la causa subyacente. En algunos casos el especialista puede recomendar cambios en el estilo de vida, mientras que en otros puede ser necesaria la prescripción de fármacos. En el caso de la preeclampsia, como la alteración de la PA afecta tanto a la madre como al feto, el tratamiento puede ser inducir el parto de forma prematura.

Sea cual sea el manejo en función del tipo de hipertensión, siempre será el especialista quién indique la mejor opción teniendo en cuenta a la gestante y el desarrollo fetal. Por este motivo es fundamental acudir siempre a todas las revisiones perinatales para detectar cuanto antes la tensión alta en el embarazo u otras complicaciones pudiendo asegurar un manejo médico adecuado lo antes posible. Y es que, el cuidado de la salud comienza desde antes del nacimiento.

Cómo Reducir la Presión Arterial Durante el Embarazo

Además de tomar medicamentos, puede hacer muchas otras cosas para mantener su presión arterial en un nivel saludable. Durante el embarazo, debe hacer un plan de acuerdo con las recomendaciones de su médico. Puede:

  • Perder peso: Incluso perder unos pocos kilos puede reducir significativamente el riesgo de hipertensión.
  • Hacer ejercicio diariamente: Idealmente, debe ser un ejercicio aeróbico que haga que su corazón lata más rápido, como caminar a paso ligero, correr, andar en bicicleta o nadar. Cualquier cosa es mejor que no hacer nada.
  • Coma mejor: Preste especial atención a la información nutricional incluida en los envases de los alimentos. Coma menos sal, azúcar y grasas saturadas, y haga de las frutas y verduras su mejor amigo. Coma más pescado graso, como sardinas y caballa, y aumente su consumo de calcio y potasio con alimentos como frutos secos y leche desnatada.
  • No beba alcohol y deje de fumar: Estos dos elementos pueden perjudicar al bebé en cualquier caso.
  • Evite las situaciones de estrés: Siempre que sea posible, reduzca la carga de trabajo en la oficina.
  • Controle su propia presión arterial: Aunque las revisiones de la presión arterial son una parte esencial de los cuidados prenatales, también puede controlar su propia presión arterial antes de visitar al médico. Hay una gran variedad de monitores asequibles disponibles.

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Consideraciones Adicionales

Si antes de quedarte embarazada tienes la tensión alta, en el embarazo médicos y matronas te vigilarán para detectar lo antes posible la preeclampsia, una complicación seria del embarazo. Hay unos días al mes que tienes más posibilidades de quedarte embarazada. ¿Los conoces? La tensión alta o hipertensión fuera del embarazo suele pasar inadvertida, dado que no suele dar ningún síntoma. Salvo que la mujer acostumbre a tomarse la tensión periódicamente, no suele saber que su tensión arterial está por encima de los valores normales.

Para saber cómo debe cuidarse una mujer hipertensa antes del embarazo hemos preguntado a la Dra. En una mujer de unos 30 años su tensión arterial sistólica tiene que ser 120 mm de Hg, mientras que en la diastólica son de 80 mm de Hg. Es decir, lo que comúnmente se dice: 12 de alta y 8 de mínima. Cuando se sitúa por encima de estos valores puede ser un síntoma de hipertensión. Se diagnostica hipertensión cuando tras varias mediciones los valores están por encima de lo normal. Esto se descubre a menudo en controles rutinarios. Tener unos niveles altos de ácido fólico antes del embarazo ayuda al desarrollo óptimo de tu embarazo y del bebé.

“Es frecuente que una mujer, habitualmente joven que no tiene por qué tener patología de base y que no ha realizado toma de su tensión arterial, al venir a las visitas de seguimiento del embarazo, que siempre implican una toma de tensión arterial, detecte que está alta. Dra. Hipertensión no es lo mismo que preeclampsia. “La preeclampsia es algo más complejo que la hipertensión, aunque implica tener hipertensión la mayor parte de veces”, dice la Dra. Muñoz Saá. "Las mujeres que tienen una hipertensión antes de quedarse embarazadas tienen que realizar un seguimiento muy estrecho de su embarazo para detectar precozmente esta complicación, potencialmente grave para la madre y el feto”.

Dra. Acude a la consulta preconcepcional. Te dirá que medidas terapéuticas son las mejores para tratar tu hipertensión y al mismo tiempo no perjudicar el embarazo. Hay que tener un control estricto de la tensión arterial y tomártela al menos días alternos o tres días a la semana, pero si además tienes diabetes gestacional y/U obesidad, “puede recomendarse un control diario de la tensión arterial”, señala la Dra.

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