La lactancia materna es un proceso fundamental y beneficioso tanto para el bebé como para la madre. Sin embargo, pueden surgir desafíos que generen dudas y ansiedad. Uno de los momentos más desconcertantes para muchas madres son las crisis de lactancia, también conocidas como brotes de crecimiento.
Se denomina crisis de lactancia a una fase temporal en la que el bebé modifica repentinamente su comportamiento al mamar, lo que puede desconcertar a la madre. El bebé puede mostrarse irritable, querer mamar con mayor frecuencia o, al contrario, rechazar el pecho de forma brusca. Aunque se trata de un proceso completamente normal, puede poner a prueba la confianza de la madre en su capacidad para alimentar a su hijo.
Las crisis de lactancia no siguen un calendario exacto, pero sí existen ciertas edades en las que suelen ser más frecuentes debido a los cambios fisiológicos y neurológicos del bebé. Existen múltiples factores detrás de estos episodios, y entenderlos es clave para abordarlos correctamente. Aunque no siempre es posible prevenir una crisis, estar informada y preparada es la mejor manera de atravesarla con seguridad.
¿Qué es la crisis de lactancia de las 3 semanas?
Si tienes un bebé entre 15 y 20 días, es posible que estés notando que está más inquieto, que se pelea con el pecho, que no te suelta o quiere mamar todo el rato. Es muy probable que sientas que está pasando algo que no controlas y te sientas confundida o asustada con este comportamiento de tu bebé.
Si ya ha recuperado el peso del nacimiento, lo más probable es que tu bebé esté en una segunda crisis de lactancia: la crisis de los 15 días. Los primeros días de vida, los bebés suelen tener un ritmo tranquilo a la hora de mamar. Es aquí cuando podemos oír frases como: “¡qué niño tan bueno!”, “Es un santo, solo come y duerme,”, “¡Qué maravilla!
El bebé quiere mamar de manera continua, lo que se traduce en no soltar el pecho o comer cada 30 minutos. Llora desesperado si no tiene el pecho en la boca. Es muy habitual que tengas las sensación de no tener leche, y que tengas dudas, lo que pasa es que el bebé crece a marchas forzadas y en esta etapa va a ingerir mucha leche.
La única manera de conseguir aumentar la producción de leche de su madre es mamar mucho. De esta manera, consigue obtener toda la leche que necesita. Cuando un bebé mama mucho más de lo habitual (aumenta la demanda), la glándula mamaria responde fabricando más leche.
Es posible que sientas el pecho “blando” y es normal, tu bebé está mamando con mucha intensidad y la leche “no se acumula”. Recuerda que el pecho no es un almacén, es una fábrica y cuanro más mama el bebé, más leche vas a fabricar. A pesar de que la llamamos la crisis de los 15 días, las crisis no ocurren el mismo día que el bebé cumple 15 días, puede ocurrir antes o después, incluso sobre los 12-14 días o en algunos bebés ocurren más tarde, sobre los 21 días de vida.
Lo habitual es que este aumento de demanda que no te permite hacer nada más que dar teta todo el día dure 3 o 4 días, hasta que la producción de leche aumente y ellos recuperan una cierta tranquilidad. Piensa que la lactancia esta constituida por etapas. La lactancia no es algo estanco y siempre hay cambios y modificaciones en el transcurso de la misma.
Pues en primer lugar intentar estar tranquila, que es muy fácil de decir y complicado de hacer. Y puedes sentirte muy angustiada si además te hacen comentarios desalentadores. Recuerda que si tu bebé gana peso, estáis en una etapa normal y hasta deseable.
No todas las madres perciben estas "crisis de crecimiento". Una vez el niño ha recuperado el peso del nacimiento (en circunstancias normales ocurre antes de cumplir los 15 días de vida) y la lactancia materna está bien establecida, pueden darse cambios que, en ocasiones, son motivo de preocupación. El bebé necesita más leche y para ello demanda con mayor frecuencia a la madre.
¿Por qué y cuándo ocurre la crisis de la lactancia? ¿Cuánto tiempo duran los baches de la lactancia materna?
Es una situación transitoria que también se le conoce como escalones de lactancia y se da sobre todo cuando el bebé tiene ya tres meses. La crisis de la lactancia ocurre cuando el bebé de repente pide mamar constantemente, coincidiendo con algunos brotes de su crecimiento.
Hemos pasado los primeros días después del nacimiento de nuestro bebé aprendiendo a entender sus necesidades. Poco a poco las tomas se han organizado, por fin el bebé come tranquilo, se sacia, espacia y duerme entre las tomas, y la mamá se siente cada vez más tranquila y entendiendo perfectamente al bebé… Sabe interpretar ese “lenguaje” tan peculiar de su bebé, y está segura de que tiene suficiente leche para alimentarle.
Y de repente, sin saber por qué, el bebé quiere mamar constantemente, parece no saciarse y llora enrabietado si no le ofrecemos enseguida el pecho. Incluso puede regurgitar, pero sigue queriendo estar enganchado al pecho sin parar de comer. Esta situación suele ser muy estresante para los padres, en particular para la mamá. Tras notar durante los primeros días de la lactancia los pechos llenos de leche, se da cuenta de que esa sensación ya no es tan intensa.
Incluso puede notar el pecho blando, hasta el punto de creer que se ha interrumpido la secreción de leche. Pero eso no ha ocurrido. Estas fases se denominan “crisis, baches o escalones de lactancia”. Normalmente estas crisis de lactancia se justifican porque el bebé tiene un pico o brote de crecimiento, de forma que el bebé mama con mas frecuencia para adaptar la leche materna a sus nuevas necesidades de crecimiento y desarrollo.
La leche materna es un fluido vivo, que cambia según nuestro bebé crece y sus necesidades cambian. Sabiendo esto es lógico pensar que estos periodos de crisis de lactancia son una etapa normal en el periodo de lactancia. Solo necesitamos tener paciencia y no dejarnos llevar por la desesperación y la falsa creencia de que se nos ha acabado la leche. Nada más lejos de la realidad.
En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna. La mayoría de las veces estas crisis o baches se da en unas etapas bastante similares del desarrollo del bebé. A las pocas semanas de nacer cuando el bebé necesita aumentar la producción de leche y la forma que tiene para hacerlo es estimular a su mamá succionando y vaciando el pecho, de forma que el cuerpo de la mamá capte la información y empiece a segregar mayor cantidad de leche.
A estas alturas las tomas de lactancia materna suelen ser un momento tranquilo, relajado, agradable en el que disfrutamos de la felicidad de nuestro bebé y no solo se ve como una acción nutritiva. Pero llegamos a las 6-7 semanas de vida y de repente, aparece la segunda gran crisis de lactancia. No está clara la razón de esta crisis. Es la crisis más compleja, duradera y difícil de afrontar.
A estas alturas el bebé ha aprendido a mamar y ha crecido, tiene fuerza y capacidad para mamar, así que lo hace de forma muy eficiente: en muy poco tiempo es capaz de terminar la toma. Y si antes estaba encantado de estar enganchado al pecho, dejando que mamá le acariciase y hablase ahora prefiere comer rápido y curiosear todo lo que hay a su alrededor.
Probablemente la ganancia de peso sea menor. A partir de los tres meses los bebés ralentizan su ganancia de peso de forma natural. La leche ya no se acumula en el pecho como al principio. Es necesario que el bebé succione unos minutos para que empiece a fluir con la velocidad que nuestro bebé precisa. Ten paciencia. Poco a poco todo volverá a la normalidad.
Busca un lugar tranquilo para amamantar al bebé. Te ayudará a mantener la calma durante la toma alejarte de familiares y amigas que te da consejos y opiniones. Da el pecho a tu bebé antes de que se enfade. A estas alturas ya conoces bien a tu bebé. No intentes obligar al bebé a comer. Igual de importante que darle el pecho siempre que lo pida es respetar al bebé cuando no quiere comer.
Es importante saber que estas crisis son pasajeras y se deben a un cambio en la demanda y en el comportamiento del bebé. Además, debemos recordar que la producción de leche en la madre se regula mediante la demanda del bebé; cuanto más mame el bebé mayor cantidad de leche producirá la madre.
Ante las crisis de lactancia, ¿qué hacer?
Una crisis de lactancia, también conocida como brote o escalón de crecimiento, es un momento en el que parece haber un desajuste entre la producción de leche materna y las necesidades del bebé. La más complicada es la que suele ocurrir cuando el bebé tiene 3 meses, ya que afecta tanto a la madre como al bebé y la situación puede durar hasta un mes. En este crisis, el bebé ya no pide pecho tan a menudo, hace tomas muy cortas en las que se distrae por cualquier cosa y, a menudo, llora al poco de haber empezado a mamar.
Al tratarse de un desajuste entre la demanda de leche por parte del bebé y la producción de ésta, su origen se encuentra en la necesidad de conseguir un aumento de la producción de leche materna. Hay que saber que el organismo de la madre fabrica tanta leche como demanda su bebé. Durante las épocas de crisis, el bebé succiona más y esto hace que se incremente la cantidad de leche producida por la madre.
La crisis de lactancia que ocurre entre las 6-7 semanas se debe a un cambio transitorio en el sabor de la leche, mientras que la de los tres se debe a la modificación del sistema de producción de la leche en el cuerpo de la madre, lo que puede disgustar al bebé al principio porque la leche tardará en salir un poco más de lo que lo había hecho hasta entonces. En caso de dudar sobre si se trata de una crisis de lactancia o no siempre es recomendable acudir a tu matrona o pediatra.
Las mamás deben saber que tienen la leche suficiente como para satisfacer las necesidades de sus bebés y que solo hay que tener paciencia para superar las necesidades de ajuste. A pesar de saber a qué se debe la crisis de lactancia, es duro tener que enfrentarse a una y complicado de manejar. Intenta mantener la calma, aunque no siempre resulte fácil. No debes olvidar que la crisis de lactancia es un proceso natural y pasajero. No dudes en pedir ayuda a familiares, amigos o profesionales de la salud.
Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. En esta guía encontrarás señales para reconocerla, pasos claros para superarla y cuándo pedir ayuda profesional (IBCLC consultora de lactancia certificada/pediatría). Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Es fácil que esto te desconcierte y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad.
La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente. La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.
Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses.
Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando. ¿Qué ocurre? Aumento brusco de demanda.
Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad. ¿Qué hacer? Ajuste fino de producción.
Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo. ¿Qué necesitas?
Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestran más inquietos. El agarre correcto es la base. Mejor tras tomas o entre tomas cuando notes pecho disponible. Planifica sesiones cortas y regulares; prioriza consistencia sobre duración. La composición se adapta a tu bebé. Si desplaza tomas, puede interferir en la producción.
Acude si hay dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso o dudas que te generen ansiedad. Busca en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia. Suele durar 24-72 h, a veces unos días más. Empieza por uno y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo.
Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra. Una IBCLC es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE).
A las tres semanas de vida. La primera crisis de demanda destinada a aumentar la producción. A las 6-7 semanas. Alrededor del mes y medio, viven su segunda crisis. Pide más a menudo, cuando lo hace parece incómodo. Crisis de los 3 meses. Es la más “famosa” y compleja. El bebé de 3 meses tiene una succión muy efectiva, en escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan. Hace tomas caóticas y no pide tan a menudo.
La madre nota los pechos más blandos y la ganancia de peso del bebé disminuye. Esto le transmite la falsa sensación de rechazo y de producir leche insuficiente, así que este es el momento en el que muchas madres suplementan con fórmula artificial y ocurre el abandono paulatino de la lactancia materna. Al año de vida. Disminuye el ritmo de crecimiento y ya no necesitan comer tanto como antes.
A los dos años de vida. A pesar de que todos los organismos recomiendan mantener la lactancia un mínimo de dos años, aún son una minoría las madres que la mantienen hasta esa edad, por múltiples motivos. Los niños experimentan un importante proceso de cambio y transformación hacia la independencia, pero esto les llena de inseguridades que afrontan mejor en el pecho materno.
Las crisis de lactancia son fases normales y pasajeras que aparecen en distintos momentos del desarrollo del bebé. Aunque pueden generar preocupación, no son un signo de que algo va mal. Conocer el comportamiento del bebé y confiar en la sabiduría del cuerpo materno permite vivir la lactancia con seguridad y satisfacción.
Generalmente, podemos observar que los peques quieren estar más tiempo al pecho, demandan pecho con mayor frecuencia o que con la cantidad que antes dábamos de biberón no se quedan satisfechos. También podemos observar más irritabilidad del peque cuando está alimentándose.
La principal diferencia recae en que cuando un peque que se alimenta con biberón, demanda más, podemos ofrecerle otro y aumentar las cantidades. Es algo positivo ya que es una señal de que el peque está creciendo y necesita más alimento. En estos momentos es cuando las dudas aparecen: ¿Tengo leche suficiente? ¿Se me habrá retirado la leche? ¿Tendrán mi bebé algún problema? Es normal tener todas estas dudas ya que el pecho, al no ser transparente, no nos permite ver qué cantidad está ingiriendo nuestro bebé exactamente.
La producción de leche se regula (entre otras cosas) por la succión del bebé: a más succión, más producción. Por eso notamos que están más demandantes que antes por lo que es importante que la lactancia sea a demanda. Las crisis de lactancia tienen una duración limitada y durante este tiempo ese comportamiento es totalmente normal.
Al contrario de lo que podemos pensar, dar una ayuda de biberón es contraproducente en estos momentos, ya que el peque va a saciarse con el biberón y va a succionar menos al pecho. Aunque suele haber un patrón similar en la mayoría de peques, debemos tener en cuenta que no todos pasan por estos brotes de crecimiento en el mismo día. Además hay bebés en los que lo notamos más que en otros, al igual que hay brotes de crecimiento que duran más que otros.
Ofrecer el pecho a demanda, sin mirar el reloj. Confiar en la producción de leche: el pecho se adapta perfectamente a las necesidades del bebé.
Durante estas crisis, muchas madres se sienten frustradas o desorientadas, lo que puede llevar a tomar decisiones que afectan la lactancia. Una madre bien informada es una madre con más recursos para tomar decisiones. Contar con asesoramiento de calidad y acompañamiento empático puede marcar la diferencia entre abandonar o continuar una lactancia exitosa.
En el hospital la madre puede preguntar cualquier duda sobre la lactancia materna a matronas y médicos, pero luego tendrá que continuar en casa. En España, el alta hospitalaria suele darse a las 48 horas del parto. Dar el pecho no siempre resulta un camino de rosas. Para muchas mujeres los comienzos son duros, normalmente por falta de información.
En el primer trimestre de lactancia, las madres pasan su primera prueba de fuego: el bebé aprende a engancharse al pecho, a extraer la leche, tragarla y digerirla. La madre sufre las primeras molestias en los senos. Y también le asaltan muchas dudas.
CRISIS de Lactancia de los 3 MESES 😭💦 [ 4 TIPS para Superarla ] || Embarazo y Bebés
Amamantar a demanda (sin limitación en cuanto a frecuencia y duración de las tomas) permite al pecho producir más leche cuando el bebé la necesita. Recordemos que el pecho es una fábrica, no un almacén, y a mayor estímulo (succión del bebé) mayor producción.
Tabla resumen de las principales crisis de lactancia:
| Crisis de Lactancia | Momento | Características |
|---|---|---|
| Crisis de la primera semana | 7 días | Bebé llora con frecuencia, irritable, parece no quedar satisfecho. |
| Crisis de las tres semanas | 15-20 días | Bebé inquieto, se pelea con el pecho, quiere mamar todo el tiempo. |
| Crisis del mes y medio | 6-8 semanas | Aumento de demanda, bebé parece incómodo al mamar. |
| Crisis de los tres meses | 3 meses | Tomas cortas, se distrae, llora al poco de empezar a mamar. |
