Al alzar la manga, lo primero que llama la atención es ese pequeño óvalo rojizo, apenas perceptible, que reposa en tu piel y dista de ser un lunar más: es la huella de una vacuna mil veces debatida, mil veces celebrada. La BCG contra la tuberculosis te marcó sin pedir permiso y hoy, décadas después, revela tu historia: si la llevas, muy probablemente seas mayor de cuarenta años, naciste en Latinoamérica… o formas parte de la curiosa excepción vasca que aún la administra.
Cicatriz típica de la vacuna BCG.
¿Qué es la Vacuna BCG?
La vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin) es una vacuna elaborada a partir de un bacilo vivo atenuado de M. bovis. La vacuna BCG fue descubierta en el año 1921 por Albert Calmette y Camile Guérin, de cuyas iniciales toma el nombre (BCG, bacilo de Calmette-Guérin). Es la vacuna más ampliamente administrada en la historia. Su uso masivo comenzó en 1947, por parte de la Cruz Roja danesa.
Actualmente, las cepas más utilizadas en el mundo son BCG Pasteur 1173 P2, BCG Danish 1331, BCG Glaxo 107, BCG Tokyo 172-1, BCG Rusia-I r y BCG Brasil. La única vacuna licenciada en Europa es la BCG Danish 1331.
Historia de la Vacuna BCG en España
En España, la primera vacuna fue aplicada en Barcelona, en 1924, por el Dr. Sayé, y en 1927 el Instituto de Higiene Alfonso XIII amplió la vacunación al resto del país. En 1944, la BCG se convirtió en vacuna obligatoria junto a la de la viruela y la difteria. La vacunación se suspendió en Cataluña en 1974 y a comienzos de los años 1980 en el resto de España; en el País Vasco persistió hasta 2013. A comienzos de julio de 2023, Osakidetza (el sistema de salud público vasco) volvió a incluir la vacuna BCG en su calendario para niños de hasta cinco años con alto riesgo epidemiológico y social, tras constatar un ligero repunte de tuberculosis y, en particular, de cepas multirresistentes en la Comunidad Autónoma del País Vasco.
¿Por Qué se Administra al Nacer?
La vacuna BCG se administra al nacer como parte del programa ampliado de inmunizaciones. Es una vacuna viva atenuada, derivada del bacilo Mycobacterium bovis, agente causante de la tuberculosis en bóvidos, que se administra en los primeros días del nacimiento. Los niños menores de 4 años presentan mayor riesgo de enfermedad diseminada (tuberculosis miliar y meningitis tuberculosa) y muerte por la infección por Mycobacterium tuberculosis.
La vacunación en el segundo trimestre del embarazo produce mayores niveles de anticuerpos en lactantes, incrementa las oportunidades de vacunación y permite proteger a los prematuros.
BCG: Tienes esta cicatriz y que representa en la lucha contra la Tuberculosis
Administración de la Vacuna BCG
La vacuna BCG, a diferencia de otras vacunas, se administra estrictamente por vía intradérmica en la cara externa superior del brazo o en la cara externa del muslo. El lugar donde va a aplicarse la inyección debe estar limpio y seco. Si se utiliza un antiséptico (p.ej., alcohol), debe dejarse secar completamente antes de la inyección.
Hay que utilizar una jeringa de 1 ml graduada en centésimas (1/100 ml) y equipada con una aguja de bisel corto de calibre 25-26 G. La vacuna BCG debe ser administrada por personal experto en la técnica intradérmica.
Cuando el personal sanitario introduce la vacuna BCG, lo hace con una precisión casi artesanal: una jeringa muy pequeña y una aguja muy fina para inyectar solo una gota de la mezcla. En los niños mayores de un año y en los adultos esa gota equivale a 0,1 ml, y en los bebés menores de un año, a la mitad (0,05 ml). Dentro de esa gota hay un bacilo vivo, pero debilitado, que sirve para activar tus defensas sin causarte la enfermedad.
Técnica de administración intradérmica para la vacuna BCG.
La inoculación intradérmica, en la región superior del brazo (deltoides) o el muslo, es casi imperceptible, pero desata un proceso que durará meses: a las dos o tres semanas emerge una pápula eritematosa, a menudo ulcerada, que supura brevemente antes de formar una costra. A finales del segundo o tercer mes, la lesión cura dejando un óvalo firme, un testigo táctil de la inmunidad que se fraguó bajo tu piel.
Eficacia de la Vacuna BCG
La eficacia, valorada en dos metaanálisis, está en torno al 51% según distintos ensayos clínicos, y en el 52% en estudios casos-control (Colditz et al.).
Décadas de inoculaciones masivas probaron su bondad: las tasas de tuberculosis infantil se hundieron, y la sombra de la difteria y la viruela comenzó a disiparse.
En estudios preclínicos ha demostrado que confiere mayor protección frente a la tuberculosis que la BCG. Buscamos que tenga mayor protección contra las formas respiratorias de la tuberculosis.
La MTBVAC no solo protege contra la tuberculosis respiratoria, sino contra otras enfermedades. Tras el comienzo de la administración de BCG hace 100 años, la mortalidad infantil disminuyó de un 20 % en los no vacunados a menos del 2 % en los vacunados. Pero no fue por la tuberculosis en sí, sino porque protegía de forma inespecífica contra otras infecciones, como la neumonía.
Reacciones Adversas
La reactogenicidad de la vacuna depende en gran medida de la cepa que se utilice y de la técnica de administración utilizada. La complicación más frecuente es la aparición de adenopatía, con supuración o sin ella. Las reacciones locales importantes, como úlceras y abscesos, están causadas por una técnica de administración inadecuada, por falta de asepsia, por inyección no intradérmica o por vacunación a individuos con prueba de tuberculina positiva. Cicatrices queloides y reacciones tipo lupus son raras y se han descrito por una técnica de inyección en la zona superior a la inserción del músculo deltoides.
En los niños sanos, inmunocompetentes, las reacciones graves son muy infrecuentes: osteítis (50 casos por millón de vacunados), BCGítis o diseminación generalizada de la vacuna (un caso por millón de vacunados). Encontrándose en estos casos algún defecto inmunitario, casi siempre de la inmunidad celular.
Aunque rara vez causa fiebre o malestar, el pinchazo puede ir acompañado de dolor leve, prurito y linfadenitis axilar.
Situación Actual de la Vacuna BCG
No está incluida en el calendario vacunal de España como vacuna sistemática. Esto es así porque la incidencia es bajísima. Por eso la relación entre coste-beneficio no es tan alta. Pero suponemos que, en el futuro, si demostramos que la nuestra protege contra la tuberculosis y además contra enfermedades asociadas respiratorias, igual se vacunan pronto.
Hoy, quienes lucen ese distintivo en el brazo o la pierna son testigos de un pasado en que la tuberculosis cobraba miles de vidas al año.
Más allá de la marca, la BCG sigue viva en recomendaciones selectivas: se administra a trabajadores sanitarios en continuo contacto con pacientes tuberculosos, a niños con riesgo epidemiológico y, desde julio de 2023, en el País Vasco para menores de cinco años con factor de exposición.
Reintroducción en el País Vasco (2023)
A comienzos de julio de 2023, Osakidetza (el sistema de salud público vasco) volvió a incluir la vacuna BCG en su calendario para niños de hasta cinco años con alto riesgo epidemiológico y social, tras constatar un ligero repunte de tuberculosis y, en particular, de cepas multirresistentes en la Comunidad Autónoma del País Vasco.
El programa vasco se dirige exclusivamente a tres grupos:
- Niños nacidos de familias procedentes de zonas de alta incidencia, donde la tuberculosis supera los 50 casos por 100.000 habitantes.
- Convivientes con pacientes bacilíferos.
- Menores en situación de exclusión social.
Osakidetza ha establecido una evaluación a dos años para monitorizar la evolución de la incidencia en menores de cinco años, el éxito del programa y la frecuencia de posibles reacciones locales (linfadenitis, úlceras prolongadas), con el fin de ajustar, ampliar o discontinuar el esquema según los resultados obtenidos.
La Vacuna BCG en Recién Nacidos Prematuros
En el RNPT y aquellos de muy bajo peso de nacimiento (<1.500gr), la vacunación con BCG suele ser retrasada lo que se ha asociado a disminución de las tasas de cobertura hasta tres veces respecto a aquellos RNT con peso adecuado, lo que los hace vulnerables a contraer la infección, especialmente en los grupos de mayor riesgo.
La OMS recomienda que aquellos RNPT sanos, mayores de 31 semanas de EG pueden recibir la vacuna BCG al igual que aquellos <2.500gr clínicamente estables e idealmente no retrasar la vacunación más allá del alta y con dosis habituales.
Sin embargo, en nuestro país, la normativa ministerial indica vacunar a los RNPT cuando han alcanzado un peso igual o superior a 2.000 gr, por lo que la inmunización en RN con peso menor sigue siendo considerado un error programático, situación que podría ser reanalizada a luz de la evidencia actual.
Está contraindicada la vacunación en aquellos RN con sospecha de inmunodeficiencia.
