Según la religión judía, hace millones de años, Adán y Eva fueron los primeros seres humanos que habitaron la Tierra. Hizo Dios, primero, a Adán con un poco de arcilla a la que insufló vida.
Pero al darse cuenta de que no tenía compañera, dijo Dios: "No es bueno que el hombre esté solo". Y de una costilla de Adán, hizo a Eva, la primera mujer.
Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven. El Señor Dios hizo túnicas de piel para Adán y su mujer, y los vistió. El Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.
Adán y Eva vivían en uno de los lugares más perfectos del planeta, que era el Jardín del Edén, donde crecían flores y plantas sin existir ninguna mala hierba y donde nuestros antepasados obtenían el alimento sin esfuerzo ninguno. Convivieron allí muy felizmente Adán y Eva con los animales hasta que, un día, una serpiente -que no era sino una encarnación del demonio- les retó a comerse la manzana (aunque lo tenían prohibido por Dios). Eva comió primero e hizo comer a Adán. Y desde entonces, por la desobediencia de nuestros primeros padres, los seres humanos nacemos condenados a la muerte, al dolor y al trabajo.
Adán y Eva en el Paraíso, Lucas Cranach el Viejo
Caín y Abel: Los Primeros Hijos
Caín fue el primogénito de Adán y Eva y, por tanto, fue el primer ser humano nacido, ya que Adán y Eva fueron creados directamente por Dios (según la tradición bíblica, Eva fue creada a partir de la costilla de Adán). Abel fue el segundo hijo de Adán y Eva y, siguiendo el relato bíblico, protagonizará la primera muerte de un ser humano.
Adán conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Después dio a luz a Abel, su hermano.
Caín se dedicó a la agricultura, mientras que Abel fue pastor de ovejas. El relato bíblico explica que, un día, los hermanos fueron a ofrecer en sacrificio los frutos de sus trabajos a Dios. Abel eligió para el sacrificio un primogénito de su rebaño y grasa de sus corderos, mientras que Caín compuso su ofrenda con frutos de la tierra.
También Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido. El Señor dijo a Caín: «¿Por qué te enfureces y andas abatido?
Tras el rechazo de Dios, el relato bíblico prosigue con el reproche a Caín por su pobre ofrenda y el enfado de este con Yahvé y su envidia hacia su hermano.
Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos al campo». Estando en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Él respondió: «No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?». El Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo.
Como castigo por su crimen, Caín no volvió a recibir los frutos de la tierra y fue condenado a vagar sin descanso por el resto de su vida, lo que provocó la reacción desesperada del fratricida que se lamentaba amargamente de lo vulnerable que sería sin un hogar, puesto que cualquiera podría matarlo.
Por eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Cuando cultives el suelo, no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra». Caín contestó al Señor: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
El Señor le dijo: «El que mate a Caín lo pagará siete veces». Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matase.
El relato de Caín y Abel nos presenta a Caín como el primer asesino de la humanidad y a Abel, como el primer asesinado. Génesis, 4 es el relato de la primera familia de la humanidad, donde ya hay graves problemas de convivencia. Desde entonces, los seres humanos vivimos marcados por la fatalidad asesina, por el cainismo o estigma de Caín.
Caín huyendo después de la muerte de Abel, Ferdinand Cormon
Caín conoció a su mujer; ella concibió y dio a luz a Henoc.
Adán conoció otra vez a su mujer, que dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo: «Dios me ha dado otro descendiente en lugar de Abel, asesinado por Caín». A Set le nació también un hijo, que se llamó Enós.
Este es el libro de los descendientes de Adán. El día en que Dios creó al hombre, a imagen de Dios lo hizo.
El Error de Caín: El Pecado que Marcó la Historia de la Humanidad | Reflexión Bíblica Profunda
El Árbol del Conocimiento y la Expulsión del Edén
El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara. Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán. Adán dijo: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer”, porque ha salido del varón». Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
Dios puso a Adán y Eva, y para probar su fidelidad y obediencia les dio el mandato de comer de todos los frutos del árbol del huerto, excepto uno, llamado el árbol de la ciencia del bien y del mal indicándole a Adán y Eva que si comían los frutos de él, iban a morir.
La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?». La mujer contestó a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
El Señor Dios llamó a Adán y le dijo: «¿Dónde estás?». Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí». El Señor Dios le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?». Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí». El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?». La mujer respondió: «La serpiente me engañó, y comí».
El Génesis y la Creación
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. Dijo Dios: «Exista la luz». Vio Dios que la luz era buena. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche». E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Llamó Dios al firmamento «cielo».
Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco». Y así fue. Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó «mar».
Dijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra». Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira». Y así fue.
Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno. Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo. Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho.
