La leche de fórmula más parecida a la leche materna: Composición y guía para elegir

La mejor leche para alimentar a los bebés es la materna, pero en ocasiones y por distintas razones, no siempre es posible. Cuando esto sucede, las fórmulas infantiles o sucedáneos de la leche materna resultan la mejor opción para sustituir o completar la alimentación del bebé.

Es necesario que los padres reciban toda la información, sin sesgos, acerca de los beneficios de la lactancia materna. Y, por supuesto, corresponde a las empresas que fabrican preparaciones para lactantes cumplir escrupulosamente el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la OMS. Pero, en mi opinión, también es importante que las madres que por distintas razones no amamanten a sus bebés puedan disfrutar sin ser juzgadas de la crianza de su bebé.

Son necesarias más estrategias para que, sea cual sea el método de alimentación elegido, las familias se sientan apoyadas. Y, por supuesto, también es necesaria más información y más clara sobre los preparados infantiles ya que, a la hora de tomar una decisión, los padres se enfrentan a los etiquetados de los envases como si fueran verdaderos jeroglíficos.

Comparación de leche materna y leche de fórmula

¿De qué están compuestas las leches artificiales?

Lo primero que deben saber los frecuentemente atribulados padres que optan por las fórmulas infantiles es que afortunadamente Europa vela por nosotros. En la Directiva 2006/141/CE se regula cuál debe ser la composición de las leches artificiales.

El contenido de macronutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) es similar en todas. Es decir, elijas la que elijas, puedes tener la seguridad de que al bebé no le van a faltar proteínas, vitamina C o calcio.

Una vez garantizados estos principios básicos, los fabricantes diferencian unas leches de otras añadiendo a su composición los llamados ingredientes funcionales. Son compuestos no obligatorios que se añaden con el objetivo de que la fórmula artificial se parezca lo más posible a la materna.

Ingredientes funcionales en la leche de fórmula

  • Beta-palmitato: El ácido palmítico es un componente importante de la leche materna que representa alrededor del 25 % de los lípidos en su composición. El que proviene de la leche materna es mayoritariamente beta-palmitato y el que proviene de aceites vegetales, usado para las fórmulas infantiles, es alfa-palmitato. El alfa impide que se absorban correctamente algunos nutrientes como las grasas y el calcio. Como consecuencia, las heces tienen una consistencia más dura.
  • Ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga: Hablamos de los famosos omega 3 y omega 6. Están presentes en la leche materna e intervienen en el desarrollo del sistema nervioso central y de la agudeza visual.
  • Nucleótidos: Algunos estudios indican que los niños alimentados con leche infantil fortificada con nucleótidos tienen una menor incidencia de diarrea infecciosa y una mayor respuesta de anticuerpos frente a la vacuna de H. influenzae y difteria.
  • Taurina: Conviene aclarar que la taurina es un aminoácido, es decir, forma parte de la estructura de las proteínas. Es el segundo aminoácido más abundante en la leche materna y el más abundante en el cerebro durante el período fetal y lactante. Sus funciones son mejorar la absorción de las grasas, aumentar la síntesis de los ácidos biliares y contribuir al desarrollo de la retina y la maduración del sistema nervioso central.
  • Alfa-lactoalbúmina: Hay una tendencia a disminuir el contenido de proteínas de las leches artificiales para que sea más parecido al de la leche humana. Al reducir la cantidad debemos mejorar la calidad de las proteínas y una manera de ello es suplementando las fórmulas con alfa-lactoalbúmina. Es la principal seroproteína de la leche humana y nos permite obtener un perfil proteico más similar.
  • Prebióticos: Aparecen principalmente con las siglas FOS (fructooligosacáridos), GOS (galactooligosacáridos) o como inulina. Distintos estudios muestran que al añadirlos a los preparados infantiles, en las heces se observa un mayor número de bifidobacterias y lactobacilos y un pH inferior que en las heces de los niños con leche sin suplementar. Las heces serían más blandas y más parecidas a las de los lactantes alimentados con leche materna.
  • Probióticos: Lactobacillus acidophilus, Lactococcus lactis, Bifidobacterium infantis. Son microorganismos vivos (las famosas bacterias buenas) que mejoran el equilibrio de la microbiota. Algunas cepas han demostrado ser eficaces para prevenir y tratar diarreas infecciosas.

Cuando la lactancia materna no es posible, llega el momento de elegir una leche de fórmula para nuestro bebé, nos encontramos con que hay muchas en el mercado, no entendemos sus ingredientes, ni cuales serían los mas adecuados, pues bien hemos decidido escribir este artículo para ayudaros en vuestra elección de una buena leche de fórmula cuando la lactancia materna no es posible.

Lo primero veamos de qué está compuesta la leche materna principalmente y veremos de que manera encontrar una leche de fórmula lo más parecida posible en composición (Dato: Una leche de fórmula nunca podrá tener la parte de inmunoglobulinas que ayudan con la inmunidad presentes en la leche materna).

Composición de la leche materna

La leche materna está compuesta por:

  • 87% de agua
  • 7% lactosa (es un azúcar)
  • 3,8 % de grasa
  • 1% de proteína

La grasa y la lactosa aportan el 50 y 40% de la energía total de la leche materna respectivamente (1). La composición de la leche materna va variando según el momento de la toma y la edad del lactante, adaptándose a las necesidades del bebe.

El contenido en lactosa se mantiene bastante constante a o largo de toda la lactancia materna. Este azúcar ayuda a la absorción de minerales y de calcio.

La proteína presente en la leche materna está en dos formas: caseína y proteína del suero de la leche (donde destaca por están en mayor proporción la lactoalbúmina). La segunda es más sencilla de digerir. Los ratios de proteína del suero de la leche y caseína van variando durante la lactancia materna inicial va desde de 70/30 a 80/20 hasta 50/50 en la lactancia más avanzada.

La grasa es esencial en la leche materna, da energía y fomenta el desarrollo del sistema nervioso central. El 95% de la grasa está en forma de triglicéridos (2,3):

  • 50% Grasas saturadas: de las cuales un 23% es ácido palmítico (en un configuración llamado beta-palmitato)
  • 36% grasas monoinsaturadas omega 9 - Acido oleico
  • 15% grasas monoinsaturadas omega 6 - acido linoleico
  • 0.36% grasas monoinsaturadas omega 3 - acido alfa linolénico.

Vitaminas y minerales: El resto de vitaminas y minerales están en cantidades suficientes y adecuadas en la leche materna, menos la vitamina D y la vitamina K. Por ello los pediatras y especialistas suelen mandar el suministro de estas dos vitaminas al bebe de diferentes maneras.

Teniendo esto en cuenta, las leches de fórmula siguen unas pautas muy estrictas de cantidad de agua, proteínas, grasas y azúcares, todas las leches de fórmula que están en el mercado son seguras para los bebés(4).

¿Cuál es la mejor leche de fórmula para tu bebé? | Guía completa por pediatra

Puntos a tener en cuenta al elegir una leche de fórmula

Después de analizar la leche materna, vamos a destacar:

  1. El Azúcar: Lo idóneo para que fuera lo más parecida a la leche materna es que fuera en forma de lactosa, esto es importante a no ser que el bebé tenga falta de lactasa detectada. Mirad que aparezca este como azúcar.
  2. La Grasa: La grasa que contiene va a venir de fuentes con grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas.
    • Saturadas: Grasa láctea y ACEITE DE PALMA*
    • Monoinsaturadas:
      • omega 9 (aceite de canola)
      • omega 6 (presente en aceites como el de girasol o coco)
      • omega 3 (presente en aceite de pescado)
    • Polinsaturadas: Presente en grasas como el aceite de coco, o la grasa que se obtiene del hongo “Mortierella alpina”
    Tipos de leche para bebés
    *ACEITE DE PALMA en las leches de fórmula, teniendo en cuenta que la leche materna tiene ácido palmítico, podríamos pensar que es adecuado incluir aceite de palma en las leches de fórmula y de hecho por eso se añade. PERO hay una diferencia, como comentábamos mas arriba, el ácido palmítico de la leche materna es el llamado beta-palmitato con una esterificación en la segunda posición de la molécula, esto significa que tiene una configuración determinada la molécula que permite su fácil digestión y absorción, gracias a esta configuración ayuda a la absorción de otros nutrientes, como el calcio y otras grasas. Sin embargo el aceite de palma que se añade a las leches de fórmula tiene la esterificación en posición 1 o posición 3 de la molécula, es principalmente alfa palmitato, esto hace que la molécula sea muy diferente al de la leche materna e incluso se ha visto que genera lo que se llaman jabones insolubles de calcio e influye negativamente en la formación del hueso ya que evita la absorción del calcio, además no favorece la absorción de otras moléculas grasas(5). Es eso es importante mirar que la leche no lleve aceite de palma a no ser que se especifique que es beta palmitato, recientemente las leches de fórmula están incluyendo porcentajes de beta palmitato en pequeñas cantidades, miradlo bien. Otra opción sería elegir leches de fórmula que no contuvieran aceite de palma.
  3. La Proteína: en muchas fórmulas no se especifica la cantidad de lactoalbumina y caseína que contiene la leche, teniendo en cuenta que la primera se digiere mejor, si vemos una fórmula que contiene más de la primera iremos por buen camino. PERO normalmente no se especifica qué proteínas contiene la leche de fórmula, suele aparecer descrito en ingredientes como “suero desmineralizado procedente de la leche” o “proteínas de leche de vaca”, esto no implica que sea peor, simplemente no sale especificada la cantidad de caseína o lactalbumina que contiene.

Estos serían las datos más importantes a tener en cuenta cuando elegimos una leche de fórmula, hay muchas buenas en el mercado y cada uno debe elegir la que quiera para su bebé.

Por supuesto nunca olvidéis que la leche materna es la mejor manera de alimentar a los bebés hasta los 6 meses de manera exclusiva y a partir de los 6 meses de manera complementaria hasta las 12 meses. Pero muchas veces por elección personal o por causas personales no se puede mantener esta lactancia materna y esperamos que estas pautas os sirvan para elegir la leche de formula mejor para vuestro bebé.

Tipos de leche materna

La leche materna contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo. Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia.

En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos de leche materna son buenos, por lo que no hay una leche mejor que otra. Lo que ocurre es que la leche materna cambia según las exigencias nutricionales de cada momento.

  • Precalostro y leche pretérmino: El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Por tanto, se trata de la primera leche que secretan las glándulas mamarias. Uno de los beneficios del precalostro es que ofrece protección inmunológica al bebé, ya que suelen tener más riesgo de contraer una infección en los primeros días de vida.
  • Calostro: Este tipo de leche materna se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto. El calostro es espeso, denso y de color amarillento debido a la alta concentración de carotenos. Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esta cantidad de calostro es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.
  • Leche de transición: En torno al cuarto o quinto día del parto tiene lugar la famosa subida de leche. Esto significa que la mujer notará sus pechos inflamados y comenzará a secretar lo que se conoce como leche de transición. Se trata de una leche más líquida que el calostro, pero no tanto como la leche madura.
  • Leche madura: Cuando han transcurrido alrededor de dos semanas desde el momento del parto, la leche materna comienza a madurar. Sin embargo, no se considerará leche madura hasta las 4 semanas de vida del bebé.
Tipos de leche materna

Tipos de leche de fórmula

La lactancia artificial, o de fórmula, es una solución eficaz que aporta los nutrientes indispensables para el bebé.

La leche de fórmula para lactantes (o leche adaptada) está elaborada especialmente para cubrir todas las necesidades nutricionales del bebé. La leche de vaca no es apta para un lactante antes de su primer cumpleaños, ya que su metabolismo todavía no está preparado para digerirla.

Hay diversas fórmulas y diferentes etapas para cada una de ellas:

  • De inicio, o 1: Preparada para cubrir las necesidades del lactante desde que nace hasta los cuatro o seis meses.
  • De continuación, o 2: Se da desde los cuatro o seis meses hasta el año o más. Se puede dar hasta los 36 meses. En este periodo se introducen paulatinamente otros alimentos.
  • De crecimiento, o junior: Se puede dar desde el primer año hasta los tres años.

No todas las leches adaptadas son iguales. Existen diferentes tipos según su composición y elaboración:

  • A base de leche de vaca: Proporcionan la nutrición adecuada para un lactante en su primer año de vida. En el mercado encontramos algunas enriquecidas con hierro.
  • A base de soja: No contienen proteínas de leche de vaca. Son leches sin lactosa, indicadas para niños que tengan intolerancia a la lactosa o que sean alérgicos a las proteínas de la leche de vaca.
  • Leches especiales: Para lactantes con algún tipo de trastorno metabólico. También para casos de intolerancia o diarreas. En este grupo encontramos, por ejemplo, la leche derivada de la de vaca pero sin lactosa.
  • Para prematuros y recién nacidos de bajo peso: Aportan los nutrientes necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales de este grupo de lactantes.

Aunque el lactante no toma leche de vaca hasta cumplir el primer año de vida, las fórmulas de leche artificial están elaboradas a base de leche de vaca. Eso sí, modificadas para que se adapten al organismo y al aparato digestivo del bebé.

De ahí que el lactante que se alimenta con leche artificial pueda presentar alergia a una o más proteínas de la leche de vaca, ya que, aunque estas proteínas están modificadas y en proporciones diferentes, siguen estando presentes en las fórmulas.

Leche de fórmula y dietas vegetarianas/veganas

Entre los muchos factores que influyen en la composición de la leche humana (materna), uno de los más importantes es la dieta de la madre, ya que es un factor modificable que se podría mejorar.

Teniendo en cuenta el incremento de las dietas veganas/vegetarianas en las sociedades occidentales resulta interesante conocer las repercusiones de éstas en la composición de la leche para poder realizar recomendaciones en caso de que existieran variaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y su continuación durante la introducción de alimentos complementarios hasta los dos años.

Cada vez es más frecuente que las mujeres en edad fértil adopten dietas vegetarianas o veganas en las sociedades occidentales. Sin embargo, a pesar de los posibles beneficios para la salud, los vegetarianos sin un asesoramiento dietético adecuado corren un alto riesgo de ingesta inadecuada de varios nutrientes como la vitamina B12, la vitamina D, el hierro, el yodo, el zinc, el calcio, el selenio y el ácido docosahexaenoico (DHA).

Según la Asociación Dietética Estadounidense, la leche materna de madres vegetarianas con una dieta adecuadamente planificada es similar en su composición a la de las no vegetarianas, excepto en la concentración de ácidos grasos (AG).

Se ha demostrado que la leche de mujeres vegetarianas y veganas es diferente a la de donantes omnívoras, probablemente de acuerdo con las diferencias en su patrón dietético, mostrando ventajas y desventajas.

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