La lactancia, ya sea materna o con biberón, es un proceso lleno de cambios y adaptaciones. Alrededor de los 4 meses, muchos padres notan cambios en el comportamiento de sus bebés durante la alimentación. Esta etapa, conocida como la crisis de los 4 meses, puede generar dudas e inquietudes. Es importante entender que estos cambios son normales y transitorios.
¿Qué es la Crisis de los 4 Meses?
La crisis de los 4 meses es una fase en la que el bebé experimenta cambios en sus patrones de sueño y alimentación. Efectivamente, el pecho facilita que el bebé sepa que todo va bien, que su madre está a su lado y la succión cumple su efecto mágico: relaja y causa sueño. Sobre los 4 meses los bebés aprenden dos fases de sueño que tenemos los adultos, pero que un bebé no tiene al nacer. Como madres pensamos que los bebés a medida que crecen van a dormir más y mejor.
Pensamos que se esperaba que un recién nacido duerma “mal” pero que sobre los 4-6 meses el bebé va a dormir como nos gustaría: 8 horas del tirón. Pues pasa que un bebé a los 4 meses suele dormir “peor” y despertarse más que un recién nacido. Está pasando algo que pasa a todos los bebés, indiferentemente de cómo le estés alimentando. No, es muy improbable que tenga hambre.
Síntomas Comunes en Bebés Alimentados con Biberón
Generalmente, podemos observar que los peques quieren estar más tiempo al pecho, demandan pecho con mayor frecuencia o que con la cantidad que antes dábamos de biberón no se quedan satisfechos. También podemos observar más irritabilidad del peque cuando está alimentándose.
- Aumento en la demanda de biberón: El bebé parece no saciarse con la cantidad habitual.
- Mayor irritabilidad: El bebé se muestra más inquieto durante y después de la toma.
- Despertares nocturnos más frecuentes: El bebé se despierta más veces durante la noche para alimentarse.
La principal diferencia recae en que cuando un peque que se alimenta con biberón, demanda más, podemos ofrecerle otro y aumentar las cantidades. Es algo positivo ya que es una señal de que el peque está creciendo y necesita más alimento.
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¿Por Qué Ocurre esta Crisis?
En estos momentos es cuando las dudas aparecen: ¿Tengo leche suficiente? ¿Se me habrá retirado la leche? ¿Tendrán mi bebé algún problema? Es normal tener todas estas dudas ya que el pecho, al no ser transparente, no nos permite ver qué cantidad está ingiriendo nuestro bebé exactamente. La producción de leche se regula (entre otras cosas) por la succión del bebé: a más succión, más producción. Por eso notamos que están más demandantes que antes por lo que es importante que la lactancia sea a demanda.
Las crisis de lactancia tienen una duración limitada y durante este tiempo ese comportamiento es totalmente normal. Al contrario de lo que podemos pensar, dar una ayuda de biberón es contraproducente en estos momentos, ya que el peque va a saciarse con el biberón y va a succionar menos al pecho. Aunque suele haber un patrón similar en la mayoría de peques, debemos tener en cuenta que no todos pasan por estos brotes de crecimiento en el mismo día.
Además hay bebés en los que lo notamos más que en otros, al igual que hay brotes de crecimiento que duran más que otros. Si tienes dudas sobre la lactancia materna/lactancia con biberón y su relación con el sueño y te gustaría recibir una valoración sobre tu caso, en nuestro equipo contamos con asesoras de lactancia certificadas y especializadas en sueño infantil. Escríbenos.
¿Cómo Manejar la Crisis del Biberón?
Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. En esta guía encontrarás señales para reconocerla, pasos claros para superarla y cuándo pedir ayuda profesional (IBCLC consultora de lactancia certificada/pediatría). Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Es fácil que esto te desconcierte y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.
La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos. Señales normales de crisis vs. Cambios del sueño pueden aumentar despertares sin ser crisis. La curiosidad distrae al bebé; ofrece el pecho en ambiente tranquilo o en semioscuridad. Huelga de lactancia (rechazo súbito) vs. La huelga es un rechazo brusco al pecho por un factor puntual (estrés, cambios, congestión). Requiere paciencia, piel con piel y ofrecer sin presión. La introducción de tetinas o la separación pueden disminuir la estimulación. Revisa boca bien abierta, labio evertido y barbilla pegada. Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses.
Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando. ¿Qué ocurre? Aumento brusco de demanda. Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad. ¿Qué hacer? Ajuste fino de producción.
Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo. ¿Qué necesitas? Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestran más inquietos.
El agarre correcto es la base. Mejor tras tomas o entre tomas cuando notes pecho disponible. Planifica sesiones cortas y regulares; prioriza consistencia sobre duración. La composición se adapta a tu bebé. Si desplaza tomas, puede interferir en la producción. Acude si hay dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso o dudas que te generen ansiedad. Busca en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia. Suele durar 24-72 h, a veces unos días más. Empieza por uno y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo. Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra. Una IBCLC es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE). No.
Aumentar la cantidad de biberón: Si el bebé muestra signos de no estar satisfecho con la cantidad habitual, aumenta la cantidad en cada toma. Vigila las señales de saciedad del bebé para no sobrealimentarlo.
Ofrecer el biberón con más frecuencia: Si el bebé demanda más tomas, ofrécele el biberón con mayor frecuencia, respetando sus señales de hambre.
Crear un ambiente tranquilo: Asegúrate de que el ambiente durante la toma sea tranquilo y relajado, para evitar distracciones y favorecer la concentración del bebé.
Paciencia y Consistencia: La crisis de los 4 meses es temporal. Mantén la calma y sé consistente con tus rutinas de alimentación.
Huelga de Lactancia vs. Crisis de Lactancia
Es muy importante saber distinguir el hecho de que un bebé tenga preferencia por un pecho desde que se inició la lactancia, a que empiece a rechazar uno de ellos. En el primer caso es habitual ya que las mujeres tendemos a poner más a nuestro bebé a uno de los pechos por nuestra comodidad o habilidad, y ese estímulo tiene como consecuencia una mayor producción de leche en ese pecho.
Si de pronto empezó a rechazar un pecho, debemos valorar si existe una obstrucción o mastitis que provocan cambios en el sabor de la leche y disminución de producción. Dar el pecho cuando la madre tiene el pezón plano o invertido es más complicado, pero en ningún caso imposible. Con la ayuda de la matrona Cristina González te explicamos cómo es la lactancia materna cuando el pezón de la madre no sobresale y si conviene usar pezoneras o no.
Dar el pecho cuando la madre tiene sus pezones planos o invertidos puede dificultar la lactancia, pero no impedirla. Nuestra matrona especialista en lactancia materna, Cristina González Hernández, nos cuenta cómo puedes amamantar a tu bebé aunque tus pezones no sean prominentes. ¿Por qué y cuándo ocurre la crisis de la lactancia? ¿Cuánto tiempo duran los baches de la lactancia materna? Es una situación transitoria que también se le conoce como escalones de lactancia y se da sobre todo cuando el bebé tiene ya tres meses.
La lactancia materna suele ser uno de los motivos de consulta más frecuente en las revisiones del posparto. Muchas madres piden consejos a sus matronas, pero otras a menudo por pudor no preguntan sus dudas. Vamos a revisar 13 curiosidades de la leche materna que quizá ignores. Utilizamos la palabra crisis, que tiene una connotación negativa, porque la madre quizá viva estas fases del crecimiento del bebé como un problema, pero este se encuentra perfectamente y no le pasa nada.
En torno a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses, muchos bebés tienen unos días "raros" en que están algo más inquietos, lloran más, duermen peor, maman más a menudo, se agarran al pecho y de repente se estiran, lo sueltan, lloran... Posiblemente esto tenga relación con la aceleración normal en su velocidad de crecimiento que condiciona una mayor demanda de leche.
Amamantar a demanda (sin limitación en cuanto a frecuencia y duración de las tomas) permite al pecho producir más leche cuando el bebé la necesita. Recordemos que el pecho es una fábrica, no un almacén, y a mayor estímulo (succión del bebé) mayor producción. No todas las madres perciben estas "crisis de crecimiento". Una vez el niño ha recuperado el peso del nacimiento (en circunstancias normales ocurre antes de cumplir los 15 días de vida) y la lactancia materna está bien establecida, pueden darse cambios que, en ocasiones, son motivo de preocupación.
El bebé necesita más leche y para ello demanda con mayor frecuencia a la madre. Hacia el mes y medio de vida, las madres pueden notar que se repite este aumento de demanda del bebé. De nuevo, el niño necesita más volumen de leche y para ello vuelve a aumentar la frecuencia con que demanda pecho. A menudo hay una disminución en la frecuencia de las deposiciones del bebé. A los tres meses los bebés son expertos en el arte de la succión, y en una toma de escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan.
A partir de los tres meses suele ocurrir que los bebés se distraen por cualquier cosa a la hora de mamar. No esperar a que el niño llore para ponérselo el pecho, pues cuando un bebé llora ya está nervioso y mamará peor. Además, es posible que lleve rato pasando hambre. Estar atentos a los signos precoces de hambre: movimientos de cabeza, bostezos, llevarse la mano a la boca o hacer sonidos de llamada. "Como es la madre la que está en crisis, en sus manos está la solución: deje de preocuparse, y ya no hay crisis.
¿Existe la crisis de la lactancia de los 4 meses? A lo largo de la lactancia se producen muchas crisis y brotes de crecimiento. De hecho, todo el primer año del bebé implica cambios. Cuando un bebé nace, su cerebro necesita aprender muchas cosas aún, es altamente inmaduro.
La huelga de la lactancia es una situación angustiosa para la madre: Su bebé decide de un día para otro que no quiere mamar, de pronto y sin aparente ningún motivo. Es como si estuviese “harto” de tanta lactancia. Este comportamiento de su hijito sin duda le crea mucha inseguridad. Tanto que muchas madres ante una huelga de lactancia se plantean dejar de dar el pecho a pesar de que su hijo aún es “muy bebé”.
La huelga de lactancia es una situación en la que el bebé rechaza el pecho, que suele ocurrir de forma brusca, es decir, sin señales previas que nos indiquen que esto puede ocurrir. Aunque puede suceder en cualquier momento de la lactancia, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses de vida del pequeño. Esta situación suele ser motivo de ansiedad e inseguridad para la madre que no desea un destete, y además, puede generarle un sentimientos de culpa, haciéndose preguntas como: "¿Qué he hecho mal?". Contar con tu propio banco de leche te será de gran ayuda.
Un bebé que está realmente listo para destetar, casi siempre lo hará de manera gradual, durante un periodo de semanas o meses. Si tu bebé ha estado tomando bien el pecho y repentinamente se niega a mamar, probablemente estemos ante un caso de “huelga de lactancia", y no de una señal de que es hora de destetar.
Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis... Consulta con tu matrona o pediatra. Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira. Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón. Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida. Dar el pecho a tu hijo más allá de su primer año de vida tiene sus ventajas. “Es muy importante que la madre tenga confianza en sí misma y en su bebé: el niño sabe cómo mamar y ella está capacitada para alimentarlo. El superar una huelga de lactancia y lograr que tu bebé vuelva a aceptar el pecho requiere de paciencia y perseverancia. Si alguna enfermedad o lesión parece haber sido la causa de la huelga, consulta a tu pediatra.
¿Das el pecho y tienes que volver a trabar? Para empezar, es indispensable una valoración del bebé para descartar las causas dolorosas. No forzar: Es importante no forzar al bebé a tomar el pecho. Si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera crearemos una situación angustiosa para ambos. Cambiar la posición: Si necesitas ayuda, tu matrona de Atención Primaria te ayudará.
Ofrecerle el pecho cuando duerme: Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertar al bebé. No hacerle pasar hambre: Si ya ha iniciado la alimentación complementaria, es importante que siga comiendo otros alimentos. Un error frecuente es pensar que si el bebé tiene hambre, cogerá el pecho, y, en una huelga de lactancia esto no es así. Cuida el ambiente: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo. El contacto piel con piel es medicina para tu bebé.
Durante el periodo de tiempo que tu bebé rechaza el pecho, es importante que extraigas tu leche con la misma frecuencia con la que tu bebé ha estado amamantando. Recuerda que puedes hacerlo de forma manual o con extractor. ¿Sabes cómo debes extraerte la leche? La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días o una semana, pero es cierto que en otras puede acabar produciéndose un destete. Hay veces que nada de lo anterior funciona y el bebé no vuelve a agarrarse al pecho.
En esos casos habrá que decidir si seguir extrayendo la leche y ofrecerla de forma diferida, o dejar de hacerlo. No hay una opción mejor que la otra, la decisión que tomes será la correcta. Este puede ser un momento muy emotivo, especialmente si tu “plan” era amamantar durante más tiempo. El viaje de lactancia de cada bebé es completamente individual y único. Este es un paso más en tu viaje a través de la maternidad.
¿Das el pecho y tienes que volver a trabar? Para empezar, es indispensable una valoración del bebé para descartar las causas dolorosas. No forzar: Es importante no forzar al bebé a tomar el pecho. Si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera crearemos una situación angustiosa para ambos. Cambiar la posición: Si necesitas ayuda, tu matrona de Atención Primaria te ayudará.
¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?
Si tienes dudas sobre la lactancia materna/lactancia con biberón y su relación con el sueño y te gustaría recibir una valoración sobre tu caso, en nuestro equipo contamos con asesoras de lactancia certificadas y especializadas en sueño infantil. Escríbenos. Si el bebé presenta:
- Poco aumento de peso.
- Signos de malestar persistentes.
- Cambios significativos en el ritmo de deposiciones.
- Vómitos frecuentes.
Es fundamental consultar con el pediatra para descartar cualquier problema de salud subyacente.
Crisis de Lactancia y Alimentación Complementaria
Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida. Dar el pecho a tu hijo más allá de su primer año de vida tiene sus ventajas. “Es muy importante que la madre tenga confianza en sí misma y en su bebé: el niño sabe cómo mamar y ella está capacitada para alimentarlo. El superar una huelga de lactancia y lograr que tu bebé vuelva a aceptar el pecho requiere de paciencia y perseverancia. Si alguna enfermedad o lesión parece haber sido la causa de la huelga, consulta a tu pediatra.
Si finalmente decides ofrecer la leche con cereales en el biberón, es importante saber que puede aumentar el riesgo de caries del lactante y la obesidad. Para evitarlo, es importante que si el bebé ya tiene dientes, realices una higiene posterior a la toma y que no se quede con el biberón en la boca a lo largo de la noche.
Otras Crisis de Lactancia
Las crisis de lactancia o brotes de crecimiento son etapas durante la lactancia en las que el bebé reclama más el pecho con el fin de aumentar la producción de leche y de esta forma ajustarla a sus necesidades de crecimiento. Es imprescindible conocer bien las crisis de lactancia para poder identificarlas y saber que son normales y cómo actuar. El bebé aumenta la demanda de pecho porque necesita ajustar la producción de leche a sus necesidades de crecimiento. La manera que tienen el bebé de aumentar esta producción es mamando. Cuando más succione el pecho, más leche producirá.
Veremos que el bebé se pelea con el pecho y quiere mamar todo el rato o muy a menudo. Como que toma mucho pecho puede que aparezcan regurgitaciones. Esto no significa que tu leche no alimente o que se quede con hambre. No obstante, es importante en esta crisis controlar el peso del bebé y que haya recuperado su peso al nacer, pues es un indicador de que todo está yendo correctamente. Esta crisis suele durar 3-4 días. El bebé aumenta la demanda de pecho pero a la vez se enfada con el pecho, parece que lo rechace o que no quiera mamar, da tirones… Esto se produce porque en este momento la leche hace un cambio temporal en su sabor, se vuelve más salada. Esta crisis suele durar alrededor de una semana.
Es una de las crisis de lactancia más importante y la que supone un mayor número de abandonos de la lactancia, por este motivo es tan importante conocerla muy bien. Existe un claro aumento de la demanda de pecho por parte del bebé y además cambia el sistema de producción de la leche. El pecho ya no es un almacén de leche sino que pasa a ser una fábrica. Necesitamos que el bebé succione un par de minutos para que el pecho entienda que debe empezar la eyección de la leche. Esto provoca que el pecho se vuelva más blando, pero como veis, esto no significa que no tenga leche. Estos dos minutos de espera hasta la eyección de la leche se hacen eternos para el bebé, por lo que se desespera y se enfada.
Veremos que el bebé se enfada con el pecho y da tirones. También hace tomas más cortas porque come de forma mucho más eficaz y con pocos minutos pueden tener todo el alimento que necesitan. No ganan tanto peso como al principio porque no lo necesitan y hacen menos cacas. Además, están muy pendientes del mundo que les rodea y esto hace que se distraigan muy fácilmente, están más pendientes de lo que pasa a su alrededor que de mamar al pecho, por este motivo también puede ser que aumenten las tomas nocturnas, ya que por la noche no tienen tantos estímulos y se puede concentrar mejor en mamar.
Al año de vida la velocidad de crecimiento disminuye y los niños y las niñas pierden el interés en la comida, pero en cambio, aumentan la demanda de pecho. En este punto hay madres que pueden optar por retirar la lactancia con el objetivo de que sus hijos coman más sólidos, pero no debemos olvidar que la leche materna continua siendo muy nutritiva para un peque de un año. Esta crisis puede durar hasta los 15-18 meses, ya que es cuando la velocidad de crecimiento suele incrementarse e nuevo y por tanto vuelven a tener más interés en comer.
Aunque os pueda sorprender, a los 2 años también hay una crisis de lactancia. Suele ser una crisis complicada porque el niño o niña vuelve a reclamar mucho más pecho, como si fuera un bebé pequeño, la madre no se espera este comportamiento a esta edad y además existe mucha presión social en relación a la lactancia prolongada. Reclaman el pecho nerviosos y con determinación, incluso con cierta exigencia. Si se les dice que no o que tienen que esperar, se irritan y se enfadan, ya que lo quieren de forma inmediata.
A esta edad los niños y niñas están en pleno desarrollo emocional, están centrados en el yo y en la autoafirmación. Empiezan a tener cierta autonomía y a hacer cosas por sí mismos y esto les genera mucha inseguridad. Para poder afrontar esta inseguridad recurren a su sitio seguro, a su refugio: el pecho de la madre, que lo conocen desde que nacieron. Esta crisis suele durar unos meses, hasta que el peque coge más seguridad en sí mismo y después la demanda de pecho se normaliza.
Alrededor de los 3 años puede aparecer otra crisis de lactancia. No es una crisis tan conocida como las anteriores ya que son pocas las madres que prolongan su lactancia hasta esta edad. En este caso se debe a una crisis también en relación al desarrollo emocional del niño/a. Lo primero y más importante es detectar que estamos frente una crisis de lactancia y mantener la calma. Intentaremos acompañar al bebé en esta crisis y ofrecerle el pecho las veces que necesite. Debemos recordad que está ajustando la demanda de pecho a su crecimiento.
Debes confiar en ti y en tu lactancia. Necesitaremos mucha paciencia. Puede ayudarnos buscar una tribu de madres que estén pasando por una situación similar. Y por último recuerda que si tu bebé no aumenta de peso, muestra señales de malestar, cambios en su ritmo deposicional, vómitos o tienes cualquier otra duda en relación a su salud, es muy importante que consultes con tu pediatra.
