En un entorno idílico, rodeada de la serenidad de una finca en El Escorial, Cristina Pedroche, a punto de cumplir ocho meses de embarazo, comparte con sinceridad sus emociones y reflexiones sobre la inminente llegada de su segundo hijo, un niño. La presentadora madrileña, de 36 años, irradia belleza natural en una imagen cargada de simbolismo.
"Es lo más bonito que me ha pasado, no solo la primera vez, sino también ahora", confiesa emocionada Cristina Pedroche.
Un Posado Natural y Cargado de Significado
"Es un momento muy íntimo, pero se muestra de forma muy natural", explica Cristina sobre su decisión de mostrarse así, tan libre, en un momento tan íntimo. Hacerlo, además, al aire libre, rodeada de naturaleza, le pareció perfecto. Para ella, estar embarazada es lo más bonito que le ha pasado en la vida, no solo con el primer embarazo, sino también con este segundo. Lo vive como algo profundamente hermoso.
Cristina está convencida de que este tipo de imágenes ayudan a normalizar y dignificar la transformación del cuerpo. Siempre que tiene la oportunidad, muestra su barriga sin reservas y con mucho orgullo. ¡Le encanta su barriga! El embarazo es una experiencia única y muy especial, aunque también tiene su parte menos idílica: se siente más cansada y a veces las pataditas le resultan molestas, incluso dolorosas, pero luego, cuando todo pasa, se echa de menos esa barriga.
Además, estas imágenes no son solo una sesión de fotos más. Son un recuerdo invaluable para su familia. Cuando él crezca y las vea, podrá decirle con una sonrisa: "Tú estabas ahí dentro, en esa tripa que tanto adoraba".
Enfrentando Críticas y Rumores
Cristina Pedroche ha trabajado mucho la empatía junto a su psicóloga y eso le ha ayudado a distinguir entre críticas normales y las críticas dañinas, que no comprenden nada. A estos últimos les tiene pena, porque imagino que deben haber vivido o estar viviendo momentos muy oscuros en sus vidas para sentir la necesidad de perder el tiempo atacándola o incluso deseándole cosas tan absurdas como la muerte. Para ella, ese tipo de actitudes carecen de sentido.
En cuanto a los rumores de crisis con su marido, Dabiz Muñoz, uno de los cocineros más reconocidos del mundo, Cristina afirma: "Yo sé que todo es falso y que estamos bien, por tanto, que sigan diciendo lo que quieran".
Una Montaña Rusa de Emociones
A mes y medio para dar a luz, Cristina describe esta etapa como "durilla, una auténtica montaña rusa emocional". Hay instantes en los que se encuentra muy bien y otros en los que está más revuelta y llora mucho.
Cuando se siente así, piensa mucho en su hija y en lo que a veces la gente comenta, como eso de que la va a "destronar". Pero no, en absoluto. En casa no se destrona a nadie: el trono se amplía y se comparte. Habrá un rey y una reina y los amará con todo su corazón, como ya hace desde ahora. Su propósito es ser la mejor madre que pueda, darles su tiempo, su cariño y todo el amor que lleva dentro.
También hay momentos en los que se pregunta: "¿Cómo lo haré? ¿Qué pasará si llora el bebé? ¿Y si también llora la mayor al mismo tiempo?". Le angustia pensar a quién consolará primero, cómo estar en ambos lugares.
Ahora que ya sabe lo que significa ser madre, en ciertos aspectos se siente más confiada, porque ha superado muchos temores iniciales. Esa experiencia le brinda tranquilidad para enfrentar nuevos desafíos. Sin embargo, también hay preocupaciones diferentes. Así como el amor crece exponencialmente, también se incrementan las responsabilidades, las obligaciones y, en ocasiones, la culpa. Se acuesta pensando si ha estado a la altura, si ha hecho todo lo posible. En esos momentos, se obliga a calmarse y recordarse: "Basta, no te critiques tanto; seguro estás haciendo las cosas bien, mira a la niña lo feliz que es".
La Maternidad: Una Visión Transformada
Desde que tiene una hija, su visión de la maternidad ha cambiado completamente, porque deja de ser una idea teórica y se convierte en algo real, palpable. Antes, su percepción estaba basada en lo que había leído en libros, lo que le contaban amigas o las típicas historias de madres. Pero, por mucho que te prepares, hasta que no lo vives en primera persona, no es lo mismo.
Ella intuía que el amor de madre sería incondicional, pero no imaginaba que sería tan desbordante. Es un tsunami emocional.
En este embarazo tiene más tripa, como que desde el principio se le ha notado más. Pero en el resto de aspectos, no lo sabe muy bien, la verdad. No se ha pesado, así que no tiene una referencia exacta. Ella se ve bien y los análisis que le hacen en cada revisión salen perfectos, así que con eso le basta.
🥴❓ PRIMER y SEGUNDO Embarazo ¿Existen DIFERENCIAS?
Cuidado Personal y Rutinas
Sinceramente, cree que se está cuidando menos, o al menos de otra manera. En el primer embarazo era todo mucho más sencillo: solo estaba ella y, cuando salía de trabajar, podía permitirse siestas de tres horas. Ahora, si logra descansar diez minutos, ya se da por satisfecha. Laia está todo el día con ella, pegadita a ella, y por las noches duermen juntas. Se mueve muchísimo, y si no es ella, es su hermanito dentro de la tripa. Entre eso y las constantes visitas al baño, el descanso no es precisamente profundo.
En cuanto a la alimentación, sigue cuidando lo esencial con el mismo rigor: nada de alcohol, ni cafeína, ni alimentos de riesgo, como embutidos, crudos o productos sin pasteurizar. Es algo que tiene clarísimo. Eso sí, en este embarazo ha caído un poquito más en los antojos dulces.
En el primer embarazo entrenaba prácticamente a diario. Ahora, sin embargo, hace bastante menos deporte. Le encantaría poder mantener el mismo ritmo, pero, entre el cansancio acumulado y la falta de tiempo, apenas consigue entrenar dos o tres veces por semana. Hay días en los que se levanta motivada, pensando que va a hacer mil cosas, y según empieza a desayunar, ya nota que la energía se ha esfumado. Y no es por falta de ganas, es que Laia también requiere mucha atención: quiere jugar, que la coja a caballito y, claro, hacerlo con la tripa que tiene ahora es muchísimo.
La Ilusión de Volver a Empezar
¡No, se muere de ganas! Le encantan los bebés, de verdad. Le encanta su fragilidad, su ternura... todo. Es algo que le emociona profundamente. No siente miedo, al contrario, ¡aún no ha dado a luz y ya está pensando en que le encantaría tener otro bebé! Lo dice en serio, aunque suene un poco a loca. Supongo que es parte de esta revolución hormonal que vivimos durante el embarazo.
Se da cuenta de cuánto le gustan los bebés desde que tuvo a su hija. Pensar en volver a portear a un niño, en tener al pequeño pegadito a ella, sentir su respiración... Siempre ha deseado tener una hija. De hecho, cuando era pequeña o cuando imaginaba el día en que podría ser madre, pensaba: "Como soy hija única, con una niña me basta". Así que cuando supo que Laia era niña, pensó: "Perfecto, para mí eso es suficiente". Luego, tras el parto, sintió una fuerza increíble. Le encantó tener un bebé tan pequeño en brazos, aunque también tuvo muchos miedos. Sin embargo, todo lo bueno superaba con creces cualquier temor. Entonces sintió que necesitaba otro. Estaba convencida de que esta vez sería otra niña y ya le hablaba al bebé en femenino. Cuando llegó el resultado de los análisis y supimos que era un niño, fue un poco un shock. Pienso que educar a un chico es, en varios aspectos, mucho más complicado que hacerlo con una niña.
La Perspectiva de Dabiz Muñoz
Para él lo importante es que el bebé y ella estén bien, que todo transcurra con salud y felicidad. Ellos no hacen distinciones entre si es niño o niña, les da igual. Lo que desean es una familia unida y feliz.
Lo curioso es que, desde que anunciaron que esperaban un niño, mucha gente empezó con comentarios del tipo: "¡Ah, pues ya podrás irte con él a buscar animales!". Y ella piensa… ¿pero en qué siglo vivimos? Ese tipo de frases le parecen totalmente anticuadas. En casa no piensan así. Crían desde la igualdad. Van a educar a sus hijos con los mismos valores, sin importar su género. Cree que es fundamental intentar que los chicos sean también feministas.
La conexión que tienen Laia y su padre es increíble: ella lo mira y ya sabe lo que quiere, se van juntos a buscar animalitos. No es su princesa, es su aventurera, su amiga. Le encanta esa relación que tienen. Él sabe poner límites y mostrar autoridad cuando hace falta, pero ella es una "bicho" muy lista, aunque buena niña.
El Nombre del Bebé
Todavía no lo tienen claro. Hay dos o tres nombres que les gustan, pero cree que no lo decidirán hasta que nazca y pueda verle bien la carita al bebé. Le haría muchísima ilusión que fuese Laia quien eligiera el nombre de su hermano, pero aún es muy pequeñita para algo así.
Le encanta el País Vasco: su cultura, su gastronomía, su gente y también sus nombres. Le suenan especialmente bonitos. Cuando eligió el de Laia, estaba convencida de que era vasco. Luego le dijeron que también es un nombre catalán y menorquín y le pareció perfecto, porque Cataluña también le encanta. Ahora mismo, barajan un par de opciones: uno claramente vasco y otro que, aunque no está del todo claro si lo es, tiene ese sonido que le gusta. Y luego está la posibilidad de llamarle David. A ella no le convence eso de que los hijos se llamen como los padres, lo ve algo antiguo, Pero bueno, llamarse David Pedroche... ¡eso sí que le haría mucha gracia! Porque ella le pondrá su apellido el primero.
La Relación entre Hermanos
Laia le da todo el tiempo besos en la tripa y la abraza. Ella le ha explicado por dónde va a salir el bebé, así que a veces empuja la barriga como queriendo ayudar a que salga su hermanito. Le da besitos en el ombligo porque dice que por ahí come, y si está comiendo algo, intenta metérselo por ahí para dárselo. Es un gesto de ternura, de verdad, y la derrite de amor.
Ella cree que querrá tenerlo en brazos todo el tiempo y llenarlo de besitos. Tiene una prima que tiene un bebé de cuatro meses y, desde que nació, Laia está constantemente pendiente de él: lo coge, lo besa, lo toca incluso cuando está dormido, le tapa con una manta… Es adorable.
Estoy segura de que a Laia le va a encantar ayudarla, dentro de lo que sus límites permitan, claro. Por supuesto, habrá momentos en los que quiera toda la atención para ella, y se la dará, porque será necesario. Veré cómo organiza todo, pero cuento con Dabiz y con sus padres, que la están apoyando muchísimo. Aquí hay amor de sobra para todos.
La Personalidad de Laia
Laia es increíblemente lista y le sorprende mucho. También es rapidísima, capta todo al vuelo y habla con mucha claridad.
Su madre dice que ella también era así de lista. Pero, físicamente, se parece mucho a Dabiz y la energía que tiene es muy de él. Son las once de la noche y la niña sigue de fiesta, cuando ya debería estar profundamente dormida. Es una mezcla explosiva.
De momento, gestiona bien los límites, las rabietas o los primeros "no", porque todavía no hemos llegado a esa etapa. Le va a llegar justo cuando nazca el bebé.
Dabiz Muñoz como Padre
Es maravilloso. Laia y él tienen un vínculo muy especial que le emociona. Verles juntos, cómo juegan y se quieren es algo único. La conexión que tienen es increíble: ella lo mira y ya sabe lo que quiere, se van juntos a buscar animalitos. No es su princesa, es su aventurera, su amiga. Le encanta esa relación que tienen. Él sabe poner límites y mostrar autoridad cuando hace falta, pero ella es una "bicho" muy lista, aunque buena niña. No hace travesuras malas ni nada por el estilo.
El Llamador de Ángeles: Un Amuleto Protector
A pesar de las diferencias que hay entre ambos embarazos, hay cosas que no han cambiado y se han mantenido intactas, como la tradición que ha repetido con este segundo bebé: llevar siempre un llamador de ángeles. Se trata de un amuleto muy especial para ella que la acompañó la primera vez que se quedó embarazada y ahora también.
El llamador de ángeles consiste en un colgante con una esfera redondeada que suele tener en su interior un pequeño cascabel que emite un sonido muy especial cuando se mueve, como imitando el aleteo de las alas de los ángeles. La leyenda cuenta que protege tanto al bebé como a la madre, además de favorecer su bienestar. La también llamada 'bola de la maternidad' se debe llevar larga, a la altura del vientre. "Te lo tienen que regalar y nadie lo puede tocar, solo tú y tu bebé cuando nazca (lo puedes poner cerca de la cuna o regalárselo cuando se haga mayor). Además, protege la tripa de golpes porque, al estar por delante, hace como un escudo", explicó la propia Cristina.
Ejercicios del Periné y Parto Natural
Cristina Pedroche se ha convertido en todo un referente para quienes están embarazadas. La joven está haciendo frente a su segundo embarazo, y en la recta final de este, ha compartido algunos ejercicios del periné para hacer más fácil el parto.
Según la mujer de David Muñoz, “en un parto natural sin ninguna intervención, tu cuerpo sabe perfectamente lo que tiene que hacer”, pues se ha preparado para ello durante la gestación: “Las mujeres sabemos parir y los bebés saben nacer. De esta manera, se ha posicionado en contra del Epi-NO, que para ella “es como un globo que van hinchando para enseñarte a empujar, o al menos, para que tengas esa sensación de tener ‘una cabeza ahí’”.
Además, asegura que la sensación que se tiene al parir no es, en absoluto, comparable con ninguna otra: “Es igual que la gente que me compara un parto con ir a sacarte una muela, y me dice que ellos se pondrían anestesia, es que no es lo mismo, cuando voy a sacarme una muela mi cuerpo no libera endorfinas”. Aun así, sabe que cada mujer es un mundo, y cada una tomará la decisión que sea correcta dependiendo de su caso: “El caso es que esta es mi historia y mi decisión, pero por supuesto, que cada una haga lo que prefiera”, ha zanjado.
Un Cambio de Perspectiva
Al haber vivido un primer embarazo, Cristina afrontaba este segundo de una forma mucho más tranquila y experimentada: “Esta semana ha sido demasiado intensa y me he sentido superada en muchos momentos, pero también estoy muy orgullosa de cómo me he tomado las cosas, y eso solo significa que de verdad me he convertido en una persona mucho más paciente, más flexible, y que tengo más cintura para aceptar lo que va sucediendo”.
Además, se armó de valor para escribir una carta a su futuro bebé, admitiendo que “lo siento mucho más real” que en el anterior embarazo: “Adoro estar embarazada, aunque esté cansada, me encanta saber que mi cuerpo está creando vida. Me hace sentir imparable, que puedo con todo. Pero reconozco que cuento las semanas que quedan para tenerte entre mis brazos, mirarte a la carita y poder besarte. Deseando también saber qué tipo de parto querrás que tengamos. Yo, como con tu hermana, me estoy preparando para tener todas las opciones posibles y darte la mejor y más natural bienvenida a este mundo".
También ha confirmado que está deseando conocer cómo será el parto, aunque ya nos adelanta que "como con tu hermana, me estoy preparando para tener todas las opciones posibles y darte la mejor y más natural bienvenida a este mundo". Tampoco ha querido pasar por alto su posparto y ha anunciado que, tras darle la bienvenida a su segundo hijo, seguirá dándole el pecho a los dos hermanos: "Habrá teta de sobra para todos. También os imagino a los dos uno en cada teta y estallo de felicidad de nuevo".
"Te amo con locura, bebé. Tu papá, tu hermanita y yo te adoramos. Te quiero hijo", así terminaba la carta la presentadora confirmando el sexo del bebé, tal como hizo hace dos años.
