Semana 13 de Embarazo: Desarrollo Fetal y Cambios Maternos

El embarazo empieza con la fecundación del óvulo por el espermatozoide, dando lugar a lo que se conoce como cigoto. Esto ocurre en la trompa de Falopio y, mientras el cigoto empieza a dividirse y a pasar al estadio de mórula, se desplaza hasta el útero, donde tiene lugar la implantación, aproximadamente una semana después de la fecundación.

En la semana 13 de embarazo, finaliza el primer trimestre de la gestación. Durante esta etapa, el bebé experimenta un rápido crecimiento, ahora que sus órganos principales están acabando su desarrollo.

Desarrollo del Feto en la Semana 13

Tu hijo ya pesa entre 13 y 20 gramos y mide entre 6,5 y 8 centímetros en la semana 13 de embarazo. Su crecimiento, a partir de ahora y hasta la semana 25 de embarazo, va a ser muy rápido.

Ya ha finalizado la formación de los distintos órganos, y desde esta semana va a crecer y aumentar el tamaño de sus órganos gracias a una gran proliferación celular, que es lo que caracteriza a esta etapa. Los rasgos faciales se van modelando cada vez más. Los ojos, que al principio están muy separados entre sí, se van juntando hacia el centro de la cara.

Las asas intestinales ya no están dentro del cordón umbilical como al principio de la gestación donde formaban una hernia, sino que se sitúan dentro de la cavidad abdominal. Si así no ocurriese, se formaría el llamado onfalocele. Habría que operarlo tras el nacimiento o aconsejar a los padres la realización de una técnica invasiva como la biopsia corial o la amniocentesis.

En la semana 13, el feto mide entre 6,5 y 8 cm. La cabeza sigue siendo desproporcionada respecto al cuerpo midiendo aproximadamente la mitad que el cuerpo. Los ojos se van centrando y las orejas ya no son tan bajas como al principio. Los genitales externos ya están formados. Ya mueve las extremidades y empieza a utilizar las manos.

13 semanas de embarazo - Tercer mes - EMBARAZOYMAS

Cambios en la Madre

La embarazada está empezando a ganar peso y a perder la cintura. Tu ropa habitual ya te queda ajustada: ya se te nota la tripa. Tus pechos están más grandes de lo habitual, aunque su crecimiento ya no es tan llamativo como al inicio de la gestación.

La areola (el área circular marrón que rodea el pezón) cada vez es más oscura y grande. Puede ser normal la secreción de leche amarillenta, llamada calostro, desde épocas tempranas del embarazo.

A partir de esta semana empiezas a encontrarte con menor sensación de náuseas y cansancio. La sensación de mal cuerpo va disminuyendo. La aversión a algunas comidas que antes te gustaban, así como algunos olores concretos, continúa.

La pica es un trastorno alimentario en el que existe un deseo irresistible de comer o lamer sustancias no nutritivas y poco usuales como tierra, tiza, pared, yeso, virutas de pintura o papel. Lo que es cierto es que la población más susceptible de padecer pica es la de las mujeres embarazadas, seguida de los niños.

¿Por qué se produce la pica en la embarazada?

La causa está aún sin aclarar. Otra hipótesis es calmar las náuseas y vómitos del embarazo. Las consecuencias de la pica -tanto en la madre como en los bebés-, depende del tipo de producto que se consuma, de su toxicidad y de la cantidad diaria ingerida.

La complicación más frecuente es la anemia, que en casos muy severos puede comprometer el crecimiento del feto. También puede aparecer obstrucción intestinal (si se toma jabón o ropa, barro, piedras), toxicidad (si se comen cigarros o pintura), náuseas y vómitos (si se come pintura y papeles) o incluso rotura de dientes (si se come hielo o piedras).

Ecografía de la Semana 13

Se diferencian perfectamente la cabeza, los brazos, las piernas y el torso en la ecografía de la semana 13. Se aprecian las órbitas de los ojos y la boca abriéndose y cerrándose. Puede visualizarse al bebé chupándose el dedo.

En esta semana de gestación todavía se puede realizar la medición de la translucencia nucal como parte del test de cribado combinado. El cribado ecográfico utilizando solo la medida de la translucencia nucal se suele realizar cuando la paciente acude al ginecólogo más allá de la semana 11, y ya es tarde para la realización del test de cribado combinado.

Prueba CRL (Longitud Cráneo Caudal)

Las siglas en CRL -cuyo significado en inglés es crown-rump length o longitud cráneo caudal en español-, definen a esta prueba que se realiza generalmente en la semana número 12 de gestación, a través de la cual se obtiene la distancia que existe entre el cráneo y el cóccix del feto.

¿Cómo se realiza?

Tras identificar al embrión en la ecografía y con pequeños y suaves giros del transductor, se mide la longitud entre ambos puntos.

¿Por qué es importante medir la longitud cráneo caudal?

Esta observación, no solo ayuda a determinar la fecha en que tuvo lugar el embarazo, sino que también es importante porque al obtener dicha información, se conoce el desarrollo actual del feto. Además, se analiza cuál será la evolución en las próximas semanas y meses durante todo el embarazo.

Para la gran mayoría de especialistas es una prueba que marcará el futuro de los análisis y las necesidades del bebé, ayudando a concretar de forma más específica la fecha del parto.

¿Y si las fechas de gestación no coinciden con el CRL?

Habitualmente, muchas mujeres confían en los predictores de embarazo para determinar las semanas en las que se ha producido, aunque estos test no siempre son fiables y será el resultado de la prueba CRL la que demuestre la edad real del feto.

También se utiliza por error la fecha de última regla, aunque en muchas ocasiones, la fecundación puede tener lugar varios días después. Por ello, esta ecografía será la que determine de forma rigurosa la fecha exacta en la que se produjo el embarazo.

Es la forma más fiable de determinar la edad correcta del bebé para hacer, además, un seguimiento exhaustivo y adecuado en los próximos meses de gestación.

¿Cuánto debe medir un bebé según la longitud cráneo caudal de las 12 semanas?

Según los expertos, en la ecografía del primer trimestre, el bebé debe medir entre cinco o seis centímetros. En la actualidad, se utilizan rigurosas tablas para calcular esta fecha.

SemanaMedida (mm) +/- 2 DSSemanaMedida (mm) +/- 2 DSSemanaMedida (mm) +/- 2 DS
6+27.08+520.911+143.6
6+36.58+623.211+247.5
6+47.09+025.811+348.8
6+56.59+125.411+449.0
6+610.09+226.711+554.0
7+09.39+327.011+656.2
7+110.39+432.512+058.3
7+211.89+530.012+156.8
7+312.89+631.312+259.4
7+413.410+033.012+362.6
7+515.410+133.812+463.5
7+615.410+235.212+567.7
8+017.010+336.012+666.5
8+119.510+437.313+072.5
8+219.410+543.413+169.7
8+320.410+640.113+273.0
8+421.311+041.713+377.0

Cribado de Riesgo Prenatal

El cribaje de riesgo prenatal consiste en la realización de una serie de pruebas cuyo objetivo es la detección de cualquier posible defecto congénito dentro del útero. Estos hacen referencia a anomalías en el desarrollo estructural, molecular, funcional o morfológico presentes en el nacimiento, aunque se desarrolle en un futuro.

El cribaje de riesgo prenatal también analiza los riesgos de anomalías cromosómicas, gracias al cribado de gestaciones de bajo riesgo. En el caso de gestaciones de alto riesgo, se realizan asesoramientos.

Las pruebas de cribaje de riesgo prenatal se dividen en 2 partes: unas se realizan en el primer trimestre y otras en el segundo.

Durante el primer trimestre, el índice de riesgo prenatal para el síndrome de Edwards y el síndrome de Down es el método más popular. Esto se debe a que el porcentaje de detección está entre el 75-85%. Se analizan las posibilidades de que el feto pueda estar afectado por alguna de estas 2 enfermedades (T21, T18) a partir del riesgo inherente a la edad materna.

El procedimiento es el siguiente: se realiza una rutina a todas las personas gestantes, sin importar su edad, que no tengan riesgo de anomalía cromosómica parental aumentado y que consulten antes de las 13.6 semanas.

Megavejiga Fetal

Con la incorporación rutinaria de la ecografía de primer trimestre entre las 10 y las 14 semanas, la detección de los defectos, en concreto de la megavejiga, ha aumentado considerablemente. Ello deriva en la necesidad de consejo precoz a la familia y valoración de métodos apropiados de tratamiento.

Se ha sugerido que el diagnóstico temprano de uropatía obstructiva podría cambiar el pronóstico tras un tratamiento intrauterino adecuado, evitando la aparición de displasia renal postobstructiva.

Entre la 10-14 semanas se habla de megavejiga cuando su diámetro horizontal es > 7 mm. Su frecuencia es de 1/1.500 embarazos, y en el varón es 9 veces más frecuente.

Prenatalmente no se puede precisar la causa de la megavejiga, ya que hasta la semana 13 la pared vesical no tiene elementos contráctiles por la ausencia de músculo liso e inervación, se baraja la posibilidad de que los casos de resolución espontánea puedan ser secundarios a un mal funcionamiento temporal de la vejiga sin una causa de base estructural.

Los casos de evolución fatal se asocian a defectos más complejos con falta de división de los conductos de Wolf y malformación de la placa cloacal.

En el diagnóstico causal de la megavejiga, la ecografía aportaría datos que influyen tanto en el tratamiento como en el pronóstico. La amniocentesis es la segunda prueba diagnóstica aconsejable tras el diagnóstico ecográfico de megavejiga en primer trimestre.

En el 20-50% de casos, sobre todo si asocian otras alteraciones morfológicas, los fetos presentan una cromosomopatía. Los casos de megavejiga aislada no suelen presentar aneuploidías y el 90% se resuelve espontáneamente.

La medida del diámetro longitudinal de la megavejiga se asocia de forma directa con la aparición de aneuploidía. Así, si mide entre 7 y 15 mm el 23% de casos tendrá trisomía 13 o 18 y si el diámetro es > 15 mm sólo presentará aneuploidía el 11% de fetos.

Es evidente que el diagnóstico de megavejiga en el primer trimestre podría prevenir el desarrollo de daño renal favoreciendo el tratamiento temprano de la obstrucción y un consejo prenatal apropiado a la pareja.

Publicaciones populares: